En
ese sentido, “Mayday” cuenta con un elenco de actores conocidos, una
realización técnica correcta y varias secuencias de innegable agudeza capaces
de hacer sonreír al público, si bien esos recursos no sostienen los ciento diez
minutos de duración, además de que, en determinados momentos, se introducen
determinados elementos más propios del género de acción e intriga y que no acaban
de combinar adecuadamente con el resto del guion. Se trata de una cinta de
espías con numerosas referencias burlescas a “Top Gun” y que se presenta como
una “bromance”, concepto que desconocía por completo hasta que me topé con la
promoción del film y que, al parecer, se refiere a una relación afectiva
intensa, muy cercana y de apoyo mutuo entre dos o más hombres, y que trasciende
la amistad tradicional, aunque prescindiendo del carácter sexual. Acudir a esta
clase de palabras prefabricadas ya supone, en mi opinión, otra parodia.
John
Francis Daley y Jonathan M. Goldstein, responsables de “Noche de juegos” y “Dungeons
& Dragons: Honor entre ladrones” comparten la labor de dirección y guion. Se
nota que se divierten y que poseen un estilo desenfadado y disparatado. Incluso
logran, al menos por lo que a mí respecta, transmitir esa sensación de
entretenimiento jocoso en algunas partes del metraje. Sin embargo, se torna
demasiado infantil y facilón en su conjunto.
Un
teniente de la Marina estadounidense es enviado a una misión secreta a
territorio de Rusia en mitad de la Guerra Fría, pero la operación termina
fracasando y queda atrapado tras las líneas enemigas. Un extraño hombre ruso, ex
agente de la KGB, aunque enamorado en realidad de la cultura norteamericana, lo
encuentra. Entre ellos surge una insólita alianza, al tiempo que los altos
mandos soviéticos buscan al intruso.
Sorprende
ver en este proyecto al actor y realizador Kenneth Branagh, quien se dio a
conocer por medio de sus adaptaciones de obras de William Shakespeare y cuya
filmografía se alza tan dispar como errática. Tan pronto dirige “Belfast” o
“Hamlet” como una innecesaria versión de “Cenicienta” o sus recargadas y
saturadas representaciones sobre el detective Hércules Poirot. Cabe esperar de
él lo mejor y lo peor. En esta ocasión no se le puede atribuir ningún demérito,
por mucho que a mí me cueste entender qué le interesó de esta propuesta. Interpreta al individuo encandilado por el
mismo personaje que encarnó Tom Cruise en “Top Gun”. Ryan Reynolds, muy alejado
de mis preferencias artísticas si exceptúo las varias veces que he visionado
“Definitivamente, quizás”, da vida al piloto perdido. Junto a ellos intervienen
David Morse (“La milla verde”, “Contact”, “En tierra hostil”) y Maria Bakalova,
quien se ponía en la piel de Ivana Trump en “The Apprentice (La historia de
Trump)”.
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