miércoles, 17 de agosto de 2022

WOLFGANG PETERSEN IN MEMORIAM



Wolfgang Petersen nació el 14 de marzo de 1941 en Emden, una pequeña localidad del norte de Alemania, y falleció recientemente el 12 de agosto de 2022, en  Los Ángeles, Estados Unidos.

Debutó como director de cine para la gran pantalla en 1971 con “Ich werde dich töten, Wolf”. En 1977 filmó “La consecuencia” (Die Konsequenz).

El éxito internacional llegó en 1981 con “El submarino” (Das Boot), película que recibió seis nominaciones a los premios Oscar, entre ellas, dos para el propio Wolfgang Petersen como director y guionista.

A raíz de ese éxito comenzó a filmar producciones con mayor presupuesto. En 1984 estrenó “La historia interminable” y en 1985 “Enemigo mío”.

En los años noventa estrenó cuatro películas: “La noche de los cristales rotos” (1991); “En la línea de fuego” (1994), uno de sus trabajos más exitosos y aclamados; “Estallido” (1995) y; “Air Force One (El avión del presidente)” (1997).

En el año 2000 dirigió “La tormenta perfecta”. Sus últimos trabajos fueron “Troya” (2004); “Poseidón” (2006) y “Cuatro contra el banco” (2016).



viernes, 29 de julio de 2022

EL AGENTE INVISIBLE (The Gray Man)



Algunas películas son un insulto a la inteligencia y a este grupo pertenece “El agente invisible”. El problema no estriba en visionar cosas imposibles, ya que el Séptimo Arte permite a menudo traspasar los férreos límites de la lógica y superar los estrictos parámetros de la realidad. La cuestión radica en rodar una cinta de acción cayendo continuamente en el ridículo. Cada género cinematográfico posee sus reglas y márgenes más o menos definidos. En “E.T. el extraterrestre”, encaja que la bicicleta del protagonista vuele por encima de los coches de la policía. Sin embargo, tal ocurrencia rechinaría en un drama convencional. En función del tipo de relato, los recursos del narrador son unos u otros, y se puede jugar con ellos. Pero si se pretende filmar una historia de espías y agentes secretos sin derivarla a la ciencia ficción o a la parodia cómica surrealista, se ha de procurar que las escenas no constituyan un permanente despropósito.

La manifiesta carencia de ideas acarrea un intento de sustituir la originalidad por la grandilocuencia y de cambiar un guion bien trabajado por una fastuosidad visual. “El agente invisible” supone en su práctica totalidad una copia de la saga de 007 (en su caso, con la variación mínima de numerar al agente con el 6). Y, habiendo poco más que aportar, se echa en brazos de la desproporción, el colorido ostentoso y la opulencia, aunque desentonen más que complementen. Una de sus primeras escenas da buena prueba de ello, recurriendo al lanzamiento de fuegos artificiales y a la aparatosidad de las imágenes para disimular la endeblez de la propuesta y la falta de credibilidad de la trama. Para colmo, las peleas cuerpo a cuerpo se presentan como ensayadas coreografías, anulando así cualquier posibilidad de transmitir tensión.

Obviamente, en esta clase de filmes marcados por la infalibilidad (diríase, inmortalidad) del protagonista, ya se ha visto casi de todo. Pero ese empeño de los directores en ofrecer al público el más difícil todavía les condena a una ridiculez que produce vergüenza ajena. Recuerdo que en “Eraser” (1996),  Arnold Schwarzenegger saltaba de un avión sin paracaídas, pasando junto a la turbina de la nave y aterrizando sin rasguño alguno. Pues bien, dicha secuencia puede considerarse una loa al realismo en comparación con la del “El agente invisible” lanzándose igualmente en pleno vuelo sin ninguna protección ni pertenencia y que, ya en suelo turco, termina hablando por el móvil para, a continuación, aparecer en Viena con la ropa limpia y planchada.

Los hermanos Anthony y Joe Russo, responsables de un par de entregas de “Capitán América” y de otras dos de “Los Vengadores”, se sitúan detrás de las cámaras. Para la plataforma Netflix filmaron “Extracción”, con Chris Hemsworth al frente del reparto, dando así la medida de su manera de entender el cine, contra la que, por cierto, nada cabe objetar. Ahora bien, con “El agente invisible” han rebasado las líneas de la cordura para firmar un despropósito tan intencionado como ridículo, un verdadero desprecio a los espectadores.

Un agente de la CIA, alias Sierra Seis, es excarcelado con el fin de eliminar a un peligrosísimo objetivo. Durante su misión se percata de que quizá se trate de una trama corrupta para ocultar las fechorías de sus superiores, de modo que desobedece las órdenes y se aparta de los protocolos. Desde ese instante, Sierra Seis pasa a convertirse en otra diana para cuya aniquilación han de recurrir a un nuevo sicario.

Integran el equipo artístico numerosos rostros conocidos. Da vida al agente “bueno” Ryan Gosling, interesante y curtido intérprete que ha demostrado sus cualidades en “La, la, land”, “Drive”, “Blue Valentine” o “Los idus de marzo”. Aunque hace lo que puede, no evita un desastre para nada imputable a él. Chris Evans, famoso gracias al citado “Capitán América” y con una pequeña incursión en la dirección titulada “Antes de que te vayas”, encarna a un forzado y caricaturizado agente “malo” . En cuanto a Ana de Armas, repite su perfil de “chica Bond” desplegado en “Sin tiempo para morir” pero, si dispusiera de oportunidades, podría dar mucho más de sí desde el punto de vista profesional. Les acompaña en un papel secundario el polifacético Billy Bob Thornton (“El otro lado de la vida”, “Un plan sencillo”).



miércoles, 27 de julio de 2022

BOB RAFELSON IN MEMORIAM



Bob Rafelson ha fallecido el pasado 23 de julio a los 89 años de edad. El cineasta nació en Nueva York, el 21 de febrero de 1933.

Debutó como director en 198 con “Head”, una película que contó con un guion coescrito por Jack Nicholson.  En 1970 obtuvo un gran éxito con “Mi vida es mi vida”, de nuevo con Jack Nicholson, esta vez delante de la cámara. Por esta obra Bob Rafelson obtuvo dos nominaciones a los Oscar como productor y guionista.

Después dirigió “El rey de Marvin Gardens” (1972), nuevamente con Jack Nicholson, y “Músculos de acero” (1976) con un reparto que incluía a Jeff Bridges, Sally Field y Arnold Schwarzenegger.

En 1981 rodó “El cartero siempre llama dos veces”, cuarta colaboración con Nicholson. En 1987 estrenó “El caso de la viuda negra”, con Debra Winger y Theresa Russell.

En los noventa rodó “Las montañas de la luna” (1990); “Ella nunca se niega” (1992) y “Blood & wine (Sangre y vino)” (1996), última colaboración con Jack Nicholson.

Su último largometraje para la gran pantalla fue “Sin motivo aparente” (2002) con Samuel L. Jackson, Milla Jovovich y Stellan Skarsgård