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viernes, 12 de junio de 2026

BACKROOMS



“Backrooms” supone una de las sorpresas más recientes de la taquilla norteamericana. En su primer fin de semana de exhibición, recaudó más de ochenta millones de dólares sólo en los Estados Unidos y más de ciento cuarenta a nivel mundial. Constituye todo un logro para su productora A24 (fundada en 2012 y todavía con esa aureola de potenciar el denominado “cine independiente”) que, con un presupuesto de apenas diez millones, la confirma como una de sus apuestas más rentables de 2026. A medio camino entre la ciencia ficción fantasiosa y el terror psicológico, se basa en un cortometraje previo, ya estrenado en Internet con visualizaciones millonarias y que, posteriormente, se alargó en forma de serie de episodios. Por lo tanto, llega a las salas de proyección con una potente legión de seguidores, lo que explicaría ese gran potencial recaudatorio durante sus primeros tres días.

El director de la adaptación y responsable de la difusión en la web es el joven Kane Parsons, de apenas veinte años (cumple los veintiuno en breve), quien comenzó como “youtuber” y que ahora, gracias al éxito de “Backrooms”, se ha ganado una posición dentro de la industria. Aquí se estrena como realizador y, para ser un debut, acredita cierta solvencia como narrador. Obviamente, se precisa tener interés en este género encuadrado en el terror sobrenatural y en los fenómenos inexplicables. Si uno se deja llevar por propuestas y ensoñaciones fantasiosas, la propuesta fílmica se califica como correcta. En caso contrario, cuando este tipo de dramas se atragantan, no se alzan como una opción a tener en cuenta.

El dueño de una tienda de muebles lucha contra su alcoholismo y su reciente divorcio. Visita regularmente a una terapeuta, quien también sufre un trauma relacionado con su madre esquizofrénica y con la demolición de la casa de su infancia. En el establecimiento empiezan a producirse extraños incidentes eléctricos. A la búsqueda de explicaciones, descubre una puerta en el sótano, por la que el protagonista se desplaza a una dimensión más allá de la realidad, de donde la doctora intenta rescatarlo.

No he visto publicaciones anteriores sobre esta historia, por lo que ignoro hasta qué punto se trata de una nueva adaptación, de una continuación o de una creación libre, pero parece claro que, como cinta de terror, cumple de sobra, incluso con niveles de intensidad y entretenimiento superiores a otras muestras de temática similar que recalan en nuestra cartelera. No obstante, me sorprende la enorme precocidad de su creador, ya que hace dos décadas (su edad actual) la repercusión de cualquier éxito en Internet era muchísimo menor que hoy.

Por ello, llama la atención la gran originalidad que infunde a su relato. Conviene apuntar el nombre de Parsons para seguirlo en futuros proyectos. En un metraje ajustado de escasos cien minutos, logra un importante impacto visual y una perturbadora sensación de intriga que se mantiene de modo bastante constante durante toda la proyección.

Encabeza el reparto Chiwetel Ejiofor, nominado al Oscar por su actuación en “12 años de esclavitud” y visto en la saga del “Doctor Strange” y en largometrajes como “Marte”, “American Gangster” o “Love Actually”. Aborda su personaje con corrección y ayuda a dotar al filme de esa intensidad contagiosa. Junto a él interviene Renate Reinsve, conocida por las obras de Joachim Trier “Valor sentimental” y “La peor persona del mundo”. Como secundarios, les acompañan Mark Duplass (“Tully”, “Bombshell”), Finn Bennett (de la serie “True Detective”) y Robert Bobroczkyi (“Alien: Romulus”).




viernes, 13 de mayo de 2022

DOCTOR STRANGE EN EL MULTIVERSO DE LA LOCURA (Doctor Strange in the Multiverse of Madness)



Sam Raimi es un realizador versado en el arte de contar historias que traspasan la línea de la realidad. Dejando a un lado esa pequeña joya de “Un plan sencillo” y la nada desdeñable “Entre el amor y el juego”, el resto de su filmografía está plagada de proyectos enmarcados en la ciencia ficción, el terror y la explosión visual extravagante. Parece evidente que se siente cómodo llevando las cosas hasta extremos a menudo incomprensibles. A raíz de rodar títulos como “Posesión infernal”, “Terroríficamente muertos” o “El ejército de las tinieblas”, se labró una fama de director alocado y desvergonzado. Habitual ganador de premios en el Festival de Sitges, inició en el año 2002 una trayectoria por el mundo de los superhéroes de la factoría Marvel. Filmó las tres películas de “Spiderman” protagonizadas por Tobey Maguire y el enorme éxito de su trilogía impulsó definitivamente una modalidad de cintas que, con el paso del tiempo, han monopolizado las salas de proyección.

Ahora vuelve a ponerse detrás de la cámara para dirigir otro trabajo para “Marvel Studios”, en concreto “Doctor Strange en el multiverso de la locura”. Junto a sus múltiples apariciones en otros filmes de esta factoría (“Vengadores”, “Spider-Man: No Way Home”, “Thor: Ragnarok”), el personaje del Doctor Strange había gozado de un proyecto propio y exclusivo en 2016, con varias aportaciones destacadas y alguna que otra deficiencia. En cualquier caso, lo visioné en un momento en el que acusaba ya la saturación de este tipo de propuestas, máxime tras la discutible estrategia de invadir las carteleras con infinidad de personajes de cómic, si bien reconozco que en visionados posteriores me ha ido convenciendo más.

Lo cierto es que en esta segunda entrega la trama evoluciona e, incluso, mejora visualmente. Evidentemente, se trata de una propuesta apta tan solo para aficionados al cine de superhéroes y que cuenten asimismo con una mente abierta para encajar las excentricidades de estas creaciones que rechazan los límites de lo posible. De ser así, aquí encontrarán una explosión óptica atrayente y una ajustada combinación de sarcasmo y acción. Además, no sigue por fortuna esa actual tendencia de alargar de forma desproporcionada el metraje, ya que apenas supera las dos horas de duración.

El Doctor Strange debe poner a prueba las fronteras de sus poderes y, para ello, explorará todo el potencial de sus capacidades. Después de haber malogrado un hechizo, recurre a una vieja amiga, Wanda Maximoff, para enmendar su error y sondear como nunca los oscuros rincones del multiverso, donde tendrá que contar con nuevos y viejos aliados si quiere sobrevivir a las peligrosas situaciones alternativas del universo y enfrentarse a un diferente y misterioso enemigo.

No cabe pararse a pensar en qué se está viendo. Basta con dejarse arrastrar para adentrarse en esta sinfonía inclasificable, pero divertida e incluso puntalmente emotiva. Y, pese a algún tramo intermedio donde el nivel se ralentiza, el tramo final apabulla. Sin duda, reconozco plenamente a Sam Raimi y le imagino disfrutando a lo grande. También me gusta mucho la partitura de Danny Elfman, compositor que ha acompañado al cineasta en bastantes proyectos.

Dentro del apartado interpretativo, Benedict Cumberbatch repite protagonismo. Magnífico actor que ha deslumbrado en “The Imitation Game (Descifrando Enigma)”, “Agosto” o “El poder del perro”, su talento no admite discusión. Siempre saca adelante sus personajes con soltura, sin desentonar en ningún género, y constituye una garantía para cualquier rodaje. Le acompaña Elizabeth Olsen en la séptima vez que representa el papel de Wanda (si sumamos la serie de televisión y las apariciones en la gran pantalla). Completan el reparto Chiwetel Ejiofor (“12 años de esclavitud”, “Love Actually”) y Rachel McAdams (“Spotlight”, “El diario de Noa”).




viernes, 18 de octubre de 2019

MALÉFICA: MAESTRA DEL MAL (Maleficent: Mistress of Evil)

Otro ejemplo más de la deriva completamente desnortada de la productora Walt Disney Pictures es esta innecesaria e insulsa continuación de “Maléfica”, largometraje de 2014 que ya evidenciaba serias carencias, pero que en las taquillas internacionales superó los setecientos cincuenta millones de dólares de recaudación (“merchandising” aparte, por supuesto). Por tanto, era muy previsible que su secuela -hubiese algo que contar o no- no tardase en llegar a las salas de proyección. Si la inicial se basaba de forma moderna, libre y superficial en el cuento de Charles Perrault “La bella durmiente”, esta segunda carece de apoyo alguno a la hora de cimentar la trama. Me temo que a ello se debe que hayan apostado decididamente por centrarse en los efectos especiales, los decorados y el vestuario, igualmente modernos, libres y superficiales. En cualquier caso, cada plano se adorna con un colorido pomposo, una ambientación desmesurada y unos trucos visuales tan espectaculares como superfluos. 
La debilidad del guion y la carencia absoluta de una historia mínimamente construida acarrean que la única baza con la que jugar sea la de la citada espectacularidad visual. Cierto que durante algunos minutos es posible dejarse llevar por su envoltorio llamativo, fantasioso y meramente sensorial. Sin embargo, a poco que avanza el metraje, la vacuidad de la propuesta queda patente. Diríase que se trata de una película para niños (razón por la que el público adulto no conectaría con ella), pero yo mismo me resisto a creer que pueda establecer tal conexión con ninguna generación o grupo social. A lo sumo servirá, o como mero pasatiempo o para dar buena cuenta de una bolsa de palomitas sin moverse de la butaca durante dos horas. Sea como fuere, olvidarán rápidamente una cinta que, más que buena o mala, es insustancial. Más que maléfica, es completamente anodina. 
Dirige el noruego Joachim Rønning que, si bien cosechó cierta popularidad y crédito con su nominación al Oscar al mejor film de habla no inglesa por “Kon-Tiki”, se ha especializado después en secuelas y continuaciones tan olvidables como “Piratas del Caribe: La venganza de Salazar” o esta misma “Maléfica: Maestra del mal”. Aun así, reeditará sin duda el éxito de taquilla de su predecesora y a buen seguro se venderán de nuevo sus juguetes con cada menú infantil en los restaurantes de comida rápida. Es innegable que servirá para enriquecer a sus productores y para lanzar líneas de colonias o de ropa inspiradas en los personajes. En esa visión comercial que define al universo Disney se triunfará. Sin embargo, desde el punto de vista cinematográfico, aquí no hay nada que ver. 
Capítulo aparte merece la actriz Angelina Jolie. Más allá de la primera impresión que generó en sus inicios profesionales allá por los años noventa (cuando, quizá por la novedad, por su belleza o por su marcada propensión a la provocación, llamaba la atención), basta contemplar sus interpretaciones para comprobar sus grandes limitaciones. Salvo contadas excepciones, aborda cualquier actuación, con independencia del personaje al que dé vida, con el mismo rictus facial. Dejando a un lado el discutible Oscar recibido dos décadas atrás por su papel en “Inocencia interrumpida” o de la mención de algún título meritorio, el conjunto de su carrera es una suma de idénticos recursos, gestos, miradas y expresiones, al margen del perfil interpretado o del género al que pertenezca. Por desgracia, “Maléfica: Maestra del mal” tampoco es una excepción. Resulta también tristísimo encontrar a un icono como Michelle Pfeiffer involucrada en este tipo de producciones. A diferencia de Jolie, Pfeiffer sí posee gran variedad de registros y cuenta con una filmografía plagada de excelentes trabajos de imprescindible visión. La Elvira de “El precio del poder” nada tiene que ver con la Madame de Tourvel de “Las amistades peligrosas”, ni con la Susie Diamond de “Los fabulosos Baker Boys” o la Ellen Olenska de “La edad de la inocencia”. ¿Será verdad que, al llegar a cierta edad, no existen propuestas interesantes para las veteranas de Hollywood? Eso no lo sé, pero sí sé que ella no se merecía un proyecto como este. Por su parte, la joven Elle Fanning continúa abriéndose camino con títulos como “Super 8”, de J.J. Abrams, “Mary Shelley”, de Haifaa Al-Mansour o “La seducción”, de Sofia Coppola. Bastante mejor opción que la de “Maléfica” es verla ahora en cartel con “Día de lluvia en Nueva York”, de Woody Allen.

Trailer en castellano


Trailer en versión original


Datos del filme

Título original: Maleficent: Mistress of Evil
Año: 2019
Duración: 118 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Joachim Rønning
Guion: Linda Woolverton, Micah Fitzerman-Blue, Noah Harpster
Música: Geoff Zanelli
Fotografía: Henry Braham
Reparto: Angelina Jolie, Michelle Pfeiffer, Elle Fanning, Ed Skrein, Chiwetel Ejiofor, Juno Temple, Sam Riley