Mostrando entradas con la etiqueta Matt Damon. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Matt Damon. Mostrar todas las entradas

viernes, 24 de julio de 2026

LA ODISEA (The Odyssey)



Christopher Nolan se ha convertido en el cineasta moderno más influyente de este siglo. Más allá de su excelente capacidad narrativa, su meticulosidad técnica y su habilidad para sorprender visualmente y provocar un torbellino de sensaciones en los espectadores, el repaso a su filmografía es, posiblemente, el mejor manual de aprendizaje para quienes deseen adentrarse en el universo de la cinematografía. Virtuoso y versátil, se interna en el género de acción, en la ciencia ficción, en el drama o en la fantasía con naturalidad y, sobre todo, con eficacia. Tan pronto aborda la biografía de un físico célebre como se impulsa hacia el espacio sideral. Oscar al mejor director por la impecable “Oppenheimer” y responsable de dos joyas como “Interstellar” y “Origen”, así como de la más destacada trilogía sobre un superhéroe jamás filmada (la de Batman), incluso sus obras menos populares (“Memento”, “El truco final”) presentan unos sorprendentes niveles de entretenimiento, originalidad y calidad.

Ahora ha decidido recrear el clásico de Homero “La Odisea”. A título personal, la mitología griega no me atrae en exceso, de modo que observo con bastante distancia sus monstruos, deidades y alegorías. En consecuencia, me asombra la exquisitez técnica de una considerable parte del metraje, pero no me basta para involucrarme en esa trama dominada por las leyendas y las fábulas mágicas.  Sin embargo, sí reconozco que representa a la perfección la vanidad, la estupidez y la mediocridad de los seres humanos, a quienes acompañan unos dioses caprichosos, arbitrarios e incomprensibles.

No obstante, y a medida que avanza la proyección, las piezas encajan y se percibe de manera óptima la ingente cantidad de metáforas y lecciones vitales vigentes en pleno siglo XXI, y se concluye que aquellos poemas cantados en el siglo VIII antes de Cristo servían también entonces para evidenciar la mezquindad humana y la incoherencia divina. Pasan los siglos, pero las esencias no cambian, de tal manera que la cinta, trascendiendo a sus logros artísticos, es de visión obligada en atención a sus clases prácticas de humanismo. Su última frase resulta, en ese sentido, lapidaria: la civilización decae, pero olvidamos nuestros errores.

Tras la guerra de Troya, el legendario Odiseo emprende el largo y peligroso regreso a su hogar en Ítaca, donde su esposa Penélope y su hijo Telémaco lo esperan desde hace mucho tiempo mientras protegen su reino de los numerosos pretendientes que acechan el trono. Ese camino de vuelta se convertirá en una epopeya legendaria en la que deberá enfrentarse a dioses hostiles y criaturas mitológicas que pondrán a prueba, no sólo su ingenio y valentía, sino también su propia humanidad.

Con una fotografía imponente y una dirección artística portentosa, la narración aguanta con firmeza sus casi tres horas de duración. Se nota la devoción y la implicación personal de Nolan por esta historia, transformada en un proyecto complejo y valiente que resiste a base de brillantez y competencia. Sin alcanzar la cima de mis largometrajes favoritos del realizador, acrecienta su mito y ese sello intransferible que le hace formar parte del olimpo de cineastas que han marcado y siguen marcando la historia del Séptimo Arte. Posee varias secuencias que pasarán a la historia del cine.

Encabeza el majestuoso equipo actoral Matt Damon (protagonista de la saga “Bourne” y con excelentes interpretaciones en “El talento de Mr. Ripley”, “Ford v Ferrari”, “El indomable Will Hunting” o “Más allá de la vida”), acompañado por Anne Hathaway (“Los miserables”, “El diablo viste de Prada”), Charlize Theron (“Las normas de la casa de la sidra”, “Monster”), Zendaya (“Dune Parte 2”, “The Drama”), Robert Pattinson (“Crepúsculo”, “La ciudad perdida de Z”), Tom Holland (“Lo imposible”, “Spiderman”), John Leguizamo (“Moulin Rouge”, “Atrapado por su pasado”), Mia Goth (“Frankenstein” de Guillermo del Toro), Lupita Nyong'o (“12 años de esclavitud”, “Black Panther”) y Samantha Morton (“Minority Report”, “Elizabeth: la edad de oro”). Todos ellos realizan su labor con corrección, si bien desearía destacar la inolvidable actuación de Damon y la forma en la que Zendaya logra cautivar sobremanera a través de la pantalla en cada uno de sus planos.




miércoles, 15 de julio de 2026

PREESTRENO DE "LA ODISEA" (The Odyssey)



El estreno oficial en cines de "La Odisea" -la nueva película de Christopher Nolan- tendrá lugar el  próximo 17 de julio, aunque algunas salas ya han llevado a cabo un preestreno especial en formato IMAX. 

"La Odisea" (The Odyssey) es una cinta épica de acción británica-estadounidense, escrita, dirigida y producida por Nolan, que se basa en el poema griego homónimo de Homero y en la que el actor Matt Damon da vida a Odiseo, el rey griego de Ítaca. 

El film narra su largo y peligroso viaje de regreso a casa después de la Guerra de Troya, así como sus encuentros con seres míticos mientras intenta reunirse con su esposa, Penélope, interpretada por Anne Hathaway. 

El reparto coral incluye a Tom Holland, Robert Pattinson, Lupita Nyong'o, Samantha Morton, Zendaya y Charlize Theron, entre otros. 

Nolan y su esposa, Emma Thomas, asumen también la producción a través de su compañía Syncopy Inc.


Entrevista con Christopher Nolan


Entrevista con Matt Damon


Premier 



martes, 23 de diciembre de 2025

PRIMER TRAILER DE "LA ODISEA" DE CHRISTOPHER NOLAN (The Odyssey)




"La Odisea" es, seguramente, la película más esperada del año 2026. Christopher Nolan lleva a la gran pantalla una de las obras más grandiosas de la literatura universal.

Ya se ha dado a conocer su tráiler, previamente a su estreno el 17 de julio de 2026 en España, con un reparto de lujo: Matt Damon, Anne Hathaway, Charlize Theron, Tom Holland, Zendaya y Robert Patinson.





viernes, 28 de julio de 2023

OPPENHEIMER



Había pasado demasiado tiempo desde la última vez que experimenté la sensación de hallarme ante un gran acontecimiento cinematográfico. Y es que Christopher Nolan vuelve a reivindicarse como el cineasta actual más relevante, firmando otra obra brillante, plena de matices y con una envoltura visual, técnica y sonora excelente. El director londinense ya me llamó la atención con anteriores títulos llenos de simbolismo y originalidad, como “Memento”, elevando el género de superhéroes a una categoría superior con su trilogía de Batman y revolucionando la ciencia ficción gracias a obras maestras tan indiscutibles y sublimes como “Origen” y “Interstellar”, dos largometrajes de imprescindible visión que le acreditan como una de las figuras más destacadas del Séptimo Arte. Como hiciese en “Dunkerque”, con “Oppenheimer” retorna al cine histórico dando otra soberbia lección de narración y realización.

La cinta cuenta con un elevado metraje de tres horas. Asimismo, el cúmulo de personajes, unido a la profundidad de algunos conceptos científicos, tal vez genere en los espectadores cierta percepción de extravío dentro de un complejo laberinto, aunque como compensación les coloca en un permanente estado de sorpresa. Personalmente, no acusé su larga duración, ya que los constantes saltos temporales, la alternancia de filmación en blanco en negro y en color y los diálogos mordientes combinados con una historia más introspectiva evitan cualquier riesgo de pesadez. El montaje, los efectos sonoros, la fotografía, la cuidada ambientación y la exquisita interpretación sólo pueden calificarse como sobresalientes.

Cuenta la vida del excéntrico Robert Oppenheimer, brillante físico estadounidense de los tiempos de la Segunda Guerra Mundial, desde sus dubitativos comienzos hasta hacerse con la dirección y el control del "Proyecto Manhattan", así como el desarrollo de los trabajos y ensayos nucleares destinados a construir la bomba atómica para su país. Aun tratando de actuar meramente como científico, la política termina por salpicarle hasta el punto de cuestionar la validez de sus creaciones y, finalmente, es atacado por su propio Gobierno a causa de las relaciones que mantiene con sectores izquierdistas.

El film contiene secuencias verdaderamente memorables pero, sobre todo, logra un estilo y una tonalidad narrativas que subyugan y seducen, además de una aparatosidad visual al servicio de una trama sólida y un guion bien sustentado. Constituye un ejemplo de cómo los efectos técnicos únicamente cobran sentido si se colocan al servicio de una buena historia con sentido propio. Y como el potencial de dicho artefacto se hace presente de modo constante, “Oppenheimer” posee asimismo una energía brutal que se despliega durante los ciento ochenta minutos de proyección, en los que el director y sus personajes son capaces de realizar genialidades.

El nutrido equipo artístico supone otro gran aliciente y enumerar todos sus rostros conocidos alargaría esta crítica casi tanto como la propia película, cuyo peso recae sobre un deslumbrante Cillian Murphy. Habitual del cine de Nolan, le vi por primera vez en “28 días después”, a las órdenes de Danny Boyle. Tras abordar papeles secundarios en “La joven de la perla” o “Cold Mountain”, destacó ya como protagonista en “El viento que agita la cebada” y en la serie televisiva “Peaky Blinders”, donde certifica su calidad interpretativa.

Le acompañan Matt Damon (la saga “Bourne”, “El talento de Mr Ripley”, “Infiltrados”), Emily Blunt (“Sicario”, “La pesca del salmón en Yemen”, “Un lugar tranquilo”), Robert Downey Jr. (“Zodiac”, “Ironman”), Jason Clarke (“La noche más oscura”, “Everest”), Kenneth Branagh (“Enrique V”, “Hamlet”), Florence Pugh (“Lady Macbeth”, “Midsommar”), Gary Oldman (“Drácula de Bram Stoker”, “El topo”), Casey Affleck (“Manchester frente al mar”, “Todo por un sueño”) o Matthew Modine (“La chaqueta metálica”, “Vidas cruzadas”), entre otros.



viernes, 14 de abril de 2023

AIR



Ya los títulos de crédito iniciales de “Air” suponen, además de una introducción, un nostálgico homenaje a la década de los ochenta. El cine, la música, la política y la información del año 1984 sirven como prólogo al relato de la empresa Nike, que por aquel entonces no dominaba aún el mercado de las zapatillas deportivas en el ámbito del baloncesto, pero que logró convencer a la joven promesa Michael Jordan para que firmase un contrato de patrocinio con ella. Los hechos narrados dieron origen a una de las operaciones comerciales más importantes de finales del siglo XX. Las denominadas “Air Jordan” situaron a Nike como líder indiscutible del mercado y convirtieron al astro de la canasta en una de las más millonarias estrellas del deporte.

La dirección del film corre a cargo de Ben Affleck, limitado intérprete aunque interesante cineasta, capaz de lo mejor y de lo peor, y cuya carrera profesional resulta irregular y desconcertante. Sus trabajos en la realización de títulos como “Adiós pequeña, adiós”, “The Town, ciudad de ladrones” y “Argo” han acreditado una solvencia y unos niveles de calidad destacados. Con dos Oscars en su haber (uno por el guion de “El indomable Will Hunting” y otro por la producción de “Argo”), sin duda se ha ganado un lugar en la industria del Séptimo Arte. Por el contrario, en su faceta interpretativa, salvo cuando se contiene y se centra en los personajes, suele pecar de excesivo y reiterativo, a causa de sus forzadas gesticulaciones. En este caso concreto, naufraga de nuevo como actor, pero mantiene cierto pulso tras la cámara, firmando una cinta amena y divertida aunque, en demasiados aspectos, edulcorada y artificial, en su afán de alabar el sueño americano y mostrar su cara agradable y bonachona. Bien es cierto que en diversas secuencias obtiene las sonrisas del público, incluso las risas, dejándose llevar por el disfrute de una propuesta agradable y bienintencionada.

Se trata de un pasatiempo con tintes de moraleja y de loa a esa clase media norteamericana que alcanza el triunfo a base de tesón e ideales, si bien basta empezar a rascar un poco para encontrar numerosos errores y objeciones. Sin embargo,  el tono gracioso de la narración favorece la benevolencia de unos espectadores que se limitan a regocijarse. Cabe reconocer su energía contagiosa y el motor nostálgico de quienes vivimos aquella prodigiosa etapa, por lo que no procede manifestar severidad alguna.

Basada en hechos reales, la estructura de la cinta transmite veracidad y en sus títulos de crédito finales se intercalan fotos de figuras conocidas y videos del propio Jordan. Aun así, se aleja de los grandes trabajos de Affleck como director. No posee la intensidad, la profundidad de los perfiles, ni el ritmo de sus mejores obras, pero resulta simpática y plena de empatía.

La estrecha amistad personal y el fructífero vínculo artístico entre Ben Affleck y Matt Damon son públicos y notorios. Ambos han colaborado reiteradamente como escritores, actores y productores, y se aprecia su sintonía y complicidad. Damon, superior interpretativamente a su compañero, lleva el peso actoral del largometraje. Además de la estatuilla conjunta por el guion de “El indomable Will Hunting”, cuenta en su filmografía con notables actuaciones en “Rounders”, “El talento de Mr. Ripley”, “Syriana” o la saga de Jason Bourne. En “Air” combina humor y emotividad con aparente facilidad.

Con papeles secundarios les acompañan Jason Bateman (“Juno”, “La sombra del reino”), Chris Tucker (“El lado bueno de las cosas”, “El quinto elemento”) y Gustaf Skarsgård (visto en la serie televisiva “Vikingos”, hijo de Stellan Skarsgård y hermano de Alexander Skarsgård). Figura asimismo Viola Davis, Oscar a la mejor actriz por “Fences” y con una amplia experiencia dando vida a progenitoras negras con carácter. En este caso encarna a la madre de Jordan, corresponsable al parecer de la firma de su hijo con Nike.



martes, 14 de junio de 2022

VEINTE ANIVERSARIO DEL ESTRENO DE "EL CASO BOURNE"

Se cumplen dos décadas del estreno de la película “El caso Bourne”, que dio inicio a una de las mejores sagas de cine de acción de los últimos años. Tuvo lugar una première en Los Ángeles el 6 de junio de 2002 y, posteriormente, otra en Nueva York el 12 de junio, hasta que llegó a las carteleras de todo el país el 14 de junio.

Basada muy libremente en la novela de Robert Ludlum "The Bourne Identity", la cinta fue dirigida por Doug Liman y protagonizada por Matt Damon, Franka Potente, Chris Cooper, Clive Owen y Brian Cox.

A “El caso Bourne” le siguieron “El mito de Bourne” (2004), “El ultimátum de Bourne” (2007) y “Jason Bourne” (2016). Se estrenó asimismo “El legado de Bourne” (2012), aunque ya no aparecía el personaje protagonista, sino que se desarrollaba una trama paralela.

“El caso Bourne” recaudó más de ciento veinte millones de dólares en Estados Unidos y más de doscientos a nivel mundial.

Un hombre amnésico es rescatado por la tripulación de un barco pesquero italiano cuando flota a la deriva en el mar. No lleva nada consigo. Sólo unas balas clavadas en la espalda y un número de cuenta de un banco suizo adherido a la cadera. Carece de identidad y de pasado, pero posee una serie de talentos extraordinarios en artes lingüísticas, marciales y de autodefensa que sugieren una profesión de riesgo. Confuso y desorientado, emprende una frenética búsqueda para descubrir quién es y por qué su vida ha tomado un giro tan peligroso.

Considerada uno de los mejores títulos de acción del nuevo siglo, sus secuelas -ya con Paul Greengrass detrás de la cámara- han mantenido el nivel. “El ultimátum de Bourne” (2007) ganó incluso tres Oscars y dos BAFTA.



viernes, 5 de noviembre de 2021

EL ÚLTIMO DUELO (The Last Duel)


Siento una enorme admiración, casi veneración, por Ridley Scott. Sus aportaciones al Séptimo Arte le hacen merecedor de un lugar entre los directores más destacados de la Historia del cine. Considero obras maestras algunos de sus títulos, como “Alien, el octavo pasajero” (1979), “Blade Runner” (1982), “Thelma & Louise” (1991), “Gladiator” (2000) o “Black Hawk derribado” (2001). Y, un peldaño por debajo, pero todavía siendo grandes cintas, figuran “American Gangster” (2007) o “Red de mentiras” (2008). Su filmografía podría servir como un idóneo manual para aprender a narrar y a filmar. En definitiva, se trata de uno de los grandes. Pese a ello, no puedo incluir “El último duelo” en esa selección de largometrajes ilustres ya que, aun sin ser malo, no alcanza el nivel de las mejores obras del mítico cineasta británico.

Ambientada en la Edad Media, presenta en las actuaciones y en los diálogos cierto tufillo a modernidad que desentona. Su excesivo metraje, unido a la apuesta de contar un mismo hecho desde tres perspectivas distintas, implica (salvo algún matiz interesante) demasiadas redundancias innecesarias. El guion, algo errático y descontrolado, se precipita en los primeros minutos, abarcando sucesos deslavazados durante más de quince años para, posteriormente, desubicarse combinando rasgos narrativos contemporáneos con una escenografía arcaica. Algo hay en el modo de contar el relato que le resta credibilidad, centrando todas sus opciones en la magnitud de la épica.

No se puede evitar la comparación con “Gladiator” ni con “Rashōmon”, de Akira Kurosawa. Con el primero, por tratarse del otro emblema histórico de Ridley Scott, y con el segundo, por su similitud en el tema y la trama. Frente a ambos casos, la actual versión, quizá más vanguardista de lo deseable, sale perdiendo. El rigor del guion, el cuidado de los personajes y la coherencia narrativa de aquellos impide salir victoriosa a esta nueva aventura del realizador. No obstante, “El último duelo” también cuenta con notables aciertos. La ambientación, la fotografía, el realismo de varias secuencias y la intensidad de algunos planos merecen destacarse, si bien no optará a ocupar el podio en el currículo de Scott.

Basada libremente en hechos reales, traslada a imágenes el duelo entre Jean de Carrouges y Jacques Le Gris, dos amigos que, con el paso de los años, se convirtieron en enemigos por un motivo muy poderoso. En la Francia del siglo XIV, Marguerite de Carrouges, esposa de Jean, acusa a Le Gris de haberla violado, apelando entonces su marido ante el rey Carlos VI para que autorice un duelo a muerte entre ambos hombres.

La propuesta contiene potencia y épica a raudales, constituyendo sin duda el mayor valor de la filmación. Sin embargo, su pulcritud técnica y su esmerado detallismo acaban emborronados por diálogos un tanto fallidos e interpretaciones bastante desacompasadas, en especial la llevada a cabo por Ben Affleck. Su valía detrás de las cámaras está fuera de toda duda, tal y como atestiguan sus credenciales en “Argo”, “The Town (Ciudad de ladrones)” o “Adiós, pequeña, adiós”. Incluso cuando es capaz de controlar sus excesos interpretativos ofrece actuaciones aceptables. Lástima que, por regla general, resulten torpes y artificiales. Aquí da vida a un noble medieval con la misma sistemática que emplearía para representar al macarra de un videoclip de reggaetón. Su pelo teñido de rubio y su perilla recortada, su permanente copa de vino en la mano (amanezca, atardezca o anochezca, es lo de menos), sus exhibiciones sexuales y su extrema gestualidad perjudican la veracidad de su representado, arruinando de paso el clímax creado por el resto de los actores.

Matt Damon, más sobrio y efectivo, eleva el listón. Pero quien supera a todo el elenco es Adam Driver, que demuestra una facilidad pasmosa para encandilar al objetivo y trasladar su imponente presencia a la pantalla. Sin ser ni mucho menos su actuación más brillante, sobresale sin discusión dentro del casting. Jodie Comer, actriz a la que conocí en la tan interesante como extraña serie televisiva “Killing Eve”, completa el trío protagonista, cumpliendo con su misión.

En mi opinión, pues, el punto débil de “El último duelo” reside en el guion, escrito conjuntamente por Nicole Holofcener, Matt Damon y Ben Affleck. Ella realizó una aceptable labor en “¿Podrás perdonarme algún día?” y ellos, aunque obtuvieron un Oscar por el texto de “El indomable Will Hunting” (menuda paradoja), es obvio que destacan más en otros ámbitos. Y es que el guion es una cosa muy seria.



martes, 26 de noviembre de 2019

20 ANIVERSARIO DEL ESTRENO DE "EL TALENTO DE MR. RIPLEY" (20th Anniversary of the Premiere of "The Talented Mr. Ripley")


“El talento de Mr. Ripley” es una cinta estadounidense dirigida por Anthony Minghella, protagonizada por Matt Damon, Gwyneth Paltrow, Jude Law, Cate Blanchett y Philip Seymour Hoffman y basada en la novela homónima de Patricia Highsmith. Se estrenó en 1999 y obtuvo cinco nominaciones a los Oscar, otras cinco a los Globos de Oro (incluyendo mejor película dramática) y siete a los premios BAFTA.

Cuenta la historia de Tom Ripley (Matt Damon), joven empleado de una empresa de servicios de Manhattan que pide prestada una chaqueta de Princeton para tocar el piano en una fiesta al aire libre. Cuando el rico propietario de la casa charla con él, al ver dicha prenda, deduce que es amigo y compañero de universidad de su hijo Dickie (Jude Law) y le ofrece mil dólares si va a Italia y le convence para que vuelva a casa a dirigir el negocio familiar y pasar los últimos momentos de vida de su madre enferma.

Cuando Ripley conoce a Dickie, un auténtico playboy, se queda fascinado con el estilo de vida que llevan él y su novia Marge (Gwyneth Paltrow) y rápidamente se acostumbra a su compañía, comenzando a sentir por él algo más que una simple amistad. Cuando por fin se ve obligado a revelar sus sentimientos, se le planteará una situación que cambiará el resto de su existencia.

Además de la dirección de Anthony Minghella y la interpretación de los mencionados actores, cabe destacar la banda sonora de Gabriel Yared, la fotografía de John Seale y el montaje de Walter Murch.


Escenas de la película




viernes, 15 de noviembre de 2019

FORD V. FERRARI (Le Mans 66)

“Ford v Ferrari” es, sin duda, una de las mejores películas del año. Reconozco cierta debilidad por James Mangold, el primer realizador que me hizo ver a Sylvester Stallone con otros ojos gracias a la sólida “Copland”, que logró mantener mi atención con la extraña “Inocencia interrumpida” y que me demostró su solvencia para la dirección de actores en la interesante “En la cuerda floja”. Pero quien parecía ser simplemente otro versado y riguroso cineasta más, dio un salto de calidad que le aupó a lo más alto del escalafón de los directores que bordean la excelencia. En 2007 filmó una fantástica adaptación de “El tren de las 3:10” y, sobre todo, en 2017 fue el responsable de “Logan”, una de esas películas que ni acaparan sonoros aplausos ni se sitúan bajo los focos luminosos de los principales premios pero que, a mi juicio, es una verdadera joya. Olvido de forma intencionada la cinta “Noche y día”, que perpetró incomprensiblemente en 2010, pero todos cometemos errores y esta realidad hasta le humaniza. Sea como fuere, con “Ford v Ferrari” vuelve de nuevo a primerísima fila. De hecho, acaba de obtener el galardón dentro de su categoría en los “Hollywood Film Awards”, cuya ceremonia de entrega se ha celebrado hace apenas unos días. 
Se trata de uno de esos proyectos centrados en la recreación histórica de hechos deportivos, lo que tal vez conduzca a pensar que pueda interesar únicamente a los aficionados al deporte en cuestión (en este caso, el automovilismo). Sin embargo, se trataría de una deducción errónea, pues en realidad nos sitúa ante una producción épica, dramática, magníficamente interpretada y con un potente ritmo narrativo. Pese a su extenso metraje (superior a las dos horas y media de duración) la proyección no resulta larga y tampoco la profundidad de la trama peca de densa o pesada. Ni siquiera los numerosos matices aportados por Mangold dan lugar a percibir ningún hilo suelto. En esta obra robusta y contundente, todo encaja a la perfección en favor de un entretenimiento vistoso destinado al deleite. 
En los años sesenta, un visionario diseñador de automóviles estadounidense y un intrépido piloto e ingeniero británico luchan contra multitud de problemas para sacar adelante un prototipo de vehículo de carreras que compita con la marca Ferrari. Las injerencias corporativas, las propias leyes de la física y los demonios personales harán difícil su cometido pero, finalmente, conseguirán crear el Ford GT40, que será probado en 1966 en la mítica carrera francesa de resistencia de las 24 Horas de Le Mans. 
Junto a unas secuencias que reflejan la velocidad y la emoción inherentes a las competiciones de estas características, el valor de la cinta radica en unos personajes convincentes y atractivos y en una perspectiva artística que, aunque quizá pase desapercibida para quienes se limiten a disfrutar con los efectos visuales y sonoros de los bólidos, resulta indiscutible. “Ford v Ferrari” rezuma acierto y destreza, convirtiéndose en uno de esos títulos que conviene ver varias veces, sobre todo aquellos que deseen aprender a contar historias. 
La calidad del elenco y las interpretaciones que sus integrantes llevan a cabo constituyen uno de los puntos fuertes del largometraje. Christian Bale es un extraordinario actor que lo mismo puede encarnar al mejor Batman de la Historia como sufrir increíbles transformaciones físicas para recrear a personajes tan dispares como el Vicepresidente de los Estados Unidos Dick Cheney en “Vice”, un esquelético y perdido boxeador en “The Fighter” o un barrigudo y chocante timador en “La gran estafa americana”. Su versatilidad es tal que le habilita para afrontar cualquier personaje con autenticidad y credibilidad. Matt Damon, otro referente de la interpretación en títulos tan sobresalientes como “El talento de Mr. Ripley”, las tres primeras entregas de la saga Bourne o “Syriana”, le complementa en esta lección de cine y velocidad con mayúsculas. Acompañan a ambos Caitriona Balfe (participante en la serie televisiva “Outlander”), Josh Lucas (“Sweet Home Alabama”, “Una mente maravillosa”) y Jon Bernthal (“Baby Driver”, “Viudas”).

Trailer en castellano



Trailer en versión original


Datos del filmes

Título original: Le Mans 66
Año: 2019
Duración: 152 min.
País: Estados Unidos
Dirección: James Mangold
Guion: Jason Keller, James Mangold, Jez Butterworth, John-Henry Butterworth (Libro: A.J. Baime)
Música Marco Beltrami
Fotografía: Phedon Papamichael
Reparto: Matt Damon, Christian Bale, Jon Bernthal, Caitriona Balfe, Noah Jupe, Josh Lucas

viernes, 8 de diciembre de 2017

SUBURBICON

“Suburbicon” cuenta con demasiados padres, muchas pretensiones y diversos estilos. Por ello, refleja un rumbo errático. No se trata de la obra de un autor concreto ni con las ideas claras sobre cómo lograr sus propósitos narrativos y cinematográficos. Lo único que se percibe nítida y uniformemente a lo largo de toda la proyección es una crítica ácida, corrosiva y mordaz hacia la sociedad en la que nos hemos convertido. Los hermanos Coen, muy propensos a compaginar sus inconfundibles señas identidad con diversas maneras de expresarlas, firman el guion. Las patentes diferencias entre “Muerte entre las flores” y “O Brother!”, o entre “El hombre que nunca estuvo allí” y “Crueldad intolerable” son incuestionables y convierten el cine de Joel y Ethan Coen en una experiencia imprevisible, siempre interesante, auténtica y peculiar, pero no necesariamente acertada ni coherente. A ellos se une la mano artística de George Clooney detrás de la cámara y también en la elaboración de los diálogos y secuencias. Es responsable de sobresalientes y dignificantes propuestas como “Los idus de marzo” y “Buenas noches y buena suerte”, junto a otras ocurrencias más discutibles como “Ella es el partido”. En definitiva, “Suburbicon” se nutre de demasiadas fuentes, de modo que el agua que termina ofreciendo, sin ser mala, presenta un aspecto turbio y desprende un extraño sabor. 
Atendiendo tanto a sus méritos como a sus deméritos, es complicado calificar este largometraje. Una correcta ambientación, unos actores entregados y eficaces, varias secuencias espléndidas y, en general, una inteligente y punzante manera de mostrar las vergüenzas de la puritana y políticamente correcta sociedad americana, hacen que su visión se torne atrayente e, incluso, necesaria. Sin embargo, la sensación final es la de haber disfrutado de grandes escenas individuales pero que, en conjunto, transmiten un evidente desorden. Troceada y servida por partes, se convertiría en una selección de magníficos cortometrajes dignos de aplauso pero, contemplada en bloque durante casi dos horas, genera, sobre todo, confusión. 
La trama se desarrolla en los años cincuenta, en uno de esos acomodados barrios de las afueras formados de casas con jardín, todas similares y uniformes, que evocan perfecta armonía y placentera felicidad. Sin embargo, la paz y la concordia se vendrán abajo con más facilidad de la esperada, cuando la verdadera naturaleza de sus moradores emerja sin apenas motivos. Traición, engaños y violencia conforman un cuento con moraleja sobre gente imperfecta educada para aparentar perfección y que toma numerosas malas decisiones. 
El principal inconveniente del film estriba en su desigual y anárquica forma de narrar una buena idea. El firme deseo de que su mensaje se comprenda simplifica el contenido de este y rebaja su nivel, como si apostar por la sutilidad, el ingenio y la ironía fuera demasiado arriesgado y el público no alcanzase a captar la esencia. Sea como fuere, certifica que recurrir al humor como vehículo de crítica y vía para plasmar realidades dramáticas ni es sencillo ni está al alcance de cualquiera. En ese sentido, considero que Clooney es un excelente realizador de dramas y un actor cuya versatilidad le habilita para afrontar todos los géneros con éxito. Sin embargo, su punto fuerte no reside en la habilidad para narrar y crear partiendo del humor. 
Este proyecto evidencia, asimismo, su condición de contraataque a la situación originada a raíz de la elección de Donald Trump como presidente norteamericano, por mucho que se ambiente a mediados del pasado siglo. Y es que, como sucede en tantos otros países del mundo, las miserias y las problemáticas que parecían muertas y enterradas, continúan a día de hoy más vivas que nunca. Cabe destacar la impecable labor de los miembros del reparto. Matt Damon y Julianne Moore llevan a cabo unas actuaciones eficaces y solventes, mientras que Oscar Isaac sigue añadiendo relevantes interpretaciones a su más que interesante filmografía.

Trailer en castellano


Trailer en versión original


Datos del film:

Título original: Suburbicon
Año: 2017
Duración: 105 min.
País: Estados Unidos
Dirección: George Clooney
Guion: Ethan Coen, Joel Coen, George Clooney, Grant Heslov
Música: Alexandre Desplat
Fotografía: Robert Elswit
Reparto: Matt Damon, Julianne Moore, Óscar Isaac, Glenn Fleshler, Michael D. Cohen, Noah Jupe