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jueves, 2 de enero de 2025

NOSFERATU




Pocos personajes han despertado tanta fascinación en el mundo del cine como Drácula y Nosferatu. La novela de Bram Stoker, además de a varias adaptaciones, ha dado lugar a un variopinto listado de películas, no siempre fieles a la idea original y con diversos estilos. Pero, sin duda, tan atrayente y aterrador personaje se alza como uno de los más recurrentes del Séptimo Arte. Tal es así que, respondiendo a la esencia de su naturaleza, resulta imperecedero, poderoso y capaz de protagonizar algunas joyas artísticas que perdurarán generación tras generación. 
Hace ya más de un siglo se rodó “Nosferatu”, bajo las órdenes de Friedrich Wilhelm Murnau. Y, pese a las carencias de aquella época (nos retrotraemos nada menos que a 1922), se ha convertido en un icono de la cinematografía, con secuencias y planos que han influido en innumerables producciones posteriores. Setenta años después de dicha cinta originaria, Francis Ford Coppola triunfó con otra versión que también se ha encumbrado como un filme de culto, con Gary Oldman y Winona Ryder al frente del reparto. Entre ambos rodajes figura un sinfín de títulos diferentes en cuanto a género y calidad y, si se incluye a otros vampiros más allá de la creación literaria de Stoker, los ejemplos se cuentan por centenares. 
Ante esta realidad, cabe preguntarse si una nueva reinterpretación se hacía necesaria. En principio, mi respuesta tiende a ser negativa. Sin embargo, reconozco que Robert Eggers ha modificado mi impulso inicial y, una vez visto su trabajo, lo valoro y asumo que se trata de una historia tan eterna que nunca termina de saciar al público. Este cineasta norteamericano, que debutó en 2015 con la apreciada “La bruja” y continuó con la extraña “El faro” (2019) para, posteriormente, presentar la violenta “El hombre del norte” (2022), se mueve con soltura y agrado por la oscuridad más sórdida y atrayente. 
Con un estilo clásico y a cargo de una realización aparentemente sobria, logra un objetivo bastante complicado: enganchar al espectador relatando una trama muy conocida y reconocida. El resultado puede calificarse de poético y sombrío, como procede en una obra de estas características. Lo bello y lo tenebroso transitan de la mano a modo de sinfonía. En ese sentido, destaca el gran trabajo del director de fotografía Jarin Blaschke, nominado al Oscar por el anterior proyecto de Eggers, “El faro”. 
Sin duda, las comparaciones suelen tornarse injustas y desafortunadas. En mi caso particular, prefiero el largometraje de Coppola, algunos de cuyos planos y diálogos considero sublimes, además de la inmejorable banda sonora del excelente compositor polaco Wojciech Kilar. No obstante, esta notable propuesta de “Nosferatu” en pleno 2024 evidencia que tras ella existe todo un artista. 
Como regla general, el terror no llama la atención de los académicos ni de las asociaciones que premian lo mejor de cada año en sus respectivas categorías. Dicho esto, en mi opinión “Nosferatu” sobrepasa con claridad a otras alternativas que, a esta alturas del calendario, están recibiendo multitud de nominaciones. Pero, como bien expresa la máxima, “para gustos, colores”. 
Encabeza el elenco Lily-Rose Depp (hija del actor estadounidense Johnny Depp y de la actriz, cantante y modelo francesa Vanessa Paradis), quien ya había participado previamente en “Silent Night” (2021) y “The King” (2019). Le acompaña el muy prolífico Nicholas Hoult, visto recientemente en “Jurado nº 2”, de Clint Eastwood y en plena promoción del último Superman, que se estrenará en 2025. Junto a ellos, Bill Skarsgård (“It”, “It: Capítulo 2”), Aaron Taylor-Johnson (“El especialista”, “Animales nocturnos”, “Kick Ass”) y Willem Dafoe, magnífico intérprete, eterno secundario de lujo y cuatro veces candidato a la estatuilla dorada de Hollywood, una de ellas precisamente por “La sombra del vampiro”, basada en el rodaje de la citada obra maestra de Murnau. 



viernes, 29 de abril de 2022

EL HOMBRE DEL NORTE (The Northman)



En una de las primeras escenas de “Gladiator”, de Ridley Scott, el protagonista lidera al ejército romano y, como señal a sus hombres sobre cómo y cuándo comenzará la batalla, dice: “a mi señal: ira y fuego” (en la versión original: “at my signal: unleash hell”). Las cintas suelen recrear las luchas de siglos pasados con una especial crudeza y violencia. Cierto es que, con el paso de los años y los avances técnicos, quizá la contienda cuerpo a cuerpo sea un reducto de la Antigüedad. Sin embargo, la crueldad y el ansia de destrucción permanecen inalterables a pesar de la evolución. “El hombre del Norte” se desarrolla durante el siglo X. Se trata de una trama de venganza, odio y brutalidad, términos habituales cuando se estudia la asignatura de Historia. El espectador, pues, ha de estar preparado para presenciar numerosas escenas donde los combates y las peleas constituyen la forma de expresión del autor.

Robert Eggers posee una filmografía interesante, aunque difícil de ver. Sus anteriores trabajos (“La bruja”, en 2015 y “El faro”, en 2019) son largometrajes bien realizados, originales e inquietantes, si bien con un estilo narrativo complicado. Con los tres filmes que ha estrenado hasta la fecha me ha ocurrido lo mismo: reconozco el mérito, la capacidad, la valentía y la singularidad de su propuesta, pero dudo que vuelva a verlos en el futuro. En el caso de “El hombre del Norte”, el exceso de furia y ensañamiento, por más que no desentona y se presenta en coherencia con el relato, me satura demasiado pronto.

En el fondo, nos sitúa ante temas recurrentes y reflexiones universales. El asesinato de un padre, el odio del hijo -convertido en obsesión violenta de adulto- y el mundo marcado por las reglas de la fuerza bruta. Reúne múltiples referencias a las más variopintas novelas y películas, desde los libros de William Shakespeare hasta los títulos de Peter Jackson. Aun así, Eggers logra dotar a su profesión de un sello personal, de una rareza y distinción características. En ese sentido, su presente proyecto se torna recomendable, entretenido e intenso.

Islandia, a principios del siglo X. Un príncipe nórdico emprende una misión de venganza después de que hayan asesinado a su padre. Se basa en una leyenda escandinava que inspiró el 'Hamlet' de William Shakespeare, donde un noble vikingo abandona su hogar cuando su reino ha sido atacado. De una forma obsesiva, pasa el resto de su vida con una frase en la cabeza: "I will avenge you, father. I will save you, mother. I will kill you, Fjölnir" ("Te vengaré, padre. Te salvaré, madre. Te mataré, Fjölnir"). Resulta inevitable recordar en “La princesa prometida” al divertido Mandy Patinkin repitiendo "Hola, me llamo Íñigo Montoya. Tú mataste a mi padre, prepárate a morir" (“Hello. My name is Inigo Montoya. You killed my father. Prepare to die.”). En “El hombre del Norte”, por el contrario, no existe espacio para el humor.

Formando parte del equipo artístico figura como protagonista Alexander Skarsgård, hijo del afamado Stellan Skarsgård, y a quien ya hemos visto en “El día que vendrá” o “La leyenda de Tarzán”. Le acompañan algunos rostros míticos del cine, como Nicole Kidman (cinco veces nominada al Oscar y ganadora del mismo por su actuación en “Las horas”) o Willem Dafoe, que también se puso a las órdenes del director en “El faro” y que ha optado en cuatro ocasiones a la estatuilla dorada de Hollywood. Completan el reparto Ethan Hawke (“El club de los poetas muertos”, la saga de Richard Linklater iniciada con “Antes de amanecer”), Anya Taylor-Joy (muy popular por la serie televisiva “Gambito de dama” y participante para la gran pantalla en “Última noche en el Soho”) y Claes Bang (“The Square”).