lunes, 13 de septiembre de 2010

CONOCERÁS AL HOMBRE DE TUS SUEÑOS


Desde el año 1982 Woody Allen sigue a rajatabla y con un ritmo frenético su pauta de rodar y estrenar una película al año. Incluso se podría retrotraer esa frecuencia creativa a 1977, cuando presentó la genial Annie Hall. La única excepción a esta particular regla tuvo lugar en 1981, año en el que no dirigió ni interpretó ninguna cinta pero que compensó seis años más tarde al recuperar su media aritmética con los rodajes de Días de radio y September. Allen representa al cómico norteamericano más clásico y cuenta con una legión de seguidores fieles que, pese a su veteranía, no dejan de acudir a sus anuales estrenos. Este fenómeno se reproduce en el mundo de la música, donde es cada vez más frecuente encontrar a viejos rockeros que han superado con creces la edad de jubilación pero que, apoyados por numerosos y entusiasmados fans de varias generaciones, continúan en activo.
El polifacético guionista, actor, director y músico posee una filmografía plagada de títulos sobresalientes cuyas escenas son el vehículo perfecto para algunos de los diálogos más hilarantes que forman parte de la historia del séptimo arte. De hecho, nos hallamos ante el cineasta que atesora más nominaciones a los Oscar –veintiuna-, la mayoría como guionista pero también como director y actor, lo que contradice esa idea tan generalizada como errónea de que en Europa se aplaude su talento pero no logra ser profeta en su tierra. Es muy difícil mantener constantemente un nivel elevado entre tantos largometrajes y en los últimos tiempos se puede hablar no sin fundamento de cierta decadencia en el cine del neoyorkino, aunque comparadas con otras comedias que provienen del otro lado del Atlántico, sus propuestas siguen siendo de lo mejor que llega a nuestras pantallas. Además, resulta muy significativo que su última gran obra (la muy recomendable Match Point) no sea una comedia y que haya que remontarse quince años para hallar al mejor Allen cómico como responsable de Poderosa Afrodita. Antes de 1995 lo habitual es encontrar sus joyas más memorables del género pero desde entonces tal circunstancia es inusual.
En Conocerás al hombre de tus sueños, el realizador regresa a Londres para continuar abordando sus temas recurrentes: la muerte, las relaciones de pareja, el sexo o las infidelidades y, sin duda, sigue manteniendo la tradicional brillantez de sus gags. Sin embargo, más allá de las risas que arranca en determinadas situaciones, su capacidad narrativa continúa en franca decadencia. Su empeño en desarrollar varias historias a través de apenas seis personajes pero sin llegar a concluir ninguna de ellas, aboca al espectador a la incapacidad de averiguar el desenlace de una trama que él mismo ha creado. En conclusión, es un tipo de cine agotado por repetitivo. En términos generales, es preferible rescatar sus trabajos anteriores que esperar a los nuevos.
Como en todos sus filmes, el reparto de Conocerás al hombre de tus sueños está formado por grandes intérpretes que cumplen a la perfección la misión que el director les tiene encomendada, desde un gran Anthony Hopkins a una espléndida Naomi Watts pasando por los muy correctos Antonio Banderas y Josh Brolin. Fiel a su rutina laboral y a su afición por trabajar en el Viejo Continente, Woody Allen se encuentra ahora mismo en París rodando su último proyecto acompañado por Marion Cotillard, Elsa Pataky y la mediática esposa del presidente francés Carla Bruni.

jueves, 29 de julio de 2010

TOY STORY 3


La entrada en escena de la productora Pixar hace ya algunos años supuso un claro punto de inflexión en la trayectoria del cine de animación. Hasta ese momento era la factoría Disney la que había alcanzado sus cotas profesionales más elevadas gracias a La bella y la bestia o El rey león, acertadísimas combinaciones de dibujos animados y género musical cuyas bandas sonoras resultaban tan sobresalientes como sus propios fotogramas. Pero, pese a esos méritos innegables, se había producido desde mediados de la década de los noventa un claro retroceso en su proceso creativo. Fue entonces cuando apareció Pixar y, sin previa adaptación ni evolución, directamente arrasó en el mercado cinematográfico. El innovador John Lasseter, artífice principal del proyecto, ganó en 1988 el Oscar al mejor cortometraje y en 1996 añadió a su palmarés una estatuilla honorífica fuera de competición por la magnífica Toy Story, cinta que además obtuvo otra nominación en la categoría de mejor guión original. Si fue la Disney la que logró los avances del género valiéndose de la potenciación de sus aspectos musicales, ha sido la Pixar la encargada de centrar su principal mérito en la brillantez y originalidad de los guiones. Podría concluirse que el secreto de su éxito radica en haber sabido transformar un género anclado en el mundo infantil en cine para todos los públicos. Son títulos que entusiasman no sólo a los niños sino también a los jóvenes y, particularmente, a los adultos, que saben apreciar la altísima calidad de los diálogos que conforman las historias y los relatos trasladados a la gran pantalla.
A nadie se le escapa la razón por la cual, desde el año 2002, se ha instaurado una nueva categoría en los premios de la Academia de Hollywood (el Oscar al mejor largometraje de animación). Esa razón es que los profesionales del séptimo arte dispusieran de una vía para poder premiar lo que, a todas luces, era digno de ser premiado. De forma aplastante, la productora ha ido acaparando galardones edición tras edición: Buscando a Nemo en 2004, Los increíbles en 2005, Ratatouille en 2008, Wall- E en 2009 y Up en 2010. Ninguna como Pixar ha dominado de igual modo el sector de la animación. Y, probablemente, ése fue el motivo por el que Disney, consciente de que su histórica hegemonía peligraba gravemente, optó por adquirir la compañía de Lasseter.
La tercera parte de Toy Story es una nueva muestra de la genialidad creativa que se erige como marca de la casa. No sólo es técnicamente impecable, resultado que se presupone si se valora su millonaria inversión económica, sino que alcanza unos niveles de intensidad y emoción que para sí quisieran la mayoría de los estrenos que cada temporada visitan la cartelera. Consigue conmover mucho más que buena parte de los dramas de imagen real que pululan por las pantallas de nuestras salas de proyección. En mi opinión es, sin ningún género de duda, el mejor estreno de los últimos meses y del verano, con permiso de Origen, el esperado film de Christopher Notan que llegará a los cines el próximo seis de agosto y que promete ser un soplo de aire fresco entre tanta mediocridad audiovisual. Toy Story 3 lleva recaudados más de setecientos treinta millones de dólares a nivel internacional hasta el día de hoy. Habida cuenta que todavía quedan varios países esperando su exhibición, es posible que se convierta en la película más taquillera de 2010, honor que ya ha conseguido en el mercado estadounidense, donde su carrera comercial prácticamente ha concluido.

NOCHE Y DÍA

El realizador neoyorkino James Mangold ha demostrado su capacidad de probar prácticamente todos los géneros cinematográficos y, además, con notable acierto. Se inició profesionalmente en el año 1995 con el drama romántico Heavy protagonizado por Liv Tyler. Después se pasó al thriller policiaco con Copland, donde un inusualmente aceptable Sylvester Stallone estaba arropado por pesos pesados de la talla de Robert de Niro y Harvey Keitel. Más tarde, rodó un ejemplo de cine biográfico de difícil clasificación, Girl Interrupted, cinta con la que una jovencísima Angelina Jolie ganó el Oscar a la mejor actriz secundaria. También coqueteó con la comedia romántica en Kate & Leopold, con el terror en Identity, con el drama musical en En la cuerda floja -con dos excelentes Joaquin Phoenix y Reese Witherspoon dando vida al cantante Johnny Cash y a su esposa y gran amor June Carter, papel que le valió la estatuilla a Witherspoon como mejor actriz protagonista-. Incluso se aventuró con el western en El tren de las 3:10, contando con la colaboración de Russell Crowe y Christian Bale.
Todos sus proyectos pueden calificarse de, al menos, interesantes en cuanto a registros interpretativos e intensidad de las escenas. Por ello, su pretensión de rodar un largometraje de acción en tono de comedia no resultaba excesivamente sorprendente, teniendo en cuenta que ya había demostrado que los cambios de registro no le perjudicaban. Sin embargo, Noche y día constituye claramente su peor trabajo hasta la fecha, probablemente porque en la mayor parte de su filmografía anterior el propio Mangold ejercía también como guionista y, en este caso, esa labor recae en el primerizo Patrick O´Neill. Tampoco es descartable la influencia negativa de Cameron Díaz, actriz de innegable atractivo físico pero muy limitada desde el punto de vista interpretativo. Intentar salvar cada plano con una amplia sonrisa resulta insuficiente a todas luces. Pero, en mi opinión, la principal razón por la que Noche y día no funciona como comedia de acción –cuestión por otra parte extremadamente difícil- es su ausencia de actores especialmente dotados para el humor (caso de Will Smith en alguno de sus títulos) o cuya especial conexión con el público sirve para plasmar acertadamente un guión ágil, divertido e impactante (caso de Bruce Willis en la primera parte de Jungla de Cristal). Exceptuando esos supuestos lo normal es rozar el ridículo. De hecho, su presupuesto de casi ciento veinte millones de dólares apenas ha logrado una recaudación de setenta en el mercado norteamericano, aspirando a recuperar la inversión con su carrera comercial a nivel internacional.
Particularmente triste resulta la aportación de Tom Cruise, un buen actor en cuyo currículum brillan títulos muy recomendables como Nacido el cuatro de julio, Algunos hombres buenos, La tapadera, Rain Man o Collateral pero que en los últimos tiempos no acierta con sus apuestas cinematográficas, si bien hay que reconocerle cierta valentía en su faceta de productor arriesgado -Los otros, Narc, la minusvalorada pero muy interesante Elisabethtown-. Actualmente trabaja en la preproducción de la cuarta parte de Misión imposible. Ha contratado como director a Brad Bird, un especialista del género de animación que realizó Los increíbles o Ratatouille. Tiene previsto el rodaje de una comedia dirigida por Shawn Levy –Noche en el Museo I y II- y protagonizada por Ben Stiller, cuyo título provisional es The Hardy Men. Ojalá Cruise retorne cuanto antes a la senda de las buenas películas, aunque con estos proyectos a corto plazo tampoco parece que sea posible.