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viernes, 15 de julio de 2022

THOR: LOVE AND THUNDER



El director neocelandés Taika Waititi posee un particular sentido del humor con el que impregna sus películas. Su trabajo más celebrado, “Jojo Rabbit”, da buena cuenta de ello. No sólo le valió para recibir el Oscar por su guion adaptado, sino para dar a la comedia una vuelta de tuerca. Practicó idéntico toque humorístico en la anterior entrega del héroe de la Marvel Thor (“Thor: Ragnarok”), a la que ahora se añade “Thor: Love and Thunder”. En no pocas ocasiones resulta difícil confirmar si esas pinceladas de sátira y gracia constituyen una genialidad o un absurdo. En mi caso particular, puedo a lo sumo reconocer esa habilidad para introducir la burla y la ironía con sentido en apenas un puñado de secuencias. Sin embargo, para un largometraje que supera las dos horas de duración y con una evidente carga de acción y aventuras, dichos toques hilarantes suponen un bagaje insuficiente.

Lo que resulta evidente es la ausencia de pretensión trascendental alguna.  Waititi se ríe hasta de sí mismo y convierte en irreverencia lo que otros cineastas tratarían como dogmas de culto. En ese sentido, se agradece que no se tome en serio y que su film se alce como una gran broma que, como tal, se debe de encajar. Una gran broma en la que todos quieren participar, como ocurre con el célebre actor Matt Damon, cuya actuación en forma de parodia ni siquiera figura en los títulos de crédito. El realizador ha organizado una fiesta y permite que sus amigos se cuelen en ella para echar unas risas.

De hecho su protagonista, Chris Hemsworth, no se ha cansado de repetir durante el período de promoción que “Thor: Love and Thunder es la película que haría un niño de 7 años", circunstancia que reconoció el propio Waititi en otra entrevista, al afirmar que planteó el rodaje “a partir del resultado de grupos focales hechos a niños de seis años”, manifestando expresamente que "después de seis meses en el set de grabación, te das cuenta de que fue divertido cuando se grabó, pero no necesariamente tiene sentido incluirlo todo en la versión final del largometraje".

Ellos mismos han puesto el dedo en la llaga. Se trata de una cinta infantil. Tal vez para algunas personas esta valoración no resulte criticable, pero a mi juicio afecta de forma devastadora a esa parte de la cinta que aspira a ofrecer una narración de acción y aventura. A menudo se cae en el ridículo y, cuando eso sucede, ya no hay vuelta atrás, por más que determinadas escenas resulten ocurrentes o graciosas.

El Dios del Trueno ansía encontrar la paz interior, pero su tranquilidad se verá interrumpida por un asesino galáctico conocido como Gorr el Carnicero, que persigue la extinción de los dioses. Para hacer frente a esta amenaza, Thor solicita ayuda, incluida la de su ex novia Jane Foster quien, para sorpresa del héroe, empuña inexplicablemente su martillo mágico. Se embarcan en una peripecia cósmica en la que tendrán que descubrir el misterio que esconde la venganza del “Carnicero de Dioses” y detenerle antes de que sea demasiado tarde.

Chris Hemsworth da vida de nuevo al popular personaje de la Marvel, encarnándole ya en nueve ocasiones, entre su propia saga y el resto de títulos asociados a “Los Vengadores” y demás superhéroes. Cuenta con una filmografía marcada por interpretaciones de tipos intrépidos y musculosos y, si bien aquí cumple su función, el desenfoque marcado por el realizador difumina en cierta medida su labor interpretativa.

Además de quienes no aparecen oficialmente en los créditos, el resto del reparto se completa con grandes estrellas, entre ellas Natalie Portman (ganadora de la estatuilla dorada por “Cisne negro” e intérprete de varios títulos imprescindibles del Séptimo Arte), Christian Bale (uno de los actores más habilidosos y talentosos de su generación, también oscarizado por “The Fighter”) y Russell Crowe (premiado con el mismo galardón por “Gladiator”, y figura sobresaliente de finales de los noventa y principios del nuevo siglo). Les acompañan Tessa Thompson (“Creed”, “Claroscuro”) y Chris Pratt (“Guardianes de la galaxia”, “Jurassic World”). Como he manifestado en las líneas precedentes, todos ellos han participado colectivamente de esta broma hecha película, cuya versión original contiene asimismo las voces de Bradley Cooper, Vin Diesel y el propio Taika Waititi.



viernes, 19 de noviembre de 2021

CLAROSCURO (Passing)



Los premios “Gotham” son unos galardones que entrega anualmente una asociación estadounidense de realizadores del denominado “cine independiente” y suelen inaugurar el calendario de ceremonias de distinciones del año en curso. En esta edición, la película “Claroscuro” (“Passing”) se coló entre las favoritas al recibir nominaciones en las categorías de mejor película, guion, dirección novel, interpretación protagonista y secundaria, y donde debuta como directora y guionista Rebecca Hall, a quien hemos visto en las interesantes “El truco final”, “El desafío: Frost contra Nixon” o “The Town. Ciudad de ladrones”. La actriz británica ha dado el salto detrás de las cámaras con este proyecto complejo, rodado en blanco y negro, y colmado de miradas y silencios más reveladores que las palabras pronunciadas. Se trata de un reto que, desde luego, supera con holgura y que desde el pasado 10 de noviembre puede verse en la plataforma “Netflix”.

Ambientada en los Estados Unidos de los años veinte del pasado siglo, cuenta la relación entre dos mujeres: Clare, una mulata que se hace pasar por blanca, incluso ante su propio marido, para beneficiarse del estatus social y económico que les era negado a los negros en aquella época, e Irene, que ni oculta ni reniega de su raza, y que desarrolla su vida dentro de una comunidad de personas de color. Amigas en la infancia, vuelven a cruzarse después de un largo período y ese reencuentro genera en ambas un gran impacto que altera irremediablemente su existencia. Y todo ello con el trasfondo de una etapa marcada por el Jazz, el barrio de Harlem y el comienzo de la Gran Depresión. 

Los puntos fuertes de esta propuesta cinematográfica residen en su valentía y honestidad que, unidas a unas buenas interpretaciones, dan como resultado que el público se interese por unos perfiles marcados por el factor racial y plenos de  metáforas, insinuaciones, planos pausados y matices nada subrayados. En definitiva, un compendio de secretos y mentiras disfrazados para poder sobrevivir en una sociedad marcada por excesivos prejuicios. Propuesta arriesgada para estos tiempos que corren, sobresale principalmente por constituir una obra muy diferente a la mayoría de los títulos que llegan a nuestra cartelera.

No obstante, se aprecia alguna carencia nada reprochable, máxime por tratarse de un debut cinematográfico. El ritmo narrativo y el pulso sosegado de la filmación tienden a generar cierta apatía, mientras que la sólida y completa construcción de los personajes principales contrasta con algún secundario más   tosco y desdibujado. Aborda, además, demasiados temas y su tendencia a sugerir y no destripar deja al espectador al albur de varios vacíos en el guion. Aun así, “Claroscuro” es una “opera prima” esperanzadora que posee el don de resultar, al mismo tiempo, elegante y desordenada, interesante y rutinaria. Tal vez le falte un grado de energía, pero lo compensa con sensibilidad y cierto magnetismo, dado que esa propensión de recurrir a los silencios como forma de expresión desconcierta y atrae a la vez.

La pareja femenina protagonista está formada por Tessa Thompson y Ruth Negga. La primera empezó a despuntar hace algunos años gracias a sus apariciones en “Selma” y “Creed: La leyenda de Rocky”, si bien en “Claroscuro” realiza su mejor trabajo y afronta su papel más complejo hasta la fecha. No me sorprendería que su destacada actuación fuese acreedora de más candidaturas en otros certámenes. La segunda estuvo nominada al Oscar en 2016 por la dramática “Loving”, una de esas historias reales que nos recuerdan lo mezquina que puede llegar a ser el alma humana y que nos muestran los complejos caminos de la Justicia. Ha intervenido asimismo en “Ad Astra” y “Guerra mundial Z”. Completan el reparto André Holland (“Moonlight”, “Selma”), Bill Camp (“12 años de esclavitud”, “Birdman o La inesperada virtud de la ignorancia”, “El vicio del poder”) y el sueco Alexander Skarsgård, quizá la figura más imprecisa y borrosa de la trama, a quien recordamos por “El día que vendrá”, “La leyenda de Tarzán” o “Melancolía”.



viernes, 25 de enero de 2019

CREED II: LA LEYENDA DE ROCKY (Creed II)

Es obvio que a Sylvester Stallone le gusta prolongar la vida de sus personajes. Sus cuatro interpretaciones de Barney Ross en “Los mercenarios” (tres, ya estrenadas y la cuarta, en proyecto) y las cinco de John Rambo (la última, rodada recientemente en Tenerife) resultan insignificantes en comparación con sus ocho apariciones como Rocky Balboa. Las cinco primeras, enumeradas consecutivamente en números romanos. La sexta, titulada con el nombre completo del célebre boxeador. Y las dos últimas bajo la franquicia de “Creed”. Se trata del papel que le ha proporcionado sus mayores logros en todos los sentidos. Un Globo de Oro como mejor actor secundario y tres nominaciones a los Oscar (una como guionista de la primera entrega), a lo que se une una innegable rentabilidad en taquilla. En definitiva, uno de esos papeles icónicos de la Historia del Cine que ya perdurará para siempre. Personalmente, no soy un gran aficionado de esta saga, aunque reconozco que la cinta original estrenada en el año 1976 y la de 2015 (que introducía a Adonis Johnson) poseen méritos y demuestran capacidad a la hora de entretener y enganchar al espectador. No obstante, en el resto de largometrajes, como sucede ahora con “Creed II”, se aprecia una desmesurada reiteración de situaciones y tópicos que evidencian más la pretensión de no dejar morir al personaje que la iniciativa de contar algo nuevo. 
Todo el relato está marcado por un ansia de recrearse en la melancolía del pasado. Sin embargo, ese objetivo normalmente se sacia de mejor manera volviendo a ver los títulos antiguos que rodando otros nuevos. Sea como fuere, muy poco hay de original o novedoso en “Creed 2”, ya que hereda o toma prestada de sus predecesoras las virtudes (porque las tiene), si bien pone de manifiesto la obsesión con la que Stallone se aferra a su época dorada. A punto de cumplir setenta y tres años, el actor continúa sacando rendimiento a sus músculos y luchando por mantenerse en la élite del género de acción. En honor a la verdad, me cuesta distinguir qué porcentaje de este empeño corresponde al acierto y cuál al despropósito. 
Adonis, hijo de Apollo Creed, afronta el reto de enfrentarse en el ring a Viktor, hijo a su vez de Ivan Drago, el hombre que mató a su padre en un combate. El joven púgil deberá repartir el tiempo entre sus obligaciones personales y un duro y exigente entrenamiento para el que contará con la ayuda de Rocky Balboa, quien se cuestiona si merece la pena embarcarse o no en dicha pelea. 
Ese Ivan Drago es Dolph Lundgren, que ya interpretó dicho papel en “Rocky IV”, y que le abrió las puertas a un sinfín de títulos al servicio de sus puños. Este sueco, aunque no ha llegado a la altura de Stallone ni en el favor del público ni en la amplitud de su filmografía, sí parece compartir con él el afán de perpetuar su presencia en la gran pantalla a base de bíceps. 
Pese a todo, “Creed 2” agradará a los incondicionales de Rocky, puesto que entretiene y contiene la dosis de moralina en su justa medida. Tal vez el público se percate de que, en el fondo, es la añoranza la que le lleva a disfrutar de la proyección, aunque supongo que el motivo importa poco. Lo relevante es pasar un buen rato. 
Michael B. Jordan repite como Adonis Creed y Tessa Thompson como Bianca. Ambos son figuras en alza. El primero ha participado en algunos éxitos como “Black Panther” y “Los cuatro fantásticos”, mientras que a ella la hemos visto en “Aniquilación” y en la serie “Westworld”. Su rival en el cuadrilátero es Florian Munteanu, en la que constituye su primera actuación en un largometraje. Al parecer, este boxeador y modelo rumano pretende inaugurar una nueva generación de musculados y rudos intérpretes. En un rol secundario encontramos también a Brigitte Nielsen, otrora esposa del propio Stallone y que también apareció en “Rocky IV”.

Trailer en castellano


Trailer en versión original


Datos del filme

Título original: Creed II
Año: 2018
Duración: 130 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Steven Caple Jr.
Guion: Sylvester Stallone, Ryan Coogler
Música: Ludwig Göransson
Fotografía: Kramer Morgenthau
Reparto: Michael B. Jordan, Sylvester Stallone, Tessa Thompson, Dolph Lundgren