viernes, 23 de abril de 2021

UNA JOVEN PROMETEDORA (Promising Young Woman)



Existen proyectos cuya esencia se basa en el mensaje reivindicativo que sus creadores quieren gritarle al mundo y uno de ellos es “Una joven prometedora”. A medio camino entre la gamberra modernidad de “Kill Bill”, dirigida por Quentin Tarantino, y la brutalidad justiciera de “Hard Candy”, realizada por David Slade, en cada uno de sus planos se palpa la necesidad por parte de sus productores de ejercer como correa de transmisión de unas voces que se sienten silenciadas. En ese sentido, el objetivo se ha cumplido con creces, ya que este largometraje ha obtenido una considerable repercusión y ha acaparado numerosas portadas en los medios de comunicación. Sus cinco nominaciones a los Oscar, las cuatro a los Globos de Oro y las seis a los BAFTA, entre otros muchos reconocimientos, han obrado como altavoz eficaz a la hora de difundir y amplificar el recado que contiene.

No obstante, además de su labor didáctica, cabe resaltar otros méritos de la cinta. La actriz protagonista lleva a cabo un destacado trabajo, diversas secuencias alcanzan un notable nivel de sarcasmo y, por momentos, el guion posee chispa y sentido del humor. A mi juicio, uno de sus mayores aciertos es asimismo el desenlace de la historia, lúcido y lucido. Sin embargo, el relato también refleja a su paso defectos evidentes. Uno de ellos es renunciar a los aspectos más cinematográficos en pos de su causa de reivindicación, dando como resultado que la obra no pueda considerarse de primer nivel. Pese a algunos pasajes llenos de perspicacia y a contadas escenas narradas con acierto, el metraje presenta altibajos y no logra mantener un grado uniforme de calidad. Además, no pocos de los personajes se muestran groseramente caricaturizados con el mero fin de subrayar el discurso, lo que afecta al rigor de la historia y a la credibilidad global del filme. En otras palabras, se trata de una propuesta interesante y quizá necesaria, pero que no ha quedado plasmada en un gran título.

Una joven y prometedora estudiante de Medicina ve truncados sus planes de futuro como consecuencia de un traumático episodio de abusos sexuales sufrido por su mejor amiga. Mientras los implicados en aquella terrible agresión han seguido adelante con sus vidas, aparentemente sin secuelas ni remordimientos, ella deambula desde entonces sin rumbo personal ni profesional, apartada de familia y amigos, y librando cada noche una singular cruzada aleccionadora contra los hombres que intentan propasarse con ella. Convertida en una especie de justiciera urbana, se focaliza en diseñar una venganza contra los participantes de aquella terrible orgía.

Emerald Fennell debuta en la dirección con este trabajo, aunque cuenta con una amplia carrera como actriz. Conocida por interpretar a Camilla Parker Bowles en la serie “The Crown”, la hemos visto asimismo en “La chica danesa” (2015) de Tom Hooper o “Anna Karenina” (2012) de Joe Wright. En esta primera incursión detrás de la cámara saca a la luz diversas carencias, pero acompañadas de suficientes alicientes que animan a aguardar con esperanza su evolución como cineasta. Como sucede con la joven del título, ella también promete, aunque sería deseable que se centrara en dotar de mayor credibilidad a los personajes y en asentar la trama a través de una narración más sólida y coherente, puesto que las moralejas deben trascender las historias sobresalientes sin necesidad de realzar lo obvio.

En mi opinión, Carey Mulligan es, con diferencia, lo mejor de la película. Pocas actrices son capaces de transmitir tanto con la mirada. Su filmografía es brillante y su valía, digna de todo elogio. Cinco veces nominada a la estatuilla de Hollywood, ha actuado en joyas como “Orgullo y prejuicio” (aparece de nuevo Joe Wright), “An Education”, “Nunca me abandones”, “Shame” o “Drive”. Sus aportaciones son sinónimo de buen hacer, convirtiéndola en una de esas actrices que mejora cualquier secuencia con sus matices, gestos y entonación. Dejó hace tiempo de ser una joven prometedora para convertirse, sin discusión, en una de las actrices más relevantes de su generación. Si yo tuviese que votar al premio de la Academia, se lo otorgaría a ella en su categoría, aunque no daría ningún otro a la cinta. A su lado, el resto del elenco aparece perdido y difuminado y semejante descompensación se debe, fundamentalmente, a que ni el guion ni la dirección han prestado la atención necesaria a los demás perfiles, interpretados por Alfred Molina (“Frida”, “Spiderman 2”),  Chris Lowell (“Criadas y señoras”, “Up in the Air”), Bo Burnham (“La gran enfermedad del amor”, “Eighth Grade”) o Adam Brody (“Noche de bodas”).




martes, 20 de abril de 2021

RYAN O´NEAL


Ryan O'Neal nació en Los Ángeles el 20 de abril de 1941. Tras participar en numerosas series de televisión, debutó en la pantalla grande con “La perversa” (1969). En 1970 logró un gran éxito gracias a la película “Love Story”, por cuyo papel protagonista fue nominado al Oscar al mejor actor. 

A esa misma década pertenecen las cintas “¿Qué me pasa, doctor?” (1972), “Luna de papel” (1973), “Barry Lyndon” (1975) y “Driver” (1978).

En los años ochenta estrenó “Hielo verde” (1981), “Diferencias irreconciliables” (1984), “Juego sucio en Las Vegas” (1985) y “El cielo se equivocó” (1989), entre otros films.

Posteriormente retorno a la pequeña pantalla, colaborando ya en menor medida en algunos largometrajes, como “Fielmente tuya” (1996) o “¡Arde Hollywood!” (1997).

Su último trabajo destacado tuvo lugar en “Relaciones confidenciales” (2002).





viernes, 16 de abril de 2021

I CARE A LOT



Como si de una versión adaptada a la era Trump de “Los timadores” de Stephen Frears (1990) se tratase, “I Care a Lot” (no me consta traducción para su estreno en España) es una comedia con toques de thriller que pretende dar una visión de la amoralidad sin perder el toque sarcástico y entretenido y, aunque consigue su objetivo a medias, logra encauzar una trama atractiva y ofrecer un pasatiempo más que aceptable. Pese a perder fuelle claramente a medida que se acerca el final, su valoración puede calificarse como positiva en su conjunto, por más que no llegue a entusiasmar. Algunas partes del metraje  resultan potentes y vigorosas, si bien mi impresión personal es que el guion se pierde en su propio laberinto y el desenlace no figura a la altura del resto de la obra.

Su director, guionista y productor, Jonathan Blakeson, dispone de un atrayente elenco, una fotografía colorista y una notable dosis de provocación. Este cineasta británico alcanzó cierta repercusión popular gracias a “La quinta ola” (2016), a pesar de que con “La desaparición de Alice Creed” (2009) -otro “thriller” premiado en el London Film Festival y en los British Independent Film Awards- atrajo en mayor medida la atención de la crítica. Hasta ahora, sus trabajos se habían decantado claramente por la intensidad y la intriga, pero con “I Care a Lot” ha decidido introducir elementos asociados a la comedia más socarrona, dando así un giro más adecuado a la narración, otorgándole un sabor agridulce que combina acertadamente con los personajes.

Una estafadora sin escrúpulos, especializada en engañar a personas de perfil muy vulnerable, se ha centrado durante años en aprovecharse de jubilados tras haber conseguido que la nombren su tutora legal. Para su siguiente misión elige a una anciana a la que, merced a sus dotes de persuasión, desplumar con facilidad. Sin embargo, se llevará una gran sorpresa cuando compruebe que la senil abuela no se ajusta exactamente a sus apariencias ya que, sin sospecharlo, con su plan está entorpeciendo la pretensión de un importante criminal.

Desde el punto de vista del entretenimiento, Blakeson nos brinda una propuesta solvente y, en ocasiones, inquietante. Su reflejo de la maldad, a ratos de forma divertida, a ratos de forma empática, provoca un cuestionamiento de la fronteras de la ética y la moral. En cualquier caso, se alza como una apuesta más que admisible y, pese a ser una producción de Netflix, se ha estrenado inicialmente en las salas de cine para, más tarde, exhibirse en la plataforma “Amazon Prime”.

Merece sin duda la pena centrarse en el equipo artístico. A la protagonista, Rosamund Pike, este papel le proporcionó una nominación al Globo de Oro a la mejor actriz del año en el apartado de “comedia o musical”. Especializada en dar vida a mujeres de valor y grandeza, como la científica “Madame Curie” (2019) o la reportera de guerra y una de las periodistas más afamadas a nivel mundial Marie Colvin en “La corresponsal” (2018), posee la virtud de adaptarse con desenvoltura a los más diversos géneros cinematográficos. Tan pronto participa en una cinta romántica como “Orgullo y prejuicio”, en el thriller “Perdida”, en la comedia “Nuestro último verano en Escocia”, o en la acción de “El rehén”, conformando una filmografía variopinta e interesante. Demuestra su talento interpretativo con asiduidad y también aquí realiza una actuación impecable y digna de reconocimiento. Le acompaña Peter Dinklage, un actor cuya singularidad física no le ha impedido triunfar en el cine y la televisión, logrando el aplauso unánime de espectadores y críticos. Además de su archifamoso personaje de Tyrion Lannister en la serie “Juego de tronos”, cabe resaltar su participación en “Tres anuncios en las afueras” y “The Station Agent”.

Podemos disfrutar asimismo de las intervenciones de Dianne Wiest (ganadora de dos estatuillas a la mejor actriz secundaria por “Hannah y sus hermanas” y “Balas sobre Broadway”) y Eiza González (“Baby Driver”, “Alita: Ángel de combate”).