LA PELÍCULA DE LA SEMANA

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martes, 19 de mayo de 2015

JAMES STEWART

James Stewart nació en Pennsylvania el 20 de mayo de 1908. Su destino parecía que se encaminaba hacia la arquitectura, carrera que estudió en la Universidad de Princeton. Sin embargo, optó por dedicarse a la interpretación cuando conoció al director Joshua Logan, quien le propuso unirse a su grupo teatral University Players, compañía en la que se encontraban actores como Henry Fonda o Margaret Sullavan. 
Tras estos inicios, se mudó con Fonda a la ciudad de Nueva York para probar fortuna en Broadway. Su primer papel en el cine fue en "The Murder Man" (1935), una película dirigida por Tim Whelan y protagonizada por Spencer Tracy. 
Stewart alcanzaría el estrellato al coincidir por primera vez con el gran realizador Frank Capra en "Vive como quieras" (1938), estupenda comedia en la que actuó con Jean Arthur. 
A raíz de este proyecto, enlazan otros filmes del calibre de "Arizona" (1939), western de George Marshall, "El lazo sagrado" (1939) de John Cromwell, "En este mundo traidor" (1939) de Van Dyke y otro título más de Capra, "Caballero sin espada" (1939), film por el que sería nominado al Oscar. 
En los años 40 su carrera se vio frenada debido a su participación en la Segunda Guerra Mundial. Por sus servicios bélicos, el intérprete sería galardonado y nombrado coronel, alcanzando con el tiempo el rango de general. Antes de acudir al ejército, protagonizó las cintas “El bazar de las sorpresas” (1940), de Ernst Lubitsch, donde se emparejaba a Margaret Sullavan, “No puedo vivir sin ti” (1941) de Clarence Brown e “Historias de Filadelfia” (1940), de George Cukor, que reunía a tres de los mejores exponentes de la Historia del Cine: James Stewart (que obtuvo la estatuilla dorada por este papel), Cary Grant y Katharine Hepburn. Tras un largo alejamiento producido por la guerra, retornó a las salas de proyección con  "Qué bello es vivir" (1946), todo un clásico de Frank Capra por el que lograría convertirse en el actor favorito de la audiencia estadounidense y 
sería nuevamente nominado al Oscar. 
Le siguió un período plagado de trabajos relevantes, como "Yo creo en ti" (1948) de Henry Hathaway, "La soga" (1948) de Alfred Hitchcock, "El invisible Harvey" (1950) de Henry Koster -con nueva nominación a la estatuilla- "Winchester 73" (1950) de Anthony Mann (su primera de ocho colaboraciones con el cineasta), "Flecha Rota" (1950), western con Jeff Chandler y Debra Paget como apaches, "Horizontes lejanos" (1952) de Mann, "El mayor espectáculo del mundo" (1952) de Cecil B. De Mille, "Colorado Jim" (1953), "Bahía negra" (1953) y Música y lágrimas" (1954), estos tres títulos de nuevo bajo las órdenes de Anthony Mann; "La ventana indiscreta" (1954) de Hitchcock, "Tierras lejanas" (1955) y "El hombre de Laramie" (1955), con Mann de nuevo, "El hombre que sabía demasiado" (1956) dirigido por Hitchcock, "La última bala" (1957) de James Neilson, "Vértigo" (1958) la obra maestra del "mago del suspense", "El héroe solitario" (1957), biografía del piloto Charles Lindbergh a cargo de Billy Wilder o "Anatomía de un asesinato" (1959), film dirigido por Otto Preminger que le colocó otra vez a las puertas del Oscar. 
En la década de los sesenta su filmografía se fue reduciendo. Rodó dos westerns memorables con John Ford: “Dos cabalgan juntos” (1961) y “El hombre que mató a Liberty Valance” (1962).
 Ese mismo año intervino en “La conquista del Oeste” (1962), acompañado por los nombres más prestigiosos dentro de la dirección e interpretación del famoso género estadounidense. Se retiró finalmente a principios de los años 80 y falleció el día 2 de julio de 1997. Tenía 89 años.

Escena final de "Qué bello es vivir" 



"La soga", película completa 



Escena de "El hombre que mató a Liberty Valance"




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