viernes, 24 de julio de 2026

LA ODISEA (The Odyssey)



Christopher Nolan se ha convertido en el cineasta moderno más influyente de este siglo. Más allá de su excelente capacidad narrativa, su meticulosidad técnica y su habilidad para sorprender visualmente y provocar un torbellino de sensaciones en los espectadores, el repaso a su filmografía es, posiblemente, el mejor manual de aprendizaje para quienes deseen adentrarse en el universo de la cinematografía. Virtuoso y versátil, se interna en el género de acción, en la ciencia ficción, en el drama o en la fantasía con naturalidad y, sobre todo, con eficacia. Tan pronto aborda la biografía de un físico célebre como se impulsa hacia el espacio sideral. Oscar al mejor director por la impecable “Oppenheimer” y responsable de dos joyas como “Interstellar” y “Origen”, así como de la más destacada trilogía sobre un superhéroe jamás filmada (la de Batman), incluso sus obras menos populares (“Memento”, “El truco final”) presentan unos sorprendentes niveles de entretenimiento, originalidad y calidad.

Ahora ha decidido recrear el clásico de Homero “La Odisea”. A título personal, la mitología griega no me atrae en exceso, de modo que observo con bastante distancia sus monstruos, deidades y alegorías. En consecuencia, me asombra la exquisitez técnica de una considerable parte del metraje, pero no me basta para involucrarme en esa trama dominada por las leyendas y las fábulas mágicas.  Sin embargo, sí reconozco que representa a la perfección la vanidad, la estupidez y la mediocridad de los seres humanos, a quienes acompañan unos dioses caprichosos, arbitrarios e incomprensibles.

No obstante, y a medida que avanza la proyección, las piezas encajan y se percibe de manera óptima la ingente cantidad de metáforas y lecciones vitales vigentes en pleno siglo XXI, y se concluye que aquellos poemas cantados en el siglo VIII antes de Cristo servían también entonces para evidenciar la mezquindad humana y la incoherencia divina. Pasan los siglos, pero las esencias no cambian, de tal manera que la cinta, trascendiendo a sus logros artísticos, es de visión obligada en atención a sus clases prácticas de humanismo. Su última frase resulta, en ese sentido, lapidaria: la civilización decae, pero olvidamos nuestros errores.

Tras la guerra de Troya, el legendario Odiseo emprende el largo y peligroso regreso a su hogar en Ítaca, donde su esposa Penélope y su hijo Telémaco lo esperan desde hace mucho tiempo mientras protegen su reino de los numerosos pretendientes que acechan el trono. Ese camino de vuelta se convertirá en una epopeya legendaria en la que deberá enfrentarse a dioses hostiles y criaturas mitológicas que pondrán a prueba, no sólo su ingenio y valentía, sino también su propia humanidad.

Con una fotografía imponente y una dirección artística portentosa, la narración aguanta con firmeza sus casi tres horas de duración. Se nota la devoción y la implicación personal de Nolan por esta historia, transformada en un proyecto complejo y valiente que resiste a base de brillantez y competencia. Sin alcanzar la cima de mis largometrajes favoritos del realizador, acrecienta su mito y ese sello intransferible que le hace formar parte del olimpo de cineastas que han marcado y siguen marcando la historia del Séptimo Arte. Posee varias secuencias que pasarán a la historia del cine.

Encabeza el majestuoso equipo actoral Matt Damon (protagonista de la saga “Bourne” y con excelentes interpretaciones en “El talento de Mr. Ripley”, “Ford v Ferrari”, “El indomable Will Hunting” o “Más allá de la vida”), acompañado por Anne Hathaway (“Los miserables”, “El diablo viste de Prada”), Charlize Theron (“Las normas de la casa de la sidra”, “Monster”), Zendaya (“Dune Parte 2”, “The Drama”), Robert Pattinson (“Crepúsculo”, “La ciudad perdida de Z”), Tom Holland (“Lo imposible”, “Spiderman”), John Leguizamo (“Moulin Rouge”, “Atrapado por su pasado”), Mia Goth (“Frankenstein” de Guillermo del Toro), Lupita Nyong'o (“12 años de esclavitud”, “Black Panther”) y Samantha Morton (“Minority Report”, “Elizabeth: la edad de oro”). Todos ellos realizan su labor con corrección, si bien desearía destacar la inolvidable actuación de Damon y la forma en la que Zendaya logra cautivar sobremanera a través de la pantalla en cada uno de sus planos.




miércoles, 22 de julio de 2026

VANGELIS



Evángelos Odysséas Papathanassíou, conocido artísticamente con Vangelis, nació el 29 de marzo de 1943 y falleció el 17 de mayo de 2022. Músico y compositor de bandas sonoras, obtuvo un Oscar en 1982 por su composición para la película “Carros de fuego”.

En los años ochenta popularizó sus temas en largometrajes como “Missing” de Costa-Gavras (1982), “Blade Runner” de Ridley Scott (1985) o “Motín a bordo” de Roger Donaldson (1984).

Ya en la década de los noventa destacaron sus aportaciones para “Lunas de hiel”, de Roman Polanski (1992) o “1492: la conquista del paraíso”, de nuevo con Ridley Scott (1992).

Entre sus últimos trabajos sobresalen los de “Alejandro Magno”, de Oliver Stone (2004) o “El Greco”, de Yannis Smaragdis (2007)

En su honor la Unión Astronómica Internacional dio su nombre a un asteroide: el “(6354) Vangelis”.


Blade Runner





Missing





Carros de fuego




 


viernes, 17 de julio de 2026

A 500 MILLAS DE CASA (500 Miles)



La película "A 500 millas de casa", dirigida por el cineasta británico Morgan Matthews, se ha convertido en una pequeña sorpresa cinematográfica de este año. No ha acaparado grandes recaudaciones ni titulares, pero sí ha terminado por hacerse un hueco a base de la lenta (aunque efectiva) vía de los comentarios del público. Adaptación de una exitosa novela juvenil de Mark Lowery, la cinta destila en todo momento ese tono tierno y casi infantil que puede tanto enganchar como disgustar, usando sin disimulo el recurso de la emotividad. Pese a poder ser catalogada como una “road movie”, el viaje (o, en este caso, la huida) se alza como excusa para el desarrollo de los personajes y se convierte en una evocadora reflexión sobre el duelo, la culpa y la reconciliación familiar.

No obstante, en bastantes tramos del metraje deambula peligrosamente por esa delgada línea entre el afecto y una sensiblería que no convence. Dependerá de cada espectador recaer en un lado u otro. Pero, en general, el tono resulta grato y con un cierto regusto clásico que se agradece. Su realizador, sin demasiada experiencia profesional en la gran pantalla, posee nada menos que cuatro premios BAFTA en los ámbitos televisivo y documental. Por ello, evidencia capacidad narrativa y construye cimientos emocionales suficientemente sólidos como para sostener los cien minutos de proyección. 

La trama arranca en Sheffield, donde dos menores disfrutan de una infancia aparentemente idílica. Sin embargo, el conflicto estalla cuando uno de ellos escucha discutir a sus padres acerca de un inminente divorcio que amenaza con separarlos. Con la ingenuidad y la determinación propias de la niñez, los hermanos deciden escapar y recorrer las quinientas millas (unos ochocientos kilómetros) que les separan de casa de su abuelo, esperanzados de que él arregle la situación. En su camino, los muchachos avanzan gracias a su ingenio y a la ayuda de desconocidos, hasta la aparición de una música callejera que huye de sus propios problemas y se convierte en su protectora improvisada. 

A partir de ese momento, el largometraje adopta una estructura más aventurera, para volver finalmente al drama. Matthews aprovecha el paisaje irlandés para transformarlo en un personaje más del relato. El montaje juega asimismo con las rupturas temporales y los recuerdos de tiempos pasados de los protagonistas, preparando así la senda hacia un final enternecedor que incluye un giro argumental quizás algo forzado, pero muy eficaz en cuanto al impacto que provoca en el público.

Roman Griffin Davis y Dexter Sol Ansell dan vida a ambos jóvenes. El primero ha participado en algunos títulos conocidos, como “Jojo Rabits” (su debut en la actuación, que le proporcionó una candidatura a los Globos de Oro) junto a Scarlett Johansson, o “Silent Night”, en compañía de Keira Knightley. El segundo ha intervenido fugazmente en varias entregas de “Los juegos del hambre” y en “Here”, de Robert Zemeckis.

Bill Nighy encarna al abuelo. Célebre y prolífico intérprete británico, optó al Oscar por la deliciosa “Living” y trabajó en “Love Actually”, “Una cuestión de tiempo” o “Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto”. Asume una importante dosis de la carga emocional y del peso actoral de esta historia.

De modo secundario figuran Maisie Williams (vista en series televisivas como “Juego de tronos”, “Doctor Who” o “Mary Shelley”), Clare Dunne (“Spider-Man: Lejos de casa”, “Cosas pequeñas como estas”), Michael Socha (“Papillon”, “This is England”) y Deirdre Monaghan (“Problemas de familia”).