Rachel Portman nació en Surrey (Reino Unido) el
11 de diciembre de 1960.
Compositora conocida principalmente
por sus trabajos para el cine, fue la primera mujer en ganar el Oscar a la
mejor banda sonora original por la película “Emma” (1996).
Posteriormente, recibió otras dos nominaciones gracias a sus composiciones para “The Cider House Rules”
(1999) y “Chocolat” (2000).
En 2010 le concedieron la Orden del Imperio Británico.
Además de sus partituras ya mencionadas, destacan las de “Belle”
(2013), “One Day" (Siempre el mismo día) (2011), “Nunca me abandones” (2010), “La
duquesa” (2008), “La mancha humana” (2003) o “La leyenda de Bagger Vance”
(2000).
‘Fjord’, protagonizada por Sebastian Stan y Renate Reinsve, se ha alzado con el premio a la mejor película del Festival de Cannes 2026, mientras que ‘Minotaur’, del ruso Andréi Zviáguintsev, ha obtenido el Gran Premio del Jurado.
Palmarés completo
Palma de Oro: 'Fjord', de Cristian Mungiu
Gran Premio del Jurado (Grand Prix): 'Minotauro', de Andréi Zvyaguintsev
Premio del Jurado: 'The Dreamed Adventure', de Valeska Grisebach
Mejor dirección: ex aequo para
Pawel Pawlikowski por 'Fatherland'
Javier Calvo y Javier Ambrossi por 'La bola negra'
Mejor actor: ex aequo para Emmanuel Macchia y Valentin Campagne por 'Coward', de Lukas Dhont
Mejor actriz: Virginie Efira y Tao Okamoto por 'All of a Sudden'
Mejor guion: Emmanuel Marre por 'Notre salut'
Otros premios
Palma de Oro al mejor cortometraje: 'Para los contrincantes', de Federico Luis
Cámara de Oro a la mejor ópera prima: 'Ben'Imana', de Marie Clementine Dusabejambo
Premio FIPRESCI en competición: 'Fjord', de Cristian Mungiu
Premio FIPRESCI de Una Cierta Mirada: 'Ben'Imana', de Marie Clementine Dusabejambo
Premio FIPRESCI a la mejor primera o segunda película de Quincena o Semana de la Crítica: 'La deuxième fille', de Jing Zou
Combinar
la comedia con una trama de supuesta intriga criminal supone un reto bastante
complicado. Por ello, numerosos proyectos que lo pretenden terminan por
resultar un desastre o por caer en la irrelevancia. Abundando en esta idea, se acaba de estrenar
“Jugada maestra” (con un título original, “How to Make a Killing”, bastante más
acertado) y, ciertamente, la maestría no aparece por ningún lado, aunque sí ciertos
toques de glamour y sarcasmo que aspiran a sustentar el film durante sus
escasos cien minutos de duración. Cuenta con varias secuencias divertidas y con
el gancho de algunos intérpretes, además de con un guion lo suficientemente
absurdo como para caricaturizar dicho suspense. Sin embargo, su vertiente humorística peca de
simpleza y carece del necesario mordiente, tal y como se demuestra en diálogos
y situaciones ausentes de genialidad e incapaces de provocar ni risas ni sonrisas.
John
Patton Ford, realizador que prácticamente debuta con este largometraje, se
inició con otro trabajo en 2022 (“Emily, la estafadora”), aunque apenas se distribuyó,
por lo que esta “Jugada maestra” constituye su desembarco inicial a las salas
de proyección. Firma también el guion, aspecto donde radica, precisamente, la
mayor parte de los problemas. Su punto cínico no llega nunca a ser rompedor ni
original y, al final, se percibe con excesiva nitidez la artificialidad de la
obra. La comedia negra ni siquiera alcanza un tono gris.
Un
joven inteligente y de carácter frío podría heredar una gran fortuna familiar
si no ocupara un alejado octavo puesto en la línea de sucesión del magnate
fallecido. Decidido a cambiar su destino, gesta un plan meticuloso y despiadado
para acabar con todos los candidatos que se interponen entre él y la herencia.
Al tiempo que su estrategia progresa, la ambición le envuelve en una espiral de
violencia donde cada movimiento puede delatarlo.
La
cinta se inspira en “Ocho sentencias de muerte” (“Kind Hearts and Coronets”),
rodada en 1949 por Robert Hamer y protagonizada por Alec Guinness y Dennis
Price, que obtuvo una nominación al BAFTA como mejor película británica del
año. En mi opinión, el original supera a esta adaptación moderna y hace
preferible su visionado.
Mi
impresión, aunque no soy capaz de confirmarla, se centra en que el realizador
no se atrevió a dar el paso al siguiente nivel, conformándose con una
recreación cómoda pero simplista, tanto en el aspecto cómico como en el
criminal, generando de ese modo un efecto placebo. Unir riqueza y opulencia a
belleza atrae momentáneamente, pero, a la larga, condena la propuesta a la
pobreza y a la indefinición respecto a sus posibilidades primarias.
Encabeza
el reparto Glen Powell, visto en notables éxitos de taquilla como “Top Gun:
Maverick”, comedias como “Cualquiera menos tú” o títulos como “Figuras ocultas”
o la encantadora “La sociedad literaria y el pastel de patata”. A mi juicio,
interpreta siempre el mismo papel, aunque en distintos géneros. Habrá que
seguir esperando su evolución futura. Le acompaña Margaret Qualley con un
perfil un tanto insulso, pero que saca adelante gracias a su mera presencia.
Partícipe de “La sustancia” o “Érase una vez en… Hollywood”, su potencial
artístico queda fuera de toda duda. Ojalá sepa escoger próximas actuaciones que
hagan justicia a su capacidad profesional. Entre los secundarios figuran
nombres tan ilustres como el respetadísimo Ed Harris (cuatro veces nominado al Oscar)
y Jessica Henwick (“Puñales por la espalda: El misterio de Glass Onion”).