viernes, 9 de abril de 2021

JUDAS Y EL MESÍAS NEGRO (Judas and the Black Messiah)



El cine norteamericano ha servido en especial a la causa del tratamiento de los grandes problemas sociales. Pocas filmografías han diseccionado, analizado y exorcizado en mayor medida los fantasmas de sus traumas. La guerra del Vietnam, los conflictos políticos o el drama racial, por poner sólo algunos ejemplos, pueden explicarse a través de notables largometrajes relacionados con cada tema. De entre ellos, la batalla de la comunidad afroamericana en contra del racismo encabeza una lista de películas que reivindican, denuncian o, simplemente, explican, una realidad a todas luces incomprensible en el seno de una nación que presume de libertad y de derechos para su ciudadanía.

En este año marcado por la pandemia, “Judas y el mesías negro” ha sido uno de esos largometrajes que más atención, nominaciones y reconocimientos ha acaparado. Bien es cierto que, si se repasa la producción cinematográfica del 2020, se debe concluir que, ya sea por las extraordinarias circunstancias sanitarias, ya sea por los cíclicos vaivenes en cualquier arte, ha resultado un período bastante desilusionante, carente de obras maestras y títulos que susciten admiración y alabanza. No obstante, entre los estrenos, la cinta de Shaka King atesora seis candidaturas a los Oscar (incluyendo las de mejor película, guion original e interpretaciones en los papeles secundarios) y le ha reportado a Daniel Kaluuya el Globo de Oro al mejor actor de reparto. Además, tanto la National Board of Review como el American Film Institute la han incluido en su Top Ten anual. 

“Judas y el mesías negro”, que, además de en las salas de proyección, puede verse en la plataforma “Apple Tv”, se alza como una obra bien ambientada, narrada con coherencia y asentada sobre notables actuaciones. Posee una trama interesante y un aceptable ritmo narrativo, conformando un trabajo correcto y, a ratos, lucido, aunque yo no lo incluiría entre las muestras más destacadas del género que aborda tan espinoso tema, entre otras razones porque entre su amplio listado se incluyen algunas joyas de imprescindible visión.

Ambientada a finales de la década de los sesenta y basada en hechos reales, cuenta la historia de un afroamericano que termina convirtiéndose en informante del FBI a cambio de no ser imputado por una serie de delitos que ha cometido. Su misión es infiltrarse en las “Panteras Negras” de Illinois para neutralizar a su carismático líder, un rebelde que lucha por la libertad de la población negra. A medida que la importancia de dicho grupo crece, el infiltrado se halla cada vez más dividido entre unirse a las filas de sus hermanos de raza o, por el contrario, cumplir las directrices y órdenes policiales.

Esta segunda incursión en la dirección de Shaka King, tras realizar varios cortometrajes y episodios de series televisivas, sirve para demostrar su pulso firme tras la cámara y su claridad de ideas a la hora de qué mensaje transmitir y cómo hacerlo. Logra un relato creíble y sin grandes altibajos durante el metraje, pese a sus más de dos horas de duración. Consigue, además, que los intérpretes lleven a cabo unas labores destacables, aunque ha imprimido de cierto sesgo negativo a los personajes blancos. Destaca el citado Daniel Kaluuya dando vida al jefe de las Panteras Negras. Nominado al Oscar en 2018 por su papel en “Déjame salir”, cuenta con serias opciones para hacerse esta vez con la estatuilla. Ha intervenido también en la fantástica “Sicario” y en  la destacable “Viudas”. Le acompaña LaKeith Stanfield, con quien coincidió en “Déjame salir” y a quien hemos visto en “Puñales por la espalda” o “Selma”. Opta a su primer Oscar, si bien Kaluuya parte con ventaja, dándose la infrecuente circunstancia de aspirar dos protagonistas de una película al mismo galardón (actor de reparto). Figuran igualmente en el reparto un casi irreconocible Martin Sheen, caracterizado como J. Edgar Hoover, y Jesse Plemons (“El irlandés”, “Los archivos del Pentágono”).



martes, 6 de abril de 2021

PREMIOS DEL SINDICATO DE ACTORES DE EE.UU. (SAG Awards 2021)



LISTADO COMPLETO DE GANADORES


CINE

MEJOR ACTOR: Chadwick Boseman por La madre del blues

MEJOR ACTRIZ: Viola Davis por La madre del blues

MEJOR ACTOR DE REPARTO: Daniel Kaluuya por Judas and the Black Messiah

MEJOR ACTRIZ DE REPARTO: Youn Yhu-jung por Minari

MEJOR REPARTO: El juicio de los 7 de Chicago

MEJOR EQUIPO DE ESPECIALISTAS: Wonder Woman 1984

 

TELEVISIÓN

MEJOR ACTOR EN DRAMA: Jason Bateman por Ozark

MEJOR ACTRIZ EN DRAMA: Gillian Anderson por The Crown

 MEJOR REPARTO EN DRAMA: The Crown

 MEJOR ACTOR EN COMEDIA: Jason Sudeikis por Ted Lasso

MEJOR ACTRIZ EN COMEDIA: Catherine O'Hara por Schitt's Creek

MEJOR REPARTO EN COMEDIA: Schitt's Creek

MEJOR ACTOR EN MINISERIE O TV MOVIE: Mark Ruffalo por I Know This Much Is True

MEJOR ACTRIZ EN MINISERIE O TV MOVIE: Anya Taylor-Joy por Gambito de dama

MEJOR EQUIPO DE ESPECIALISTAS: The Mandalorian

viernes, 2 de abril de 2021

NOMADLAND


Sé que voy a contracorriente al decir que “Nomadland” me ha decepcionado. Tras la avalancha de premios y reconocimientos que la precedían, probablemente deposité en ella unas expectativas demasiado elevadas que, en mi caso, no se han cumplido. El Globo de Oro a la mejor película dramática y a la mejor dirección, el León de Oro a la mejor película en el Festival de Venecia, seis nominaciones a los Oscar (entre ellas, película y dirección), siete candidaturas a los BAFTA y un larguísimo etcétera, constituían un aval sobresaliente. Mi desilusión no implica que no haya encontrado algunos méritos al trabajo de Chloé Zhao. Sin embargo, me aburrí en varios momentos de la proyección. No siempre la simple recreación de la realidad conecta con el público y, en este caso concreto, el esfuerzo por visualizar las vivencias cotidianas de la protagonista acerca a “Nomadland” al espíritu documental y la aleja de la ficción y, en alguna medida, del cine.

En todo caso, resulta oportuno destacar sus aspectos positivos. Se trata de un largometraje honesto y que lleva una firma artística. No resulta un producto artificial ni sin autoría, lo cual supone un ejercicio de integridad y valentía digno de resaltar. La excelente interpretación de Frances McDormand es eficaz, creíble e íntegra, y ofrece planos de bellos paisajes y de hermosos entornos naturales. Asimismo, traslada muy bien la crítica contra una sociedad excesivamente urbana vinculada al capitalismo y al consumo, al tiempo que aborda la reflexión de retornar a un estilo de vida más primitivo, nómada y sencillo. Contiene también algunos emotivos pasajes centrados en la bondad de algunos de los personajes que aparecen en la historia.

Pero, aun así, se aprecia en el fondo una notable ausencia de trama. El tiempo dedicado a plasmar actividades cotidianas y rutinarias discurre con un estilo pausado y monótono que merma el interés sobre lo que se pretende transmitir. Se suceden numerosos planos de la actriz haciendo sus necesidades y abundantes secuencias con miradas perdidas en el horizonte, demostrando que, a veces, una sobredosis de realismo puede arruinar una propuesta tanto o más que la carencia total de credibilidad y autenticidad. Esta defensa de una existencia austera, de unos cuerpos imperfectos y de un rechazo del materialismo, sin dejar de ser comprensible, a mi juicio quizás halle mejor ajuste en un cortometraje. Una cinta debe contener otro tipo de argumento capaz de atrapar al espectador, otro guion más elaborado, otro relato que trascienda al devenir diario de unos individuos. En mi opinión (y no me considero en absoluto reacio a esta difusión de mensajes de reivindicación) creo que puede llevarse a cabo con más tino cinematográfico. Sirva como ejemplo el film “Hacia rutas salvajes”, dirigido en 2007 por Sean Penn y con Emile Hirsch al frente del reparto, con la que “Nomadland” presenta no pocas similitudes pero cuyo ritmo y estilo narrativo me interesó muchísimo más.

Tras perderlo todo como consecuencia de la recesión económica, una mujer se embarca en un viaje hacia el Oeste americano viviendo como una nómada en una caravana. Viuda y sin trabajo estable, el colapso de la crisis iniciada en 2008 provocó la desaparición de su pueblo, vinculado a una industria que tuvo que cerrar. Así que toma una vieja camioneta y se pone en camino para explorar alternativas fuera de la sociedad convencional.

No cabe duda de que, si se considera el proyecto más laureado del año, será porque, como se dice vulgarmente, “algo debe tener el agua cuando la bendicen”. La citada actriz Frances McDormand sostiene sobre sus hombros buena parte del peso de la obra. Ganadora de dos estatuillas doradas de Hollywood por sus interpretaciones en “Fargo” y “Tres anuncios en las afueras”, opta a una tercera con este papel y a su primer galardón de la Academia como productora. Muy recordadas son sus actuaciones en “Arde Mississippi”, “Casi famosos” y “Agenda oculta”, además de sus múltiples colaboraciones con los hermanos Coen. Le acompaña David Strathairn (“Lincoln”, “Buenas noches y buena suerte”, “My Blueberry Nights”).