El
próximo viernes 30 de enero se estrena la película “La lucha”, realizada por el
cineasta tinerfeño José Alayón quien, además, es productor, guionista y director
de fotografía. Este cineasta ya ha recibido premios y reconocimientos en los
certámenes cinematográficos de Las Palmas, Cartagena, Murcia y en el Europeo de
Sevilla. Su último trabajo se proyectó asimismo en el Festival de Cine de San
Sebastián de 2025. No cabe resumir su proyecto calificándolo como una cinta
sobre la lucha canaria. Con independencia de que este deporte vernáculo
constituya una pieza fundamental de la trama, mayor importancia reflejan sus
personajes y sus conflictos interiores, que se superponen a esa lucha externa
desarrollada en un terrero sobre el que se afanan por no caer en primer lugar.
Se
trata de una obra en la que los silencios dicen tanto o más que los diálogos, y
en la que Fuerteventura y la citada disciplina autóctona canaria se hallan
presentes de forma constante, dotando a la narración de un tono y un halo
sumamente especiales. Construida a contracorriente de buena parte de las
producciones que se estrenan en las salas de proyección, ni la historia ni el
compás del montaje se ven afectados por el frenesí ruidoso de la mayoría de
títulos que llegan a las carteleras. En ese sentido, “La lucha” se alza como un
trabajo original y valiente.
En
la árida isla majorera, Miguel y su hija Mariana intentan seguir adelante tras
la muerte de su esposa y madre, una pérdida que ha dejado a ambos a la deriva. En
la práctica de la lucha estriba su refugio y su vía para encontrar un lugar en
el mundo. Sin embargo, el cuerpo de Miguel comienza a fallar y a
lesionarse. Más complicada, si cabe, resulta
la relación del padre con la joven que, incapaz de controlar su rabia, tensa
ese vínculo mutuo día a día. Mientras la final de un importante campeonato se aproxima,
los dos buscan reencontrarse antes de que sea demasiado tarde.
La
dirección actoral y las interpretaciones de la pareja protagonista representan
el punto fuerte de la propuesta. Destaca particularmente el papel de la
adolescente, cuyo descaro y naturalidad confieren a su personaje una enorme
credibilidad. Film intimista, sencillo en apariencia y complejo en el fondo, acredita
sobradamente la existencia de un realizador honesto que transmite una sincera
visión personal de los temas que aborda. Con un ajustado metraje de apenas hora
y media, “La lucha” supone una magnífica opción para disfrutar del cine
canario, habida cuenta de la dificultad que entraña alcanzar la meta de la gran
pantalla.
Algunas
secuencias adolecen de una aportación visual más elaborada, sobre todo cuando
la muchacha no entra en escena, y determinados planos excesivamente pausados
tal vez ralenticen a ese sector del público acostumbrado a la acción
desbordante. Aun así, la narración conserva el interés y, en ocasiones, se
muestra conmovedora y entrañable. Confío en que los espectadores acudan a verla
y se dejen llevar por el sello particular de José Alayón, cuyo regalo a la
cinematografía isleña merece reconocimiento y agradecimiento.
Yazmina
Estupiñán se inicia en el Séptimo Arte pisando fuerte. Ojalá disponga de nuevas
oportunidades profesionales, ya que su actuación dota al conjunto artístico de
una fuerza muy peculiar. El también debutante Tomasín Padrón da vida a su
progenitor. Trascendiendo a su imponente físico de luchador, transmite con
autenticidad la grandeza de su corazón y el dolor por la pérdida de su mujer,
que le ha dejado sin rumbo. Entre sus manos sostienen esta bella carta de amor
a la lucha canaria y a sus practicantes.
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