Una
de las sorpresas en la presente temporada de premios cinematográficos la
encarna Rose Byrne, cuyo nombre figura en todos los listados de nominaciones a
la mejor actriz principal gracias a una película modesta y de corte
independiente que luce un llamativo e ilustrativo título: “Si pudiera, te daría
una patada” (en el original “If I Had Legs I'd Kick You”). Acaba de alzarse con
el Globo de Oro en la mejor actriz en la categoría de comedia o musical y también opta al Premio
del Sindicato de Actores, al tiempo que la “National Board of Review” considera
su interpretación como la mejor actuación femenina del año, reconocimiento que
en el pasado 2025 obtuvo asimismo en el Festival de Cine de Berlín. No cabe
duda de que Byrne será candidata en los certámenes pendientes de celebración,
ya que su trabajo resulta ciertamente muy destacado.
Volviendo
a los citados Globos de Oro, presentan una división en dos categorías. Por un
lado, los dramas. Por otro, las comedias y musicales referidos. Y, en ocasiones,
surgen dudas sobre la catalogación de los filmes. Como muestra, a lo largo de
su historia existen varias anécdotas de lo más surrealista. Así, en 2016,
“Marte” de Ridley Scott, se incluyó dentro del segundo grupo y en él se hizo
acreedor del máximo reconocimiento, hecho que afectó de la misma manera a Matt
Damon en el apartado interpretativo, bromeando en sus palabras de
agradecimiento mientras manifestaba no ser consciente de haber participado en
una comedia y, menos aún, en un musical.
“Si
pudiera, te daría una patada” integra esta categoría, descartada obviamente
como musical, pero, por lo visto, calificada como comedia por los
organizadores. La decisión se presta a la discusión, sin
duda. Personalmente, yo la encajo en el drama, por más que a veces conduzca a
la risa como forma de reacción humana ante tal grado de frustración. En todo
caso, conviene alertar sobre ello a los espectadores que acudan a comprar una
entrada esperando ver a Byrne en un papel de comedia.
La
vida de una mujer se desmorona tras una etapa en la que sólo recibe malas
noticias. Su hijo padece una misteriosa una enfermedad. Su marido se halla
ausente. Varias personas importantes de su entorno desaparecen. Además, la
relación con su terapeuta, otrora más que afable, se torna cada vez más hostil.
Se enfrenta, pues, a una tormenta perfecta emocional, atrapada en un torbellino
de incertidumbre y frustración, y buscando respuestas mientras sus propios
límites psicológicos se ponen a prueba.
Ante
semejante cúmulo de calamidades, cabe llorar o reír. Pero, con independencia de
que las situaciones contengan cierto punto de hilaridad, esta desgarradora
descripción de una madre sobrepasada por las circunstancias y en constante
crisis constituye un alegato sobre la dureza de la maternidad, en particular, y
de la existencia, en general. Uno de los principales aciertos de la cinta
estriba en su componente psicológico, que dota a la trama de robustez y
credibilidad. Por ello, sobresale entre la mayor parte de las producciones
actuales. También su directora, Mary Bronstein, desconocida para mí, supone una
gran sorpresa y acredita con esta obra su valentía y buen hacer.
Rose
Byrne se eleva sobre el resto del reparto. Hasta ahora había desempeñado
personajes secundarios en largometrajes como “Troya”, la saga de “X-Men” y “28
semanas después”, y en series de televisión como “Mrs. America” y “Daños y
perjuicios”. Su carrera profesional experimentará con total seguridad un antes
y un después a raíz de esta labor en “Si pudiera, te daría una patada”.
Completan el elenco el showman Conan O'Brien,
la niña Delaney Quinn (“Los Roses”), Christian Slater (“El nombre de la rosa”,
“Entrevista con el vampiro”) y el artista autodenominado “A$AP Rocky” (“Del
cielo al infierno”, “Divergente”).
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