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viernes, 27 de junio de 2025

28 AÑOS DESPUÉS (28 Years Later)



Las películas sobre muertos vivientes (oxímoron en toda regla) suelen integrar un subgénero cinematográfico bastante cutre y simple. No obstante, el número de producciones sobre dichos seres resulta sorprendentemente elevado y cabe reconocer que, en su mayor parte, se encuadran en el terror más basto y hortera. Sin embargo, existen algunas dignas excepciones. Desde la clásica “La noche de los muertos vivientes”, dirigida por George A. Romero en 1968, hasta la reciente “Guerra mundial Z”, de Marc Foster (2013), se hallan varias sorpresas e, incluso, un par de joyas que merecen salvarse de la quema. Se puede discutir qué se entiende por “zombie” para seleccionar los largometrajes con una valoración superior. Drácula encarna, sin duda, al “no muerto” más famoso, si bien sus adaptaciones no suelen incluirse en este catálogo. ¿Cabe calificarse ”La invasión de los ladrones de cuerpos” como una cinta de zombies? No es posible preguntárselo ya a Don Siegel, pero no faltan opiniones para todos los gustos.  Entre las obras que se alzan como propuestas sugerentes acerca de tan macabros relatos figura la, por el momento, trilogía de Danny Boyle, compuesta por “28 días después” (2002), “28 semanas después” (2007) –bajo la dirección del cineasta tinerfeño Juan Carlos Fresnadillo- y ahora, “28 años después” (2025). Recuerdo mi primer visionado de “28 días después”. Pese a la tendencia a la repetición, propia de este tipo de filmes, la encontré original, ágil, inquietante, violenta y correctamente narrada. Cierto es que se precisa de un mínimo interés por el género ya que, de lo contrario, podría tornarse en una tortura. Pero, cumplido ese requisito, la historia y el notable grado de entretenimiento basado en la angustia me impactaron.  Circunstancia similar me sucedió con la segunda entrega. Ahora se cierra la saga (aunque nunca se debe descartar que en el futuro se baraje un cuarto título) manteniendo el brío y la energía.

Danny Boyle me resulta un realizador interesante. Saltó a la fama en 1996 con “Trainspotting” y a partir de entonces ha ideado proyectos de lo más variopintos. Poco tienen que ver “Millones” (2004) con “127 horas” (2010) o “Sunshine” (2007) con “Slumdog Millionaire” (2008). Sea como fuere, se trata de un profesional con destreza para la narrativa visual y tacto para la dirección actoral. Y, pese a que no toda su filmografía me apasione, le reconozco un estilo particular a la hora de abordar sus trabajos y de manejar la cámara con habilidad.

La principal virtud de “28 años después” radica en su capacidad para alargar la esencia de sus predecesoras, evitando la sensación de agotamiento. Mantiene idéntico nivel de angustia y de potencia. Al parecer, se ha rodado por medio de iPhones 15 Pro Max, evidenciando así hasta qué punto y con qué velocidad evoluciona la tecnología.

Han transcurrido ya tres décadas desde que el virus de la rabia escapó de un laboratorio de armas biológicas y la ciudadanía sigue aún sometida a una estricta cuarentena. Un grupo de supervivientes vive en una pequeña isla, conectada al continente por una única carretera fuertemente custodiada. Cuando uno de sus miembros decide abandonar ese enclave y aventurarse en el oscuro y peligroso territorio continental, descubrirá una serie de secretos, maravillas y horrores, no sólo relacionados con los infectados, sino también con otros sobrevivientes transformados por los efectos de la enfermedad.

Dentro del elenco, un siempre magnético Ralph Fiennes (“El paciente inglés”, “El jardinero fiel” “La lista de Schindler”) acompaña a Jodie Comer (“El último duelo” “Killing Eve”) y a Aaron Taylor-Johnson (“Animales nocturnos”, “Kick Ass”, “Nosferatu”).




viernes, 27 de diciembre de 2024

CÓNCLAVE (Conclave)




A juzgar por las primeras nominaciones de los premios que se van conociendo hasta la fecha, “Cónclave” parece ser uno de los largometrajes del año. Cuenta con seis candidaturas a los Globos de Oro, ocho a los Satellite Awards y once a los Critics Choice Awards (incluyendo, en todos los casos, las de mejor pelícu-la, dirección, actor y guion). Asimismo, tanto la National Board of Review como el American Film Institute la han incorporado a su lista de las diez mejores cin-tas de 2024. Por lo tanto, se evidencia la relevancia de dicho título en muchos aspectos, si bien mi sensación sobre el nivel general de las producciones de la temporada me indica que ha descendido respecto de la pasada edición y en los últimos tiempos se percibe un notable descenso en el listón de la oferta cinema-tográfica. En ese sentido, determinados aplausos y reconocimientos recaen so-bre propuestas que, en otras circunstancias, pasarían más desapercibidas, por aquello de que “en el país de los ciegos, el tuerto es rey”. 
Lo dicho anteriormente no obsta para calificar “Cónclave” como un buen trabajo, sobre todo en su primera parte, con una realización y una ambientación cuida-das, una interpretación ajustada y una recreación adecuada del clima de intriga que ofrece. Aun así, su pulso con el suspense tiende a perder fuerza hacia el final del metraje, derivando incluso en un desenlace forzado, impropio a tenor de lo narrado el resto de la proyección. Se aprecia un sobreesfuerzo por crear un laberinto que, a la postre, conduce a una difícil salida. Sin embargo, resulta sencillo dejarse llevar por el dinamismo de la narración y caer en las redes teji-das para entretener al espectador, por más que en la última media afloran cier-tas carencias y, en mi caso particular, tanta sotana me saturó. 
Edward Berger, cineasta alemán recientemente nominado al Oscar por una nueva versión de “Sin novedad en el frente”, y también responsable de algunos episodios de la serie televisiva “Your Honor”, asume la dirección. Se trata de un profesional meticuloso y con dotes para la escenificación. Se rodea de un equi-po talentoso y ejerce un rigurosa realización. Igualmente, la banda sonora de Volker Bertelmann, ganador de la estatuilla por la citada “Sin novedad en el frente”, se ajusta a la trama, pese a su aspereza para los oídos. Dicho lo cual, y por alguna extraña razón, la indiferencia se abre paso a lo largo del visionado. 
Tras la inesperada muerte del Sumo Pontífice, un cardenal es designado para liderar uno de los rituales más antiguos del mundo: la elección de un nuevo Pa-pa. En medio de una atmósfera cargada de tensión y secretismo, este alto cargo deberá garantizar que el proceso se lleve a cabo conforme a la tradición y a las normas eclesiásticas. Pero, cuando los líderes católicos más poderosos se reú-nen en los salones vaticanos, se ve atrapado dentro de una compleja conspira-ción, a la vez que descubre un secreto que podría sacudir los cimientos de la Iglesia.
Varias muestras del Séptimo Arte recrean los interiores del Estado Vaticano y su organización gubernamental con los mismos esquemas que las mezquinas pugnas políticas del resto de Ejecutivos estatales. Con o sin justicia, esa dura lucha de egos por alcanzar el poder desnaturaliza paradójicamente las mismas virtudes que dicen defender. 
La elevada altura del equipo artístico queda fuera de toda duda. Ralph Fiennes (para mí, el eterno conde László Almásy) desempeña una más que destacada actuación. Nominado al Oscar en dos ocasiones (“La lista de Schindler” y “El paciente inglés”) encarrila aquí su tercera opción de obtener la icónica estatuilla dorada. Le dan la réplica con acierto Stanley Tucci (“The Lovely Bones”, “Spotlight”, “El diablo viste de Prada”), John Lithgow (“La fuerza del cariño”, “In-terstellar”, “Footloose”) e Isabella Rossellini (“Terciopelo azul”, “Corazón salva-je”, “La muerte os sienta tan bien”).




viernes, 5 de junio de 2020

SECRETOS DE ESTADO (Official Secrets)


El año pasado debió llegar a nuestra cartelera la película “Secretos de Estado”, del cineasta Gavin Hood. Sin embargo, su modesta distribución impidió la exhibición en las salas de proyección tinerfeñas. Ahora la plataforma “Amazon Prime” estrena este título, cuyo director fue galardonado en 2005 en diversos festivales y certámenes gracias al film “Tsotsi” y que es también el responsable de los interesantes “Espías desde el cielo”, “Expediente Anwar” y “X-Men orígenes: Lobezno”. Es obvio, pues, que en la filmografía del realizador sudafricano se aprecia una marcada inquietud por los excesos del poder y se constata un importante mensaje de denuncia. Con “Secretos de Estado” sigue en la misma línea y ofrece un claro debate sobre la complicada convivencia existente en nuestras Democracias entre, por una parte, la necesaria transparencia y la fundamental labor de información a la ciudadanía y, por otra, el ámbito de los secretos oficiales. 
Se trata de un largometraje basado en hechos reales y, como prueba de ello, en la última escena aparecen los personajes auténticos que protagonizaron la trama en lugar de los actores que les han dado vida en la gran pantalla. Asimismo, durante una parte considerable del metraje se recurre a fragmentos de comparecencias verídicas de algunos líderes, como George W. Bush o Tony Blair. La historia se desarrolla en los años posteriores a los ataques a las Torres Gemelas de Nueva York, cuando los dirigentes de varios países (si bien la cinta se centra en británicos y estadounidenses) maniobran para invadir Iraq y justificar dicha acción a través de una resolución favorable de la Organización de las Naciones Unidas. Una trabajadora del GCHQ (Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno Británico) filtra un correo electrónico clasificado donde se evidencia un complot para presionar y vigilar a miembros del Consejo de Seguridad de la ONU y así imponer una resolución que avale el comienzo de la guerra. Acusada de romper el Acta de Secretos Oficiales y enfrentándose a su entrada en prisión, Katharine y sus abogados están decididos a defender sus actos, justificándose en la ilegalidad de las conductas del Gobierno del Reino Unido y en la necesidad de que la ciudadanía conociese tal engaño. 
Desde un punto de vista cinematográfico, “Secretos de Estado” presenta un inicio un tanto dubitativo. Se evidencia en exceso su propósito aleccionador, descuidando los elementos artísticos y de entretenimiento. Sin embargo, a medida que avanza el relato va ganando en consistencia, para alcanzar finalmente un nivel destacado. Dirigida eminentemente a los espectadores interesados en cuestiones políticas y en temáticas de enjundia jurídica, sus objetivos se cumplen con solvencia. Suscita una adecuada reflexión sobre la compatibilidad de determinados aspectos ocultos en las democracias presididas por el control y vigilancia de los poderes y, más aún, sobre la peligrosa tendencia de identificar de forma automática el interés general con el interés del concreto partido que ocupa el Gobierno. 
Es posible que para algunos presente un estilo demasiado sobrio y relegue la intensidad y la acción para centrarse en la descripción de los hechos. Tal vez podría haber incidido en mayor medida sobre vertientes cinematográficas más elaboradas, pese a que no creo que sea una cinta de acción o espionaje al uso, ni que tampoco fuera esa la intención de sus productores. En cualquier caso, sin ser un referente del género, se ve con agrado e, incluso, es recomendable más allá del público aficionado al Séptimo Arte, como vía de concienciación sobre las obligaciones y responsabilidades de cada ciudadano con la calidad de su democracia. 
Forman parte del elenco algunos excelentes profesionales como Keira Knightley, cuyo envidiable currículum incluye las imprescindibles “Descifrando enigma”, “Expiación” y “Orgullo y prejuicio”, o las emblemáticas “Love Actually”, “Anna Karenina”, “Begin Again”, “Sólo una noche” y “Nunca me abandones”, lo que la convierte sin duda en una de las mejores actrices de su generación. La acompañan en esta ocasión Ralph Fiennes (“El paciente inglés”, “El jardinero fiel”, “La lista de Schindler”), Matthew Goode (“Stoker”, “Match Point”) y Rhys Ifans (“Notting Hill”, “The Amazing Spider-Man”).

Trailer 



Datos del filme

Título original: Official Secrets
Año: 2019
Duración: 112 min.
País: Reino Unido
Dirección: Gavin Hood
Guion: Gregory Bernstein, Sara Bernstein, Gavin Hood (Libro: Marcia Mitchell, Thomas Mitchell)
Música Paul Hepker, Mark Kilian
Fotografía Florian Hoffmeister
Reparto Keira Knightley, Matt Smith, Ralph Fiennes, Matthew Goode, Indira Varma, Tamsin Greig, Conleth Hill