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viernes, 10 de abril de 2020

HOGAR

Acaba de estrenarse en la plataforma Netflix la película “Hogar”, un thriller que pretende aunar la intriga clásica con otras referencias más dramáticas y sociales. Y, ciertamente, en un inicio consigue captar la atención gracias a unos personajes cercanos y a una historia con expectativas de albergar un notable entretenimiento. Sin embargo, la trama va introduciéndose por unos laberintos en los que el propio largometraje termina por perderse. Los vericuetos por los que transita la narración, así como las herramientas empleadas para generar tensión y suspense, llevan a una serie de callejones sin salida de los que resulta imposible escapar con credibilidad. A medida que avanza el metraje, el relato resulta más inverosímil y deja por el camino demasiados cabos sueltos, hasta provocar la sensación de que sus autores han ideado un argumento que no han sabido concluir, enredados en sus propias trampas y maniatados a la hora de ofrecer un final creíble. En la cinta “The International: dinero en la sombra” se indica que "la diferencia entre ficción y realidad es que la ficción ha de tener lógica" y, en este concreto caso, la lógica se va perdiendo con el transcurso de los minutos. 
Àlex y David Pastor, responsables de “Infectados (Carriers)” y “Los últimos días”, se sitúan detrás de la cámara, logrando con unos acertados minutos iniciales obtener la atención del espectador. Se aprecia en ellos cierto manejo de las técnicas básicas de la narración, si bien caen finalmente en los recursos más tradicionales y repetitivos del género. De hecho, a medida que transcurre la proyección, se nota un declive que convierte a la película en un telefilm de sobremesa. 
Un publicista en busca de trabajo está padeciendo una situación de crisis económica que le impide mantener su lujosa casa y el nivel de vida que disfrutaba junto a su familia. Obsesionado por la pérdida de su estatus, se dedica a vigilar al nuevo ocupante del que era su hogar, entrometiéndose en su vida hasta perjudicarle intencionadamente, en un intento desesperado por recuperar su puesto privilegiado, aunque ello suponga poner en riesgo su matrimonio y la peculiar relación que mantiene con su hijo. 
Se detecta en el tratamiento de la historia una marcada tendencia a los convencionalismos, y también una dejación ante el reto de buscar fórmulas originales para plasmar cinematográficamente aquello que se desea contar. Antes de verlo en pantalla, ya se adivina lo que va a ocurrir, restando de ese modo la tensión y la intriga y, peor aún, el interés por el devenir del enredo. En definitiva, escasos riesgos e irregular resultado para un proyecto que prometía más de lo que ofrece. 
No obstante, el apartado interpretativo sí presenta un balance digno. Javier Gutiérrez, pese a las limitaciones derivadas de las carencias del guion, consigue hacer verosímil su personaje, convirtiéndose en lo mejor del largometraje. El actor asturiano es todo un referente en el panorama actual del cine español. Ganador de dos premios Goya, sus trabajos en “La isla mínima” y “El olivo”, entre otros, son realmente magníficos y, sin duda, sostiene sobre sus hombros el peso del film. Le acompaña Mario Casas, visto en las interesantes “El fotógrafo de Mauthausen” y “Palmeras en la nieve”. Se constatan ciertas limitaciones en su interpretación, aunque no todas imputables a él, pues esas insuficiencias en el guion y la realización puede que también afecten a su capacidad interpretativa. 
A cargo de papeles secundarios completan el reparto las actrices Bruna Cusí (“Verano 1993”) y Ruth Díaz (“Tarde para la ira”).

Trailer



Datos del filme
Título original: Hogar 
Año: 2020
Duración: 103 min.
País: España
Dirección: Àlex Pastor, David Pastor
Guion: Àlex Pastor, David Pastor
Música: Lucas Vidal
Fotografía: Pau Castejón
Reparto: Javier Gutiérrez, Mario Casas, Bruna Cusí, Ruth Díaz, David Ramírez

viernes, 2 de noviembre de 2018

EL FOTÓGRAFO DE MAUTHAUSEN

La realizadora Mar Targarona ha sido valiente a la hora de afrontar el complicado reto de trasladar a la gran pantalla la historia de “El fotógrafo de Mauthausen”. Desde un punto de vista cinematográfico, filmar un episodio tan violento y macabro como el de la vida dentro de dicho campo de exterminio nazi implica numerosos y elevados riesgos. Los horrores acaecidos entre aquellos muros apenas ofrecen posibilidades para el lucimiento artístico, el entretenimiento convencional o el desbordamiento creativo de un cineasta. Hablamos del mal en estado puro, de la crueldad más abyecta, por lo que la probabilidad de saturar a los espectadores con tanta tristeza e indignación es incuestionable. Sin embargo, la directora catalana sale airosa de este desafío. Sin caer en excesivas reiteraciones, elabora un largometraje absolutamente necesario para no olvidar nunca que el ser humano es capaz de perder su condición de racional y, además, sin siquiera aprender de sus propios errores. 
A diferencia de otras películas de temática similar (resulta inevitable establecer comparaciones con “La lista de Schindler”, de Steven Spielberg o “El pianista”, de Roman Polanski), aquí toda la trama se desarrolla en el interior de esa infame prisión y ello resta oportunidades para añadir diversidad a las secuencias, para contar con personajes llamados a desenvolverse en situaciones variadas e, incluso, para intercalar algunas escenas cómicas con otras más dramáticas. En el film de Spielberg, Oskar Schindler disponía de diálogos ingeniosos, incluso divertidos. Y también Polanski recurría a una gama de localizaciones para impulsar la narración y alejarla del tedio. Ninguno de estos recursos está puesto a disposición de Mar Targarona quien, para sacar adelante su proyecto, se ve obligada a lidiar con las escasas opciones de las que dispone. Renuncia a la utilización de la épica y a la introducción de la acción bélica para centrarse exclusivamente en el drama. Cada uno de los perfiles individuales está cimentado sobre los pilares de su propio sufrimiento y, pese a ello, el resultado final no resulta desasosegante ni rutinario, si bien se evidencia un estilo narrativo algo plano a lo largo de la proyección. 
Un grupo de prisioneros españoles se encuentra confinado en el campo de concentración de Mauthausen. En él figura Francesc Boix, un preso que trabaja en el laboratorio fotográfico y que, poniendo su vida en peligro, planea la evasión de unos negativos que demostrarán al mundo entero las atrocidades cometidas allí por los nazis. Se trata de miles de imágenes que muestran la barbarie y el infierno generados por un sistema perverso y que, a posteriori, fueron determinantes para condenar a varios altos cargos del ejército alemán en el famoso Proceso de Nuremberg, donde el propio fotógrafo ejerció como testigo del procedimiento judicial. 
Mención muy especial merece la banda sonora de la película, obra del compositor y director de orquesta tinerfeño Diego Navarro, maestro indiscutible de la música para cine y que en esta ocasión deposita todo su amor en una pieza tan conmovedora como eficaz, logrando elevar muchos de los planos rodados a una categoría superior. Su brillante partitura sobresale del resto de la ambientación, habida cuenta que tanto los decorados como el vestuario e, incluso, la fotografía, se hallan por entero al servicio de un permanente desconsuelo. 
El joven actor Mario Casas, que asume el papel protagonista de la historia, lleva a cabo una interpretación solvente (probablemente sea su mejor trabajo hasta la fecha). Formando parte del equipo artístico le acompañan sus compatriotas Alain Hernández (“Plan de fuga”, “Palmeras en la nieve”) y Macarena Gómez (“Musarañas”, “Secuestro”) y, del lado extranjero, Luka Peros (“Papillón” versión de 2017, “El niño”).

Trailer de la película


Datos del film

Título original: El fotógrafo de Mauthausen
Año: 2018
Duración: 110 min.
País: España
Dirección: Mar Targarona
Guion: Roger Danès, Alfred Pérez Fargas
Música: Diego Navarro
Fotografía: Aitor Mantxola
Reparto: Mario Casas, Richard van Weyden, Alain Hernández, Adrià Salazar