viernes, 28 de marzo de 2025

BLANCANIEVES (Snow White)



No puedo asegurar qué opinaría Walt Disney sobre la deriva que está sufriendo su mítica compañía, pero me aventuro a afirmar que no le agradaría en absoluto. Una de las frases atribuidas a este visionario del cine de animación es: “No me gusta repetir el éxito. Me gusta probar cosas nuevas para tener éxito”. Sin embargo, desde hace ya varios años, Walt Disney Pictures se ha especializado en insistir, reiterar y repetir las mismas historias, personajes y fórmulas. Nada, pues, más alejado de la trayectoria iniciada por su fundador, el profesional ganador de más Oscars que, mientras se mantuvo al frente de su empresa, apostó siempre por nuevas propuestas y por retos no intentados. Así, si en los ochenta y los noventa logró grandes triunfos de crítica y público con largometrajes de dibujos animados como “La sirenita”, “La bella y la bestia”, “El rey león” o “Aladino”, a posteriori ha fiado su creatividad a rodar idénticos relatos con efectos digitales e imagen real, copiando los planos y, en algunos casos, reproduciendo exactamente los diálogos. 

Ahora estrena una nueva versión de “Blancanieves y los siete enanitos”, cuya única aportación innovadora estriba en eliminar del título la referencia a los compañeros de la protagonista, en consonancia con las reglas de lo políticamente correcto. Al margen de otras adaptaciones más o menos libres, la actual cinta pretende ser más fiel que la de 1937, pero en realidad queda desdibujada en su fondo, por mucho que en la forma se obtengan unos dignos resultados. En ese sentido, la parte visual posee gancho suficiente para captar la atención inicial de los espectadores. Asimismo, otro aspecto positivo radica en su ajustado metraje (en torno a los noventa minutos). Sin embargo, se muestra artificial y forzada, sin reflejar ese imprescindible halo mágico e imaginativo propio de los filmes sustentados sobre cuentos y pura fantasía. 

Tras la cámara se sitúa Marc Webb, un cineasta que también debutó a través de videoclips musicales y que dio un prometedor y acertado salto a la gran pantalla con la divertida y ágil “(500) días juntos”. A continuación, ejerció su labor en varias series televisivas, que enlazó con títulos como “Un don excepcional” y “Canción de Nueva York”. Firmó igualmente dos prescindibles entregas de Spiderman (“The Amazing Spider-Man” y “The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro”) hasta encargarse de esta “Blancanieves”. En mi opinión, y visto lo visto, Webb tocó techo en sus comienzos laborales en 2009 y desde entonces ha experimentado un progresivo declive. 

Una lástima, ya que Rachel Zegler se esfuerza enormemente por sostener sobre sus hombros el proyecto. Esta joven actriz, que despuntó encandilando al público en el musical “West Side Story”, a las órdenes de Steven Spielberg, se ha topado con un endeble guion y una desangelada realización que le han impedido hacer más de lo que hace. Posee voz, talento y belleza suficientes para destacar, pero no bastan para ocultar los deméritos ajenos.  
Gal Gadot encarna a la malvada reina. La carrera artística de la intérprete israelí pivota básicamente sobre dos personajes: la Wonder Woman de DC Films y la Liga de la Justicia y la Gisele de varios “Fast & Furious”. Al llevar a cabo un papel de mala tan propicio a la sobreactuación, no cabe una excesiva crítica a su caracterización. Sea como fuere, tampoco compensa la larga lista de taras y lastres de esta “Blancanieves”. 

En intervenciones secundarias figuran Emilia Faucher (vista en la oscarizada “CODA: Los sonidos del silencio”), Ansu Kabia (“Last Christmas”) y Samuel Baxter (“Wicked”).




martes, 25 de marzo de 2025

KEIRA KNIGHTLEY



La actriz y modelo Keira Knightley nació en Londres el 26 de marzo de 1985. A partir de los seis años participó en programas de televisión, debutando en la pantalla grande en la película británica “Dos mujeres” (1994), dirigida por Moira Armstrong. Su primera incursión en Hollywood se produjo con “Star Wars. Episodio I: La amenaza fantasma” (1999), interpretando a Sabé, la encargada de suplantar a la Princesa Amidala, resultando elegida por su gran parecido con Natalie Portman. Posteriormente, acompañó a Thora Birch en “The Hole” (2001) y asumió su primer papel de entidad en “Quiero ser como Beckham” (2002). El salto al estrellato se produjo en 2003, cuando intervino como Elizabeth Swann en la cinta de aventuras “Piratas del Caribe. La maldición de la perla negra”. Al margen del cine, Keira ha participado en bastantes producciones televisivas, como la miniserie “Oliver Twist” (1999) o el telefilm “La princesa de Sherwood” (2001), destacando su protagonismo en “Doctor Zhivago” (2002), donde encarnaba a Lara Antipova, el mismo personaje al que dio vida Julie Christie en la versión cinematográfica. 
Otros títulos de su filmografía son "Orgullo y Prejuicio" (2005), por la que recibió una nominación al Oscar como mejor actriz, y "Domino" (2006), largometraje de acción dirigido por Tony Scott, en el que se convertía en una cazarrecompensas llamada Domino Harvey.
En "Expiación (Atonement)" (2007), de Joe Wright, adaptación de la novela homónima de Ian McEwan, Knightley encabezó el reparto, acompañada de James McAvoy. Este drama romántico ambientado en los años 30 también le posibilitó optar al Globo de Oro a la mejor actriz, además de obtener otras siete candidaturas a las estatuillas de Hollywood, entre ellas las de mejor película y mejor guion. Posteriormente integró el elenco de "La Duquesa" (2008), como Georgiana, una aristócrata del siglo XVIII, ascendiente de Lady Di. Ese mismo año actuó en el drama "En el límite del amor" (2008), en el rol de la amante del poeta Dylan Thomas, Vera Phillips. 
Años más tarde intervino en un título de ciencia ficción sobre clonaciones, adaptación de una obra de Kazuo Ishiguro ,"Nunca me abandones" (2010), donde compartía créditos con Andrew Garfield y Carey Mulligan. Formó asimismo parte del casting de "Sólo una noche" (2010), junto a Sam Worthington y Guillaume Canet. Actuó también en el drama criminal "London Boulevard" (2010), sobre un libro de Ken Bruen y en unión de Colin Farrell, y en "Un método peligroso" (2010), en la piel de una estudiante de Medicina que contactaba con los psiquiatras Jung (Michael Fassbender) y Freud (Viggo Mortensen). 
Más recientemente ha vuelto a trabajar las órdenes de Joe Wright en “Anna Karenina”, brillante adaptación de la célebre novela, y acaba de estrenar “Begin Again" y "Descifrando enigma" por la que ha vuelto a ser nominada al Oscar.
Otras películas suyas son “Jack Ryan: Operación Sombra” (2014) de Kenneth Branagh; “Colette”(2018) de Wash Westmoreland; “Secretos de Estado” (2019) de Gavin Hood; “El día que vendrá” (2019) de James Kent; o “El estrangulador de Boston” (2023) de Matt Ruskin



viernes, 21 de marzo de 2025

ESTADO ELÉCTRICO (The Electric State)



Dentro del género de la ciencia ficción, la relación entre máquinas y humanos ha dado grandes títulos a la Historia del cine. En mi opinión, la cúspide sobre esta temática la ocupa “Blade Runner”, visionaria y embriagadora propuesta que, desde su banda sonora a su estética visual y desde sus personajes a sus diálogos, me fascina por completo. Pero, al margen de la mítica obra de Ridley Scott, las muestras resultan muy variopintas, como sucede con “Teminator 2”, de James Cameron, donde la acción adquiere también gran importancia. Asimismo, la saga de “Star Wars” refleja a la perfección ese paradójico vínculo entre robots y personas. Partiendo de la clásica y casi centenaria “Metrópolis”, de Fritz Lang y llegando a “Inteligencia artificial”, de Steven Spielberg o “Ex Machina”, de Alex Garland, el Séptimo Arte se ha sentido profundamente interesado por un ámbito que, a estas alturas del milenio, quizá ya no debería calificarse como ciencia ficción.  

Ahora se estrena en la plataforma Netflix “Estado eléctrico”, cinta que, comparada con las anteriormente citadas, se torna una historia insulsa y puerilmente contada. Pienso que, incluso para el público infantil, adolece de gracia y alicientes. Me vienen a la memoria otros ejemplos dirigidos a espectadores de corta edad, como el de “Acero puro”, protagonizado por Hugh Jackman y centrado en los combates de boxeo mixtos, pero con un nivel de entretenimiento superior y una construcción narrativa más elaborada, y concluyo que este “Estado eléctrico” queda en un punto indefinido por lo que respecta al tipo de destinatario y, más aún, manifiesta carencias en el guion, en la dirección y hasta en la interpretación.

En un futuro distópico donde los avances tecnológicos y la Inteligencia Artificial han alcanzado cotas preocupantes, una joven y un robot viajan al Oeste de los Estados Unidos, atravesando un país devastado por la crisis y por el conflicto generado por las máquinas, con el objetivo de hallar al hermano de la chica, desaparecido hace tiempo.

Al parecer, se trata del largometraje más caro rodado por Netflix, superando los trescientos millones de dólares, sin duda una apuesta tremendamente ambiciosa por parte de esta popular productora. En cualquier caso, de ser así, supone toda una decepción. Ignoro el éxito que obtendrá y la vía para rentabilizar semejante gasto pero, en su afán por apostar sobre seguro, el aluvión de millones destinados a efectos especiales y a recreación de androides, autómatas y demás artilugios sorprendentes ha derivado en un producto infantiloide y sin emoción.

Millie Bobby Brown encabeza el reparto. Famosa por la serie “Stranger Things”, recientemente ha dado vida a “Damsel” en el film del realizador canario Juan Carlos Fresnadillo, convertido en el más visto de la citada plataforma en 2024. Le acompaña Chris Pratt, curtido en fórmulas triunfadoras como las de “Guardianes de la galaxia” o “Jurassic World”. Ha participado igualmente en las más destacadas “Moneyball: Rompiendo las reglas” y “La noche más oscura”. Completan el elenco algunos secundarios de lujo, como Stanley Tucci (“The Lovely Bones”, “Spotlight”, “El diablo viste de Prada”) o Holly Hunter (Oscar a la mejor actriz por “El piano” y nominada por “Al filo de la noticia”, “La tapadera” y “Thirteen”). Aportando su voz, colaboran Woody Harrelson (“Tres anuncios a las afueras”, “El escándalo de Larry Flynt”) y Ke Huy Quan (aquel niño de “Los Goonies” e “Indiana Jones y el templo maldito” que intervino en 2022 en la increíblemente oscarizada “Todo a la vez en todas partes”).

En definitiva, ni la inversión realizada ni la categoría del equipo artístico se reflejan en el resultado final: un relato plano y previsible que sobresale más por sus vacíos que por su ingenio. 




viernes, 14 de marzo de 2025

FESTIVAL DE CINE DE MÁLAGA 2025



Programa del Festival de Málaga 2025
Del 14 al 22 de marzo, se proyectarán cerca de 300 productos audiovisuales, entre largometrajes, cortometrajes, series y documentales

LARGOMETRAJES SECCIÓN OFICIAL A CONCURSO EN MÁLAGA 2025

ESPAÑA

• EL CIELO DE LOS ANIMALES. Santi Amodeo
• JONE, BATZUETAN (Jone, a veces). Sara Fantova
• LA BUENA LETRA. Celia Rico
• LA BUENA SUERTE. Gracia Querejeta
• LA DEUDA. Daniel Guzmán – Inauguración
• LA FURIA. Gemma Blasco
• LA TERRA NEGRA (La tierra negra). Alberto Morais. (España, Panamá)
• LO QUE QUEDA DE TI. Gala Gracia. (España, Portugal, Italia)
• LOS TORTUGA. Belén Funes. (España, Chile)
• MOLT LLUNY (Zo ver weg) (Muy Lejos). Gerard Oms. (España, Países Bajos)
• RAVENS. Mark Gill. (España, Japón)
• RUIDO. Ingride Santos
• SORDA. Eva Libertad
• TODO LO QUE NO SÉ. Ana Lambarri (España)
• UNA QUINTA PORTUGUESA. Avelina Prat (España, Portugal)

LATINOAMERICA

• CULPA CERO. Valeria Bertuccelli, Mora Elizalde. (Argentina)
• EL LADRÓN DE PERROS. Vinko Tomičić Salinas (Bolivia, Chile, México, Ecuador, Francia, Italia)
• LA SUERTE DE JUAN. Carlos Armella (México, Francia)
• NUNCA FUI A DISNEY. Matilde Tute Vissani (Argentina)
• PERROS. Gerardo Minutti (Uruguay, Argentina)
• SUGAR ISLAND. Johanné Gómez. (República Dominicana, España)
• VIOLENTAS MARIPOSAS. Adolfo Davila (México)

PREMIO RICARDO FRANCO / ACADEMIA DE LAS ARTES Y LAS CIENCIAS: Lola Salvador
PREMIO MÁLAGA / SUR: Carmen Machi
BIZNAGA CIUDAD DEL PARAÍSO: María Luisa San José
PREMIO RETROSPECTIVA / MÁLAGA HOY: Guillermo Francella

MICKEY 17




El hecho de que las manifestaciones artísticas conecten con la esencia más profunda de determinadas personas, mientras que para otras supongan unas aportaciones carentes de interés y significado, resulta en ocasiones difícil de explicar (y también de entender). Pertenece, por decirlo de alguna manera, a la magia de las Artes. Así, existen letras de canciones que cobran pleno sentido para unos oyentes, mientras que para otros se tornan absurdas rimas. O lienzos que, a ojos de unos espectadores, transmiten hondos mensajes por medio de atractivos colores, mientras que el resto percibe sólo trazos incomprensibles, como si su autoría correspondiera a un niño pequeño. Sucede lo mismo con las películas. Si un director se decanta por un estilo narrativo poco convencional, cercano a la ausencia de lógica y a la parodia grotesca, habrá quien califique su obra como un sublime ejercicio de creatividad que expresa a la perfección la crítica más mordaz de nuestra sociedad. Pero, igualmente, habrá quien la juzgue como una absurdez sin pies ni cabeza, una suma de ocurrencias estrambóticas. 
Visionando “Mickey 17” me uní al grupo de atónitos ante una propuesta, al parecer, intencionadamente descabellada, que recurre a una serie de incoherencias e irracionalidades como vehículo para el entretenimiento y la crítica social. En cualquier caso, no pude pasar de la constatación del disparate visual y la comicidad alocada, sin llegar en ningún momento a sentirme concernido por la pretensión de encarnar la quintaesencia de la parodia. En mí, el objetivo de hacer reír no se alcanzó. Tampoco el de entretener. Si, por el contrario, su primer propósito se centraba en criticar ácidamente al mundo moderno, tan sutil ejercicio de cinismo me pasó desapercibido de igual modo. 
Se dice que la belleza reside en el ojo que mira, no en el objeto o el sujeto observados. Quizás el problema se halle en mi visión, que no supo captar las mismas percepciones de los demás. En mi opinión, “Mickey 17” deja atrás la originalidad para abrazar la extravagancia, un giro totalmente insuficiente para sostener dos hora y cuarto de proyección. 
El realizador Bong Joon Ho es, sin duda, un cineasta muy particular y, si bien “Parásitos” me gustó (este trabajo le reportó nada menos que tres Oscars), otras de sus propuestas bordean, a mi juicio, el ridículo más que la brillantez. 
Cabe definir a Mickey 17 como un "prescindible", un empleado al que su empresario puede desechar a su antojo y sustituir por un clon. Integrante de una expedición humana para colonizar un mundo helado y lejano, cuando llega el momento dicho plan no se ejecuta según lo previsto, ya que Mickey 17 se niega a permitir que su alter ego, Mickey 18, ocupe su lugar. 
Una ambientación futurista enmarcada en el género de la ciencia ficción facilita al público la asimilación de imágenes con una mente abierta, sin los rigores realistas de un drama convencional. No obstante, cuando el sinsentido roza niveles inasumibles, el ansia de provocar humor deriva en un caos y el empeño por aportar una pizca de originalidad visual se torna artificial. 
Protagoniza la cinta el actor Robert Pattinson, quien lleva a cabo un esfuerzo evidente por interpretar su papel con eficacia. En realidad, los fallos del film no deben atribuirse a su actuación, sino al guión y a la dirección.  Célebre por la saga “Crepúsculo” y por asumir el rol de nuevo Batman, hace aquí lo que puede. También participan Mark Ruffalo (cuatro veces candidato a la estatuilla dorada de Hollywood por “Pobres criaturas”, “Spotlight”, “Foxcatcher” y “Los chicos están bien”), Steven Yeun (nominado a su vez por “Minari. Historia de mi familia”) y Patsy Ferran (“Living”). 



viernes, 7 de marzo de 2025

A COMPLETE UNKNOWN




Determinados directores de cine me suscitan una conexión especial. Viendo sus obras surge en mí de forma casi innata e inmediata un vínculo con su forma de contar historias y un engarce directo con las sensaciones y sentimientos que desean transmitir. James Mangold es uno de ellos. La primera cinta suya que visioné fue “Copland”, el más atípico de los filmes de Sylvester Stallone, y me pareció una propuesta interesante. Asimismo, juzgué su versión de “El tren de las 3:10” como muy buena, y considero sus dos aportaciones al Universo “X-Men” (“Lobezno inmortal” y “Logan”) de lo más destacado de la saga. También disfruté mucho con “Le Mans '66”, de modo que cuando supe que iba a estrenar un largometraje sobre la vida de Bob Dylan ya intuí que resultaría de mi agrado. Había degustado con anterioridad su biopic de Johnny Cash “En la cuerda floja”. No obstante, y pese a que mis expectativas eran de por sí elevadas, confieso que salí de la sala de proyección más entusiasmado todavía. 

Personalmente, me parece la mejor película de 2024. Su narración se presenta impecable y las actuaciones, sublimes. Todo en ella fluye con una armonía embriagadora. Se trata de un fantástico viaje a una época pasada, en algunos casos añorada, y que nunca volverá. Pero, fundamentalmente, ofrece la extraordinaria radiografía de una serie de personajes dispares, todos atrayentes a su manera, todos comprensibles y todos adorables, por más que su protagonista se empeñe en ser odioso. Pocos trabajos han reflejado tan bien la dificultad que entraña que dos personas se complementen a la perfección. La recurrente frase entre Bob Dylan y Sylvie Russo (extraída de “La extraña pasajera”, protagonizada por Bette Davis) apenas constituye un ejemplo de los numerosos diálogos excelentes y escenas memorables que reúne. 

Ambientada en la influyente escena musical de Nueva York de principios de los años 60, “A Complete Unknown” (sin traducción en España) cuenta la historia del meteórico ascenso de un jovencísimo cantante de Minnesota, Bob Dylan, desde las salas de conciertos hasta la cumbre de las listas de éxitos. Sus complejas relaciones con otros músicos de la época y con sus propios descubridores y managers culminó en 1965 en el Newport Folk Festival, cuando decidió actuar con una guitarra eléctrica, enfureciendo así a los puristas del folk. 

No sé qué parte es leyenda y qué parte realidad. En una secuencia de “Begin Again”, de John Carney, Keira Knightley y Mark Ruffalo discuten acercan de la autenticidad musical y ella pone como ejemplo a Bob Dylan, mientras que él lo cataloga de producto comercial. No me atrevo a afirmar si el resultado es fidedigno o no. De lo que estoy convencido es de que se alza como creíble, emotivo y emocionante. Obviamente, apreciar la figura de Dylan facilita la labor, dada su presencia constante durante el metraje. Pero, salvada esa premisa, la brillantez de “A Complete Unknown” no deja lugar a dudas. 

Uno de sus mayores logros radica en la actuación coral de un elenco de intérpretes en estado de gracia, encabezado por un sensacional Timothée Chalamet. Actor en permanente progresión, acumula en su filmografía bastantes títulos imprescindibles. Encarna con soltura y eficacia un perfil complejo, asumiendo con éxito tan arduo y enrevesado reto. Por lo que se refiere a Edward Norton, borda su papel y funciona como contrapeso perfecto. Su imprescindible diálogo con Dylan sobre la parábola del balancín se muestra como la metáfora de ambos por excelencia. Por su parte, Monica Barbaro como Joan Baez se encumbra gracias a su más importante desempeño profesional hasta la fecha. Los tres han optado a la estatuilla dorada de Hollywood en su reciente edición, si bien cuesta creer que Elle Fanning no haya corrido la misma suerte, habida cuenta de su adorable recreación.  A ella se deben la mayor parte de nudos en el estómago padecidos por los espectadores. 

El hecho de no haber obtenido ninguno de los ocho Oscars a los que aspiraba en modo alguno desluce el nivel de esta propuesta. En mi opinión, este completo desconocido es una completa maravilla. 



miércoles, 5 de marzo de 2025

PREMIOS DE LA INTERNATIONAL FILM MUSIC CRITICS ASSOCIATION (IFMCA Awards 2025)



BANDA SONORA DEL AÑO: THE LORD OF THE RINGS: THE RINGS OF POWER, Bear McCreary

COMPOSITOR DEL AÑO: BEAR MCCREARY

COMPOSITOR REVELACIÓN: DANIEL BLUMBERG

COMPOSCIÓN DEL AÑO: “End Credits” de HERE, Alan Silvestri

MEJOR BANDA SONORA EN FILM DRAMÁTICO: HERE, Alan Silvestri

MEJOR BANDA SONORA EN FILM CÓMICO: FLY ME TO THE MOON, Daniel Pemberton

MEJOR BANDA SONORA EN FILM DE ACCIÓN/AVENTURA: THE MINISTRY OF UNGENTLEMANLY WARFARE, Chris Benstead

MEJOR BANDA SONORA EN FILM DE CIENCIA FICCIÓN / FANTASÍA: WICKED, John Powell y Stephen Schwartz

MEJOR BANDA SONORA EN FILM DE TERROR: NOSFERATU, Robin Carolan

MEJOR BANDA SONORA EN FILM DE ANIMACIÓN: THE WILD ROBOT, Kris Bowers

MEJOR BANDA SONORA EN DOCUMENTAL: WHY DINOSAURS?, Raphaël Dargent

MEJOR BANDA SONORA PARA TELEVISION: THE LORD OF THE RINGS: THE RINGS OF POWER, Bear McCreary

MEJOR REEDICIÓN: ELLIOT GOLDENTHAL: MUSIC FOR FILM, Elliot Goldenthal

RESUMEN DE LA GALA DE LOS PREMIOS OSCARS 2025

Presentación de las nominadas a mejor película



Resumen de la Gala


Oscar a la mejor película

Oscar a la mejor actriz

Oscar al mejor actor

Oscar al mejor director




lunes, 3 de marzo de 2025

PREMIOS OSCARS 2025 (Academy Awards 2025)


LISTADO COMPLETO DE GANADORES

MEJOR PELÍCULA: “ANORA”, Alex Coco, Samantha Quan, Sean Baker
MEJOR DIRECTOR: Sean Baker, “Anora”
MEJOR ACTOR: Adrien Brody, “The Brutalist”
MEJOR ACTRIZ: Mikey Madison, “Anora”
MEJOR ACTOR SECUNDARIO: Kieran Culkin, “A Real Pain”
MEJOR ACTRIZ SECUNDARIA: Zoe Saldaña, “Emilia Pérez”
MEJOR GUION ORIGINAL: Sean Baker, “Anora”
MEJOR GUION ADAPTADO: Peter Straughan, “Cónclave”
MEJOR PELÍCULA INTERNACIONAL: “Aún estoy aquí” (Brasil)
MEJOR FOTOGRAFÍA: Lol Crawley, “The Brutalist”
MEJOR MONTAJE: Sean Baker, “Anora”
MEJOR DISEÑO DE PRODUCCIÓN: Nathan Crowley, Lee Sandales, “Wicked”
MEJOR VESTUARIO: Paul Tazewell, “Wicked” 
MEJOR SONIDO: Gareth John, Richard King, Ron Bartlett, Doug Hemphill, “Dune: parte dos”
MEJOR MAQUILLAJE Y PELUQUERÍA: Pierre Olivier Persin, Stéphanie Guillon, Marilyne Scarselli, “La sustancia”
MEJOR BANDA SONORA: Daniel Blumberg, “The Brutalist”
MEJOR CANCIÓN: Clément Ducol, Camille, Jacques Audiard por "El mal" DE “Emilia Pérez”
MEJORES EFECTOS VISUALES: Paul Lambert, Stephen James, Rhys Salcombe, Gerd Nefzer, “Dune: parte dos”
MEJOR DOCUMENTAL: Basel Adra, Rachel Szor, Hamdan Ballal, Yuval Abraham, “No Other Land”
MEJOR PELÍCULA DE ANIMACIÓN: Gints Zilbalodis, Ron Dyens, Matiss Kaza, Gregory Zalcman, “Flow, un mundo que salvar”
MEJOR CORTO DE ANIMACIÓN: Shirin Sohani, Hossein Molayemi, “A la sombra del ciprés"
MEJOR CORTOMETRAJE: Trent, Victoria Warmerdam, “No soy un robot”
MEJOR CORTO DOCUMENTAL: Molly O'Brien, Lisa Remington, “La única mujer de la orquesta”
PREMIOS HONORÍFICOS: Quincy Jones, Juliet Taylor
PREMIO IRVING G. THALBERG: Barbara Broccoli, Michael G. Wilson
PREMIO JEAN HERSHOLT A LA LABOR HUMANITARIA: Richard Curtis

sábado, 1 de marzo de 2025

AÚN ESTOY AQUÍ (Ainda Estou Aqui)



Una de las agradables sorpresas cinematográficas de este año (sorpresas ha habido muchas, pero agradables, no tantas) es “Aún estoy aquí”, cinta brasileña que ha destacado en el reciente calendario de premios del Séptimo Arte. No resulta nada habitual que una película de Brasil obtenga tres nominaciones a los Oscars de Hollywood, y menos aún que tales candidaturas correspondan a mejor película, mejor película internacional y mejor actriz protagonista. Este listado de reconocimientos se extiende también a los Globos de Oro, los BAFTA y la Mostra de Venecia. Y, a mi juicio, se ha incluido muy acertadamente esta pequeña joya, que ofrece una lección de Historia y de cine.

Su director, Walter Salles, puede presumir de haber ganado dos BAFTA y de haber conquistado con su filmografía los cinco festivales más prestigiosos del planeta: Sundance, Berlín, Cannes, San Sebastián y la citada Venecia. De hecho, se trata de una hazaña a la altura de poquísimos realizadores. “Estación central de Brasil” (1998), “Diarios de motocicleta” (2004) y, ahora, “Aún estoy aquí”, suponen una sobresaliente carta de presentación para un cineasta que sabe contar historias y dotarlas de realismo y emotividad. 

Nos sitúa ante una narración sencilla y honesta, construida sobre la labor interpretativa, el guion y la coherencia de la dirección. Frente a otras propuestas que pretenden resaltar a base de extravagancia, excesos y subrayados innecesarios, Salles retorna, no sólo a los años setenta, sino a una filmación clásica que, al menos yo, agradezco sobremanera en estos tiempos donde la exageración y la excentricidad se consideran signos de modernidad y rebeldía. 

Basada en las memorias de Marcelo Rubens Paiva, cuenta cómo la madre del escritor se vio obligada a ejercer el activismo político tras la captura de su marido durante la dictadura militar de 1971. Bajo un régimen opresor y ante la incertidumbre del entorno político, la mujer lucha por la supervivencia en un país dominado por el miedo y la represión, y se enfrenta a una sociedad profundamente fracturada, en la que las decisiones personales y políticas discurren entrelazadas. 

La intensidad y el nivel artístico se mantienen a lo largo de las dos horas y cuarto de proyección, por lo que estoy seguro de que este largometraje no perderá vigencia ni envejecerá mal en un futuro. Su brío, energía y emoción rezuman casi en cada plano, pese a sustentarse la filmación sobre trazos simples y estilos sobrios. Nada hay que se rinda a un recurso artificial o a un añadido postizo, ayudando así al espectador a sentirse testigo de la realidad que ocurre ante sus ojos. 

El peso interpretativo de la obra reside sobre dos mujeres que comparten bastante más que el nombre: Fernanda Torres y Fernanda Montenegro. Madre e hija en la vida real, su propia historia parece sacada de una película. Ambas han optado a la estatuilla dorada de Hollywood. Montenegro, gracias a su actuación en la citada “Estación central de Brasil”, aunque el galardón recayó finalmente en Gwyneth Paltrow por su papel en “Shakespeare in Love”. Torres, merced a su actual intervención en “Aún estoy aquí”. Además, se da la circunstancia de que las dos aspiran a dicho reconocimiento a las órdenes del mismo director, en lo que constituye una concatenación de coincidencias sin precedentes en toda Iberoamérica.  Ignoro cuál será el resultado final, que se desvelará en la madrugada del domingo al lunes pero, si finalmente resultan agraciadas, no me causará sorpresa ni extrañeza. Completan el reparto Selton Mello (“El payaso”, “Lope”), Valentina Herszage y Marjorie Estiano (“Los buenos modales”).