viernes, 30 de marzo de 2018

READY PLAYER ONE

La capacidad del cineasta Steven Spielberg para narrar historias visualmente es innata y apabullante. Su estilo resulta plenamente reconocible y eficaz. La forma de colocar la cámara, el uso de la luz, el ritmo de las imágenes y la habilidad para potenciar al máximo cada secuencia le convierten en un maestro indiscutible de la cinematografía. No obstante, he de reconocer que comencé a ver “Ready Player One” con algún que otro reparo, persuadido de que la trama no iba a conectar conmigo y de que se trataba de un proyecto demasiado artificial, dirigido a un público al que se satisface con la mera acción y a base de efectos especiales. Pero, sin negar que tras la proyección me reafirmo en dichas apreciaciones, debo admitir que la propuesta me entretuvo y, además, me agradó. Porque ahí radica la diferencia entre situar tras la cámara a un responsable apto para sacar adelante un proyecto o contar con un profesional con mayúsculas, capaz de mejorar plano a plano las ideas aportadas por guionistas y productores. 
“Ready Player One” supone una loa a la melancolía moderna, plena de referencias a clásicos del Séptimo Arte y de la cultura en general, pero envuelta, a su vez, en una estética futurista y sintética. El mismo Spielberg que me maravilló compaginando de una forma tan certera la ciencia ficción y la acción en “Minority Report” retoma su faceta de mago de la diversión para volver a demostrar que, con setenta y un años cumplidos, conserva sus eternas agilidad y creatividad. No obstante, en esta ocasión los personajes y el guion son más planos y simples, de modo que, pese a los intentos de distracción por parte del realizador con estridentes juegos de luces y colores, no puede evitar que eso se note, si bien no impide dejarse arrastrar con satisfacción por su oferta. 
En el año 2045, mientras las grandes multinacionales se reparten enormes ganancias, el mundo se encuentra en una irreversible decadencia y la mayor parte de la población sobrevive en condiciones precarias. En ese escenario, un joven se aficiona a un videojuego de realidad virtual llamado OASIS, que le proporciona una vía de escape. El excéntrico y millonario creador de dicho entretenimiento es un apasionado de la década de los ochenta y, después de su fallecimiento, se anuncia públicamente que el juego contiene un particular tesoro y que aquella persona que lo encuentre heredará toda su fortuna. El joven Wade decidirá, como tantos otros, lanzarse a la búsqueda, resolviendo para ello una serie de pruebas cuyas claves se basan en la cultura ochentera. 
Pese a no ser una de las obras más destacadas del cineasta de Ohio (circunstancia normal, habida cuenta su envidiable y sobresaliente currículum), consigue enganchar tanto a los espectadores más proclives a la nostalgia del pasado como a quienes aspiran a una evasión entretenida. Spielberg prácticamente logra hipnotizar con unos planos luminosos y un ritmo acelerado aunque, a mi juicio, la postiza creación del videojuego lastra en cierta medida el largometraje. Con todo, soy consciente de que para algunos esa perspectiva constituirá un aliciente y un mérito, aunque yo me inclino por los personajes de carne y hueso y por las realidades palpables. A ratos, esa recreación artificial evidencia las carencias de unos protagonistas escasamente interesantes pero, en cualquier caso, los defectos se diluyen dentro del notable espectáculo. 
Encabeza el elenco el actor Tye Sheridan, desconocido para el gran público pero que cuenta con destacadas interpretaciones en títulos como “Mud”, junto a Matthew McConaughey. Le acompañan Olivia Cooke (“Ouija”) y Ben Mendelsohn (“Rogue One: Una historia de Star Wars”). Se comenta que los próximos proyectos del “maestro” serán un remake de “West Side Story” y una nueva entrega de Indiana Jones. En principio, ambos objetivos me parecen, como mínimo, discutibles. Ni creo que deba revisarse el clásico de Jerome Robbins y Robert Wise ni creo que deba estirarse más la saga del célebre arqueólogo. Sin embargo, y visto lo visto, continúa siendo obligatorio apostar por el talento de este artista indiscutible.

Trailer en castellano


Trailer en versión original


Datos del film

Título original: Ready Player One
Año: 2018
Duración: 140 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Steven Spielberg
Guion: Ernest Cline, Zak Penn (Novela: Ernest Cline)
Música: Alan Silvestri
Fotografía: Janusz Kaminski
Reparto: Tye Sheridan, Olivia Cooke, Ben Mendelsohn, Mark Rylance

martes, 27 de marzo de 2018

DIANNE WIEST

Dianne Wiest nació en Kansas City el 28 de marzo de 1948. Actriz ganadora de dos Oscar, entre otros muchos premios, debutó en el cine con “Ahora me toca a mí” (1980), comedia romántica protagonizada por Michael Douglas y Jill Clayburgh. Cuatro años después intervino al lado de Kevin Bacon en el musical “Footloose” y en 1985 coincidió por primera vez con Woody Allen en “La rosa púrpura de El Cairo”. 

Con Allen también compartió créditos en “Hannah y sus hermanas” (1986), “Días de radio” (1987), “Septiembre” (1987) y “Balas sobre Broadway” (1994). Por esta última y por la ya citada “Hannah y sus hermanas”, Wiest consiguió sendas estatuillas doradas y fue asimismo candidata por su interpretación en “Dulce hogar… a veces”. 

En la década de los noventa destacó por sus intervenciones en la cinta de Tim Burton “Eduardo Manostijeras” (1990) y en la de Jodie Foster "El pequeño Tate" (1991).  

Desde entonces su carrera artística ha resultado bastante irregular. Participó en "Una jaula de grillos" (1996) y "El hombre que susurraba a los caballos" (1998). Fue vecina de Sean Penn en “Yo soy Sam” (2001) y acompañó a Steve Carell en “Como la vida misma” (2007). En “Passengers” (2008), a las órdenes de Rodrigo García, trabajó junto a Anne Hathaway y en “El gran año” (2011) dio vida a la madre de Jack Black.

Escena de "Balas sobre Broadway"



Escena de "Hannah y sus hermanas"



viernes, 23 de marzo de 2018

ANIQUILACIÓN (Annihilation)

Las nuevas plataformas como “Netflix”, “H.B.O.” o “Amazon” están cambiando el concepto tradicional de la industria del cine. El Séptimo Arte comienza a no estar necesariamente asociado a los estrenos en pantalla grande. Así, desde el pasado día 12 de marzo, los clientes españoles de “Netflix” ya pueden ver “Aniquilación”, la nueva película de Natalie Portman dirigida por Alex Garland, reputado guionista (“Nunca me abandones”, “28 días después”) y exitoso realizador con su debut (“Ex Machina”). No se trata de un telefilm ni tampoco de una producción menor, sino de un proyecto con un presupuesto de más de cuarenta millones de dólares, con un reparto de estrellas y un equipo técnico y artístico de primer nivel. En Norteamérica sí ha llegado a las salas de proyección, pero en España, al menos por el momento, no tiene fecha de estreno en los cines convencionales. Es posible disfrutarla a través del móvil, “tablet”, televisión u ordenador, tras darse de alta en la mencionada plataforma de entretenimiento. Resulta un sistema algo extraño todavía, pero llamado a ser cada vez más usual. 
En cualquier caso, “Aniquilación” es una correcta cinta de ciencia ficción que a lo largo de casi hora y media mantiene unos niveles de intensidad y suspense muy dignos, con recreaciones creíbles e interpretaciones adecuadas. El problema se manifiesta en sus últimos veinte minutos, inconveniente común en numerosas producciones de este tipo, que saben crear una trama inicial intrigante y un conflicto interesante pero que, cuando se trata de apostar por un desenlace, no saben escoger uno que dé la talla. Lanzarse en brazos de la fantasía y de la ficción más imaginativa supone alejarse del aparente rigor previo y dejarse arrastrar por el imán de los efectos especiales, los juegos visuales y demás alucinaciones. Por esa razón, me gustaron el planteamiento introductorio y la narración intermedia, pero el final me dejó un regusto extraño. En definitiva, buen origen e irregular apocalipsis para esta sugestiva aventura. 
Una bióloga y profesora, antigua militar, se ve obligada a introducirse en una misteriosa zona controlada por fuerzas incomprensibles para la mente humana. Su marido ya acudió allí en una misión secreta y regresó en insólitas circunstancias, debatiéndose entre la vida y la muerte. Una vez en el interior de ese sector controlado por supuestas manos alienígenas, se percata de que no rigen las mismas leyes de la Naturaleza conocidas por la Humanidad. En compañía de otras investigadoras, intentará descubrir qué ocurrió con las anteriores expediciones y comprender lo que sucede en su seno. 
Gran parte de la puesta en escena resulta atrevida y, sobre todo, revela una especial atención por el suspense psicológico y una cautivadora presentación de los personajes. No puede negarse que recurre a algunos tópicos para asustar en determinadas secuencias al espectador y que el relato se enreda en sí mismo a medida que avanza la historia. Sin embargo, conforma una producción superior a la media habitual dentro de los estrenos de este peculiar género cinematográfico. Sin alcanzar los niveles magistrales de Christopher Nolan en “Origen” e “Interstellar”, no deja de ser un film a ratos perturbador y a ratos, visionario. 
Destaca en el equipo artístico la labor de Natalie Portman, uno de los rostros más expresivos del panorama interpretativo actual. Su capacidad para transmitir dolor, inquietud o felicidad, variando apenas los músculos faciales, es realmente llamativa. Ganadora de un Oscar por su actuación en “Cisne negro”, títulos como “Closer”, “Leon: El profesional”, “Cold Mountain” y “V de Vendetta” le avalan como una de las figuras más relevantes de su profesión. Su participación apuntala, sin duda, los méritos de “Aniquilación”. Le acompañan un efectivo Oscar Isaac (“El año más violento”, la ya citada “Ex Machina”) y Jennifer Jason Leigh (“Los odiosos ocho”, “La Sra. Parker y el círculo vicioso”).

Trailer en castellano



Trailer en versión original



Datos del film
Título original: Annihilation
Año: 2018
Duración: 115 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Alex Garland
Guion: Alex Garland (Novela: Jeff VanderMeer)
Música: Geoff Barrow, Ben Salisbury
Fotografía: Rob Hardy
Reparto: Natalie Portman, Óscar Isaac, Jennifer Jason Leigh,