viernes, 29 de junio de 2018

SICARIO: EL DÍA DEL SOLDADO (Sicario: Day of the Soldado)

“Sicario”, estrenada en 2015, es una gran película. Más allá de sus reconocimientos en premios y festivales (entre ellos, tres nominaciones a los Oscar y otros tres a los BAFTA británicos) se trata de una propuesta sólida, contundente, con una carga visual, una intensidad narrativa y una corrección interpretativa muy destacadas. Con el solvente cineasta Denis Villeneuve en la dirección, se convirtió en una de las propuestas revelación de aquel año y, sin duda, en el film de acción de la temporada. La llegada a las carteleras su segunda parte, “Sicario: El día del soldado” y el elevado listón de su predecesora, unido a algunas bajas importantes dentro el equipo, auguraba cierto declive que, finalmente, no ha resultado en exceso pronunciado, puesto que mantiene gran parte de los méritos de aquella otra cinta estrenada hace tres años. Ahora bien, todo lo destacado de “Sicario: El día del soldado” ha sido heredado de “Sicario” o es, directamente, una copia. Se aprovecha del buen sabor de boca que dejó la anterior entrega y que todavía perdura, de modo que muchos espectadores ya entran en la sala de proyección con una adecuada predisposición. Incluso algunos de sus planos son una reiteración otros vistos ya en su momento, tanto en lo que se refiere a la estética como al ritmo y el encuadre. No tengo muy claro si considerar esta estrategia como un acierto o un error, pero lo cierto es que, gracias a ella, esta nueva propuesta funciona. Es más, cuando se da una vuelta de tuerca es cuando resulta más patente que se trata de una obra a la sombra de otra superior. Es más violenta e incluso más oscura, pero no por ello mejora el trabajo de Villeneuve. 
El italiano Stefano Sollima, responsable de series televisivas tan contundentes como “Gomorra” o “Roma criminal”, corre a cargo de la dirección. Es evidente que conoce las técnicas del thriller y la acción, por lo que el resultado no desentonará ni tampoco decepcionará a los fieles aficionados al género. No obstante, yo sigo prefiriendo el título de 2015. 
El agente de la CIA Matt Graver vuelve a aliarse con Alejandro, un hombre al margen de convencionalismos y que no teme luchar contra los criminales más terribles utilizando las técnicas más efectivas. Eso es justamente lo que necesitan cuando los dos se encuentran luchando contra los cárteles de la droga en la frontera entre México y Estados Unidos y se percatan de peligrosas alianzas entre narcos y terroristas, lo que hará todavía más cruenta y devastadora la pugna entre ambos bandos. 
En esta ocasión se echan de menos el acertado sentido artístico de Villeneuve y el personaje que, interpretado por Emily Blunt, aportaba equilibrio en semejante cóctel de delincuencia extrema. Pese a todo, conserva un grado suficiente de entretenimiento para enganchar, aunque considero que su afán por magnificar la violencia para hacer evolucionar la historia le termina perjudicando, aunque nunca cae en el absurdo ni en la desproporción desmesurada. 
Los actores Josh Brolin y Benicio del Toro llevan sobre sus espaldas el peso del largometraje. El primero mantiene la talla de sus anteriores actuaciones. Sus papeles en “Gangster Squad. Brigada de élite”, “American Gangster” o “No es país para viejos” constituyen bagaje de sobra para construir un sólido perfil. Lo de Benicio del Toro, sin embargo, es punto y aparte. Su habilidad para lanzar esa mirada de loco peligroso al mismo tiempo que una media sonrisa de pícaro irónico desconcierta e hipnotiza al espectador más versado en villanos y héroes. Su Oscar por “Traffic” y sus participaciones en cintas como “21 gramos”, “Sospechosos habituales” y la propia “Sicario” le hacen merecedor de subir al podio de los actores más sugestivos, como hiciera John Malkovich en sus mejores tiempos. Les acompañan en el reparto Catherine Keener (“La intérprete”, “Déjame salir”) y Matthew Modine (“Vidas cruzadas”, “La chaqueta metálica”).

Trailer en castellano


Trailer en versión original


Datos del film

Título original: Sicario: Day of the Soldado
Año: 2018
Duración: 122 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Stefano Sollima
Guion: Taylor Sheridan
Música: Hildur Guðnadóttir
Fotografía: Dariusz Wolski
Reparto: Benicio del Toro, Josh Brolin, Matthew Modine, Catherine Keener

martes, 26 de junio de 2018

J. J. ABRAMS

Jeffrey Jacob Abrams, más conocido como J. J. Abrams, nació el 27 de junio de 1966 en Nueva York. Director, productor, escritor, actor y compositor de cine y televisión, es hijo del productor Gerald W. Abrams y de la productora ejecutiva Carol Abrams. Además, su hermana es la guionista Tracy Rosen. 

Se inició profesionalmente en la década de los noventa con los guiones de“Millonario al instante” (1990), de Arthur Hiller, “A propósito de Henry” (1991), de Mike Nichols y “Eternamente joven” (1992), de Steve Miner. 

En el ámbito de la producción, además de los dos últimos largometrajes mencionados y de sus posteriores trabajos como realizador, fue responsable de series televisivas como “Felicity”, “Alias” y “Perdidos”. 

En cuanto a la faceta de la dirección, además de algunos episodios de las series ya citadas, filmó “Misión imposible 3” (2006), “Star Trek” (2009), “Super 8” (2011) y “Star Trek: En la oscuridad” (2013). En 2015 fue el responsable de continuar con la saga más exitosa del Séptimo Arte dirigiendo “Star Wars: Episodio VII - El despertar de la Fuerza”. 

Asimismo, ha participado como intérprete en “Seis grados de separación” (1993), “Diabólicas” (1996) o “The Suburbans” (1999). 

A día de  hoy se le reconoce como uno de los más completos cineastas de la actualidad.


Escena de "Super 8"




Escena de “Star Wars: Episodio VII - El despertar de la Fuerza”



viernes, 22 de junio de 2018

TULLY

Jason Reitman es una especie de oasis en el desierto de la comedia americana actual. Desde muy temprano se independizó de la carta de presentación que suponía ser hijo de Ivan Reitman, famoso realizador de cintas cómicas. Sin embargo, su primogénito buscó su propio camino y desarrolló su personal perspectiva del humor. Después de las chispeantes “Gracias por fumar” y “Juno” filmó la que, para mí, es una de las mejores comedias de este siglo: “Up in the Air”. Corrosiva, reflexiva, afilada, divertida, genialmente interpretada y hábilmente dirigida, es una delicia que merece ser revisada cada cierto tiempo. La alianza con la oscarizada guionista Diablo Cody, iniciada en “Juno”, continuó con “Young Adult” y se prolonga ahora con “Tully”, una punzante visión, sarcástica a ratos, dramáticamente realista en otros, de la maternidad. El resultado es muy similar al del resto de la filmografía de Jason Reitman, una ingeniosa, sutil e interesante forma de reírse de temas serios, amenizando de forma jocosa su peculiar manera de entender el cine. 
Aquí revisa la habitualmente idílica imagen de la maternidad, dándole un baño de realismo no edulcorado. A través de diálogos irónicos, la película entretiene y ofrece algo más que un mero pasatiempo. Esto ya supera de por sí la oferta de la industria norteamericana que pretende jugar la baza del humor. De hecho, tal vez muchos espectadores califiquen esta ocurrente propuesta de drama en toda regla, como sucede con buena parte de los trabajos del cineasta canadiense. Sin embargo, para mí se trata de una forma superlativa de comedia. 
Marlo es madre de tres hijos, uno de ellos recién nacido. Sobrepasada por las tareas domésticas, desubicada con su propio cuerpo y perdida en su relación de pareja, recibe una oferta de su hermano: contratar a una niñera dispuesta a ayudarla con sus pequeños. Inicialmente recela de la proposición pero, finalmente, se cuela en su vida Tully, una chica que no actúa como las típicas jóvenes dedicadas a cuidar de hijos ajenos. Casi se podría decir que ha llegado para encargarse de la madre. Al final, el vínculo que se establecerá entre ambas resultará más fuerte de lo esperado. 
El resultado obtenido es poco convencional pero, por ello mismo, óptimo. Diablo Cody reincide en sus guiones con mordiente y Reitman lo ejecuta con efectividad. A lo anterior se añaden dos destacadas interpretaciones. Con un reducido metraje (apenas hora y media), la proyección transcurre entre sonrisas y sacudidas, convirtiéndose en uno de los estrenos más acertados de las últimas semanas. Pese a haber sido exhibida en Estados Unidos en un número reducido de salas, ha conseguido cosechar numerosos halagos para el equipo artístico al completo. 
La protagonista es Charlize Theron, que asume un papel con el que se desliga del atractivo físico que ha marcado su filmografía, dotando de verosimilitud con éxito a su personaje. Ganadora de un Oscar por “Monster”, angelical en “Las normas de la casa de la sidra” y contundente en la última entrega de “Mad Max”, demuestra su versatilidad y sus aptitudes para afrontar retos complejos. No obstante, la “Tully” que da nombre al largometraje es Mackenzie Davis, más desconocida que la sudafricana, pero igualmente efectiva en su interpretación. Hasta la fecha la habíamos visto en “Marte”, de Ridley Scott y en la reciente “Blade Runner 2049”, de Denis Villeneuve. Ambas forman un tándem que actúa como verdadero motor de la película. A cargo de actuaciones secundarias figuran Mark Duplass (“El efecto Lázaro”) y Ron Livingston (“Expediente Warren: The Conjuring”).

Trailer en castellano



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Datos del film:
Título original: Tully
Año: 2018
Duración: 94 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Jason Reitman
Guion: Diablo Cody
Música: Rob Simonsen
Fotografía: Eric Steelberg
Reparto: Charlize Theron, Mackenzie Davis, Mark Duplass, Emily Haine