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viernes, 31 de octubre de 2025

FRANKENSTEIN



Si existe un director de cine al que se asocia con la recreación de los monstruos, se trata de Guillermo del Toro. Ya sea contando una historia de la Guerra Civil española o un romance dramático, su tendencia a incluir todo tipo de rarezas para dar un toque de fantasía irreal y de ambientación gótica a los relatos es célebre y resulta ampliamente aplaudida. Siempre me llaman la atención sus proyectos y reconozco su innata habilidad para una narración cinematográfica vinculada al denominado “género fantástico”, si bien aún no he logrado disfrutar de la gran conexión entre su forma de entender el cine y su modo de presentación artística. Me atrae. Despierta mi curiosidad. Incluso consigue entretenerme. Sin embargo, no me emociona ni me encandila como a otros espectadores.

Ganador de tres Oscars (dos por “La forma del agua” y uno por la cinta de animación “Pinocho”), desde sus inicios destacó por su originalidad. Otros de sus títulos, como “Cronos”, “Hellboy” o “El laberinto del fauno”, también reflejan a la perfección su estilo. No es de extrañar, pues, que le fascinara la figura de Frankenstein y que, tarde o temprano, filmara una adaptación de la popular novela.

Respecto al personaje creado por Mary Shelley, su devenir se conoce sobradamente. No en vano, sobre él se han rodado diversos largometrajes en distintas épocas. Desde el encarnado por Boris Karloff en 1931 hasta el interpretado por Robert de Niro en 1994, la atracción por tan singular perfil no decae pese al transcurso del tiempo. En cualquier caso, tal argumento en manos de Guillermo del Toro se alza como ese filón que ya presagiaba una obra tan portentosa en lo visual y tan contundente en el fondo. Y así ha sido.

En mi opinión, “Frankenstein” constituye el mejor trabajo del realizador mexicano. Transmite casi en cada plano su pasión y su estado de éxtasis. Compagina con acierto una exquisita y cuidada puesta en escena con los aspectos más sentimentales de los protagonistas. Y tal vez esas ansias de Del Toro han derivado en un metraje excesivo, aunque tampoco desentona en exceso. Obviamente, se precisa de un mínimo de fascinación por este singular género, donde las deformaciones físicas, las criaturas grotescas, los decorados suntuosos y el vestuario recargado forman parte esencial de la temática. Pero, yendo un paso más allá, tanto el libro como el film tratan temas universales e imperecederos.

Estrenada en el pasado Festival de Cine de Venecia, llega ahora a las carteleras como una de las propuestas de 2025. Veremos qué nos deparan el resto de candidatas que se disputan los principales galardones venideros, pero este “Frankenstein” obtendrá a buen seguro numerosas nominaciones. Como ocurrió con “Una casa llena de dinamita”, se exhibe en escasas salas de proyección, como etapa previa a su pase en la plataforma Netflix, a fin de poder competir en los certámenes que se celebrarán en los próximos meses.

Destacan las participaciones de dos habituales del universo de Guillermo del Toro: el director de fotografía Dan Laustsen (quien optó a dos estatuillas doradas por “La forma del agua” y “El callejón de las almas perdidas”) y el compositor francés Alexandre Desplat (ya poseedor de una de ellas por la banda sonora de la citada “La forma del agua”).

Dentro del equipo artístico se halla el siempre versátil y acertado Oscar Isaac, una garantía para cualquier reparto (“El año más violento”, “Ex Machina”, “Dune”, de Denis Villeneuve, la última trilogía de “Star Wars”). Jacob Elordi da vida al monstruo. En la actualidad promociona por todo lo alto la más reciente versión de “Cumbres borrascosas”, que protagoniza junto a Margot Robbie. Les acompañan Mia Goth (“Emma” -de Autumn de Wilde-, “MaXXXine”), Christoph Waltz (oscarizado por “Malditos bastardos” y “Django desencadenado”), Charles Dance (“The Imitation Game”, “Gosford Park”) y Felix Kammerer (“Sin novedad en el frente”, “Edén” de Ron Howard -ahora disponible en Amazon Prime-).




viernes, 7 de enero de 2022

EL CONTADOR DE CARTAS (The Card Counter)



Paul Schrader está experimentando un muy significativo renacer creativo. Comenzó su andadura profesional como escritor (firmó los guiones, entre otros, de las emblemáticas “Taxi Driver” y “Toro salvaje”, ambas de Martin Scorsese), pero pronto se trasladó detrás de la cámara para, a través de su sello personal, plasmar sórdidas historias. “American Gigolo”, “El beso de la pantera” o “Mishima” en la década de los ochenta, y “El placer de los extraños” o “Aflicción” en los noventa, le sirvieron para hacerse un nombre como cineasta intenso, marcado por una concreta visión de la sexualidad y de las conflictivas relaciones humanas. Perteneciente a la generación de realizadores catalogados con la etiqueta "Movie Brat" (que incluye también a Brian de Palma, el citado Martin Scorsese o el propio Steven Spielberg), su estela parecía haber sufrido un declive hasta, incluso, caer en el olvido. Sin embargo, con “El reverendo” en 2017 (por la que fue nominado al Oscar) y “El contador de cartas” en 2021, ha retornado a la escena con gran acierto, habida cuenta que, a mi juicio, estas dos obras se alzan como lo mejor de tan atípico creador norteamericano.

“El contador de cartas” es una magnífica película, en especial para los degustadores de dramas sobrios y precisos. Describe el mundo del juego y la naturaleza de los perdedores con asombrosa rigurosidad, y consigue transmitir al espectador una constante sensación simultánea de curiosidad e incomodidad, como esos sabores amargos que, a pesar de todo, invitan a continuar saboreándolos. Por medio de un ritmo pausado pero vigoroso y una estética oscura y a su vez colorista, sus desorientados personajes muestran no pocas miserias junto a algún rasgo de lucidez. A sus setenta y cinco años, Schrader conserva sin duda la peculiaridad y el talento con los que empezó en esta industria hace ya más de cuarenta años.

El ex militar William Tell padece un problema de ludopatía. Su único interés se centra en jugar a las cartas, tratando de pasar desapercibido sin arriesgar demasiado en las apuestas. Se dedica a participar en partidas discretamente, variando de locales para no llamar la atención. Su espartana vida se verá trastocada al cruzarse con un joven que busca ayuda para poder llevar a cabo su plan de venganza contra un coronel. A partir de ese momento, tendrá que volver a sortear los fantasmas de los peligros ligados al juego.

La habilidad de Schrader como guionista queda patente, ya que perfila unos personajes casi perfectos, dotando de credibilidad y realismo a todo el metraje. Tal vez no destaque ningún momento sublime ni escena mítica, y quizá no quepa catalogar el largometraje de obra maestra, pero en conjunto resulta sólido, honesto y creíble, dando lugar a uno de esos filmes que, aun pasando desapercibido para el gran público, calará entre los aficionados al Séptimo Arte.

Encabeza el elenco Oscar Issac, uno de los actores del momento y que merece mención aparte. Después de un trayectoria de pequeños papeles en títulos importantes como “Red de mentiras” de Ridley Scott o “Drive” de Nicolas Winding Refn, cuando el protagonismo ha tocado a su puerta ha aprovechado la oportunidad para destacar y consolidar su carrera. En “A propósito de Llewyn Davis” primero y, sobre todo, en “El año más violento”, demostró su versatilidad y sus cualidades interpretativas. A continuación participó en mega-producciones como la tercera trilogía de “Star Wars” o “Dune” y lo cierto es que  su presencia en pantalla constituye a día de hoy una garantía para cualquier reparto.

Le acompaña el camaleónico Willem Dafoe, cuatro veces candidato a la estatuilla dorada de Hollywood y otra apuesta segura a la hora de consolidar un grupo de actores. El suyo es uno de los nombres más reconocidos de la profesión, y transita igualmente por proyectos independientes y por grandes superproducciones con sorprendente facilidad. Asimismo intervienen Tye Sheridan (“Mud”, “Ready Player One”) y  Alexander Babara (“Fast & Furious 8”).



viernes, 24 de septiembre de 2021

DUNE


Rodar una nueva versión de “Dune” resultaba un reto muy complejo, y no solamente por las dificultades que entraña una historia como la que cuenta Frank Herbert en su novela, sino porque la trama parecía perseguida por una especie de maldición en cuanto a su adaptación al cine. Hubo varios proyectos previos que terminaron por cancelarse y la película de David Lynch que sí llegó a las salas de proyección, cosechó un sonado fracaso. Por esa razón, al darse a conocer la noticia de la puesta en marcha de otro rodaje sobre el célebre libro, retornó la sensación de un nuevo infortunio asociado a su resultado final. Sin embargo, Denis Villeneuve ha logrado con su buen hacer erradicar cualquier mal augurio.

En mi opinión, el director canadiense se alza como uno de los mejores cineastas del panorama actual. Su labor en “Sicario” constituye un perfecto manual de aprendizaje sobre la narración cinematográfica y su trabajo en “La llegada” supone también otro ejemplo de su enorme capacidad para condensar en un mismo plano diversas emociones. Ya cuando se embarcó en el arriesgado (y casi sacrílego) objetivo de sacar adelante una segunda parte de “Blade Runner”, demostró que no le asustaban los desafíos elevados y que era capaz de no ensombrecer el buen nombre de la emblemática cinta dirigida por Ridley Scott en 1982. Fue, sin duda, un antecedente adecuado para afrontar años después un reto como el presente.

“Dune” se trata de un título especialmente destinado a los amantes de la ciencia ficción. Los aficionados a un cine más convencional, acostumbrados a las habituales reglas del drama y la comedia, tal vez se sientan sobrepasados por este torbellino visual cuyo extenso metraje (quizás excesivo) puede saturar a quienes no sientan especial predilección por la fantasía y la imaginación desbordada. Por el contrario, los defensores del género disfrutarán con su excelente puesta en escena, su notable intensidad narrativa durante casi toda la proyección y el cuidado y estudiado tratamiento de los personajes.  

Varias familias se disputan el dominio sobre Arrakis, un lugar rico en sustancias muy valiosas y codiciadas en todo el Universo. El duque Leto y los suyos llegan a dicho planeta para recuperar la tradicional posición de sus antepasados allí, pero pronto se verán envueltos en una trama de traiciones y engaños que les llevarán a cuestionar su confianza entre sus más allegados y a enfrentarse con duros enemigos.

El film combina con destreza la aventura más clásica con un estilo visual rompedor. Los aspectos técnicos se abordan con esmero y, lo que es más importante, sirven para apuntalar la consistencia del largometraje. A ratos parece querer descolocar al público, ofreciéndole por un lado una pausada alegoría filosófica, más cercana a los tradicionales temas universales de la literatura y por otro, un remolino de tensión y acción. Personalmente yo hubiese acortado la duración pero, más allá del tiempo necesario para trasladar el relato a imágenes, Villeneuve sale indemne de misiones imposibles y agranda su leyenda como cineasta con mayúsculas.

Dentro del elenco de actores destacan varios nombres. Oscar Isaac posee una filmografía muy interesante. Sus interpretaciones en “El año más violento” o “A propósito de Llewyn Davis” contienen muchos quilates. Versado ya en la ciencia ficción tras sus apariciones en la tercera trilogía de “Star Wars” y en “X-Men”, aporta presencia y solidez a la gran pantalla. Stellan Skarsgård, probablemente el actor sueco más prolífico de la industria norteamericana gracias a sus actuaciones desde “El indomable Will Hunting” hasta “Piratas del Caribe”, ha participado en un elevado número de superproducciones. Por el contrario, el joven Timothée Chalamet apenas comienza su carrera. Sus interpretaciones en “Call Me by Your Name” y “Lady Bird” son dignas de atención, aunque todavía le queda un gran recorrido por delante. Les acompañan algunas estrellas mediáticas, como Zendaya y Jason Momoa, además de figuras de renombre como Josh Brolin, Charlotte Rampling y Javier Bardem.



viernes, 20 de diciembre de 2019

STAR WARS: EL ASCENSO DE SKYWALKER (Star Wars: Episode IX - The Rise of Skywalker)

Soy un gran fan de la saga de “La guerra de las galaxias”. Disfruté de sus dos primeras trilogías y defiendo que se trata de una de las mejores expresiones cinematográficas sobre el bien y el mal que se han rodado jamás. Personajes míticos, diálogos memorables y secuencias espectaculares combinaban con enorme destreza las dosis de entretenimiento, trascendencia, diversión y espectacularidad. No obstante, esta tercera trilogía iniciada por J. J. Abrams ha perdido parte de la magia y el encanto de las seis películas precedentes. En mi opinión, la salida de George Lucas de un proyecto en el que no figura ni como director, ni como guionista, ni como productor, y la entrada de la factoría Disney en la explotación de la franquicia han desnaturalizado en parte la esencia de tan legendaria leyenda del Séptimo Arte. 
Por supuesto, no quiero decir que estos tres últimos largometrajes sean de mala calidad, ni que no merezca la pena ver el último de ellos (“Star Wars: El ascenso de Skywalker”). J.J. Abrams es un director efectivo y el nivel de técnico de la propuesta es elevado. Para aquellos espectadores imbuidos del espíritu de los Jedi, del “que la fuerza te acompañe” y del particular universo galáctico salido de la mente de Lucas, resulta muy difícil resistirse a no continuar con esta historia y con su saga irrepetible. Sin embargo, sí percibo un progresivo y acusado cambio de estilo que, más que hacer evolucionar a la dinastía, la desdibuja, acentuando de un modo patente la nostalgia por los títulos del pasado y, simultáneamente, desactivando el interés por los presentes y por unos hipotéticos futuros. 
En esta ocasión se intenta poner el epílogo a las aventuras de los nuevos héroes y villanos. La Resistencia se halla bajo mínimos pero, en su lucha sin tregua, ha contactado con otros aliados a lo largo y ancho de la galaxia para crear una red lo suficientemente potente que destruya la Primera Orden, propiciando así otro enfrentamiento entre Rey y Kylo Ren. 
Como película de ciencia ficción y acción, cumple con las expectativas de los aficionados al género, si bien resulta más que dudoso que lo haga con los admiradores y entusiastas aficionados de “Star Wars”. Para ser justos, tal vez fuera un objetivo inalcanzable, pero la compañía de Walt Disney se empeñó en continuar exprimiendo el formato por razones de pura rentabilidad económica, aun a sabiendas de la dificultad de estar a la altura de lo esperado. Quizá lo correcto hubiese sido desarrollar un proyecto nuevo, alejado de la sombra alargada del éxito de los seis films iniciales (entendiendo “éxito” no como sinónimo de ingreso o ganancia -que se dan por hechos- sino de adhesión incuestionable de legiones de seguidores de varias generaciones). 
La duración del metraje es, a mi juicio, excesiva pero la entidad del guion dentro de la historia, por el contrario, me parece exigua, aunque cuenta con secuencias interesantes y bien rodadas que sacan rédito a buena parte de las esencias clásicas. La banda sonora de John Williams continúa poniéndonos los pelos de punta y varias partes de la proyección que sacan a la luz los títulos y personajes del pasado también nos emocionan. 
Todos los integrantes del elenco llevan a cabo unas interpretaciones correctas, por más que las limitaciones del guion no les otorga demasiadas posibilidades para el lucimiento. Aun así, cabe destacar la participación de Adam Driver, candidato permanente este año en la categoría de mejor actor por su excepcional actuación en “Historia de un matrimonio”. Le acompañan el solvente Oscar Isaac, de quien hemos visto sus más altos registros en “El año más violento”, “Ex-Machina” o “A propósito de Llewyn Davis” y la notable Keri Russell (presente en “La camarera” y en la fantástica serie de televisión “The Americans”). Junto a ellos, figuran algunos referentes de los setenta y ochenta (como Mark Hamill y, en algunos planos guardados, la ya fallecida Carrie Fisher) y dos nuevos héroes a quienes dan vida los jóvenes Daisy Ridley y John Boyega. Para concluir, creo que tras el rodaje de estos tres últimos largometrajes entre 2015 y 2019 procede dejar la saga como está y no empeñarse en alargarla absurdamente con exclusivos fines comerciales.

Trailer en castellano



Trailer en versión original



Datos del filme
Título original: Star Wars: The Rise of Skywalker 
Año: 2019
Duración: 141 min.
País: Estados Unidos
Dirección: J.J. Abrams
Guion: J.J. Abrams, Chris Terrio (Personajes: George Lucas. Historia: Chris Terrio, J.J. Abrams, Colin Trevorrow, Derek Connolly)
Música: John Williams
Fotografía: Daniel Mindel
Reparto: Daisy Ridley, Adam Driver, John Boyega, Oscar Isaac, Domhnall Gleeson, Kelly Marie Tran, Joonas Suotamo, Ian McDiarmid, Carrie Fisher, Keri Russell

viernes, 22 de marzo de 2019

TRIPLE FRONTERA (Triple Frontier)

“Triple frontera” se presenta como una muestra del género de acción y ciertamente lo es, aunque esconde en los vericuetos de sus escenas y en los pliegues de su trama una naturaleza diferente. Los personajes parecen estar conectados con los vaqueros de un “western” crepuscular y la historia pretende empujar al espectador hacia una moraleja ética para terminar haciéndole chocar con ella. Mientras visionaba el largometraje, me venía en cierta medida a la cabeza el notable film de Sam Raimi “Un plan sencillo”, donde una gran fortuna en metálico se convertía para los protagonistas en una especie de maldición que los perseguiría irremediablemente, convirtiendo aquellas primeras ilusiones y planes de quien se sabe millonario en un espejismo que daba paso a una pesadilla real y macabra. Resulta innegable que la estética y la envergadura militar de sus protagonistas, los combates con armas contundentes y precisas, y las huidas y los asaltos recubren el metraje con el envoltorio del ritmo ágil, de la tensión latente y de las persecuciones, luchas y explosiones propias del género de acción. Sin embargo, a poco que se profundice, se percibe que en el interior subyace algo más que un mero exceso de disparos, muertes, peleas y ajustes de cuentas. 
El principal problema estriba en algunas partes del guion, que cuenta con significativos déficits y con alguna sonora incongruencia. Se quiere mimar de tal manera el rigor de los papeles estelares, la enjundia del mensaje y la parte dramática de la obra que, al recrear los momentos más combativos y electrizantes, se cae torpemente en algunas trampas. Cierto es que, ante una cinta de acción, somos más permisivos en cuanto a la credibilidad de lo que se nos cuenta que cuando optamos por un drama convencional. Aun así, cabe indicar que algunos aspectos de “Triple frontera” sonrojan, como tragarse que los héroes huyan durante una semana con un pesado y aparatoso botín atravesando la dura cordillera de los Andes sin comida ni bebida. O como aceptar que el narcotraficante más rico y peligroso permanezca sin apenas protección en su casa porque es un día festivo y todos acuden a misa, permitiendo sin apenas dificultad el acceso a lo que se supone un fortín inexpugnable. En definitiva, si se hace la “vista gorda” sobre estos puntos es porque, en conjunto, la obra es interesante y está bien narrada. 
El realizador, J.C. Chandor, me entusiasmó sobremanera gracias a su infravalorada y poco conocida “El año más violento”, en mi opinión uno de los mejores títulos de 2014. Ha estrenado únicamente cuatro trabajos y todos presentan cualidades interesantes. Debutó en 2011 con “Margin Call”, recibiendo una nominación al Oscar al mejor guion original. Continuó en 2013 rodando “Cuando todo está perdido”, con un Robert Redford sufriendo en alta mar. “El año más violento”, su techo profesional hasta la fecha, le proporcionó a la magnífica Jessica Chastain una candidatura a la estatuilla dorada de Hollywood. De hecho, la National Board of Review la eligió mejor película del año y a su pareja protagonista (la citada Chastain y Oscar Isaac) los mejores actores. Ahora estrena “Triple frontera” que, aunque algún peldaño por debajo de su habitual nivel, supone una sugestiva opción de entretenimiento. 
Cinco veteranos profesionales de las Fuerzas Especiales se dan cita en una zona escasamente poblada de Sudamérica, la triple frontera entre Paraguay, Argentina y Brasil. Por primera vez a lo largo de sus prestigiosas carreras, estos héroes olvidados emprenden una peligrosa misión en beneficio de ellos mismos, y no de su país. Robarán y ajustarán cuentas con un capo local que maneja a su antojo el tráfico de drogas. En principio, todo sale bien y se hacen con más de cien millones de dólares en efectivo. Pero, precisamente, el peso y las dimensiones de semejante tesoro dificulta su escapada. Ante las dificultades sobrevenidas, deberán variar el plan previsto y enfrentarse a difíciles decisiones personales y vitales en aras de su supervivencia. 
“Triple frontera” recaló en la plataforma “Netflix” el pasado 13 de marzo y cuenta de nuevo con Oscar Isaac (al que hemos visto en “El año más violento”, “Ex machina”, “A propósito de Llewyn Davis “ y la última entrega de “Star Wars”) para dar vida al líder de este peculiar grupo. Le acompañan Ben Affleck (director de las muy recomendables “Argo”, “The Town. Ciudad de ladrones” y también actor aunque menos brillante), Charlie Hunnam (“Z, la ciudad perdida”, “Cold Mountain”) y Pedro Pascal (“El blues de Beale Street“). En un papel secundario encontramos a Adria Arjona (“Pacific Rim: Insurrección y la serie “True Detective”), a la postre, la más lista de todos.

Trailer 1 (versión original con subtítulos)



Trailer 2 


Datos del filme
Título original: Triple Frontier 
Año: 2019
Duración: 127 min.
País: Estados Unidos
Dirección: J.C. Chandor
Guion: Mark Boal, J.C. Chandor (Historia: Mark Boal)
Fotografía: Roman Vasyanov
Reparto: Oscar Isaac, Ben Affleck, Charlie Hunnam, Pedro Pascal, Garrett Hedlund, Adria Arjona

viernes, 11 de enero de 2019

COMO LA VIDA MISMA (Life Itself)

El elenco de intérpretes de “Como la vida misma” ya es, de por sí, lo suficientemente llamativo como para atraer a los aficionados al Séptimo Arte. Abarca sin duda mucho talento acumulado y numerosos rostros populares. No obstante, sustentar un largometraje tan sólo sobre los hombros de sus actores y actrices puede resultar efectivo como anzuelo para los espectadores pero, si carece de una correcta dirección y un guion solvente, su resultado final siempre será decepcionante. Aunque aspire a ser una historia coral bien hilvanada y emotiva, lo cierto es que fallan las conexiones entre sus diferentes tramas, por lo que naufraga en cuanto al estilo narrativo -no terminan de encajar las piezas-y a una visión interesante de los personajes. 
Genera demasiadas expectativas que en gran medida quedan sin responder, limitándose a dejarse arrastrar por el efecto deslumbrante de su casting de lujo. El desarrollo se muestra demasiado obvio. La filmación, muy convencional. El estilo, excesivamente simplista. En consecuencia, se apodera de la pantalla un aura de incredulidad. Se adentra en exceso donde no debiera a través de mensajes subliminales de presunta profundidad filosófica y, por el contrario, no se involucra en cuestiones artísticas ni cinematográficas. No basta, pues, con tener una buena idea. Cómo llevarla a cabo y cómo contarla en el fondo y en la forma resultan indispensables para que cobre cuerpo. Pero aquí, a buen seguro sin mala fe, se difunde un planteamiento próximo a la trascendencia que peca de falsas ínfulas y adolece de consistencia real. 
Una pareja se conoce en el transcurso de una fiesta universitaria y termina enamorándose. Partiendo de dicho comienzo se van ramificando una serie de argumentos paralelos en el tiempo y el espacio. Varios continentes y diferentes épocas se entrecruzan, vinculando a las personas de forma sorprendente. 
Los diálogos desprenden artificialidad y las escenas, inconsistencia, de modo que prolongar este metraje durante casi dos horas termina por convertirse en una agonía innecesaria. El director, guionista y principal responsable de “Como la vida misma” es Dan Fogelman, cuyo anterior trabajo detrás de la cámara (“Nunca es tarde”, cinta protagonizada por Al Pacino, Annette Bening y Jennifer Garner) le concedía cierto crédito para proyectos futuros. Lamentablemente, ese crédito se le ha agotado de golpe. Algunos de sus anteriores guiones (“Un desmadre de viaje”, “Plan en Las Vegas”) ya mostraban su notable incapacidad para armar relatos con enjundia y esta apuesta de los estudios Amazon tampoco le ha salido bien. 
En todo caso, es justo reconocer que los intérpretes se salvan del desastre, eximidos del desaguisado a base de hacer lo que buenamente pueden. Oscar Isaac es uno de los actores más interesantes del panorama actual y sus actuaciones en “El año más violento” y “A propósito de Llewyn Davis” le sitúan a la altura de muy pocos profesionales de la interpretación. Por su parte, Olivia Wilde comienza a abrirse camino gracias a títulos como “Her” y “El ladrón de palabras”. Acompaña a ambos un ramillete de estrellas que incluye a Annette Bening (con cuatro nominaciones al Oscar y una envidiable filmografía donde destacan “American Beauty”, “Los timadores”, “Los chicos están bien” o “Bugsy”), Mandy Patinkin (mundialmente famoso por su papel en “La princesa prometida” y su intervención en la serie televisiva “Homeland”), Olivia Cooke (“Ouija”, “Ready Player One”), Antonio Banderas (candidato al Globo de Oro en cuatro ocasiones) o Samuel L. Jackson, que hace de Samuel L. Jackson porque él lo vale. Podría mencionar a otros muchos, pero sólo dan cumplida cuenta de un exceso de talento desaprovechado.

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Datos del filme

Título original: Life Itself
Año: 2018
Duración: 118 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Dan Fogelman
Guion: Dan Fogelman
Música: Federico Jusid
Fotografía: Brett Pawlak
Reparto: Oscar Isaac, Olivia Wilde, Annette Bening, Antonio Banderas, Samuel L. Jackson, Olivia Cooke, Mandy Patinkin

viernes, 23 de marzo de 2018

ANIQUILACIÓN (Annihilation)

Las nuevas plataformas como “Netflix”, “H.B.O.” o “Amazon” están cambiando el concepto tradicional de la industria del cine. El Séptimo Arte comienza a no estar necesariamente asociado a los estrenos en pantalla grande. Así, desde el pasado día 12 de marzo, los clientes españoles de “Netflix” ya pueden ver “Aniquilación”, la nueva película de Natalie Portman dirigida por Alex Garland, reputado guionista (“Nunca me abandones”, “28 días después”) y exitoso realizador con su debut (“Ex Machina”). No se trata de un telefilm ni tampoco de una producción menor, sino de un proyecto con un presupuesto de más de cuarenta millones de dólares, con un reparto de estrellas y un equipo técnico y artístico de primer nivel. En Norteamérica sí ha llegado a las salas de proyección, pero en España, al menos por el momento, no tiene fecha de estreno en los cines convencionales. Es posible disfrutarla a través del móvil, “tablet”, televisión u ordenador, tras darse de alta en la mencionada plataforma de entretenimiento. Resulta un sistema algo extraño todavía, pero llamado a ser cada vez más usual. 
En cualquier caso, “Aniquilación” es una correcta cinta de ciencia ficción que a lo largo de casi hora y media mantiene unos niveles de intensidad y suspense muy dignos, con recreaciones creíbles e interpretaciones adecuadas. El problema se manifiesta en sus últimos veinte minutos, inconveniente común en numerosas producciones de este tipo, que saben crear una trama inicial intrigante y un conflicto interesante pero que, cuando se trata de apostar por un desenlace, no saben escoger uno que dé la talla. Lanzarse en brazos de la fantasía y de la ficción más imaginativa supone alejarse del aparente rigor previo y dejarse arrastrar por el imán de los efectos especiales, los juegos visuales y demás alucinaciones. Por esa razón, me gustaron el planteamiento introductorio y la narración intermedia, pero el final me dejó un regusto extraño. En definitiva, buen origen e irregular apocalipsis para esta sugestiva aventura. 
Una bióloga y profesora, antigua militar, se ve obligada a introducirse en una misteriosa zona controlada por fuerzas incomprensibles para la mente humana. Su marido ya acudió allí en una misión secreta y regresó en insólitas circunstancias, debatiéndose entre la vida y la muerte. Una vez en el interior de ese sector controlado por supuestas manos alienígenas, se percata de que no rigen las mismas leyes de la Naturaleza conocidas por la Humanidad. En compañía de otras investigadoras, intentará descubrir qué ocurrió con las anteriores expediciones y comprender lo que sucede en su seno. 
Gran parte de la puesta en escena resulta atrevida y, sobre todo, revela una especial atención por el suspense psicológico y una cautivadora presentación de los personajes. No puede negarse que recurre a algunos tópicos para asustar en determinadas secuencias al espectador y que el relato se enreda en sí mismo a medida que avanza la historia. Sin embargo, conforma una producción superior a la media habitual dentro de los estrenos de este peculiar género cinematográfico. Sin alcanzar los niveles magistrales de Christopher Nolan en “Origen” e “Interstellar”, no deja de ser un film a ratos perturbador y a ratos, visionario. 
Destaca en el equipo artístico la labor de Natalie Portman, uno de los rostros más expresivos del panorama interpretativo actual. Su capacidad para transmitir dolor, inquietud o felicidad, variando apenas los músculos faciales, es realmente llamativa. Ganadora de un Oscar por su actuación en “Cisne negro”, títulos como “Closer”, “Leon: El profesional”, “Cold Mountain” y “V de Vendetta” le avalan como una de las figuras más relevantes de su profesión. Su participación apuntala, sin duda, los méritos de “Aniquilación”. Le acompañan un efectivo Oscar Isaac (“El año más violento”, la ya citada “Ex Machina”) y Jennifer Jason Leigh (“Los odiosos ocho”, “La Sra. Parker y el círculo vicioso”).

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Datos del film
Título original: Annihilation
Año: 2018
Duración: 115 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Alex Garland
Guion: Alex Garland (Novela: Jeff VanderMeer)
Música: Geoff Barrow, Ben Salisbury
Fotografía: Rob Hardy
Reparto: Natalie Portman, Óscar Isaac, Jennifer Jason Leigh,

viernes, 22 de diciembre de 2017

STAR WARS EPISODIO VIII: LOS ÚLTIMOS JEDI (Star Wars: Episode VIII - The Last Jedi)

No hay duda de que la saga de “La guerra de las galaxias” ha trascendido al mundo del cine. La legión de fervientes seguidores y apasionados adeptos de este peculiar universo imaginativo forma un grupo poderoso que ha aupado cada una de sus cintas al primer puesto de la taquilla. Pero, además, ha derivado en una especie de filosofía que ya se extiende de generación en generación. Los principios, valores y enseñanzas que se transmiten en cada una de sus historias han calado entre las culturas más diversas, en una suerte de influencia cercana a la de la religión. De hecho, numerosas frases y diálogos constituyen una fuente aleccionadora como pocas. La dimensión del fenómeno ha desbordado con creces las previsiones iniciales de un joven George Lucas hace más de cuarenta años, con un total de ocho largometrajes, dos “spin off” y varios seriales televisivos y documentales. 
Rian Johnson, el director de este último trabajo, se enfrentaba a un reto complicado. A las elevadas expectativas de una multitud de fans se unía la necesidad de imprimir un cambio de rumbo, siquiera leve, al tono narrativo, pero sin perder la esencia y las señas de identidad de una franquicia tan exitosa. El episodio VII contaba con un ritmo ágil y nuevos personajes interesantes, si bien consumió demasiada energía en hacer guiños y homenajes a los clásicos de dicha leyenda del Séptimo Arte. El resultado fue aceptable, considerando que se trataba de retomar el hilo argumental tras un parón de una década desde el último estreno y de más de treinta y cinco años si se enlazaba cronológicamente con el Episodio VI. Aun así, sembraba ciertas dudas en relación a lo que estaba por venir, puesto que para su continuación se requería savia nueva. 
En este sentido, cabe afirmar que el actual realizador ha revitalizado la trama y ha introducido variantes que impulsan una narración que más parecía empujada por la inercia del pasado que por un auténtico motor propio. Buena parte de la proyección mantiene un nivel de entretenimiento muy satisfactorio, un envoltorio visual adecuado y una intensidad emotiva y sombría convincente y conveniente. Pero, dicho esto, no pueden soslayarse algunos inconvenientes, como por ejemplo el excesivo metraje rellenado (me temo) con algunas reiteraciones innecesarias. Además, entre mis reflexiones se eleva una voz interior que me confirma una sospecha silenciada. Quizá la nostalgia de los anteriores títulos, mi firme predisposición hacia los buenos recuerdos y un cierto grado de melancolía me hagan ser indulgente con un proyecto que, en otras circunstancias, tildaría de agotado. A ratos percibía una electrizante emoción y a ratos un cierto tufillo a propuesta alargada artificialmente. Sea como fuere, el resultado final me entretuvo, por lo que lo recomiendo tanto a los simpatizantes como a los no iniciados, sino simplemente curiosos. Obviamente, deben abstenerse los alérgicos a la ciencia ficción y a los mundos de fantasía, dado que es una obra solo apta para quienes poseemos un concreto tipo de anticuerpos en el ADN de la imaginación que nos inmunizan, en ocasiones, ante la necesidad de un apego a la realidad. 
A pesar de todo, confieso que comienzo a cultivar en mi seno un rechazo a la factoría Disney, productora de las dos últimas cintas. Tras su adquisición de Pixar, de Lucas Film y de buena parte de Fox, ostenta un poder cercano al monopolio que le acerca a ese lado oscuro de un imperio que hace peligrar la industria. Tanto dominio y tanto poder no son buenos. 
La malvada “Primera Orden” se ha vuelto más poderosa y tiene contra las cuerdas a la “Resistencia”, liderada por la Princesa Leia. Una misión intentará destruir al acorazado enemigo. Mientras, la joven Rey deberá descubrir su destino de la mano de un envejecido Luke Skywalker. 
A los intérpretes más recientes -Daisy Ridley, John Boyega, Adam Driver (muy recomendable en “Paterson”) y Oscar Isaac (imprescindible en “El año más violento”)- se unen las viejas glorias Mark Hamill y Carrie Fisher. Les acompañan invitados como Benicio del Toro, Laura Dern o Lupita Nyong'o. Un casting variopinto para una aventura que, si te dejas atrapar, te atrapa.

Trailer en castellano



Trailer en versión original


Datos del film
Título original: Star Wars: The Last Jedi
Año: 2017
Duración: 150 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Rian Johnson
Guion: Rian Johnson
Música: John Williams
Fotografía: Steve Yedlin
Reparto: Daisy Ridley, John Boyega, Adam Driver, Óscar Isaac, Mark Hamill, Carrie Fisher