viernes, 10 de abril de 2026

LA GRAZIA


Paolo Sorrentino es un director y guionista italiano con estilo propio. A día de hoy, probablemente sea el cineasta más relevante de Italia. Su cinta “La gran belleza” ganó el Oscar y el BAFTA a la mejor película de habla no inglesa y también ha cosechado premios en los Festivales de Cine de Cannes y Venecia. En su filmografía, además del ya citado, se hallan títulos como “La juventud” (2015), “Silvio (y los otros)” (2018) o, más recientemente, “Parthenope” (2024). Este napolitano ha dotado a sus trabajos de un sello muy característico, centrado sobre todo en las reflexiones sobre el paso del tiempo y la melancolía, con historias que mezclan delicadeza y profundidad con cierto toque de cinismo y descaro. Tal vez su mayor cualidad estribe en hablar de temas cotidianos y relevantes con una visión totalmente personal y una estética altamente cuidada. Desde el punto de vista visual resulta atrayente y, por lo que se refiere al aspecto narrativo, interesante. Con independencia de que algunos de sus filmes gusten más que otros, sus propuestas siempre se revisten de elegancia y se construyen sobre ideas firmes. En definitiva, disfrutar de sus obras equivale a adentrarse en un museo donde el visitante se va a sentir sin duda interpelado.

Ahora presenta “La grazia” (estrenada con su título original), que obtuvo varios galardones en la última Mostra veneciana, junto a dos nominaciones a los Premios del Cine Europeo (actor y guion). Se trata de un largometraje político, pero más optimista de lo que el panorama real depara a través de los líderes mundiales y de esa denominada “geopolítica” que nos deprimen a diario en los informativos. La narrativa continúa presidida por el refinamiento y por ese particular sentido del humor que engancha. A ratos poética y a ratos intensa, supone una oferta sumamente interesante.

Mariano De Santis, presidente ficticio de la República italiana, es un veterano político demócrata, humanista y católico que, de repente, comienza a dudar sobre la adopción de determinadas decisiones, en especial sobre vetar o no una ley de eutanasia que le genera un profundo dilema moral.

Pese a sus casi dos horas y cuarto de duración, “La grazia” no se percibe como larga y logra mantener un ritmo adecuado durante todo el metraje. Se experimenta con claridad la exquisitez en los planos, la distinción en la puesta en escena, la sensibilidad en los temas tratados y una pizca de sorna que inevitablemente mueve a la reflexión. Se trata de una de las grandes obras de Sorrentino, al punto de que, si mantiene esta línea, habrá que esperar con ansiedad su siguiente trabajo. El nombre define a la perfección el estado del realizador, de gracia, y perpetúa su habilidad para aderezar cada encuadre de cámara con una imagen hermosa y, casi cada diálogo, con un detalle certero. No he visto “Father Mother Sister Brother”, de Jim Jarmusch (ganadora del reciente León de Oro) pero, si superó a la propuesta de Sorrentino, me afanaré por visionarla.

Sea como fuere, y más allá de sus aciertos cinematográficos, “La grazia” constituye una llamada de atención sobre la inmensa distancia que existe entre la gobernanza y la realidad. Acostumbrado a la mezquindad, la mediocridad y el histrionismo que reflejan la mayoría de los medios de comunicación, esta mirada me reconforta y alecciona acerca de los problemas y las responsabilidades asociados a la utilización y al ejercicio del poder. 

Se sitúa al frente del reparto el actor Toni Servillo, habitual en el cine de Paolo Sorrentino (“Las consecuencias del amor”, “La gran belleza”, “Fue la mano de Dios”, “Silvio (y los otros)”. Ha actuado igualmente en “Gomorra” o “Una vida tranquila”. Desempeña aquí una labor solvente sobre la que se sostiene el grueso de la acción.




miércoles, 8 de abril de 2026

ROBIN WRIGHT


Robin Wright nació en Dallas (Texas) el 8 de abril de 1966. Comenzó su andadura profesional en la serie de televisión “Santa Bárbara” y, ya en 1987, protagonizó para la pantalla grande “La princesa prometida”, de Rob Reiner, uno de sus papeles más emblemáticos.

Posteriormente intervino en “El clan de los irlandeses” (1990), “Forrest Gump” (1994) -otra de sus interpretaciones más conocidas-, “Moll Flanders: El coraje de una mujer” (1996) o “Mensaje en una botella” (1999). En el año 2000 actuó en “El protegido”.

En el presente siglo ha participado en títulos tan destacados como “Nueve vidas” (2005), “La conspiración” (2010), “Moneyball” (2011), “Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres” (2011) y “Blade Runner 2029” (2017).

Asimismo, triunfó de nuevo en el ámbito televisivo gracias a “House of Cards”.




viernes, 3 de abril de 2026

PROYECTO SALVACIÓN (Project Hail Mary)


En mi opinión, dentro del género de la ciencia ficción, el subgénero espacial vivió un antes y un después en 2014, tras el estreno de “Interstellar”. Esta obra maestra de Christopher Nolan reúne infinidad de méritos cinematográficos de primera magnitud, además de hallarse envuelta en un halo de credibilidad y rigor científico pocas veces logrado. Obviamente, la recién estrenada “Proyecto Salvación” ni siquiera se acerca (probablemente, tampoco lo pretende) a los niveles de la película protagonizada por Matthew McConaughey, pero sí alcanza una cota de entretenimiento bastante aceptable, si bien desde una perspectiva más cómica y liviana. Ambas propuestas se han abordado desde planos muy diferentes. La primera, desde el drama y la docta pulcritud. La segunda, desde la comedia sin pretensiones eruditas. En todo caso, atendiendo a los parámetros de diversión y distracción, tanto una como otra llegan a metas similares por diferentes caminos.

Se podría afirmar que “Proyecto Salvación” se alza como un producto de visión infantil o, mejor aún, ingenua, que dota a la narración de un estilo desenfadado y hasta optimista. Sus directores, Phil Lord y Christopher Miller, han sido también guionistas y productores de títulos como “La LEGO película”, “Infiltrados en la Universidad” e “Infiltrados en clase”, de un tono cómico y ligero, y con aciertos y desaciertos. En este nuevo trabajo tratan de mantener esa dinámica jovial y graciosa que contagia al público de cierto entusiasmo. En ese sentido, el visionado resulta sencillo y agradable.

El problema radica en su excesiva duración, superior a las dos horas y media, ya que mantener un listón elevado durante tanto tiempo entraña gran dificultad. Por ello se torna predecible y un tanto cansina, cayendo en ocasiones en la tontería más que en el candor. No obstante, en conjunto, constituye una opción correcta como pasatiempo. A ratos, vivaz y placentera. Simpática, aunque con un punto de insustancial.  

Un profesor de Ciencias despierta dentro de una nave espacial, a años luz de su hogar y sin entender cómo ha llegado hasta allí. A medida que recupera la memoria, se dispone a descubrir su misión: resolver el enigma de la misteriosa sustancia que provoca la extinción del Sol. Deberá recurrir a sus conocimientos científicos y a sus ideas poco ortodoxas para salvar cuanto hay en la Tierra y evitar que el planeta sufra el mismo destino que el astro rey. En ese camino encontrará a un curioso aliado con el que entablará una amistad inesperada.

A cargo de un elevado presupuesto de más de doscientos millones de dólares, ha obtenido una considerable taquilla durante el fin de semana de su estreno en Estados Unidos, logrando recaudar más de ciento sesenta millones de dólares en tres días. Todo apunta a que acreditará cifras sobresalientes y tendrá buena acogida por parte de los espectadores, sustentadas en gran medida por el carisma de su estrella principal y por su cuidado aspecto visual.

Encabeza el reparto y soporta el peso del filme Ryan Gosling, quien actúa y, además, produce la cinta. Tres veces nominado al Oscar, cuenta en su haber con cintas tan destacadas como “La, La, Land”, “Los idus de marzo”, “Drive”, “Blue Valentine” o “La gran apuesta”. Se trata de un actor versátil y eficaz que aquí desempeña con solvencia su papel.

Le acompañan Sandra Hüller (“Anatomía de una caída”, “La zona de interés”), Lionel Boyce (de la serie “The Bear”), Milana Vayntrub (de la televisiva “This is Us”) o Ken Leung (famoso por su participación en “Perdidos”).