viernes, 19 de junio de 2026

EL DÍA DE LA REVELACIÓN (Disclosure Day)



A mi juicio, son numerosos los aspectos positivos a señalar en la última película de Steven Spielberg. También cabe alguno negativo, pero prefiero comenzar esta crítica resaltando el placer que me produjo revivir sensaciones de antaño cuando acudía a las salas de proyección a ver sus largometrajes, cuya diversión y entretenimiento me saciaban en aquella bendita década de los ochenta. Con “El día de la revelación” parece concluir una trilogía no oficial, tras “Encuentros en la tercera fase” y “E.T. El extraterrestre” y con un cierto aroma a la famosa serie televisiva “Expediente X”, otra de las ofertas que me atraparon en mi juventud.

El sello del cineasta, del que sobran las presentaciones, se reconoce completamente. Por todos conocido, yo lo asocio a mi propio crecimiento vital, pues su obra me ha acompañado desde la infancia hasta el día de hoy. La utilización de la luz en las imágenes, el movimiento de la cámara, el ritmo ágil (entre divertido e intenso) y, sobre todo, el aire infantil, bienintencionado, jovial y distendido que impregna, sobre todo, sus obras iniciales, me ha devuelto a otra época. Y he disfrutado de nuevo con ese divertimento aventurero, imaginativo y un punto iluso con el que asocio a aquellos tiempos. La fotografía de Janusz Kaminski y la música de John Williams (que escucho de fondo mientras escribo estas líneas) también contribuyen a dejarse llevar por esta iniciativa que aborda temas relevantes, aunque por medio de un estilo desenfadado y excitante que convierte en livianas las dos horas y media de proyección.

Como apunte tal vez un tanto desfavorable, se evidencian en el guion diversos recursos forzados y hasta pueriles que, cuando menos, chocan. El modo en el que los “buenos” escapan de los “malos” tras persecuciones y encerronas espectaculares se me antoja, en ocasiones, ridículo. Incluso la sorprendente transición de algún protagonista, caracterizado al inicio como villano, hacia el lado del bien, se torna demasiado utópica. Quizás ahí radique la parte más infantil de la propuesta y lo que puede afear su resultado final.

Aun así, Steven Spielberg, que cumplirá ochenta años en este 2026, sigue desarrollando su manera de cine a través de ese toque ingenuo con el que rodó “E.T. El Extraterrestre”, donde el espíritu candoroso encajaba como un guante, permitiendo conectarnos a todos con ese niño interior que llevamos dentro. Abundando en tal idea, el personaje encarnado por una monja le dice a una de las protagonistas, que fue novicia y se salió del convento: “El problema no es que perdieses la fe en Dios, es que perdiste la fe en la humanidad”. Se nota que Spielberg no ha perdido la fe en la humanidad. Personalmente, me gustaría ser como él en muchas cosas. También en esta.

El empleado de una corporación que trabaja para el Gobierno de los Estados Unidos ocultando la existencia de vida extraterrestre, decide fugarse con las pruebas para sacarlas a la luz. Los máximos responsables de esa conspiración le persiguen para evitarlo. Mientras tanto, la presentadora del tiempo de una cadena televisiva comienza a experimentar una serie de poderes y capacidades que no logra entender. Sin saberlo, el ex trabajador y la periodista acabarán conectados en la aventura, decididos a comunicar la verdad.

Para disfrutar de la proyección se requiere, como mínimo, interés por la ciencia ficción y afición por los universos alienígenas.  En la ya mencionada “Expediente X”, el agente del F.B.I. Fox Mulder tenía en su despacho un cartel con la imagen de un ovni y la frase “I Want to Believe” (Quiero creer). De lo contrario, la obra resulte incluso pesada. Si no, el regocijo queda garantizado.

Integran el reparto Emily Blunt (“Oppenheimer”, “El diablo viste de Prada”, “Destino oculto”), Colin Firth (“El discurso del rey”, “Un hombre soltero”, “El diario de Bridget Jones”), Colman Domingo (“Las vidas de Sing Sing”, “Selma”) y Josh O'Connor (“Rivales”).




miércoles, 17 de junio de 2026

JOHN POWELL



El compositor y director de orquesta británico John Powell nació en Londres el 18 de septiembre de 1963. 

Conocido por sus bandas sonoras para películas de animación y de acción real para directores como Doug Liman y Paul Greengrass, ha compuesto también la música de la saga de Jason Bourne y de títulos como “United 93” o “Green Zone”. 

Dos veces candidato al Oscar gracias a “Cómo entrenar a tu dragón” y “Wicked”, en los premios de la International Film Music Critics Award (IFMCA) ha recibido más de cuarenta nominaciones, habiendo sido galardonado en diez ocasiones. 

Entre sus trabajos más conocidos destacan “Shrek” (2001), “El caso Bourne” (2002), “El mito de Bourne” (2004), “Sr. Y Sra. Smith” (2005), “X-Men: The Last Stand” (2006), “El ultimátum de Bourne” (2007) “Kung Fu Panda” (2008) “Caza a la espía” (2010), “Cómo entrenar a tu dragón” (2010), “Solo: Una historia de Star Wars” (2018) o “La llamada de lo salvaje” (2020). 


“El caso Bourne”


“El mito de Bourne”


“Kung Fu Panda”



viernes, 12 de junio de 2026

BACKROOMS



“Backrooms” supone una de las sorpresas más recientes de la taquilla norteamericana. En su primer fin de semana de exhibición, recaudó más de ochenta millones de dólares sólo en los Estados Unidos y más de ciento cuarenta a nivel mundial. Constituye todo un logro para su productora A24 (fundada en 2012 y todavía con esa aureola de potenciar el denominado “cine independiente”) que, con un presupuesto de apenas diez millones, la confirma como una de sus apuestas más rentables de 2026. A medio camino entre la ciencia ficción fantasiosa y el terror psicológico, se basa en un cortometraje previo, ya estrenado en Internet con visualizaciones millonarias y que, posteriormente, se alargó en forma de serie de episodios. Por lo tanto, llega a las salas de proyección con una potente legión de seguidores, lo que explicaría ese gran potencial recaudatorio durante sus primeros tres días.

El director de la adaptación y responsable de la difusión en la web es el joven Kane Parsons, de apenas veinte años (cumple los veintiuno en breve), quien comenzó como “youtuber” y que ahora, gracias al éxito de “Backrooms”, se ha ganado una posición dentro de la industria. Aquí se estrena como realizador y, para ser un debut, acredita cierta solvencia como narrador. Obviamente, se precisa tener interés en este género encuadrado en el terror sobrenatural y en los fenómenos inexplicables. Si uno se deja llevar por propuestas y ensoñaciones fantasiosas, la propuesta fílmica se califica como correcta. En caso contrario, cuando este tipo de dramas se atragantan, no se alzan como una opción a tener en cuenta.

El dueño de una tienda de muebles lucha contra su alcoholismo y su reciente divorcio. Visita regularmente a una terapeuta, quien también sufre un trauma relacionado con su madre esquizofrénica y con la demolición de la casa de su infancia. En el establecimiento empiezan a producirse extraños incidentes eléctricos. A la búsqueda de explicaciones, descubre una puerta en el sótano, por la que el protagonista se desplaza a una dimensión más allá de la realidad, de donde la doctora intenta rescatarlo.

No he visto publicaciones anteriores sobre esta historia, por lo que ignoro hasta qué punto se trata de una nueva adaptación, de una continuación o de una creación libre, pero parece claro que, como cinta de terror, cumple de sobra, incluso con niveles de intensidad y entretenimiento superiores a otras muestras de temática similar que recalan en nuestra cartelera. No obstante, me sorprende la enorme precocidad de su creador, ya que hace dos décadas (su edad actual) la repercusión de cualquier éxito en Internet era muchísimo menor que hoy.

Por ello, llama la atención la gran originalidad que infunde a su relato. Conviene apuntar el nombre de Parsons para seguirlo en futuros proyectos. En un metraje ajustado de escasos cien minutos, logra un importante impacto visual y una perturbadora sensación de intriga que se mantiene de modo bastante constante durante toda la proyección.

Encabeza el reparto Chiwetel Ejiofor, nominado al Oscar por su actuación en “12 años de esclavitud” y visto en la saga del “Doctor Strange” y en largometrajes como “Marte”, “American Gangster” o “Love Actually”. Aborda su personaje con corrección y ayuda a dotar al filme de esa intensidad contagiosa. Junto a él interviene Renate Reinsve, conocida por las obras de Joachim Trier “Valor sentimental” y “La peor persona del mundo”. Como secundarios, les acompañan Mark Duplass (“Tully”, “Bombshell”), Finn Bennett (de la serie “True Detective”) y Robert Bobroczkyi (“Alien: Romulus”).