Este mes se cumplen cincuenta años del estreno de la película “El león en invierno”, de Anthony Harvey.
Interpretada por Peter O'Toole, Katharine Hepburn, Anthony Hopkins, John Castle y Timothy Dalton, entre otros, la cinta obtuvo tres Oscar de Hollywood (mejor actriz, mejor guion adaptado y mejor banda sonora) y dos Globos de Oro (mejor película dramática y mejor actor).
Cuenta la historia del rey Enrique II de Inglaterra quien, al celebrar la fiesta de Navidad de 1183, ordena que su mujer salga del encierro al que la tiene sometida desde hace diez años. Reúne a sus tres hijos, el mayor y valiente Ricardo (futuro Ricardo I, Corazón de León), el manipulador Geoffrey y el joven Juan. Entre Enrique y su esposa surgirá una disputa a causa de la sucesión al trono, ya que Ricardo es el preferido de su madre y Juan, el de su padre.
"El león en invierno" es un largometraje sobre el poder, donde los intérpretes brillan porque actúan frente a un buen texto de base y un guion bien construido -adaptación de una obra de teatro de Broadway- escrito por James Goldman.
Ver una película protagonizada por el personaje de “Venom” pero en la que no aparezca “Spiderman” me parece una rareza artificial. Para quienes crecimos con las aventuras del “hombre araña”, este simbionte de origen extraterrestre, capaz de apoderarse tanto del cuerpo del tímido, bondadoso y enamorado Peter Parker como de Eddie Brock, rival del famoso fotógrafo del periódico Daily Bugle, está irremediablemente unido al archifamoso héroe de la factoría Marvel. A mí, desde luego, me ha costado aceptar esta independencia cinematográfica del villano y, en general, considero que su desvinculación de de “Spiderman” desnaturaliza en gran medida sus propias peripecias. Sin embargo, todas estas reflexiones solo tienen sentido para los clásicos aficionados de los cómics, de las antiguas series televisivas de dibujos animados o de las primeras entregas de la saga que Sam Raimi iniciara para la gran pantalla, con Tobey Maguire a la cabeza. Fuera de esos ámbitos, es poco probable que ningún espectador perciba demérito alguno como consecuencia de la separación sufrida por ambos personajes.
El largometraje responde al modelo de las megaproducciones de superhéroes que parecen imponerse en las taquillas. Un más que notable presupuesto (alrededor de los cien millones de dólares), una calculada campaña publicitaria, una apuesta muy marcada por la acción y los elementos visuales, y unos destinatarios eminentemente juveniles. Toda esa planificación se lleva a cabo con un acierto considerable. No cabe discusión acerca de la recreación técnica y la calidad de las imágenes, como tampoco sobre el hábil diseño de marketing ni el empeño por una plena apuesta a un entretenimiento basado en el ritmo narrativo. Sin embargo, se echa en falta un mayor desarrollo de los personajes, una trama algo más compleja y, sobre todo, a “Spiderman”, a “J. Jonah Jameson” y al resto de criaturas que forman parte del universo del “hombre araña”, que tan pronto provocaban una sonrisa como tensaban los cuerpos ante la trágica lucha entre el bien y el mal.
Eddie Brock es un intrépido reportero que investiga a una empresa que, de forma secreta, está desarrollando experimentos ilegales entre seres humanos y formas de vida extraterrestres. El periodista resultará infectado por un simbionte, lo que le provocará una serie de inexplicables cambios corporales. Venom se apoderará de su mente y Brock adquirirá unos inquietantes poderes que le convertirán en un despiadado y peligroso supervillano.
El director de la cinta es Ruben Fleischer, responsable de títulos como la irreverente y divertida “Bienvenidos a Zombieland” o la violenta “Gangster Squad. Brigada de élite”. Acierta en el montaje y demuestra su capacidad para filmar secuencias de acción. Quizás el principal problema estribe en el guion ya que, al centrarse tanto en la intensidad de la intriga, prescinde de aspectos esenciales para conformar una historia interesante. Y es que sea cual sea el género -ciencia ficción, cine fantástico, o basado en historietas de cómic- no se pueden obviar ni la complejidad de los personajes, ni la enjundia ni la verosimilitud.
El elenco reúne a tres excelentes actores.
Tom Hardy ha tenido la suerte de trabajar en varias ocasiones con Christopher Nolan, a mi juicio el director actual más competente y destacado (“Origen”, “El caballero oscuro: la leyenda renace”, “Dunkerque”), además de haber participado en otros filmes tan relevantes como “Locke”, “El topo” o “El renacido”. Se trata de un intérprete en alza que a buen seguro nos seguirá deleitando en el futuro. A sus treinta y ocho años, Michelle Williams ya ha recibido cuatro nominaciones al Oscar y posee una filmografía verdaderamente envidiable, por lo que constituye un lujo para cualquier reparto. Por su parte, Woody Harrelson, con su cara de gracioso incorregible, ha logrado situarse poco a poco en un puesto de privilegio dentro de su profesión. Sus tres candidaturas al premio de la Academia de Hollywood así lo demuestran, siendo la punta de un iceberg con una base muy sólida.
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Datos del filme:
Título original: Venom
Año: 2018
Duración: 112 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Ruben Fleischer
Guion: Scott Rosenberg, Jeff Pinkner, Kelly Marcel, Will Beall (Cómic: Todd McFarlane, David Michelinie)
Música: Ludwig Göransson
Fotografía: Matthew Libatique
Reparto: Tom Hardy, Riz Ahmed, Michelle Williams, Jenny Slate, Woody Harrelson,
Janet Leigh nació en el estado norteamericano de California el 6 de julio de 1927, donde también falleció el 3 de octubre de 2004. Siempre será recordada por su inolvidable papel de Marion Crane en la película "Psicosis" de Alfred Hitchcock, que le reportó un Globo de Oro y una nominación al Oscar de Hollywood como mejor actriz secundaria, que finalmente fue a parar a manos de Shirley Jones por "El fuego y la palabra".
Algunos de sus títulos más importantes fueron “Mujercitas” (1949), cinta de Mervyn LeRoy basada en el clásico literario de Louise May Alcott, en la que Leigh interpretó el personaje de Meg; “Scaramouche” (1952), film de aventuras de George Sidney, que adaptó una novela de Rafael Sabatini, y en el que coincidió con Stewart Granger; “El gran Houdini” (1953), largometraje en el que trabajó por primera vez con quien sería su futuro marido, Tony Curtis; “Colorado Jim” (1953), western de Anthony Mann, con James Stewart en el reparto; “El príncipe valiente” (1954), de Henry Hathaway; “Mi hermana Elena” (1955), de Richard Quine; “Sed de mal” (1958), de Orson Welles, dando vida a la esposa de Charlton Heston; “Los vikingos” (1958), un historia épica de Richard Fleischer; “El mensajero del miedo” (1962), de John Frankenheimer” y “Harper, investigador privado” (1966), thriller realizado por Jack Smight y coprotagonizado por Paul Newman.