LA PELÍCULA DE LA SEMANA

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lunes, 21 de julio de 2008

ELLA ES EL PARTIDO

George Clooney puede presumir de haber compaginado con éxito sus incursiones en los medios de la televisión, la publicidad y el cine e, incluso, de liderar las absurdas listas que, cada poco tiempo, publican determinadas revistas eligiendo a las personas supuestamente más deseadas del planeta. Tras su paso por la famosa serie Urgencias, donde interpretó a uno de sus personajes protagonistas desde el año 1994 hasta el 2000, y después de algunos cameos en otros programas de gran aceptación popular como Friends, las probabilidades de que un salto a la pantalla grande basado en el reclamo de su atractivo físico fuese más bien discreto eran considerables. De hecho, tal parecía ser el sendero que tomaba su carrera cuando intervino en la decepcionante Batman & Robin. Sin embargo, a una década vista desde aquella decidida apuesta profesional por el cine, la conclusión final contradice las primeras impresiones. Estamos ante una estrella que ha sabido, no sólo participar en grandes películas, sino crearlas.
Interpretativamente hablando, su participación en cintas como La tormenta perfecta, Un romance muy peligroso, Solaris, Syriana –por la que ganó un Oscar al mejor actor de reparto- o la más reciente Michael Clayton demuestran que estamos ante algo más que una cara bonita. Y, cuando en 2002 dirigió su primer largometraje con el título Confesiones de una mente peligrosa, ya apuntó su buen hacer detrás la cámara, a pesar de que el film pasase desapercibido para el gran público. No obstante, cuando en el año 2005 estrenó su segundo proyecto como realizador - Buenas noches y buena suerte – consiguió que los espectadores lo respaldasen en la taquilla y que la crítica alabase al unísono su triple faceta de director, guionista e intérprete, obteniendo como muestra de dicho reconocimiento seis nominaciones a los premios de la Academia de Hollywood y cuatro a los Globos de Oro.
La comedia romántica Ella es el partido, una historia ambientada en los años veinte del pasado siglo, con el amor y el fútbol americano como pilares de la historia, es su tercera realización. Clooney ha reiterado la pretensión de rendir su personal homenaje a las comedias de Howard Hawks o George Kukor de los años treinta y cuarenta pero, en esta ocasión, hay que reconocer que el resultado final no responde a las ambiciosas expectativas pretendidas. Es verdad que puede enganchar a cierta parte del público con su excelente ambientación de época y, sobre todo, con el atractivo de su pareja protagonista pero, por desgracia, un flojo guión y una comicidad más que discutible terminan por decepcionar a quienes esperábamos algo más de la trayectoria de Clooney.
Junto a él aparece la actriz Renée Zellweger, cuyos prometedores comienzos en el séptimo arte con una sucesión de excelentes actuaciones como las de El diario de Bridget Jones, Chicago o Cold Mountain – Oscar a la mejor actriz de reparto – se están viendo frenados a la hora de escoger sus papeles de los últimos años. También forma parte del reparto el actor galés Jonathan Pryce, recordado por sus meritorias interpretaciones en la saga de Piratas del Caribe o en la aventura de James Bond El mañana nunca muere.

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