Se cumplen 35 años del estreno de la película “Amadeus”, dirigida por Miloš Forman en 1984 y basada en la vida de los compositores Antonio Salieri y Wolfgang Amadeus Mozart, siendo su guión una adaptación de la obra de teatro homónima de Peter Shaffer.
La cinta recibió más de cuarenta premios, entre ellos ocho Oscars, cuatro British Academy Film Awards, cuatro Golden Globes y un DGA. En 1998, el American Film Institute la situó en el puesto 53 de su lista de los 100 títulos más representativos del cine estadounidense.
Antonio Salieri es el músico más destacado de la corte del Emperador José II de Austria. Entregado completamente a su arte, promete a Dios humildad y castidad si, a cambio, conserva sus extraordinarias dotes musicales. Sin embargo, a raíz de la llegada de un joven llamado Wolfang Amadeus Mozart, queda relegado a un segundo plano. Enfurecido por su pérdida de protagonismo, hará todo lo posible para arruinar la carrera del genio de Salzburgo. Mientras tanto, Mozart, ajeno a las maquinaciones de Salieri, sorprende a todos con su genialidad, pero también con sus excentricidades.
"Amadeus" fue inicialmente una obra teatral escrita por el dramaturgo británico Peter Shaffer en 1979. Se estrenó en Londres, con Paul Scofield interpretando el papel de Salieri y Simon Callow el de Mozart. Posteriormente, y ya en Estados Unidos, Ian Mckellen ganó el premio Tony dando vida a Salieri y Tim Curry fue candidato en 1980 convirtiéndose en Mozart. En 2000 se repuso el montaje a cargo del actor David Suchet, mientras que en la pantalla grande los personajes recayeron en unos excelentes Tom Hulce, F. Murray Abraham y Elizabeth Berridge.
La duración del film alcanza los 161 minutos, aunque existe una versión del director de hasta 180.
Estoy convencido de que alguien que no quiere bien a Liam Neeson le ha persuadido de que, para envejecer como actor, lo ideal es encasillarse como héroe de películas de acción. En sus inicios, este notable actor norirlandés participaba en producciones más variadas y a cargo de papeles muy dispares. Sus actuaciones en “La misión” de Roland Joffé, “Sospechoso” de Peter Yates, “Maridos y mujeres” de Woody Allen, “La lista de Schindler” de Steven Spielberg, “Love Actually” de Richard Curtis o “Kinsey” de Bill Condon dan fe de su heterogénea y variopinta carrera. Sin embargo, al cumplir el medio siglo, ha preferido orientar sus pasos profesionales hacia un tipo de trabajos muy concreto. En 2008 estrenó “Venganza”, a la que siguieron “Venganza: Conexión Estambul” y “V3nganza”. Se alió con el director español Jaume Collet-Serra y rodó “Sin identidad”, “Non-Stop (Sin escalas)” y “Una noche para sobrevivir”. De repente, todos sus papeles respondían al mismo patrón (la versión cinematográfica de “El equipo A”, la horrorosa “Battleship”, “Infierno blanco” o “Caminando entre las tumbas”). Y no es que se trate en todos los casos de malos filmes, simplemente, evidencian una tendencia monotemática y lineal hacia el mismo perfil de personaje.
Ahora, cercano ya a los setenta, pretende seguir en la brecha dando vida a enfurecidos y vengativos hombres buenos en busca de una justicia rápida e implacable frente a todo clase de villanos sin escrúpulos. Es como si quisiera convertirse en Jason Statham. En una era en la que Sylvester Stallone, con setenta y tres años, continúa encarnando a John Rambo y Arnold Schwarzenegger, de similar edad, sigue poniéndose en la piel de Terminator, se impone la regla no escrita de que no hay nada como vaciar los cargadores de las pistolas y desahogarse a puñetazos para garantizar una sólida y prolongada carrera interpretativa.
Ahora estrena “Venganza bajo cero”, la historia de un tranquilo y pacífico quitanieves que vive en un recóndito y apartado paraje montañoso de Canadá. Su apacible vida se ve truncada cuando recibe la terrible noticia de que su hijo ha muerto por culpa de las drogas. A partir de entonces buscará venganza a toda costa y declarará la guerra en solitario a un temido clan de narcotraficantes. Se trata del “remake” del título noruego “Uno tras otro” cuyo realizador, Hans Petter Moland, ha decidido volver a rodar otra vez, aunque en esta ocasión con producción británica. La pregunta es qué lleva a un director a filmar dos veces un mismo largometraje. La respuesta, que sea probablemente por dinero.
Quien no haya visto la obra escandinava, habrá visionado con total seguridad otras de temática similar, por no decir idéntica. No existe, pues, cabida para la sorpresa, la inventiva y la originalidad. Todo se cumple según un previsible guion. Hasta los forzados toques de humor negro y el ritmo un tanto desenfrenado recuerdan a decenas de ejemplos anteriores. Aun así, los aficionados más devotos del género pasarán dos horas deleitándose ante la perspectiva de que los malos sean aniquilados de la faz de la tierra. Un formato muy bíblico y visceral aunque, en el fondo, sumamente simple y antiguo.
Acompañan a Neeson Laura Dern (“Parque Jurásico”, “Corazón salvaje”, “Terciopelo azul” y ahora en la serie televisiva “Big Little Lies”), Emmy Rossum (“El día de mañana”, “El fantasma de la ópera”, “Mystic River”) y William Forsythe (“Dick Tracy”, “Arizona Baby”). Con un presupuesto de sesenta millones de dólares, tan sólo ha recaudado treinta y cuatro en las taquillas de Norteamérica. Esperemos que dicho dato sirva para evitar otra posible trilogía.
Trailer en castrellano
Trailer en versión original
Datos del filme
Título original: Cold Pursuit
Año: 2019
Duración: 118 min.
País: Reino Unido
Dirección: Hans Petter Moland
Guion: Frank Baldwin (Remake: Kim Fupz Aakeson)
Música: George Fenton
Fotografía: Philip Øgaard
Reparto
Liam Neeson, Laura Dern, Emmy Rossum, Julia Jones, William Forsythe
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