miércoles, 12 de mayo de 2021

GABRIEL BYRNE


El actor Gabriel Byrne nació en Dublín el 12 de mayo de 1950. Ganador de un Globo de Oro en 2009 por su papel en la serie de televisión “En terapia”, se inició en la gran pantalla con la cinta “On a Paving Stone Mounted” (1978), de Thaddeus O'Sullivan.

Durante los años ochenta intervino en títulos de éxito como “Excalibur” (1981) de John Boorman o “Lionheart: Corazón de león” (1987) de Franklin J. Schaffner. Sin embargo, logró sus mayores éxitos con “Muerte entre las flores” (1990) de Joel Coen y Ethan Coen, “Mujercitas” (1994),de Gillian Armstrong y “Sospechosos habituales” (1995) de Bryan Singer. 

Actuó también en otros títulos de menor nivel, aunque de cierta repercusión, como “Una rubia entre dos mundos (Cool World)” (1992) de Ralph Bakshi, “La asesina” (1993) de John Badham, “El hombre de la máscara de hierro” (1998) de Randall Wallace, “Enemigo público” (1998) de Tony Scott o “El fin de los días” (1999) de Peter Hyams.

Ya en el nuevo milenio ha trabajado en “Spider” (2002) de David Cronenberg, “La feria de las vanidades” (2004) de Mira Nair, “Asalto al distrito 13” (2005) de Jean-François Richet y “El capital” (2012) de Costa-Gavras. Entre sus últimas apariciones figuran las de “Nadie quiere la noche” (2015) de Isabel Coixet y “Hereditary” (2018) de Ari Aster.




viernes, 7 de mayo de 2021

PEQUEÑOS DETALLES (The Little Things)



El director John Lee Hancock se mueve con más soltura en el melodrama que en la intriga y el thriller, y así lo demuestran tanto su mayor éxito de taquilla (“The Blind Side. Un sueño posible”, por cuya interpretación la actriz Sandra Bullock ganó un Oscar) como su, a mi juicio, mejor película (“Al encuentro de Mr. Banks”, con dos excepcionales Tom Hanks y Emma Thompson al frente del reparto). De hecho, cuando se ha adentrado en los terrenos de la acción, el suspense y el género policiaco ha evidenciado serias carencias. Ahora en plataformas como Apple TV o Amazon Prime se exhibe su última cinta, “Pequeños detalles”, un proyecto que llama la atención gracias a su elenco de actores, pero que promete más de lo que finalmente cumple. Es fácil dejarse tentar por el anzuelo de una historia sórdida, una trama misteriosa y las habituales idas y venidas entre policías y criminales. Sin embargo, y pese a alcanzar cierto grado de entretenimiento, se asienta sobre un guion endeble.

Los personajes avanzan a trompicones por culpa de una narración poco trabajada que tiende a generar una expectación hueca y poco creíble, aunque para mí lo peor radica en el sospechoso tufillo a copia de algunos elementos de grandes muestras del género. En varias secuencias la estética, la iluminación, la forma de tratar el color, los propios encuadres de la cámara o, incluso, la errática complementación de la pareja de miembros del orden rememoran vagamente a “Seven”. El problema de basarse en obras maestras es que siempre se sale perdiendo en la comparación. Así, al menos, sucede en este caso. El extraordinario largometraje de David Fincher supera en todos y cada uno de los conceptos a esta propuesta, lo que pone de relieve todavía más, si cabe, sus fallos.

El ayudante del sheriff de un condado de California es enviado a la ciudad de Los Ángeles para realizar un simple trámite burocrático. El agente, que sirvió en el pasado en la gran urbe, se encuentra con antiguos compañeros y viejos amigos que lo reciben con una mezcla de sorpresa y recelo, así que termina por unirse a un joven inspector en la búsqueda de un asesino en serie del que no existen pistas. A medida que se involucra en la investigación, sus pesquisas se entremezclan con algunos casos pasados aún sin resolver.

Como afirmaba Morgan Freeman en la ya mencionada “Seven”, “hasta las mejores pistas sólo conducen a otras”, y el film se explaya en esa sensación de impotencia ante la falta de pruebas o evidencias que ayuden a lo que se suele denominar “hacer justicia”. Con todo, cumple una función aceptable para dos horas de palomitas y pasatiempo, pero nada más. Si se aspira a ver buen cine, es preferible revisar los títulos de referencia o aguardar a nuevos estrenos.

Cabe insistir en que el trío protagonista genera una notable expectación. Entre sus tres integrantes suman cuatro Oscars y once nominaciones. Denzel Washington es un excelente actor, como atestiguan sus participaciones en “Roman J. Israel, Esq.”, “Fences”, “American Gangster”, “Huracán Carter”, “Malcolm X” o “Tiempos de gloria”. Mantiene además una estrecha, si bien irregular, relación con el thriller y la acción. Sus apariciones en la saga “The Equalizer: El protector”, el remake de “Los siete magníficos” o “El fuego de la venganza” han forjado una relación con personajes rudos, introvertidos y justicieros y en “Pequeños detalles” se aprovechan de esta circunstancia. Por su parte, Jared Leto optó por este papel al Globo de Oro y al premio del Sindicato de Actores en la categoría de mejor actor secundario. Lleva a cabo un trabajo relevante aunque, en mi opinión, su personaje se ha construido sobre demasiados tópicos. Ya había destacado sobremanera en “Dallas Buyers Club” y esa habilidad para explotar su semblante inquietante le acompaña en sus actuaciones más extrañas y potentes. Completa el terceto Rami Malek,  ganador de la estatuilla dorada de Hollywood por dar vida de modo convincente al inolvidable cantante Freddie Mercury.




martes, 4 de mayo de 2021

35 ANIVERSARIO DEL ESTRENO DE "LA MISIÓN"



Este mes se cumplen 35 años del estreno de “La misión” (The Mission), película británica de 1986 dirigida por Roland Joffé e interpretada por Robert De Niro, Jeremy Irons, Ray McAnally y Aidan Quinn en los papeles principales.

Se presentó en el Festival de Cine de Cannes en mayo de 1986. Ganó el Oscar a la mejor fotografía (Chris Menges) y acumuló otras seis candidaturas, incluyendo las de mejor película y dirección. Logró asimismo dos Globos de Oro (mejor banda sonora para Ennio Morricone y mejor guion para Robert Bolt), y consiguió también dos galardones en el citado certamen francés, así como tres BAFTA británicos (mejor actor secundario para Ray McAnally, mejor montaje para Jim Clark y mejor banda sonora, de nuevo para Ennio Morricone).

La cinta narra la historia de Rodrigo Mendoza, un ex traficante de esclavos, mercenario y asesino (a quien da vida De Niro) que busca su redención convirtiéndose en jesuita. Para tal propósito deberá viajar hasta la jungla tropical ubicada encima de las cataratas de Iguazú. Allí, seguirá los pasos del Padre Gabriel (personaje encarnado por Irons) quien, aceptado por los guaraníes sin más armas que su fe y una flauta, crea la Misión de San Carlos. La situación dará un vuelco cuando ambos hombres, tras varios años trabajando codo con codo, se ven enfrentados por sus ideas contrapuestas en una intensa batalla por la independencia de los nativos. Mientras que Mendoza apuesta por la ley de su espada, Gabriel confía ciegamente en el poder de la oración.