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viernes, 19 de mayo de 2023

MARLOWE



La relación de Philip Marlowe con el Séptimo Arte resulta muy profusa y su reflejo más icónico se encuentra en la versión de “El sueño eterno”, dirigida por Howard Hawks e interpretada por Humphrey Bogart y Lauren Bacall, y que posee una emblemática escena final. No obstante, el listado es largo y se inicia en 1944 con “Historia de un detective”. La década de los cuarenta reunió el mayor número de películas sobre este investigador salido de la mente del escritor Raymond Chandler, pero se extendió en adelante. En los años sesenta James Garner asumió dicho perfil en “Marlowe, detective muy privado”. En los setenta, Elliott Gould a las órdenes de Robert Altman y Robert Mitchum bajo la batuta de Dick Richards hicieron lo propio. Ya en los noventa, James Caan retomó el testigo de la mano de Bob Rafelson, situado detrás de la cámara. Por lo tanto, no parece extraño que en la actualidad se estrene otra nueva aventura de tan singular personaje, si bien mi reflexión tras visionar la cinta sea que se trata de una propuesta desubicada en el tiempo. Su propio cartel da fe de ello, pues pretende trasladar aquella imagen clásica pero, al final, anuncia un producto artificial que no termina de encajar ni con el estilo tradicional ni con una readaptación más moderna.

Asume la realización Neil Jordan, responsable de la notable “Juego de lágrimas”, que le reportó un Oscar como guionista. Este irlandés cuenta con una filmografía algo inconexa y, en mi opinión, hay que remontarse varios lustros para encontrar sus trabajos más notables. Además, al escoger una figura adaptada ya tantas veces, las comparaciones se tornan inevitables y, en este caso, encima desfavorables. No sólo la imagen de Humphrey Bogart se alza demasiado alargada e inolvidable, sino que el ritmo y la intensidad visual y narrativa de “El sueño eterno” resulta claramente superior, pese a haberse rodado hace casi ochenta años.

En Los Ángeles a finales de los años treinta, el detective privado Philip Marlowe es contratado para encontrar al ex amante de una glamurosa heredera, hija de una conocida estrella de cine. La desaparición oculta numerosas mentiras y secretos, y el investigador se verá envuelto en una aventura peligrosa y mortal en la que todos los implicados parecen tener algo que ocultar.

Los aficionados al género negro comenzarán a ver este filme con una clara predisposición a disfrutarlo, ayudados por un magnífico elenco de actores y una meritoria ambientación de la época. Los sombreros, las gabardinas, las “femmes fatales” y el humo de los cigarrillos ayudarán a facilitar cierta conexión con la proyección. Pero conforme avanza el metraje, se apodera una sensación de inconsistencia y  vacío. En definitiva, de copia poco elaborada.

Liam Neeson, quien ya trabajara con Jordan en “Michael Collins” en 1998, encabeza el reparto. Alcanzó su cumbre profesional dando vida al empresario Oskar Schindler en la afamada cinta de Steven Spielberg, pero posteriormente se ha especializado de forma incomprensible en propuestas de acción, abandonando aquella loable trayectoria que se había labrado. Aunque aquí encaja con el perfil que requiere el papel, no dispone de un guion propicio para su lucimiento.

Junto a él figuran Jessica Lange y Diane Kruger, madre e hija en la ficción. La primera ha ganado dos estatuillas doradas a lo largo de su destacada carrera artística, mientras que la segunda se ha dado a conocer a gran escala por medio de cintas como “Troya”, “Malditos bastardos” o la saga de “La búsqueda”. Ambas actrices contribuye a enriquecer el largometraje. A cargo de intervenciones secundarias les acompañan rostros como los de Alan Cumming (“Eyes Wide Shut”, “X Men 2”), Ian Hart (“María, reina de Escocia”, “Descubriendo Nunca Jamás”) o Colm Meaney (“El inglés que subió una colina, pero bajó una montaña”, “La camioneta”).



martes, 25 de febrero de 2020

NEIL JORDAN

Neil Jordan nació en Irlanda el 25 de febrero de 1950. Director que en el año 1992 obtuvo el Oscar al mejor guion original por “Juego de lágrimas” (The Crying Game), debutó en el cine con “Danny Boy” (1982), junto a uno de los actores más recurrentes en su filmografía, Stephen Rea.

Comenzó a gozar de mayor repercusión gracias la cinta “En compañía de lobos” (1984), candidata a cuatro premios BAFTA, aunque logró todavía más popularidad con “Mona Lisa” (1986), por la que Bob Hoskins fue nominado a la estatuilla de Hollywood al mejor actor. 

Otras de sus películas en la década de los ochenta fueron “El hotel de los fantasmas” (1988), con Peter O'Toole, Daryl Hannah y Steve Guttenberg y “Nunca fuimos ángeles” (1989), protagonizada por Robert De Niro, Sean Penn y Demi Moore. 

En 1992 estrenó “Juego de lágrimas”, nominada a seis Oscars, incluyendo el de mejor película, y que proporcionó a Jordan el galardón al mejor guion. Le siguieron “Entrevista con el vampiro” (1994), con Brad Pitt, Tom Cruise y Antonio Banderas, “Michael Collins” (1996), con Liam Neeson, Aidan Quinn y Julia Roberts, y “El fin del romance” (1999), con Ralph Fiennes y Julianne Moore. 

Ya en el nuevo milenio ha rodado otros títulos como “Desayuno en Plutón” (2005), “La extraña que hay en ti” (2007) o “Byzantium” (2012).


Escena de "Juego de lágrimas"




Escena de "Entrevista con el vampiro"



viernes, 24 de mayo de 2019

LA VIUDA (Greta)

Reconozco que mi decisión de ver esta película se debió a los nombres que figuran en su cartel anunciador. Su director, Neil Jordan, es un cineasta un tanto irregular, aunque responsable de algunos notables trabajos en sus inicios profesionales. Su obra más destacada, “Juego de lágrimas”, le reportó un Oscar como mejor guionista. Se trataba de una excelente combinación de drama y thriller, basada en una sólida recreación de personajes y en una atrayente escenificación visual. No obstante, ya han transcurrido veintisiete años y no procede seguir viviendo de las rentas tanto tiempo. Con sus proyectos posteriores Jordan inició una discreta y moderada tendencia hacia el declive y, si bien ha mantenido siempre cierto nivel, nunca ha logrado superar la intensidad, originalidad y creatividad demostradas en la década de los ochenta y a principios de los años noventa. Su predilección por las cintas sostenidas sobre la intriga, el suspense e, incluso, la ciencia ficción gótica, le han llevado caer en el tópico y la superficialidad. 
Pese a anunciarse como un filme de producción irlandesa, “La viuda” encaja dentro del thriller norteamericano más clásico. Desarrollado en Nueva York, posee un hilo argumental y un estilo narrativo muy yanqui, apostando por un guion repleto de trampas para el espectador, por esa estética que impregna a la icónica ciudad, por una marcada tendencia al erotismo y por un tipo de entretenimiento básico, pero sumamente efectivo. Argumentos más que suficientes para entretener al público con las correspondientes dosis de intriga y distracción, pero no para trascender ni colaborar a que el título adquiera la relevancia cinematográfica necesaria para recordarse con el paso del tiempo. En realidad, la producción corresponde al año pasado pero la distribuidora no había encontrado todavía hueco para su presentación, condicionada a buen seguro por el escaso éxito obtenido en Estados Unidos. 
Una joven se encuentra atravesando una época bastante complicada, ya que su madre ha fallecido recientemente y se acaba de mudar a Manhattan. Tras encontrar una cartera en el metro de Nueva York, decide devolvérsela a su legítima propietaria y es así como conoce a una viuda con quien termina entablando una artificial e inusual amistad. Con el transcurso de los días va descubriendo en la mujer intenciones extrañas y querrá zanjar su atípica relación, aunque no le resultará nada fácil. 
Para cualquier aficionado al cine, el principal inconveniente de un largometraje es tener la sensación de que ya lo has visto más veces. Aquí se parte de otra trama y los personajes son distintos, pero la técnica y la fórmula empleadas son idénticas a las de otros estrenos. No cabe duda de que visualmente puede deleitar y de que los anzuelos escondidos en el relato son capaces de enganchar. Además, como su duración apenas supera la hora y media, dicho ardid se aguanta sin cansancio. Por ello, y aun no conteniendo ninguna virtud del Neil Jordan de “Mona Lisa” o “Michael Collins”, constituye un buen pasatiempo. 
Junto al propio realizador, destacan los nombres del trío protagonista. Isabelle Huppert, acostumbrada a perfiles maduros y sórdidos (sobre todo, a raíz de la premiada “Elle”, de Paul Verhoeven, con la que ganó el Globo de Oro a la mejor actriz en 2017), se encarga de dar vida a la viuda. Sus dos premios César de entre nada menos que dieciséis candidaturas evidencian la sólida trayectoria de la intérprete francesa en títulos como “La pianista”, “La ceremonia” o “La dentellière”. Últimamente está asumiendo papeles de “mala” con los que, quizás injustamente, puede que pase a la posteridad. Le acompañan dos jóvenes promesas que ya han ofrecido destellos de calidad anteriormente. Chloë Grace Moretz se mostró irreverente y divertida en la primera entrega de “Kick-Ass: Listo para machacar”, con pocas escenas pero muy bien aprovechadas, en “(500) días juntos” y. demostrando versatilidad y capacidad, en “Déjame entrar”, de Matt Reeves, “La invención de Hugo” y “Viaje a Sils Maria”. Maika Monroe, por su parte, despuntó con “It Follows” y “The Guess”.

Trailer en castellano


Trailer en versión original


Datos del filme
Título original: Greta
Año: 2018
Duración: 98 min.
País: Irlanda
Dirección: Neil Jordan
Guion: Ray Wright, Neil Jordan
Música: Dominik Scherrer
Fotografía: Seamus McGarvey
Reparto: Isabelle Huppert, Chloë Grace Moretz, Maika Monroe