LA PELÍCULA DE LA SEMANA

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lunes, 18 de junio de 2018

MARTIN LANDAU

Martin Landau nació en Nueva York el 20 de junio de 1928 y falleció en Los Ángeles el 15 de julio de 2017. Actor estadounidense de cine y televisión, su carrera comenzó en los años cincuenta. En 1955 debutó en Broadway con la obra “Middle of the Night”, aunque destacó merced a su participación en la cinta “Con la muerte en los talones” (1959), de Alfred Hitchcock.

Recibió clases en el famoso Actor's Studio, donde coincidió en la misma clase con Steve McQueen e impartió lecciones a intérpretes de la talla de Jack Nicholson y Anjelica Houston.

En 1969 ganó el Globo de Oro al protagonizar la serie televisiva ” Misión imposible”, transmitida entre 1966 y 1973. Como dato curioso, rechazó el papel de Mr. Spock en "Star Trek".

En 1988 recibió un segundo Globo de Oro y su primera nominación al Oscar por su papel secundario en la cinta “Tucker: un hombre y su sueño”. Aspiró nuevamente a la estatuilla dorada en 1989 gracias a su actuación en “Delitos y faltas”, de Woody Allen. Finalmente se hizo con el prestigioso galardón en 1994 encarnando a Bela Lugosi en “Ed Wood”, de Tim Burton. 

Dentro de su filmografía también merecen destacarse “Entre dos mujeres” (1994), de Mark Rydell, “City Hall: La sombra de la corrupción” (1996), de Harold Becker, “Rounders” (1998), de John Dahl, y “The Majestic” (2001), de Frank Darabont.


Escena de "Rounders"




Escena de "Con la muerte en los talones"



viernes, 15 de junio de 2018

¡QUÉ GUAPA SOY! (I Feel Pretty)

“I feel pretty” es una célebre canción compuesta por los grandes maestros Leonard Bernstein y Stephen Sondheim para la película “West Side Story”, uno de los musicales más aclamados de todos los tiempos. Posteriormente, fue interpretada por Adam Sandler, a petición de Jack Nicholson, en “Ejecutivo agresivo” y ahora figura como título original de “¡Qué guapa soy!”. Esta introducción interrelacionando títulos de cintas refleja ya a las claras un manifiesto declive, la misma devaluación irreversible que padece la comedia americana, empeñada en autodestruirse a base de ideas pueriles, comicidad simplona y estereotipos caducos. Dejando al margen a un pequeño y selecto grupo de cineastas, los estrenos estadounidenses pertenecientes a este género carecen de auténtica originalidad, inventiva y creación artística, limitándose a explotar clichés, chistes fáciles y referencias sexuales. 
Abby Kohn y Marc Silverstein debutan en la dirección con este film, aunque antes habían sido los guionistas de “Nunca me han besado”, “Qué les pasa a los hombres” o “Mejor... solteras”, ejemplos muy significativos de esa decadencia a la que me refiero. Al situarse detrás de la cámara, continúan desarrollando el mismo estilo de cine que marca su carrera. No niego que tal vez algunas de sus ideas puedan tener cabida en programas de humor confeccionados sobre enlaces de sketches, pero una producción cinematográfica implica un proyecto de mayor envergadura que necesita de una historia y unos personajes interesantes, bien definidos y construidos, y de una cierta habilidad artística y narrativa para plasmar en imágenes las ideas y el entretenimiento que se pretenden transmitir. En “¡Qué guapa soy!” todo esto es secundario, por no decir inexistente, reduciéndose a filmar con escaso acierto una trama que trata infructuosamente de resultar graciosa y, para colmo, bajo el artificial y endeble manto de una supuesta moraleja políticamente correcta. 
Cuenta las desventuras de una joven que afirma ser más hermosa después de haber sufrido un pequeño accidente. Pese a su percepción, lo cierto es que mantiene el mismo aspecto de siempre. Sin embargo, su renovada confianza en sí misma le lleva a ascender en la empresa de cosméticos para la que trabaja. Recuerda en cierta medida a “Amor ciego”, de otra pareja muy reconocida en la comedia, los hermanos Peter y Bobby Farrelly. 
Para ser una supuesta comedia, a mí me deprimió verla. A medida que avanzaba el metraje sin lograr arrancarme siquiera una sonrisa, se apoderó de mí la melancolía, culpa de la deriva desnortada que arrastra este género en Norteamérica. ¿Qué queda de “Atrapado en el tiempo”, de Harold Ramis? ¿O de “El gran Lebowski”, de los hermanos Coen? ¿O de “Cuando Harry encontró a Sally”, de Rob Reiner? Woody Allen resulta cada vez más dramático. Tan solo Jason Reitman y Alexander Payne mantienen el pulso, si bien sus trabajos muestran también un innegable regusto por la amargura. En definitiva, la buena comedia, pura y sin condimentos que la desvirtúen, atraviesa un mal momento. 
La actriz Amy Schumer, cuya fama proviene de la televisión y que en la gran pantalla ha participado en “Y de repente, tú” y “Descontroladas”, desempeña el papel protagonista, enésima muestra del debilitamiento que trato de denunciar en esta crítica. Cierto es que le acompaña una magnífica intérprete de brillante currículum como es Michelle Williams (“Blue Valentine”, “Mi semana con Marilyn”, “Manchester frente al mar”, “Todo el dinero del mundo”) aunque, en esta ocasión, sin un contenido que le permita brillar a su nivel habitual. Asimismo integra el reparto a modo de reclamo alguna que otra modelo que reina en el paralelo universo de Instagram. En todo caso, nada hay que evite el naufragio de la película.

Trailer en castellano


Trailer en versión original


Datos del film

Título original: I Feel Pretty
Año: 2018
Duración: 110 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Abby Kohn, Marc Silverstein
Guion: Abby Kohn, Marc Silverstein
Música: Michael Andrews
Fotografía: Florian Ballhaus
Reparto: Amy Schumer, Michelle Williams, Emily Ratajkowski, Adrian Martinez

martes, 12 de junio de 2018

STELLAN SKARSGARD

Stellan Skarsgård nació en la ciudad sueca de Gotemburgo el 13 de junio de 1951. Actor de cine, televisión y teatro, ganó en 1982  el Oso de Plata del Festival de Cine de Berlín y el premio Guldbaggen por su actuación en la película “Den enfaldige mördaren”. Comenzó a ganar fama a nivel internacional gracias a su participación en “La insoportable levedad del ser” (1988), de Philip Kaufman y, posteriormente, en “La caza del Octubre Rojo” (1990), de John McTiernan. 

Bien entrada la década de los noventa cosechó algunos éxitos, como “Rompiendo las olas” (1996), de Lars von Trier, “El indomable Will Hunting” (1997), de Gus Van Sant, “Amistad” (1997), de Steven Spielberg o “Ronin” (1998), de John Frankenheimer. Repitió con Von Trier en “Bailar en la oscuridad” (2000) y trabajó a las órdenes de Bob Rafelson en “Sin motivo aparente” (2002). 

Intervino asimismo en grandes producciones de Hollywood, como “El rey Arturo” (2004), de Antoine Fuqua, las sagas de “Piratas del Caribe”, de Gore Verbinski (2006 y 2007), “Thor” (2011 y 2013) y “Mamma Mia! La película” (2008), de Phyllida Lloyd. Colaboró nuevamente con Lars Von Trier en “Melancolía” (2011) y “Nymphomaniac. Volumen 1 y 2” (2013). 

Entre sus últimos trabajos destacan “Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres”, de David Fincher (2011) y “El hombre que mató a Don Quijote” (2018), de Terry Gilliam.


Escena de "El indomable Will Hunting"




Escena de "Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres"