Mostrando entradas con la etiqueta Jacob Elordi. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jacob Elordi. Mostrar todas las entradas

viernes, 20 de febrero de 2026

CUMBRES BORRASCOSAS (Wuthering Heights)



Por lo general, cuando escucho o leo noticias sobre directores de cine que pretenden revisionar clásicos de la Literatura o readaptar películas antiguas, la primera sensación que me invade es el recelo. La tendencia a modernizar las tramas y a revestir con modas y gustos actuales ideas reflejadas para épocas pasadas, se traduce en que lo que veo me rechine. “Cumbres borrascosas” se alza como una novela emblemática que ha trascendido a su época. Sus numerosas versiones para el Séptimo Arte han corrido a cargo de realizadores como William Wyler o Peter Kosminsky, y de estrellas como Ralph Fiennes, Laurence Olivier, Timothy Dalton, Juliette Binoche o Merle Oberon, quienes han dado vida a los atormentados Cathy y Heathcliff.

Promocionada desde hace meses y estrenada coincidiendo con la celebración de San Valentín, llega a las carteleras el último proyecto basado en esta arrebatada historia. A poco que se disponga de un mínimo de profesionalidad técnica, siempre se extraerá algún resultado positivo del magnífico libro de Emily Brontë. Y, a poco también que se cuide la ambientación y se perfilen con acierto las interpretaciones, el conjunto podrá considerarse aceptable. A partir de ahí, los gustos del espectador marcarán su opinión definitiva. Hay quien prefiere que se incorporen al guion aspectos más propios de este tiempo, y hay quien se decanta por que sea fiel al original. Hay quien se deslumbra ante el colorido y la presentación visual vanguardista y llamativa, y hay quien prefiere encontrar lo que imaginó al leer el texto.

Semejante diferencia de criterios determinará que la cinta guste, disguste o provoque indiferencia, si bien parece indudable que se ha promocionado igual que las ventas de perfumes, subrayando la belleza de la pareja protagonista e inundando de colores chillones unos decorados vanguardistas que no encajan en absoluto con el relato en origen. A modo de ejemplo, en una de las secuencias finales del filme se plasma un baño de sangre sobre la cama y un mar de sanguijuelas por las paredes que bien podría haber pintado Salvador Dalí, pero que en absoluto corresponde a una ambientación de la campiña inglesa de hace siglos. Algo similar ocurre con un discutible uso de las canciones como parte del subrayado narrativo que usa la cinta.

A mi juicio Emerald Fennell, ganadora del Oscar al mejor guion original por “Una joven prometedora” y responsable de aquella rareza titulada “Saltburn”, no se ha acercado a la narración de Brontë con el debido respeto a la creación ajena. La ha maquillado y actualizado hasta unos niveles que han desnaturalizado el trabajo de la novelista británica. Me consta que no cabe a estas alturas hablar de derechos de autor tal y como se entienden a día de hoy. Incluso resulta defendible el derecho de los cineastas a modificar a su libre albedrío las propuestas de otros artistas. Aun así, yo soy de los que considera que, cuando ni las tramas ni los personajes te pertenecen plenamente, no es legítimo usarlos a tu antojo prescindiendo de su esencia. Sirva como muestra el caso de la hermana de Emily, Charlotte, cuya inolvidable “Jane Eyre” (2011) llevó a la gran pantalla con acercamiento respetuoso y de manera notable Cary Joji Fukunaga.

Sea como fuere, el gran éxito de taquilla no admite discusión, ya que la cuidada campaña de publicidad, el tirón de los actores y su visión más fresca calarán entre un público mayoritario.

Margot Robbie, actriz que ha mostrado sobradamente su valía en largometrajes como “Yo, Tonya” o “María, reina de Escocia”, encarna a Catherine Earnshaw. Su impactante belleza y su aguda visión comercial la han situado a ambos lados de la cámara, encargándose asimismo de la producción. En las dos facetas, habida cuenta del tono y el estilo pretendidos, cumple con solvencia. Jacob Elordi, candidato a la estatuilla de Hollywood en la categoría de mejor actor secundario por su papel de “Frankenstein”, le da la réplica, formando un tándem de anuncio.




viernes, 31 de octubre de 2025

FRANKENSTEIN



Si existe un director de cine al que se asocia con la recreación de los monstruos, se trata de Guillermo del Toro. Ya sea contando una historia de la Guerra Civil española o un romance dramático, su tendencia a incluir todo tipo de rarezas para dar un toque de fantasía irreal y de ambientación gótica a los relatos es célebre y resulta ampliamente aplaudida. Siempre me llaman la atención sus proyectos y reconozco su innata habilidad para una narración cinematográfica vinculada al denominado “género fantástico”, si bien aún no he logrado disfrutar de la gran conexión entre su forma de entender el cine y su modo de presentación artística. Me atrae. Despierta mi curiosidad. Incluso consigue entretenerme. Sin embargo, no me emociona ni me encandila como a otros espectadores.

Ganador de tres Oscars (dos por “La forma del agua” y uno por la cinta de animación “Pinocho”), desde sus inicios destacó por su originalidad. Otros de sus títulos, como “Cronos”, “Hellboy” o “El laberinto del fauno”, también reflejan a la perfección su estilo. No es de extrañar, pues, que le fascinara la figura de Frankenstein y que, tarde o temprano, filmara una adaptación de la popular novela.

Respecto al personaje creado por Mary Shelley, su devenir se conoce sobradamente. No en vano, sobre él se han rodado diversos largometrajes en distintas épocas. Desde el encarnado por Boris Karloff en 1931 hasta el interpretado por Robert de Niro en 1994, la atracción por tan singular perfil no decae pese al transcurso del tiempo. En cualquier caso, tal argumento en manos de Guillermo del Toro se alza como ese filón que ya presagiaba una obra tan portentosa en lo visual y tan contundente en el fondo. Y así ha sido.

En mi opinión, “Frankenstein” constituye el mejor trabajo del realizador mexicano. Transmite casi en cada plano su pasión y su estado de éxtasis. Compagina con acierto una exquisita y cuidada puesta en escena con los aspectos más sentimentales de los protagonistas. Y tal vez esas ansias de Del Toro han derivado en un metraje excesivo, aunque tampoco desentona en exceso. Obviamente, se precisa de un mínimo de fascinación por este singular género, donde las deformaciones físicas, las criaturas grotescas, los decorados suntuosos y el vestuario recargado forman parte esencial de la temática. Pero, yendo un paso más allá, tanto el libro como el film tratan temas universales e imperecederos.

Estrenada en el pasado Festival de Cine de Venecia, llega ahora a las carteleras como una de las propuestas de 2025. Veremos qué nos deparan el resto de candidatas que se disputan los principales galardones venideros, pero este “Frankenstein” obtendrá a buen seguro numerosas nominaciones. Como ocurrió con “Una casa llena de dinamita”, se exhibe en escasas salas de proyección, como etapa previa a su pase en la plataforma Netflix, a fin de poder competir en los certámenes que se celebrarán en los próximos meses.

Destacan las participaciones de dos habituales del universo de Guillermo del Toro: el director de fotografía Dan Laustsen (quien optó a dos estatuillas doradas por “La forma del agua” y “El callejón de las almas perdidas”) y el compositor francés Alexandre Desplat (ya poseedor de una de ellas por la banda sonora de la citada “La forma del agua”).

Dentro del equipo artístico se halla el siempre versátil y acertado Oscar Isaac, una garantía para cualquier reparto (“El año más violento”, “Ex Machina”, “Dune”, de Denis Villeneuve, la última trilogía de “Star Wars”). Jacob Elordi da vida al monstruo. En la actualidad promociona por todo lo alto la más reciente versión de “Cumbres borrascosas”, que protagoniza junto a Margot Robbie. Les acompañan Mia Goth (“Emma” -de Autumn de Wilde-, “MaXXXine”), Christoph Waltz (oscarizado por “Malditos bastardos” y “Django desencadenado”), Charles Dance (“The Imitation Game”, “Gosford Park”) y Felix Kammerer (“Sin novedad en el frente”, “Edén” de Ron Howard -ahora disponible en Amazon Prime-).