LA PELÍCULA DE LA SEMANA

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martes, 25 de julio de 2017

STANLEY KUBRICK

Stanley Kubrick nació en Nueva York el 26 de julio de 1928 y falleció en la localidad británica de St Albans el 7 de marzo de 1999. Director de cine, guionista, productor y fotógrafo, es considerado por muchos como uno de los cineastas más influyentes del siglo XX. Debutó como realizador con una serie de documentales rodados a comienzos de los años cincuenta, los cortos “Day of the Fight” (1951), “Flying Padre” (1951) y “The Seafarers” (1953). Su primer trabajo de ficción fue “Fear and Desire” (1953), drama bélico de bajo presupuesto en el que aparecía como actor su posteriormente colega Paul Mazursky. 

Más tarde rodaría “Atraco perfecto” (1956), cinta protagonizada por Sterling Hayden y Coleen Gray. El film antibélico “Senderos de gloria” (1957) adaptaba una novela de Humphrey Cobb y le puso en contacto por primera vez con Kirk Douglas, quien demandó la presencia de Kubrick para sustituir a Anthony Mann en “Espartaco” (1960), fenomenal peplum basado en la obra de Howard Fast. Por esta película recibió una nominación a los Globos de Oro en la categoría de mejor director, candidatura que volvió a lograr con “Lolita” (1962), adaptación del texto homónimo del autor ruso Vladimir Nobokov, quien también asumiría facetas de guionista y optaría al Oscar de Hollywood. Encabezaron el reparto James Mason -como el profesor Humbert Humbert- y Sue Lyon, en el papel de Lolita. 

“¿Teléfono Rojo? Volamos hacia Moscú” (1964) era una sátira sobre la guerra fría por la que Kubrick fue candidato a la estatuilla dorada. Cuatro años después  retornó a la gran pantalla con uno de sus proyectos más ambiciosos, “2001: Una odisea del espacio” (1968), en colaboración con el escritor Arthur C. Clarke, que pivotaba en uno de sus relatos, titulado “El centinela”. Curiosamente, se alzó con el Oscar a los mejores efectos especiales. 

En “La naranja mecánica” (1971) se basó en el libro de Anthony Burgess y su siguiente trabajo le retrotrajo a la Inglaterra del siglo XVIII gracias a William Makepeace Thackeray y su “Barry Lyndon” (1975), con Ryan O’Neal al frente del reparto. En la década de los ochenta estrenó dos largometrajes, “El resplandor” (1980), muestra de terror de Stephen King con Jack Nicholson como estrella, y “La chaqueta metálica” (1987), donde volvía a recalcar sus postulados contrarios al belicismo desarrollando la acción en la Guerra del Vietnam y con la que fue nominado de nuevo como mejor guionista.  

Tras muchos años de reclusión, terminó realizando “Eyes Wide Shut” (1999), drama psicológico protagonizado por la pareja Tom Cruise–Nicole Kidman, que llegó a las carteleras después de su fallecimiento a la edad de 70 años. 


Escena de "Espartaco"




Escena de "Eyes Wide Shut"



viernes, 21 de julio de 2017

A 47 METROS (47 Meters Down)

Resulta sorprendente el número de películas relacionadas con tiburones que se han estrenado en la gran pantalla, casi suficiente para formar un subgénero cinematográfico. Además de la saga iniciada por el magistral cineasta Steven Spielberg en el año 1975, las producciones con dichos animales como hilo conductor se cuentan ya por centenares. Rodadas en dos o en tres dimensiones, la fuente de títulos es inagotable: “Deep Blue Sea”, “Open Water”, “Marea letal”, “Muerte en las profundidades” y, así, un largo etcétera a los que cabe añadir todos los que incluyen el nombre del escualo: “Tiburón, la venganza”, “El ataque del tiburón de dos cabezas” (y su secuela, “El ataque del tiburón de tres cabezas”), “Tiburones en Malibú” o “El ataque de los tiburones”. Tampoco hay que olvidar los que abordan el tema desde el punto de vista de la evolución de las especies: “Jurassic Shark” o “Megatiburón contra pulpo gigante”, entre otros. Juro que no me invento los nombres de los filmes. Búsquenlos y los encontrarán. Incluso figuran algunos más sorprendentes aún. 
El director español Jaume Collet-Serra rodó el pasado año “Infierno azul”, con la actriz Blake Lively al frente del elenco, y ahora llega a las carteleras “A 47 metros”, de Johannes Roberts, responsable de la mediocre “El otro lado de la puerta” y de las lamentables “Darkhunters” y “Hellbreeder”, a las que hasta el calificativo de “serie B” les viene demasiado grande. La única baza de este último largometraje consiste en exprimir la misma fórmula que otros de sus antecesores han esquilmado durante décadas. Después de visionar decenas de ejemplos que centran la intriga y la tensión en unas fauces que se zampan a los bañistas de turno, la reiteración de la receta deja de resultar efectiva. Las pequeñas variaciones existentes (en vez de nadadores, buceadores; en lugar de en la superficie, en las profundidades) apenas aportan cambios. Es más de lo mismo, una y otra vez. 
En esta ocasión, dos hermanas quedan atrapadas en el océano mientras realizan una expedición de buceo con el fin de observar a los tiburones. Cuando el cable que mantiene sujeta su jaula metálica se rompe, comenzarán un descenso sin freno hacia el fondo del mar. Dará entonces inicio una angustiosa lucha contrarreloj, en la que ambas jóvenes deberán encontrar el modo de sobrevivir a los ataques de las fieras y salir de allí antes de que el oxígeno se agote. 
Pese a que la duración apenas alcanza la hora y media, no logra mantenerse el interés a lo largo de la proyección. El problema no estriba en que se trate de una producción menor, sino en que se aprecia una patente falta de inventiva e ingenio, lo cual condiciona el resultado. De hecho, es más que discutible que pueda encuadrarse en el género de terror, habida cuenta la nula respuesta que provoca lo que muestra. 
La creatividad y la originalidad brillan por su ausencia de tal manera que, medida que avanza el metraje, la historia se hunde a la par que el armazón de inmersión de las protagonistas. Convendría que la industria del Séptimo Arte zanjase de una vez por todas esta variedad de proyectos que acaban por parecer uno solo y que agotan la propuesta de cara a los espectadores. Es verdad que suele tratarse de producciones de bajo presupuesto (en este caso, apenas cinco millones de dólares), pero su supuesta rentabilidad va en detrimento del arte de la cinematografía. Por lo que a mí respecta, estoy dispuesto a encabezar una petición en la plataforma “Change.org” para instar a la erradicación de este tipo de filmaciones, ya sean en celuloide o en formato digital. “No más películas de tiburones”. Sería un lema sencillo y directo, pero contundente. 
La otrora adolescente mediática Mandy Moore (“Dr. Dolittle 2”, “Princesa por sorpresa”, “Todo lo que quiero”, “Deseando libertad”) encabeza el reparto. Le acompaña Claire Holt, conocida por algunas teleseries como “H2O”, “Pequeñas mentirosas” o “Crónicas vampíricas”. Ambas hacen lo que pueden, pero llevar este proyecto a flote es un imposible.

Trailer en castellano



Trailer en versión original


Datos del film

Título original: 47 Meters Down
Año: 2017
Duración: 87 min.
País: Reino Unido
Director: Johannes Roberts
Guion: Johannes Roberts, Ernest Riera
Fotografía: Mark Silk
Reparto: Mandy Moore, Claire Holt, Chris Johnson, Yani Gellman, Santiago Segura, Matthew Modine, Mayra Juarez, Axel Mansilla

martes, 18 de julio de 2017

BENEDICT CUMBERBATCH

Benedict Cumberbatch nació en Londres el 19 de julio de 1976. Galardonado actor británico de televisión, teatro y cine, alcanzó la fama gracias a su interpretación de Stephen Hawking en el telefilm "Hawking" (2004). Posteriormente, interpretó al célebre detective Sherlock Holmes en una adaptación moderna del personaje de Sir Arthur Conan Doyle en la serie televisiva “Sherlock”. 

Debutó en la pantalla grande con la cinta “Matar a un rey” (2003), de Mike Barker. En el año 2006 estrenó dos títulos: “Un chico listo”, de Tom Vaughan y “Amazing Grace”, de Michael Apted. Su salto cualitativo comenzó con “Expiación. Más allá de la pasión” (2007), magnífica película de Joe Wright, a la que siguió “Las hermanas Bolena” (2008), de Justin Chadwick. 

Los papeles protagonistas le llegaron con “Burlesque Fairytales”, (2009) de Susan Luciani, aunque los siguió compaginando con otros secundarios como el de “La duda de Darwin” (2009), de Jon Amiel.

 En 2010 protagonizó “Third Star”, de Hattie Dalton y “La verdad oculta”, de Larysa Kondracki. Uno de sus largometrajes más aclamados fue “El topo” (2011), de Tomas Alfredson. Trabajó con Steven Spielberg en “War Horse” (2011) y, acto seguido, intervino en dos de las sagas más exitosas de los últimos tiempos: “El Hobbit” (“El Hobbit: Un viaje inesperado” -2012-, “El Hobbit: La desolación de Smaug” -2013-; “El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos” -2014-) y “Star Trek” (“Star Trek: En la oscuridad” -2013-). Entre medias, participó en la oscarizada “12 años de esclavitud”, de Steve McQueen, “Agosto” (2013), de John Wells y “El quinto poder” (2013), de Bill Condon. 

En 2014 abordó su trabajo más destacado hasta la fecha, en “The Imitation Game (Descifrando Enigma)”, que le proporcionó una nominación al Oscar como mejor actor principal. Dos años después estrenó “Doctor Strange (Doctor Extraño).

Escena de "Descifrando enigma"



Escena de "Agosto"