“Hamnet”
es, sin duda, uno de los largometrajes del año. Globo de Oro a la mejor
película dramática y a la mejor actriz protagonista, acaba de alzarse con ocho
nominaciones a los Oscars de Hollywood, entre ellas, las de película,
dirección, actriz protagonista y guion adaptado. He de reconocer mis
reticencias iniciales, ya que soy uno de los pocos espectadores a quien no
gustó “Nomadland”, premiada también de forma reiterada. Su directora, Chloé
Zhao, si bien me llamó la atención con “The Rider” (2017), me aburrió bastante
con su propuesta sobre los nómadas americanos en los tiempos modernos. Así que
me temía una circunstancia similar con la adaptación de la célebre novela de la
escritora británica Maggie O'Farrell, que ya leí en su momento. Sin embargo,
confieso que, a mi juicio, la cineasta china ha rodado ahora su trabajo más
destacado.
Mantiene
un estilo pausado y hasta meramente contemplativo que, en ocasiones, termina
por aletargar. En compensación, su sensibilidad ante el dolor y su belleza
visual colman de sobra esa tendencia a la languidez narrativa tan propia de
Zhao. Gracias a una magnífica dirección de actores y a una cuidada ambientación,
las dos horas de proyección (con alguna excepción perdonable) presentan una amalgama
de sensaciones no siempre fáciles de digerir, pero sí muy interesantes de ver. Hermosa
y dura al mismo tiempo, consigue trasladar con acierto a imágenes uno de los
libros más relevantes de esta década.
La
trama se centra en la figura de Agnes, la esposa de William Shakespeare,
marcada por la pena tras la muerte de su hijo Hamnet. Ella lucha por
sobrellevar la pérdida mientras protege a su familia y busca sentido en medio
del duelo. Simultáneamente, este trágico acontecimiento se convierte en el
telón de fondo para la creación de Hamlet, uno de los títulos más emblemáticos
del autor.
Con
Steven Spielberg y Sam Mendes a cargo de la producción, la historia trasciende
y conmueve desde la congoja, con una acusada ambición por recrear la belleza de
la vida más allá de sus oscuridades. Golpea y acaricia a la par, y casi de
manera idéntica. Constituye, en ese sentido, una original propuesta sobre lo
que puede suponer una existencia normal y cotidiana, por mucho que se refiera a
uno de los mayores genios de la literatura universal.
Jessie
Buckley interpreta a Agnes de modo excelente. En la próxima edición de los
premios de la Academia de Hollywood va a resultar complicadísimo elegir a la
ganadora de esta categoría. Tanto Rose Byrne en “Si pudiera, te daría una
patada”, como Renate Reinsve en “Valor sentimental”, completan una terna donde decantarse
por una de ellas requiere de un enorme esfuerzo. Buckley ya optó al preciado
galardón en 2022 como actriz de reparto por “La hija oscura” y ha participado
en “Rompiendo las reglas”, “El espía inglés” o “Judy”.
En
esta ocasión le da la réplica Paul Mescal, candidato asimismo en 2023 por su
actuación principal en “Aftersun”. Aquí lleva a cabo una labor notable, aunque
tal vez un peldaño por debajo de la de su compañera de reparto. Curiosamente, ambos
habían coincidido en la citada “La hija oscura” y él ha intervenido
recientemente en la prescindible “Gladiator II”.
Completa
el elenco Emily Watson, en su día optante al Oscar por “Rompiendo las olas” y “Hilary
y Jackie”, y recordada por las célebres “The Boxer”, “Gosford Park” o “War Horse”.
Entre los secundarios sobresalen Joe Alwyn (“La favorita”, “The Brutalist”), David
Wilmot (“Anna Karenina”, “El irlandés” de John Michael McDonagh) y Dainton
Anderson, el niño que encarnó al mismísimo Cary Grant en su época infantil en
la serie “Archie”.
Pase
lo que pase en la mágica noche del 16 de marzo, cuando se abran los sobres en
la ceremonia de entrega, “Hamnet” competirá con dignidad y rigor para obtener
unos galardones que, por muy discutidos y discutibles, representan el mayor
referente cinematográfico a nivel mundial.
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