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viernes, 15 de marzo de 2019

BEAUTIFUL BOY. SIEMPRE SERÁS MI HIJO (Beautiful Boy)

Todos los géneros cinematográficos poseen sus propios límites que, una vez traspasados, provocan que la esencia se desnaturalice y se ceda a la mera reiteración de tópicos y a la plasmación sin alma de los relatos. Sucede así con las películas románticas que caen en la cursilería, las comedias que pecan de chabacanas, las cintas de acción que se convierten en puro desenfreno irrealista o los dramas que buscan la lágrima fácil. Esa frontera entre la creación artística que conecta con el público y el despropósito que le satura y resbala por sus pupilas sin penetrar un ápice en su interior depende, en gran medida, de cada espectador que es, en definitiva, quien construye la linde divisoria entre lo que le gusta y lo que le disgusta. En mi opinión, “Beautiful Boy. Siempre serás mi hijo” (no entiendo esta duplicidad del título en inglés y en español) es un melodrama que se pierde en el laberinto de la pena y la sensiblería sin un guion sólido al que aferrarse, ni una idea creativa que contar. 
No se puede negar que Felix van Groeningen es un director interesante, no siendo para nada habitual que un cineasta belga ruede un largometraje como “Alabama Monroe”, sin duda su mejor trabajo, con esa estética de vaqueros de la América profunda con sombreros tejanos y música country. Nominado al Oscar al mejor film de habla no inglesa y galardonado en los Premios del Cine Europeo, en el Festival de Tribeca y en los César franceses, más allá de su chocante presentación visual y musical, alberga una corrosiva presentación del amor, con sus luces y sus sombras. Pero si en aquel destacado trabajo la trama poseía una innegable enjundia y la narración podía calificarse de vanguardista, en su último estreno peca demasiado pronto de un desesperado y fallido intento de trascender, usando para ello una fórmula para exprimir el dolor y la melancolía como si de un videoclip musical se tratase. 
Cuenta la historia de supervivencia, recaída y recuperación de una familia que lidia con la adicción a las drogas de su hijo adolescente. El menor, aparentemente encantador y querido por todos, termina arrastrando con él a quienes le rodean, en especial a su padre, poniendo a prueba esos incondicionales lazos de unión a causa de la desesperación. 
Más allá de reiterar las evidencias de un problema con el que resulta lógico empatizar, el metraje avanza centrado en la monotonía, toda vez que el motor que lo impulsa es uniforme y constante, circunstancia que no remedian ni los saltos en el tiempo ni los prolongados minutos musicales. Algunas de sus secuencias resultan muy emotivas y a buen seguro conmoverán tanto a afectados como a no afectados por experiencias similares. Sin embargo, para llevar a cabo una recreación de casi dos horas, los argumentos utilizados por Van Groeningen no bastan. 
Tanto en los Globos de Oro como en los BAFTA este título obtuvo la candidatura en la categoría de mejor actor secundario y, ciertamente, las actuaciones son lo mejor de la obra. Los dos intérpretes principales realizan un trabajo honesto y efectivo, por lo que poco o nada se les puede reprochar en relación al resultado global. El primero es Steve Carell que, aunque fue inicialmente encasillado en el género de la comedia y no siempre de forma afortunada, a posteriori ha sabido demostrar su valía como actor, revelando unas aptitudes sobresalientes. Muestras como “Pequeña Miss Sunshine”, “Foxcatcher”, “La gran apuesta”, “Café Society” o “La batalla de los sexos” han eclipsado, por fortuna, sus apariciones en otros tan prescindibles como “Virgen a los 40” o “Como Dios”. El segundo es Timothée Chalamet, célebre y reconocido pese a su juventud gracias a sus trabajos en las notables “Call Me by Your Name” y “Lady Bird”. Sobre él recayeron las nominaciones antes mencionadas. Ambos reúnen la mayor brillantez de “Beautiful Boy. Siempre serás mi hijo”. Les acompaña Maura Tierney, cuya carrera se halla más centrada en la pequeña pantalla a través de series como “The Affair”, “The Good Wife” o “Urgencias”.

Trailer en castellano


Trailer en versión original


Datos del filme
Título original: Beautiful Boy
Año: 2018
Duración: 111 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Felix Van Groeningen
Guion: Luke Davies, Felix Van Groeningen (Memorias: David Sheff, Nic Sheff)
Fotografía: Ruben Impens
Reparto: Steve Carell, Timothée Chalamet, Maura Tierney, Amy Ryan

viernes, 18 de enero de 2019

EL VICIO DEL PODER (Vice)

La semana pasada se estrenaron dos largometrajes que suponen un par de acertadas e inquietantes llamadas de atención sobre la deriva de las democracias. Ambos se basan en hechos y personajes reales. El primero, tan sólo visible en la plataforma HBO, se titula “Brexit: The Uncivil War”. Está protagonizado por un certero Benedict Cumberbatch y relata los métodos utilizados para inculcar y manipular mensajes dirigidos a un electorado fácilmente moldeable y desinformado ante el referéndum que decidió la salida del Reino Unido de la Unión Europea. El segundo ha llegado a las salas de proyección de toda España con el título de “El vicio del poder”. Se trata de una aproximación a la vida de Dick Cheney, el cuadragésimo sexto vicepresidente de los Estados Unidos bajo el mandato de George W. Bush y, anteriormente, Jefe de Gabinete de la Casa Blanca con Gerald Ford y Secretario de Defensa con George Bush padre. 
Nos hallamos ante corrosivas, ágiles y entretenidas películas que reflejan la situación política actual a través de, principalmente, dos mensajes: Que la democracia es, sin duda, el mejor sistema de gobierno que hemos ideado los seres humanos y que, pese a ello, su funcionamiento deja mucho que desear. Constituye una cínica y descarada crítica, a ratos hilarante, a ratos despiadada, sobre el uso del poder y el ascenso a los más altos cargos gubernamentales y parlamentarios partiendo de una patente mediocridad. Provoca la risa gracias a algunas escenas muy divertidas pero, sobre todo, logra despertar esa conciencia adomercida (por no decir hibernada) que nos alerta de que con la legitimidad de nuestros votos se cometen numerosas tropelías y atrocidades. 
Describe a la perfección la intoxicación y el manejo a modo de marionetas de una ciudadanía indolente, a través del control de medios de comunicación, empresas e instituciones. Es tal la insolente frescura de su realizador que triunfa sin paliativos en la doble función de entretener y, además, concienciar. Ese hombre es Adam McKay, que ya nos sorprendió gratamente en 2015 con “La gran apuesta”, cinta por la que ganó un Oscar como guionista y fue nominado en la categoría de mejor director. Sus burlas no alcanzan sólo a Dick Cheney, George W. Bush o Donald Rumsfeld, por citar a algunos de los políticos cuyos perfiles aparecen en el film, sino que salpica a todos los demás, incluyendo a esos ciudadanos complacientes y pasivos, cómplices o, cuando menos, tolerantes con la realidad. De ahí que su visión no sólo resulte recomendable, sino necesaria. 
“El vicio del poder” ya ha reportado un Globo de Oro a su protagonista y otras cinco candidaturas al citado galardón, incluida la de mejor película en el apartado de comedia. Opta asimismo a seis BAFTA de la Academia de Cine Británica y, a buen seguro, cosechará un merecido éxito en la gala de entrega de los Oscars. Sus intérpretes realizan una extraordinaria labor, comenzando por un Christian Bale inmenso en todos los sentidos posibles. Ganador de la estatuilla dorada de Hollywood por su papel en “The Fighter”, aquí vuelve a demostrar sus excepcionales dotes para la actuación. Gran parte del triunfo definitivo de la producción descansa sobre sus hombros. Le acompañan una convincente Amy Adams -con una sobresaliente filmografía y cinco nominaciones al Oscar en su haber-, Steve Carell -un actor de categoría que es mucho más que un simple cómico- y Sam Rockwell, relanzado profesionalmente tras su participación en “Tres anuncios a las afueras”. 
Cabe apuntar dos advertencias finales. La primera: la película dura más de dos horas. Si transcurridos sesenta minutos ven que la imagen se difumina, aparecen unos títulos de crédito y sube el volumen de la música, no cometan el error de abandonar la sala, como hicieron algunos espectadores en mi pase. Se trata ni más ni menos que de otra excentricidad de McKay, puesto que queda todavía media película por exhibir. La segunda: si quieren profundizar en uno de los lamentables episodios perpetrados por Dick Cheney que se mencionan someramente, recomiendo ver “Caza a la espía”, de Doug Liman. Merece también la pena.

Trailer en castellano


Trailer en versión original


Datos del filme:

Título original: Vice
Año: 2018
Duración: 132 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Adam McKay
Guion: Adam McKay
Música: Nicholas Britell
Fotografía: Greig Fraser
Reparto: Christian Bale, Amy Adams, Steve Carell, Sam Rockwell, Jesse Plemons, Eddie Marsan, Alison Pill