LA PELÍCULA DE LA SEMANA

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martes, 13 de agosto de 2013

ALFRED HITCHCOCK

Sir Alfred Joseph Hitchcock nació en Leytonstone, Londres, el 13 de agosto de 1899 y falleció en Bel Air, Los Ángeles, el 29 de abril de 1980. Fue un director y productor británico pionero en muchas de las técnicas que caracterizan a los géneros cinematográficos del suspense y del thriller psicológico. Figura indiscutible del misterio y la intriga, su capacidad para aplicar recursos narrativos innovadores al servicio del suspense tuvo una importancia fundamental para el desarrollo del lenguaje cinematográfico moderno. Con un dominio excepcional de la técnica fílmica, produjo películas que mantienen al espectador en un constante estado de tensión hasta el final de la proyección y que lo llevan a vivir apasionadamente lo relatado en la gran pantalla. Definido como “El mago del suspense”, supo conciliar la calidad con el éxito comercial y legó una de las filmografías más brillantes e influyentes del Séptimo Arte. Su huella se percibe en las obras de otros realizadores, así como en numerosas imitaciones.
En 1922 rodó su primera cinta, “El número 13”, título que no pudo ser finalizado porque la productora Paramount decidió cerrar sus estudios en el Reino Unido. En 1923 ocupó por primera vez los puestos de guionista, asistente de dirección y director artístico en “De mujer a mujer”, un melodrama dirigido por Graham Cutts. Con el mismo realizador, Hitch debutó como montador con la edición de “The White Shadow” (1923), aunque su primer film oficial detrás de la cámara fue “El jardín de la alegría” (1925). 
En la década de los 30 fue madurando su capacidad como creador. Tras rodar una serie de títulos bastante prescindibles como “Juego sucio” (1931) o “Valses de Viena” (1933), sorprendió a público y crítica con “El hombre que sabía demasiado” (1934), thriller protagonizado por Peter Lorre, Leslie Banks y Edna Best, “Los 39 escalones” (1935), con Robert Donat y Madeleine Carroll, “Sabotaje” (1936), con Sylvia Sidney y Oscar Homolka, “Inocencia y juventud” (1937), con Nova Pilbeam y Derrick de Marney o “Alarma en el Expreso” (1938), con Margaret Lockwood y Michael Redgrave. También durante esa época rodó otros filmes más irregulares, como “Agente secreto” (1936), de nuevo con Peter Lorre, John Gielguld, Madeleine Carroll y Robert Young o “La posada de Jamaica” (1939), adaptación de la novela de Daphne de Maurier que contaba con las interpretaciones de Charles Laughton y Maureen O’Hara. 
Posteriormente fue contratado por el productor estadounidense David O. Selznick para adaptar de nuevo a la escritora Daphne de Maurier en “Rebeca” (1940), una sensacional película protagonizada por Joan Fontaine y Laurence Olivier que fue galardonada con el Oscar al mejor film del año. Este primer trabajo del británico en Hollywood obtuvo once nominaciones, recayendo una estatuilla en el fotógrafo George Barnes. Sin embargo, él se vio superado por John Ford con su labor en “Las uvas de la ira”.
En los años 40 rodó “Enviado especial” (1940), “Sospecha” (1941), “Matrimonio original” (1941), “Sabotaje” (1942), “La sombra de una duda” (1943), “Náufragos” (1944), “Recuerda” (1945), “Encadenados” (1946), “El Proceso Paradine” (1947), “La soga” (1948) y “Atormentada” (1949). En “Sospecha” coincidió por primera vez con Cary Grant y en “La soga” con James Stewart, sus dos actores favoritos y a quienes volvió a recurrir con frecuencia a lo largo de su carrera. Por “Sospecha” -nominada al Oscar a la mejor película- Joan Fontaine ganó la estuatuilla a la mejor actriz y, por "Recuerda", Miklos Rosza a la mejor banda sonora. El cineasta, que jamás ganó ninguna. optó a ella por segunda vez gracias a “Náufragos”, si bien el triunfador fue Leo McCarey por “Siguiendo mi camino”, film protagonizado por Tallula Bankhead, basado en una historia de John Steinbeck y en el que la acción transcurría casi en su totalidad en un bote. Su tercera nominación se debió a la ya citada “Recuerda”, con Ingrid Bergman y Gregory Peck, recayendo en aquella ocasión el premio en Billy Wilder por “Días sin huella”.  Ingrid Bergman fue otra de sus actrices fetiche, como demuestran sus participaciones en “Encadenados” y “Atormentada”.
En los 50 dirigió “Pánico en la escena” (1950), “Extraños en un tren” (1951), “Yo confieso” (1953), “Crimen perfecto” (1954), “La ventana indiscreta” (1954), “Atrapa a un ladrón” (1955), “Pero… ¿quién mató a Harry?” (1955), un remake de su “El hombre que sabía demasiado” (1956), “Falso culpable” (1957), “Vértigo” (1958) y “Con la muerte en los talones” (1959). Por “Whatever will be, will be (Qué será, será)”, interpretada por Doris Day en “El hombre que sabía demasiado”, Ray Evans y Jay Livingston consiguieron el Oscar a la mejor canción.
Alfred Hitchcock optó a la estatuilla al mejor director por “La ventana indiscreta”, aunque finalmente recayó en Elia Kazan por “La ley del silencio”. Por aquella época colaboró con algunos de los mejores técnicos de su carrera, como el compositor Bernard Herrmann -con quien trabajó por primera vez en “Pero… ¿quién mató a Harry?”-, el montador George Tomasini -“La ventana indiscreta”- y el fotógrafo Robert Burks -a quien contrató primeramente para “Extraños en un tren”-. Éste ganó el Oscar por su colorista trabajo en “Atrapa a un ladrón”, protagonizada por Cary Grant y Grace Kelly, la actriz preferida de Hitch, amante impenitente de las intérpretes rubias. Además de en dicha cinta, la norteamericana intervino en “Crimen perfecto” y en “La ventana indiscreta”. Su boda con el príncipe Rainiero de Mónaco supuso su alejamiento del cine, hecho que disgustó profundamente a Hitchcock, que intentó recuperarla en vano para el rodaje de “Marnie la ladrona”. A mediados de aquella década también se estrenó con gran éxito la serie de televisión“Alfred Hitchcock presenta” (1955), con episodios de misterio y suspense dirigidos por nombres como William Witney, Sydney Pollack, Ida Lupino, Robert Stevenson, Robert Altman, William Friedkin o Arthur Hiller. 
Inauguró los años 60 con su obra maestra “Psicosis” (1960), cuyo reparto encabezaba el actor Anthony Perkins y que le supuso su última nominación al célebre premio de la Academia de Hollywood, si bien fue a parar de nuevo a manos de Billy Wilder por “El apartamento”. Para vergüenza de los académicos hollywoodienses,  Hitchcock tuvo que conformarse con un premio honorífico, el Irving Thalberg, concedido en 1968.
Sus siguientes títulos fueron “Los pájaros” (1963), tercera adaptación de una novela de Daphne de Maurier protagonizada por Tippi Hedren y Rod Taylor, “Marnie, la ladrona” (1964), thriller psicológico a cargo nuevamente de Hedren y de un Sean Connery en pleno auge del personaje de James Bond y dos cintas de espionaje, “Cortina rasgada” (1968), con Paul Newman y Julie Andrews y “Topaz” (1969), con John Forsythe, Karin Dor y John Vernon. 
Ya en los 70, en la última etapa de su vida, el magistral cineasta filmó dos obras excepcionales, aunque muy subestimadas en el momento de su estreno: “Frenesí” (1971), rodada en Inglaterra y con la participación de Jon Finch y Barry Foster y “La trama” (1976), magistral reciclaje de todos sus temas y pautas cinematográficas.


REBECA (Película completa)



ENCADENADOS (Película completa)





2 comentarios:

Meg dijo...

Bueno, de mis imprescindibles de cine clásico. No sé con qué peli me quedaría, me quedo con Encadenados, Los pájaros y Con la muerte en los talones, pero muy de cerca le siguen muchas más, un genio. Un besote!

Gerardo Pérez Sánchez dijo...

Efectivamente, un genio. Muy difícil elegir una película pero me apunto a las que tú mencionas. Un beso.