viernes, 29 de septiembre de 2023

EL SUPERVIVIENTE DE AUSCHWITZ (The Survivor)



Barry Levinson es un veterano y efectivo director norteamericano, ganador de un Oscar en 1990 por su labor detrás de la cámara en “Rain Man”, y responsable de obras como “Bugsy”, “Avalon”, “El mejor”, “Good Morning, Vietnam” y “La cortina de humo”. Pese a algún sonoro resbalón (por alguna razón inexplicable, también ha filmado cintas como “Acoso” o “Bandidos”), cuenta con una trayectoria solvente, tanto en cine como en televisión. En la pequeña pantalla su firma aparece en interesantes series como “Paterno”, “Dopesick: Historia de una adicción” y “The Wizard of Lies”. De hecho, este estreno que ahora llega a las salas de proyección se ideó para el formato televisivo, siendo incluso nominado a un “Emmy” al mejor telefilm. Sin embargo, ha dado el salto a las salas de proyección. Por eso “El superviviente de Auschwitz” se exhibe en España con dos años de retraso. Se trata de un drama de estilo clásico y convencional que hereda un buen hacer y una narración correcta, si bien no aporta demasiado a la conocidísima temática que aborda: el Holocausto nazi y las secuelas de aquel horror.

Un hombre enviado a Auschwitz sobrevive, no sólo a la monstruosidad de los campos de concentración, sino también al espectáculo de boxeo de gladiadores que se ve obligado a realizar con sus compañeros de prisión para divertir a sus captores. Pese a las penurias y las palizas que soporta, continúa adelante impulsado por el deseo de reunirse con la mujer que ama.

Con unos aspectos técnicos e interpretativos muy cuidados y un sólido estilo narrativo, relata dos épocas históricas diferentes, una en blanco y negro y otra en color, desarrollando en algo más de dos horas una historia trágica y emotiva. En gran medida no deja de suponer una propuesta similar a otras muchas ya visionadas, pero posee empuje suficiente para enganchar a los espectadores.

Aborda la temática del sentimiento de culpa que conlleva la supervivencia, agravado por la magnitud de fallecimientos entre los propios compatriotas. Tal vez se recree en exceso en algunos aspectos dramáticos, pero el film resulta correcto en su conjunto y, sobre todo, a cargo de notables actores. Asimismo, el hecho de no apartarse un milímetro de caminos transitados le garantiza el necesario grado de solidez para sostenerse. Puede considerarse uno de esos casos de apuesta sobre seguro.

Su protagonista, Ben Foster, conocido por sus interpretaciones en “Comanchería”, “El tren de las 3:10” (la versión de James Mangold) y “El único superviviente”, lleva a cabo una actuación seria y eficaz. Sobre sus hombros recae con solvencia el mayor peso de la acción. Le dan la réplica reconocidos actores como Danny DeVito (“Cómo conquistar Hollywood”, “L.A. Confidential”, “Legítima defensa”), John Leguizamo (“Moulin Rouge”, “El incidente”, “Romeo y Julieta de William Shakespeare” en versión de Baz Luhrmann) y Peter Sarsgaard (“The Batman”, “El caso Fischer”, “Blue Jasmine”). Menos populares, aunque dignos también de mención, son Billy Magnussen (“La gran apuesta”) y Vicky Krieps (“El hilo invisible”).

A sus ochenta y un años, Barry Levinson prepara todavía varios proyectos a la vista. De todos ellos, me llama mucho la atención “Francis and the Godfather” (título provisional), sobre Coppola y su icónica trilogía y a quien, al parecer, dará vida Oscar Isaac, acompañado de Elle Fanning como Ali MacGraw y Jake Gyllenhaal en el papel de Robert Evans.



viernes, 22 de septiembre de 2023

MISTERIO EN VENECIA (A Haunting in Venice)



Kenneth Branagh me resulta desconcertante. Tan pronto realiza una película emotiva y plena de personajes detallistas y creíbles, como estrena un producto prefabricado, artificial y de escaso rigor. Es capaz de sorprender con unas interesantes adaptaciones de Shakespeare para, acto seguido, tratar de alzarse como referente del cine de acción o de superhéroes. El mismo autor de “Belfast”, “Enrique V” y “Los amigos de Peter” firma las últimas versiones de “Muerte en el Nilo” y “Cenicienta” y, desde luego, cuesta creer que las citadas películas provengan del mismo cineasta. Además, todo parece indicar que le ha cogido un gran cariño al personaje de “Hércules Poirot”, protagonista de las novelas de Agatha Christie aunque, a mi juicio, recrea al célebre detective de un modo artificioso y fingido. Me sobrecarga su acento forzado, su bigote postizo y, sobre todo, su teatralidad interpretativa, excesivamente gesticulante y exagerada, como si necesitara subrayar cualquier característica del personaje hasta convertirlo en una caricatura inverosímil.

En una de tantas magníficas escenas de la cinta “Las horas”, de Stephen Daldry, Ed Harris se dirige a Meryl Streep en estos términos: “Señora Dalloway, siempre organizando fiestas para disimular el vacío”. Dicha frase resume a la perfección los tres largometrajes de Branagh sobre la figura de Poirot: una enorme  aparatosidad visual para disfrazar la ausencia de contenido real. Un pasatiempo sin mayores aportaciones artísticas. Sin duda, la belleza de Venecia, los colores llamativos, el vestuario de época y la pulcritud estética subyugan y atraen a los espectadores. Asimismo, los aspectos técnicos reflejan calidad y cuidado. Sin embargo, tampoco sirven para sostener por sí solos un metraje de apenas cien minutos y con un estilo narrativo que desconcierta.

En vez de ofrecer la esperada intriga y tensión que generan los crímenes objeto de la investigación, el cineasta se empeña en dotar a la obra de un toque cómico y pretendidamente divertido que, en realidad, neutraliza cualquier atisbo de suspense. Se evidencia un considerable esfuerzo por desorientar al público a través de los giros de guion y el reguero de pistas falsas, pero se trata de distracciones cuya efectividad se limita a una parte de la proyección. Al final, la vacuidad de la propuesta queda al descubierto.

En la Venecia posterior a la Segunda Guerra Mundial se produce un aterrador suceso, coincidiendo con la víspera de la festividad de Todos los Santos, que obliga a retornar a la actividad al mejor detective del mundo. Mientras disfruta de su jubilación en la mítica ciudad, el investigador Hércules Poirot se verá arrastrado a regañadientes a resolver un nuevo caso. Asiste a una sesión de espiritismo en un palacio en ruinas y, por lo visto, embrujado. Cuando otro de los invitados a la cita sobrenatural aparece asesinado, el detective sorteará un montón de secretos y embustes hasta descubrir la verdad.

Confío en que, con este film, Branagh zanje definitivamente su relación profesional con Poirot, habida cuenta de que ya ha demostrado capacidad y talento de sobra para no desperdiciarlos de esta manera. Para rematar mi desafortunada experiencia con este “Misterio en Venecia”, tuve que presenciar la participación en el reparto de la actriz Michelle Yeoh (una de mis fobias personales que, por supuesto, no tiene que ser compartida por otros). Desde que padecí su actuación en la inexplicable “Todo a la vez en todas partes”, he desarrollado una suerte de alergia que me inhabilita para disfrutar de cualquier título en el que intervenga. Al menos, reconozco mi patología, si bien me consta no soy en el único. Completan el elenco Tina Fey (“Saturday Night Live”), Jamie Dornan (“La corresponsal”, “Cincuenta sombras de Grey”) y Riccardo Scamarcio (“A Roma con amor”, “John Wick: Pacto de sangre”).



viernes, 15 de septiembre de 2023

LAS BUENAS COMPAÑÍAS



Se suele afirmar que la belleza depende en gran medida del ojo de su observador y, trasladada la idea al mundo del cine, probablemente una proporción del éxito dependa también de la mirada del espectador. El motivo por el que unos personajes conectan con una parte del público y no con otra, y determinadas tramas les interesan en un grado mayor o menor, entraña un misterio que a menudo se aleja de la lógica. Preferir el sabor de la vainilla al del chocolate no resulta ni más ni menos razonable. De la misma manera, existen películas que, sin dejar de ser correctas, no logran establecer esa mágica conexión entre el relato y quienes lo contemplan. Ha sido mi experiencia al visionar la cinta española “Las buenas compañías”, disponible en varias plataformas como “Flimin” o “HBO Max”. Lejos de atribuirle errores muy destacables, asistí a su proyección de forma apática, sin encontrar en su narración un imprescindible gancho, ni tampoco chispa.

Su directora, Silvia Munt, cuenta con una amplia trayectoria como actriz en títulos como “Éxtasis”, “La pasión turca” o “Secretos del corazón”. Con “Las buenas compañías” demuestra su corrección detrás de la cámara a la hora de narrar visualmente. El film se exhibió en el último Festival de Cine de Málaga, certamen en el que finalmente triunfó “20.000 especies de abejas”, reciente precandidata a representar a España en la próxima edición de los Premios de la Academia de Hollywood. Resulta algo más fallida su labor como guionista, pues denota una excesiva ansia reivindicativa y aleccionadora, que resta frescura y naturalidad a varios diálogos y secuencias. En todo caso, no se trata de un mal largometraje y, si se logra entroncar con la historia y los protagonistas, es posible alcanzar el entretenimiento y el disfrute.

La acción se desarrolla durante la segunda mitad de la década de los setenta, con la infinidad de cambios experimentados por la sociedad española en aquel entonces. Una adolescente se involucra con un grupo de mujeres que reivindican el derecho al aborto. En su interior parece desatarse una rebeldía desafiante cuando comienza una relación con otra joven, que también arrastra sus propios problemas familiares. Su compromiso político, unido a sus sentimientos, marcarán por completo su vida.

Se trata de un trabajo bien cuidado estéticamente, con especial mérito en la ambientación y la dirección de actores. En algunos aspectos formales recuerda a “Modelo 77”, aunque su tono es esencialmente dramático y alejado por completo de la intriga y la acción presentes en la obra de Alberto Rodríguez. Sin embargo, demasiados tramos del metraje me provocan una sensación de irrelevancia y detecto intentos forzados de colar mensajes y consignas a través de las conversaciones. A ello se une, además, la escasa originalidad de los perfiles, lo que me generó cierta indiferencia, si bien la duración de apenas hora y media juega a su favor.

Conforman el elenco las actrices Alícia Falcó, vista en “13 exorcismos”, Elena Tarrats (“La verdadera historia de Caperucita Roja y el lobo ¿feroz?”), Itziar Ituño (de la serie televisiva “Intimidad”), Ainhoa Santamaría (“Las leyes de la frontera”, “Mientras dure la guerra”) y María Cerezuela (“Maixabel“).

Para concluir con un dato de interés, la semana pasada se dieron a conocer las tres candidatas escogidas por la Academia de Cine Español para acudir a la entrega de los Oscar de Hollywood 2024 en la categoría de Mejor Película Internacional. Cabe indicar que dos de ellas no se han estrenado todavía. Desconozco cuál es el criterio de selección que conlleva estas designaciones, máxime si ni siquiera han llegado a las salas de proyección. Sea como fuere, me sorprende sobremanera. Se trata de 'La sociedad de la nieve', de J. A. Bayona, 'Cerrar los ojos', de Víctor Erice y la ya mencionada '20.000 especies de abejas', de Estibaliz Urresola. Próximamente se dará a conocer la elegida



domingo, 10 de septiembre de 2023

PALMARÉS DEL FESTIVAL DE CINE DE VENECIA 2023


PALMARÉS COMPLETO

 

Competencia León de Oro

León de Oro: Poor Things, de Yorgos Lanthimos

León de Plata (Gran Premio del Jurado): Evil Does Not Exist, de Ryusuke Hamaguchi

León de Plata a mejor dirección: Matteo Garrone por Io Capitano

Premio Especial del Jurado: Green Border, de Agnieszka Holland

Copa Volpi a mejor actriz: Cailee Spaeny por Priscilla

Copa Volpi a mejor actor: Peter Sarsgaard por Memory

Mejor guion: Pablo Larraín y Guillermo Calderón por El Conde

Premio Marcello Mastroianni a mejor actriz o actor joven: Seydou Sarr por Io Capitano

 

Orizzonti

Premio Orizzonti a mejor película: Explanation for Everything, de Gábor Reisz

Premio Orizzonti a mejor dirección: Mika Gustafson por Paradise is Burning

Premio Especial del Jurado Orizzonti: Una Sterminata Domenica, de Alain Parroni

Premio Orizzonti a mejor actriz: Margarita Rosa De Francisco por El Paraíso

Premio Orizzonti a mejor actor: Targel Bold-Erdene por City of Wind

Premio Orizzonti a mejor guion: Enrico Maria Artale por El paraíso

Premio Orizzonti a mejor cortometraje: A Short Trip, de Erenik Beqiri

 

Semana de la Crítica (Settimana Internazionale della Critica)

Mejor película: Malqueridas, de Tana Gilbert

Premio Verona Film Club: Hoard, de Luna Carmoon

Premio del Público Film Club: Hoard, de Luna Carmoon

Mención especial: Saura Lightfoot Leon por su actuación en Hoard

Mención especial: Ariane Labed por su actuación en Le Vourdalak

Premio Mario Serandrei – Hotel Saturnia (mejor contribución técnica): Malqueridas, de Tana Gilbert

Mejor cortometraje: Las memorias perdidas de los árboles, de Antonio La Camera

Mejor dirección de cortometraje: La linea del terminatore, de Gabriele Biasi

Mejor contribución técnica en cortometraje: We Should All Be Futurists, de Angela Norelli

viernes, 8 de septiembre de 2023

THE EQUALIZER 3



No hay duda de que al realizador norteamericano Antoine Fuqua le gusta mostrar la violencia en pantalla. Yo diría que, incluso en algunas secuencias, se regodea en ella, hasta el punto de exagerarla y potenciarla más allá de lo que requiere la propia historia. En ese sentido, se trata de un cineasta excesivo. Otros directores presentan también esta tendencia, como le ocurre a Quentin Tarantino con las orgías de sangre de “Kill Bill”, aunque él todo lo envuelve en un tono hilarante y desenfadado, mientras que Fuqua pretende resultar más solemne. Tal vez por ello chirría más. Basta visionar la escena inicial de “The Equalizer 3” para constatar la desproporción que es capaz de alcanzar y la satisfacción con la que muestra distintas formas de matar y morir. No obstante, a sus seguidores no se les escapa esta característica y, si además son aficionados, le aplauden. Por lo tanto, ningún espectador se va a llevar a engaño si decide adquirir una entrada para asistir a la tercera aventura protagonizada por Robert McCall.

Lo cierto es que se produce una especie de éxtasis en gran parte del público cuando el bueno vence a los malos tras enfrentarse en desigual pugna, muy a pesar de quienes tratan de evitar el enfrentamiento pero se ven irremediablemente abocados a él. En verdad, Fuqua demuestra un correcto dominio de la cámara y posee cierta habilidad para la narración a través de imágenes. Le pierde, eso sí, su ausencia de autocontrol y el carácter repetitivo de su relato. De hecho, el esquema de “The Equalizer 3” constituye un calco de la primera entrega, convirtiendo el desarrollo de la película en previsible, ya que el final se tiene claro desde el inicio y no deja margen a la intriga. En cualquier caso, tal circunstancia no supone ningún problema para los admiradores del personaje encarnado por Denzel Washington, pues aspiran a experimentar las mismas sensaciones que con sus predecesoras.

Tiempo atrás, McCall decidió abandonar su vida clandestina al servicio del Gobierno estadounidense y reconciliarse con los horribles hechos de su pasado. Sin embargo, cada vez que presencia injusticias manifiestas y actos de crueldad humana, no puede evitar involucrarse y, muy a su pesar, transformarse en un justiciero en nombre de los oprimidos. En esta ocasión, y como consecuencia de un duro enfrentamiento, resulta herido en una localidad del sur de Italia donde un anciano médico le recoge y le cura, permaneciendo durante una temporada en el pequeño pueblo costero. Mientras se encariña con la amabilidad y afabilidad de sus gentes, descubre que sus nuevos amigos se hallan bajo el control de la mafia y, a medida que los acontecimientos se complican, entiende cuál deber ser su misión: convertirse en su protector y enfrentarse a los miembros de la temida “camorra”.

A mi juicio, “The Equalizer 3” supera a “The Equalizer 2”, pero no a “El protector”, germen de la saga. Y llego a esta conclusión tras obviar varios errores en la historia y olvidar los caminos sin salida en los que se introduce su artífice. En su afán por llevar el conflicto al límite,  provoca situaciones de las que no sabe salir airoso, recurriendo a giros de guion un tanto toscos. Esa es la razón por la que, en mi opinión, el serial debería acabar aquí y ahora. Si algún productor ya maquina cuartas o quintas derivadas, confío en que alguien le frene, quizás el propio Denzel Washington, habida cuenta de que no hace falta rodar “The Equalizer 4” para volver a ver “The Equalizer”.

Cabe realzar que el actor se mantiene en forma a sus sesenta y nueve años. Ganador de dos Oscars por sus respectivas actuaciones en “Tiempos de gloria” y “Training Day”, cuenta con una brillante filmografía de la que destacan “Grita libertad”, “Malcolm X”, “Huracan Carter” o “Fences”. Se prevé su aparición en la anunciada continuación de “Gladiator” (proyecto que, de por sí, considero un desatino importante), así que habrá que confiar en su buen criterio. Le acompañan, entre otros, Dakota Fanning (quien trabajó junto a él siendo una niña en “El fuego de la venganza”) y Remo Girone (“Ford v Ferrari”, “Vivir de noche”).



viernes, 1 de septiembre de 2023

BLUE BEETLE



En el ámbito empresarial, los cambios de los responsables pueden generar crisis muy importantes. Hace ya tiempo se anunció que Zack Snyder abandonaba la dirección creativa del universo cinematográfico de DC Comic, recayendo esa nueva labor en James Gunn. Además de la notable diferencia entre ambos en su forma de hacer cine (el primero, artífice de “Watchmen” o “El hombre de acero”; el segundo, de la saga “Guardianes de la Galaxia” o la versión de “El Escuadrón Suicida”), Gunn proclamó su intención de dar un giro radical al estilo propio de la productora, cancelando proyectos (por lo visto, ya no se rodará “Wonder Woman 3”) y despidiendo a actores (al parecer, Henry Cavill no volverá a encarnar a Superman). El hecho cierto es que la reacción de aficionados y simpatizantes de DC Studios no ha sido favorable, e incluso se han anunciado boicots a los próximos estrenos.

Sean cuales sean las razones de fondo, los últimos largometrajes de la citada compañía han resultado rotundos fracasos iniciados por “The Flash”, cuyo presupuesto de más de doscientos millones de dólares apenas recaudó la mitad en el mercado norteamericano. Ahora le llega el turno a “Blue Beetle”, con una inversión reconocida de unos ciento veinte y que apenas ha ingresado treinta desde su llegada hace algunas semanas a las salas de proyección.

Tal vez exista cierto hartazgo en el público en general, tras varias décadas en las que el denominado “cine de superhéroes” ha monopolizado prácticamente la cartelera. En todo caso, se empiezan ya a evidenciar signos de agotamiento en la fórmula, demasiado esquilmada por los productores. “Blue Beetle”, en concreto, supone un forzado intento por abrazar lo políticamente correcto y reflejar un tono narrativo más familiar, si bien con un regusto fingido y artificioso. Por lo que a mí respecta, ni la historia ni el formato visual me interesaron en ningún momento.

Finalizados sus estudios, un recién licenciado regresa a casa para descubrir que su hogar no se mantiene tal y como lo dejó. Inesperadamente, encuentra una antigua reliquia de biotecnología alienígena, que elige al joven huésped simbiótico dotándole de una increíble armadura con poderes extraordinarios e impredecibles que cambiarán para siempre su destino y le convertirán en el pintoresco superhéroe Blue Beetle.

La cinta aspira a la originalidad pero, en el fondo, recurre a las mismas fórmulas gastadas y tramas insulsas. Ignoro qué habría sucedido de continuar Zack Snyder al frente de DC, pero la entrada en escena de James Gunn se revela como decepcionante, tanto por la rentabilidad económica como por el nivel cinematográfico. Entre unos y otros me han provocado una extraordinaria pereza para visionar a partir de ahora obras de este género, por más que me considero un fiel defensor del “Spiderman” de Sam Raimi y un rendido admirador del “Batman” de Christopher Nolan.

Forman parte del elenco algunos rostros conocidos, como los de Susan Sarandon (ganadora del Oscar por “Pena de muerte” y nominada por “Thelma & Louise”, “Atlantic City” y “El cliente”) y Elpidia Carrillo (“Salvador”, “Depredador”, “Mi familia”). El protagonista, Xolo Maridueña, debuta en la pantalla grande, aunque ha participado hasta la fecha en series de televisión como “Cobra Kai”. Les acompañan Bruna Marquezine, Damián Alcázar (“Las crónicas de Narnia: El príncipe Caspian”) o George Lopez (“Historias de San Valentín”).