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viernes, 26 de junio de 2026

DREAMS



Resulta lógico que la tormentosa realidad que vive nuestro planeta se cuele de alguna manera en las manifestaciones artísticas. El cine, en consecuencia, tampoco permanece ajeno a los conflictos políticos, migratorios y sociales que reflejan a diario los medios de comunicación. Por ello, la tensa relación entre México y Estados Unidos en plena segunda era del Ejecutivo de Donald Trump, así como los cada vez más irresolubles problemas relativos a la inmigración, afloran en “Dreams”, a veces de modo subliminal y a veces, explícito.

El cineasta mejicano Michel Franco ya sorprendió por medio de su peculiar visión de las disputas colectivas con la cinta “Nuevo orden”, ganadora del Festival de Cine de Venecia en 2020. Posee una marcada preferencia por la descripción de las desigualdades o, al menos, de las diferencias entre estratos sociales e individuos que se interrelacionan.

En ese sentido, “Dreams” aborda los mismos temas, pero desde otras perspectivas, incidiendo en mayor medida en el ámbito sexual de los personajes y con una disección más fría y distante en cuanto al aspecto político de su discurso. Se subrayan numerosas metáforas y contradicciones, si bien esta trama se asemeja a las tradicionales propuestas de parejas con entornos sociales alejados y círculos que apenas se tocan.

Un joven bailarín de ballet mexicano sueña con obtener el reconocimiento internacional y vivir en EE.UU. Convencido de que su amante estadounidense, una filántropa de la alta sociedad, lo apoyará, decide dejar todo atrás para cumplir su sueño. Sin embargo, la pareja se halla mediatizada por los estereotipos que le imponen a ella su familia y sus amigos, empezando a cuestionarse la compatibilidad entre su estilo de vida y su relación amorosa.

Una ajustada duración de apenas hora y media evita que el metraje resulte largo, aunque, por momentos, la historia narrada no da para más, bien porque estar ya descrita, bien por su similitud con otras que plantean idénticos temas, aun desde distintos prismas. La deriva de ambos protagonistas y el escenario común en el que se mueven sostienen al guion durante un tramo de la proyección, pero sin impedir que se noten ciertas flaquezas narrativas.

“Dreams” se estrenó en 2025 en el Festival de Cine de Berlín y, sin poder ser calificada como una mala película, se sitúa claramente por debajo de otros títulos de su realizador. Además de la mencionada “Nuevo orden”, sus trabajos en “Sundown”, “Después de Lucía” o “Memory” dejan a este último largometraje un tanto desangelado ante la comparación.

Jessica Chastain encarna a la millonaria norteamericana. Ganadora de un Oscar por su papel en “Los ojos de Tammy Faye”, prefiero sus actuaciones en “La noche más oscura” y “Molly's Game”. En su currículum destacan filmes como “Interstellar”, la curiosa trilogía de “La desaparición de Eleanor Rigby” y “Criadas y señoras”. Actriz excelente, perfila a la perfección este personaje, dotándolo de solvencia y credibilidad y convirtiéndolo en lo mejor de “Dreams”. El bailarín Isaac Hernández debuta como actor con una interpretación correcta.

En intervenciones secundarias les acompañan Rupert Friend (famoso por dar vida a Peter Quinn en la magnífica serie de televisión “Homeland” y visto asimismo en “Orgullo y Prejuicio”, de Joe Wright o “Asteroid City), y el menos conocido Marshall Bell (“Desafío Total”, “Cosas que hacer en Denver cuando estás muerto”).




viernes, 4 de noviembre de 2022

EL ÁNGEL DE LA MUERTE (The Good Nurse)



Ver “El ángel de la muerte” ha supuesto para mí toda una sorpresa. No hay nada como asistir a la proyección de una película sin albergar previsiones ni expectativas porque, en esta ocasión, me he topado con un sólido thriller de corte dramático que alcanza con cierta soltura el entretenimiento y la intriga necesarios para mantener a buen nivel la filmación durante sus casi dos horas de duración. Se nota que los personajes están bien trabajados y que el guion los mima como parte fundamental del largometraje. Sobre la base de dos grandes interpretaciones, se impulsa una cinta con calidad suficiente para situarse entre las mejores del año, si bien este logro no resulte demasiado complicado, teniendo en cuenta la mediocridad imperante en los estrenos de 2022.

Detrás de la cámara se encuentra Tobias Lindholm, más conocido por sus guiones de “Otra ronda” y “La caza”, dirigidas ambas por Thomas Vinterberg y con el solvente e inquietante Mads Mikkelsen encabezando el reparto. Sin embargo, se trata ya de su cuarta obra, a las que añade también algún capítulo de la celebrada serie de televisión “Mindhunter”. De hecho, “A War (Una guerra)” fue nominada a mejor film de habla no inglesa en 2016. Este cineasta danés posee una notable habilidad para contar historias creíbles y rigurosas, y para construir narraciones partiendo de unos personajes consistentes. Uno de sus principales logros estriba en la capacidad para compaginar con acierto los elementos dramáticos con la esencia criminal del relato. Aquí nos traslada un acontecimiento real y, cuando se da esa circunstancia, sobrevuela la duda de cuántas licencias artísticas se habrá permitido para traducir los acontecimientos en imágenes. Sea como fuere, constituye un trabajo más que correcto y se percibe como uno de esos títulos que se van enriqueciendo tras cada posterior visionado.

El enfermero Charlie Cullen está considerado uno de los mayores asesinos en serie de todos los tiempos. Bajo el apodo de "ángel de la muerte", este marido y padre se ganaba la vida como cuidador, pero su secreta actividad de arrebatar vidas ajenas le llevó a implicarse a lo largo de dieciséis años en los fallecimientos de unas trescientas personas ingresadas en nueve hospitales de Nueva Jersey y Pensilvania. Pese a lo complicado de su temática, la propuesta se muestra contundente y nada edulcorada, sin caer en sensiblerías manipuladoras ni utilizar el dramatismo de forma interesada, y generando un resultado final notable y convincente. Presentada oficialmente en el Festival Internacional de Cine de Toronto, llega ahora a la plataforma Netflix como uno de sus estrenos más relevantes de la temporada.

Las actuaciones del equipo artístico representan el plato fuerte de “El ángel de la muerte”, con dos pesos pesados a la cabeza: Jessica Chastain y Eddie Redmayne. Ella, ganadora del Oscar por “Los ojos de Tammy Faye”, ha obtenido otras dos nominaciones por “La noche más oscura” (en mi opinión, su mejor actuación) y “Criadas y señoras”, aunque su amplia filmografía contiene joyas como “El año más violento”, “Interstellar”, “La desaparición de Eleanor Rigby”, “El caso Sloane” o “Molly's Game”. Últimamente ha dado algún patinazo impropio de su trayectoria, pero que no pone en cuestión su condición de extraordinaria intérprete digna de toda atención.

Redmayne, por su parte, posee también una estatuilla dorada gracias a su papel en “La teoría del todo”, y otra candidatura más por su intervención en “La chica danesa”. Sin contar con una carrera artística tan brillante como la de su compañera de reparto, demuestra siempre solvencia y efectividad. Ambos sostienen con vigor la esencia de la película. Entre los secundarios figuran Noah Emmerich (de la excelente serie “The Americans”, “Caza a la espía”, “Super 8”) y Kim Dickens (“Perdida”, “El hombre sin sombra”).



viernes, 1 de abril de 2022

LOS OJOS DE TAMMY FAYE (The Eyes of Tammy Faye)



“Los ojos de Tammy Faye” cuenta como valor principal con la actuación de Jessica Chastain, ganadora del Oscar y nominada al Globo de Oro por este papel con el que vuelve a demostrar un talento innegable, interpretando de forma creíble y efectiva su personaje y dándole en cada escena el impulso y el carisma necesarios para cimentar toda la película sobre él. Sin embargo, yo abordé la proyección con indiferente distancia. Ni la historia ni sus protagonistas me generaron interés. Quizá fuera por su temática, que me resulta muy ajena y, hasta cierto punto, incomprensible. Pero el hecho cierto es que, transcurrida media hora de metraje, ya estaba consultando el reloj.

No obstante, el largometraje evidencia la capacidad de los miembros del equipo. El director, Michael Showalter, responsable, entre otras, de la aguda “La gran enfermedad del amor”, no desentona en cuanto al estilo de la narración, y la ambientación también luce adecuada, al punto de haberse alzado asimismo con la estatuilla de Hollywood al mejor maquillaje y peluquería. Es, pues, de justicia reconocer su profesionalidad y buen hacer. Mi problema radica en que no me interesa lo que cuenta, ocasionándome un evidente desapego.

Como cualquier “biopic” que relata la biografía de una persona real, han de existir razones de peso para adentrarse en su perfil o para exponer algún acontecimiento histórico relevante, un motivo que encienda una chispa y produzca una atracción. Y, en mi caso particular, el fenómeno de los “telepredicadores”, figuras muy comunes y aceptadas en Estados Unidos, me suscita gran indiferencia e, incluso, me provoca cierta desconfianza. Tal vez se deba a cuestiones culturales o religiosas, pero es un contenido que termina por aburrirme.

Basada en la curiosa vida de la telepredicadora evangelista Tammy Faye Bakker, narra su extraordinario ascenso y sus vaivenes posteriores. Durante los años setenta y ochenta, ella y su marido, Jim Bakker, propiciaron la creación de una serie de cadenas y programas televisivos especializados en la difusión de su mensaje. Incluso hasta un parque temático. Tammy Faye era famosa por sus pestañas y su modo de cantar, pero las irregularidades financieras, las rivalidades y varios escándalos terminaron echando por tierra todos los logros conseguidos.

Por momentos cuesta creer que nos hallemos ante hechos verídicos aunque, teniendo en cuenta que en este mundo la realidad supera a la ficción,  procede aceptar finalmente que así se desarrollaron las circunstancias, por muy exageradas que parezcan. No se pone, pues, en cuestión la fidelidad del relato, si bien cinematográficamente no aporta nada relevante, más allá de la buena actuación de la actriz protagonista. En mi opinión, supone más una pesadez que una distracción desde el punto de vista del entretenimiento.

Siempre ha defendido que Jessica Chastain debió ganar el Oscar en 2013 por su labor en “La noche más oscura”. No fue así y el preciado galardón terminó en manos de Jennifer Lawrence gracias a “El lado bueno de las cosas”. Chastain ha desplegados poderosas y brillantes interpretaciones en títulos como “Criadas y señoras”, “La desaparición de Eleanor Rigby”, “Interstellar”, “El año más violento” o “El caso Sloane” e, indudablemente, se trata de una magnífica actriz, pese a algún sonoro resbalón como la reciente y decepcionante “Agentes 355”.

Figura también en el reparto Andrew Garfield, visto en cintas como “Nunca me abandones”, “La red social” o “Silencio”, y  también nominado en esta edición a la estatuilla dorada a mejor actor principal por “tick, tick...BOOM!”, el desenfadado musical de Lin-Manuel Miranda. Aun a la sombra de su compañera, desarrolla una trabajo correcto. Les acompañan como secundarios Vincent D'Onofrio (“Men in Black”, “La chaqueta metálica”, “Ed Wood”), Cherry Jones (“Señales”, “El bosque”, “La tormenta perfecta”) y Fredric Lehne (“Gente corriente”, “El gran Showman”).



miércoles, 30 de marzo de 2022

CEREMONIA DE ENTREGA DE LOS PREMIOS OSCAR 2022 (Academy Awards 2022)

 

MEJOR PELÍCULA: CODA; Philippe Rousselet, Fabrice Gianfermi, Patrick Wachsberger



MEJOR DIRECCIÓN: Jane Campion; El poder del perro. The Power of the Dog




MEJOR ACTOR: Will Smith; El método Williams. King Richard


MEJOR ACTRIZ: Jessica Chastain; Los ojos de Tammy Faye. The Eyes of Tammy Faye


MEJOR ACTOR SECUNDARIO: Troy Kotsur; CODA



MEJOR ACTRIZ SECUNDARIA: Ariana DeBose; West Side Story



MEJOR GUION ORIGINAL: Kenneth Branagh; Belfast



MEJOR PELÍCULA INTERNACIONAL: Drive My Car. Doraibu mai kâ






lunes, 28 de febrero de 2022

PREMIOS DEL SINDICATO DE ACTORES DE EE.UU. 2022 (SAG Awards 2022)


CINE

MEJOR ACTOR: Will Smith - King Richard

MEJOR ACTRIZ: Jessica Chastain - The Eyes Of Tammy Faye

MEJOR ACTOR DE REPARTO: Troy Kotsur - CODA

MEJOR ACTRIZ DE REPARTO: Ariana DeBose - West Side Story

MEJOR REPARTO: CODA

MEJOR EQUIPO DE ESPECIALISTAS: No Time to Die

 

TELEVISIÓN

MEJOR ACTOR EN DRAMA: Lee jung-jae - Squid Game

MEJOR ACTRIZ EN DRAMA: Jung Ho-Yeon - Squid Game

MEJOR REPARTO EN DRAMA: Succession

MEJOR ACTOR EN COMEDIA: Jason Sudeikis - Ted Lasso

MEJOR ACTRIZ EN COMEDIA: Jean Smart - Hacks

MEJOR REPARTO EN COMEDIA: Ted Lasso

MEJOR ACTOR EN MINISERIE O TV MOVIE: Michael Keaton - Dopesick

MEJOR ACTRIZ EN MINISERIE O TV MOVIE: Kate Winslet - Mare Of Easttown

MEJOR EQUIPO DE ESPECIALISTAS: Squid Game

viernes, 13 de septiembre de 2019

IT: CAPÍTULO 2 (It Chapter Two)

La película “It: Capítulo 2” hereda algún acierto de su predecesora. Sin embargo, arrastra suficientes fallos de importancia que me impiden ser benévolo con ella. Resulta visualmente atrayente y recupera la correcta ambientación del estreno de 2017, así como su capacidad para crear atmósferas inquietantes. Cabe reconocer que la citada versión anterior de “It” dejó cierto buen sabor de boca que continúa percibiéndose en esta nueva entrega. Andy Muschietti, responsable de ambos títulos, sabe jugar con las reglas del género de terror y, como quiera que la mayor parte de los espectadores que acuden a ver este tipo de cintas desean que se juegue con ellos, es más que probable que se produzca esa conexión subjetiva y mágica termina por generar entretenimiento. No obstante, las casi tres horas de duración empleadas en contar esta historia se antojan del todo innecesarias. Sin duda sobra metraje y falta agudeza narrativa. En muchos momentos la cámara se mueve de forma frenética, incluso alocada, y provoca más desconcierto que intriga. Las pinceladas de humor tampoco combinan con la trama pero, por encima de cualquier otra consideración, es imposible obviar ese tufillo a proyecto producido a la fuerza por el éxito de taquilla del precedente y que pretende a toda costa repetirlo para perpetuar la enésima saga que no debería ser tal. 
Es innegable que el hecho de adentrarse en el terror acarrea lidiar con gustos proclives al exceso, de modo que no descarto que los aficionados califiquen de virtudes lo que yo catalogo como defectos. Debe ser que, o nunca he sido demasiado fan de esta modalidad cinematográfica, o que la edad me ha hecho menos condescendiente con la licencia de determinados cineastas a la hora de transmitir sustos y temores a quienes pasan por taquilla. Para ser sincero, tan sólo he detectado una abundancia extrema de sangre, de sonidos estridentes y de elementos grotescos, a la par que una escasa presencia de personajes interesantes y de trama realmente sólida. Aun así, la estética ochentera, unida al deseo de dejarse llevar por las emociones, invitan a meterse de lleno en un producto tan costoso como rocambolesco, una especie de gran montaña rusa sobre la que es imposible no experimentar cierta dosis de agradable inquietud. 
Han pasado casi treinta años desde que sucedieran los acontecimientos narrados en “It”, cuando los miembros de “El Club de Perdedores” formado por Bill, Beverly, Richie, Ben, Eddie, Mike y Stanley se enfrentaran al macabro Pennywise y abandonaran aquel lugar que tanto les marcó. Sin embargo, llegados ya a la edad adulta, parece que no pueden escapar de su antigua vida. Una época distinta en la que lucharán otra vez contra el temible payaso con el fin de descubrir si están preparados para superar sus traumas de la infancia definitivamente. 
Con sinceridad, para mí lo más aterrador es la posibilidad de que los productores se planteen el rodaje de “It: Capítulo 3”. Admito que esta segunda parte no falla en lo que a producción, efectos especiales y aspectos técnicos se refiere. Reconozco, asimismo, el aceptable nivel de calidad de algunas de sus escenas. Sin embargo, debo calificarla como una obra sin alma, casi sin autoría, otra vuelta de tuerca de una industria empeñada en morir de éxito. 
Sí celebro la inclusión en el reparto de dos actores que me agradan de un modo especial: James McAvoy y Jessica Chastain. Él me cautivó en “Expiación: Más allá de la pasión” y me entretuvo con sus interpretaciones de Charles Xavier en la saga de “X-Men”. Ella me apabulló en “La noche más oscura” (¿en serio no le entregaron el Oscar ese año?) y me gustó mucho en “Interstellar” y “El año más violento”. Se trata de dos profesionales solventes que engrandecen cualquier elenco. Les acompaña Bill Hader (“Y, de repente, tú”), Isaiah Mustafa (“Cómo acabar con tu jefe”), James Ransone (“Sinister”) y Bill Skarsgård, que repite en el papel de Pennywise.

Trailer en castellano



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Datos del filme

Título original: It. Chapter Two
Año: 2019
Duración: 169 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Andy Muschietti
Guion: Gary Dauberman, Jeffrey Jurgensen (Novela: Stephen King)
Música: Benjamin Wallfisch
Fotografía: Checco Varese
Reparto: Jessica Chastain, James McAvoy, Isaiah Mustafa, Jay Ryan, James Ransone, Bill Hader, Andy Bean, Bill Skarsgård

viernes, 14 de junio de 2019

X MEN: FÉNIX OSCURA (X Men: Dark Phoenix)

La de “X-Men” llegó a ser una de las sagas cinematográficas con mejor evolución. La primera cinta, estrenada en el año 2000, resultó decepcionante. Remontó ligeramente en 2003 con la segunda entrega y se estancó con la tercera, que llegó a las pantallas en 2006. Sin embargo, a partir de entonces mutó, al igual que su propia temática, diversificándose en dos rumbos bien diferentes. De un lado, se rodaron las cintas centradas en el personaje de “Lobezno” y, de otro, se filmaron los largometrajes sobre los inicios del profesor Charles Xavier, Magneto y el resto de mutantes, un cambio que revitalizó la serie ofreciendo títulos notables e, incluso, alguna joya. 
Así, “Logan”, se enmarca entre las películas más sobresalientes basadas el mundo del cómic, con un excelente trabajo en la dirección a cargo de James Mangold y una merecida nominación al Oscar al mejor guion adaptado. “X-Men: Días del futuro pasado” supuso otro ejercicio de vibrante ritmo narrativo, en aquella ocasión de la mano de Bryan Singer. Todo hacía, pues, presagiar que la franquicia, en una metamorfosis paralela, había renacido gracias a interesantes aventuras y destacadas elaboraciones visuales. Sin embargo, esa buena racha parece haber tocado ya a su fin. Si en “X-Men: Apocalipsis” se empezaban a apreciar notables síntomas de desgaste, “X-Men: Fénix Oscura” es la confirmación de que el declive se agudiza y, más que situarnos ante una propuesta oscura, nos coloca ante un apagón que pretende nutrirse tanto de los coletazos de entregas anteriores como de la benevolencia de los espectadores más aficionados. 
Y es que, tras diez proyectos en veinte años, quizá sea el momento de descansar y aparcar una idea lo suficientemente exprimida. De hecho, “X-Men: Fénix Oscura” desentona del resto de títulos de una forma grosera. El elemento dramático que movía a buena parte de los personajes queda aquí desdibujado. La complejidad de la trama se simplifica hasta el extremo. La originalidad y la frescura visual se sustituyen por unos ineficaces efectos especiales. En definitiva, constituye un retroceso en todos los sentidos. 
Puede que una de las razones radique en la condición de debutante de su realizador, Simon Kinberg, que se estrena en la labor de dirección aunque posee una considerable experiencia como guionista y productor, incluso de esta misma saga. A mi juicio, ha caído en dos trampas que suponen una serie amenaza para la cinematografía: la corrección política y el afán de estirar en demasía un proyecto. Ambas tendencias obran como verdaderas enfermedades cuando afectan a las artes. Además, en algunos momentos del metraje, la proyección avanza con tediosa lentitud y ausencia de motor dramático, cómico o emocional. 
Durante una misión de rescate en el espacio, Jean Grey está a punto de morir al ser alcanzada por una misteriosa fuerza cósmica. Cuando regresa, la radiación la ha hecho más poderosa, pero también más inestable. Jean desata sus poderes en formas que no puede controlar ni comprender, cayendo en una incontrolada y peligrosa espiral que daña a sus propios compañeros. Los “X-Men” no tendrán más remedio que enfrentarse a ella. 
El elenco permanece conformado por grandes intérpretes que repiten personaje. James McAvoy y Michael Fassbender han demostrado sobradamente su calidad profesional, reuniendo en sus filmografías una serie de trabajos de imprescindible visión. Idéntica valoración merecen Jessica Chastain y Jennifer Lawrence y, si bien la primera debuta en la saga, los demás son unos veteranos al margen de cualquier reparo interpretativo. Dicho de otro modo, si la cinta no funciona no es por su culpa. Sea como fuere, la verdadera protagonista es Sophie Turner, quien ya participara en “X-Men: Apocalipsis” y que ha alcanzado fama mundial gracias a su papel en la archifamosa serie de televisión “Juego de tronos”.

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Datos del filme:

Título original: X-Men: Dark Phoenix
Año: 2019
Duración: 116 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Simon Kinberg
Guion: Simon Kinberg (Historia: John Byrne, Chris Claremont, Dave Cockrum. Cómic: Jack Kirby, Stan Lee)
Música: Hans Zimmer
Fotografía: Mauro Fiore
Reparto: Sophie Turner, James McAvoy, Michael Fassbender, Jennifer Lawrence, Jessica Chastain

viernes, 5 de enero de 2018

MOLLY´S GAME

Reconozco que soy un ferviente admirador de Aaron Sorkin. Me siento incapaz de rebatir las objeciones hacia su trabajo. Sus críticos le acusan de redactar diálogos artificiales, de crear secuencias poco creíbles y de construir personajes moldeados con el solo propósito de entretener. A menudo le achacan que la gente real no habla como los protagonistas de sus historias, con tal cúmulo de frases intelectuales, mordaces e irónicas surgidas de su boca a vertiginosa velocidad. Y probablemente sea cierto, pero no me importa. Yo continúo cayendo rendido ante la brillantez de sus textos y la retórica de sus discursos. Sorkin ha escrito para la gran pantalla los guiones de títulos como “Algunos hombres buenos”, “La guerra de Charlie Wilson”, “La red social” (que le reportó una estatuilla dorada de Hollywood), “Moneyball: Rompiendo las reglas” o “Steve Jobs”. Asimismo, ha sido el alma de algunas series de televisión como “El ala oeste de la Casa Blanca” o “The Newsroom”. Además de merecer una elevada calificación, considero que todos ellos son de visión (y audición) obligada. 
Ahora debuta en la dirección con la película “Molly's Game”, basada en la sorprendente historia real de Molly Bloom, una prometedora esquiadora olímpica que terminó organizando partidas de póker clandestinas, lujosas y exclusivas para grandes estrellas de Hollywood, deportistas de élite, poderosos magnates y miembros de la mafia rusa. Su propio juego se le fue de las manos y terminó arrestada por agentes armados del FBI, comenzando entonces una batalla judicial para la que contó como aliado con un abogado criminalista. Ante tal argumento, unido a su oratoria ágil y chispeante y a su capacidad para deslumbrar, es lógico que a los espectadores les surja la duda de hasta qué punto lo que cuenta el cineasta refleja fielmente lo ocurrido, ya que la realidad no puede ser tan vibrante y entretenida. ¿O sí? Yo también lo desconozco. Sin embargo, afirmo que el largometraje es un divertido pasatiempo. ¿Thriller? ¿Comedia? ¿Drama? Tampoco queda claro, pero lo que resulta incuestionable es su calidad y su maestría a la hora de compaginar inteligencia y comercialidad. 
Como viene siendo habitual en él, Sorkin apabulla desde el inicio con una alocución mordaz. Al estilo de la primera escena de “La red social” o del comienzo de “The Newsroom”, con su estilo desenfadado y casi bromista, desgrana una sucesión de frases míticas y contundentes disertaciones que enganchan al público y no le dejan escapatoria, arrastrándole hasta el final del metraje, durante más de dos horas y a un ritmo asombrosamente dinámico y enérgico. La narración refleja una agilidad superior a la de la mayoría de cintas convencionales de acción que persiguen ansiosamente no aburrir al público. En definitiva, otra obra magnífica a añadir a la larga lista de creaciones del neoyorkino, nacido claramente para este oficio. A falta del anuncio oficial de las nominaciones a los Oscar, el film ya ha obtenido dos merecidas candidaturas a los Globos de Oro en las categorías de mejor guion y mejor actriz protagonista. 
Jessica Chastain, intérprete extraordinaria cuya trayectoria profesional reúne numerosas actuaciones destacadísimas, sobresale dentro del reparto. Llamó la atención en “Criadas y señoras”, deslumbró en “La hora más oscura”, sugestionó en las tres versiones de “La desaparición de Eleanor Rigby”, encandiló en “Interstellar”, maravilló en “El año más violento”, se consagró en “El caso Sloane” y se reivindica en “Molly´s Game” como la mejor actriz de su generación. Le acompañan un efectivo Idris Elba y un siempre bienvenido Kevin Costner.

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Datos del film:
Título original: Molly's Game
Año: 2017
Duración: 141 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Aaron Sorkin
Guion: Aaron Sorkin (Memorias: Molly Bloom)
Música: Daniel Pemberton
Fotografía: Charlotte Bruus Christensen
Reparto: Jessica Chastain, Idris Elba, Kevin Costner, Michael Cera, Samantha Isler, Chris O'Dowd, Graham Greene