viernes, 31 de julio de 2026

DINK (The Dink)



El género de comedia resulta muy complicado y, para llevarlo a cabo con acierto, debe tomarse sumamente en serio. Decía Charles Chaplin que hacer reír requiere la misma (o superior) precisión, técnica y disciplina que el drama. Si a ello se añade el hecho de que cada persona posee su peculiar sentido del humor, adentrarse en la aventura de rodar una película cómica requiere de una gran habilidad. Se acaba de estrenar en la plataforma “Apple Tv” la cinta “Dink”, que pretende ofrecer un entretenimiento ligero valiéndose de una comicidad amable. Logra transitar por espacios en los que provoca la sonrisa, aunque, al menos en mi caso, no llega a alcanzar la carcajada. Su reducido metraje de apenas hora y media ayuda a que la atención del espectador se mantenga sin dificultad, si bien, en el fondo, la sensación final se limita a haber pasado un rato tan grato como insustancial.

Dirige Josh Greenbaum, quien hasta la fecha se había centrado con cierto éxito en la televisión y los documentales. De hecho, en 2025 recibió una nominación al BAFTA al mejor documental, y su trabajo más elogiado es, probablemente, “Becoming Bond”, otro documental con algunas partes dramatizadas sobre la sorprendente historia de George Lazenby, actor que obtuvo el papel de James Bond contra todo pronóstico. Greenbaum no tampoco desenvuelve mal en el marco de la estricta ficción, pese a manifestar algunas carencias, y firma una obra afable que puede servir como pasatiempo en esta época estival.

Un antiguo tenista de renombre se ve obligado a entrenar a niños malcriados en el club de campo de su padre. Desesperado por ganarse la aprobación de su progenitor, apoya ciegamente la campaña de éste contra el nuevo deporte de moda: el pickleball. Pero, cuando reaparece una vieja lesión que le impide jugar al tenis, recurre a lo impensable para recuperarse y no sólo prueba el pickleball sino que, gracias al encanto de una nueva compañera, descubre que le gusta. Situado de lleno entre ambos bandos irreconciliables, se enfrenta finalmente a los fantasmas de sus fracasos deportivos de antaño, incluido su enemigo de la infancia, Andy Roddick.

La notable labor de los actores, unida al toque simpático y benévolo de la narración, se alían para que el largometraje cumpla (sin alardes, pero cumpla) el propósito del entretenimiento visual. Ciertamente, el Séptimo Arte atesora films destacadísimos sobre el mundo del deporte entre los que no se halla “Dink”, pero sí constituye una opción válida si se visiona al margen de expectativas y con la mera intención de pasar unos momentos amenos y agradables.

En la comedia americana se torna relativamente frecuente la intervención de personajes famosos interpretándose a sí mismos. En esta ocasión, los tenistas   Andy Roddick y John McEnroe aparecen en las imágenes, contribuyendo a la comicidad y a la conexión con el público.

Protagoniza la cinta Jake Johnson, fogueado en el medio televisivo y visto asimismo como secundario en la gran pantalla (“Sin compromiso”, con Natalie Portman y Ashton Kutcher; “Jurassic World”, junto a Chris Pratt y Bryce Dallas Howard). Desarrolla su actuación con corrección y efectividad suficientes.

Le dan la réplica en un segundo plano los conocidos Ed Harris (cuatro veces candidato a la estatuilla dorada de Hollywood por “Las horas”, “Pollock”, “El show de Truman” y “Apollo 13”), Mary Steenburgen (ganadora de dicho premio en 1982 por “Melvin and Howard” y presente en los repartos de “Philadelphia” o “Criadas y señoras”) y Ben Stiller (“Reality Bites”, “La vida secreta de Walter Mitty”).




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