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viernes, 26 de septiembre de 2025

UN GRAN VIAJE ATREVIDO Y MARAVILLOSO (A Big Bold Beautiful Journey)



Cabe pensar que la fantasía, entendida como vía para narrar una historia, resulta consustancial al cine. A fin de cuentas, hablamos de ficción. Sin embargo, como sucede con cualquier creación, se precisa de una notable habilidad para acertar en la dosis y en el modo de uso.  El denominado género “fantástico” (no como adjetivo calificativo, sino como sustantivo que define a un tipo de cine) cuenta con numerosos defensores y detractores. De hecho, en función del concreto largometraje, cada espectador posee su subjetivo y particular ánimo para asumir y disfrutar de lo que, objetivamente, es irreal o, por el contrario, para asistir atónito y distante a las propuestas de ensueño y alucinación de diversos artistas imaginativos.

“Un gran viaje atrevido y maravilloso” pretende ser una cinta romántica, pero sustentada sobre una trama tan imposible que sólo encaja en la fantasía. La magia inexplicable que se acepta para asistir al viaje personal de la pareja protagonista forma parte consustancial del proyecto. Como punto de partida, se admite, pues el Séptimo Arte no conoce límites. Cuestión distinta supone llevar a cabo una aventura así de arriesgada sin saber si, al final, saldrá bien o mal.

El original realizador surcoreano Park Joong Eun (conocido artísticamente como “Kogonada”) transita peligrosamente por esa delgada línea que separa la genialidad de la absurdez.  Y, aunque la valentía de su apuesta queda fuera de toda duda, los resultados obtenidos, en mi opinión, se tornan endebles.

Un hombre y una mujer solteros se conocen en la boda de un amigo común. A partir de ese encuentro, un inexplicable giro de los acontecimientos les posibilita revivir instantes de su pasado. Se abre una puerta que les permite desplazarse a través del tiempo, embarcándose en ese “viaje atrevido y maravilloso” al que alude el título de la película. Ello les lleva a entenderse mejor en el presente y a, quizás, introducir algún cambio en sus actuales vidas.  

Me da la sensación de que esta idea encaja mejor al pensarla en la mente que al plasmarla en imágenes durante casi dos horas. Al margen de los desajustes derivados de transitar por el musical, la comedia, el drama, el romance y la fantasía, se generan un cúmulo de situaciones que no conectan entre sí con naturalidad. A mí, al menos, me rechinan varias secuencias, habida cuenta de que se trata de un género complejo y sometido a la subjetividad del espectador, no sólo en cuanto a sus gustos, sino a su conexión con lo sensible y lo mágico.  

Por ejemplo “¡Olvídate de mí!”, mítico film de culto de Michel Gondry, mostraba por medio de una plasmación fantasiosa una historia completamente imposible y disparatada. Y, mientras legiones de adeptos entendió la oferta, otro sector del público abandonó las salas de proyección impasible e indolente tras su visionado. Sin perjuicio de que juzgue visualmente atractivas determinadas partes del metraje y de que considere que sus protagonistas desempeñen una labor eficaz, ha asistido a este viaje incapaz de percibir esa maravilla que apunta en su rótulo.

Margot Robbie y Colin Farrell encabezan el reparto. Ella atesora tres nominaciones al Oscar (productora por “Barbie”, actriz secundaria por “El escándalo” y actriz principal por “Yo, Tonya”) y reúne en su filmografía interpretaciones como las de “Una cuestión de tiempo”, “El lobo de Wall Street” o “María, reina de Escocia”. En “Un gran viaje atrevido y maravilloso” desarrolla una buena actuación. Él, nominado a la estatuilla dorada por “Almas en pena de Inisherin”, ha destacado en “Minority Report”, “Veronica Guerin. En busca de la verdad” y “Al encuentro de Mr. Banks”. Tampoco desentona en ningún momento.

En papeles secundarios figuran Phoebe Waller-Bridge (vista en las series televisivas “Fleabag” y “Killing Eve”, y en “Indiana Jones y el dial del destino”), Kevin Kline (premio también de la Academia de Hollywood por “Un pez llamado Wanda”) y Hamish Linklater (“La gran apuesta”, “Magia a la luz de la luna”).


viernes, 10 de febrero de 2023

ALMAS EN PENA DE INISHERIN (The Banshees of Inisherin)


Resulta muy peligroso acudir a una sala de cine cargado de grandes expectativas sobre la proyección, ya que las posibilidades de que al final no se vean colmadas y se salga con un regusto amargo son elevadas. El panorama, sin embargo, mejora cuando, por sorpresa y sin perspectivas, la película termina sorprendiendo y agradando. Me enfrenté a “Almas en pena de Inisherin” conociendo ya la elogiosa propaganda sobre sus premios y nominaciones. Sus nueve nominaciones a los Oscar, diez candidaturas a los BAFTA y tres Globos de Oro obtenidos contribuían a esperar un largometraje sobresaliente que, aun sin poder calificarlo negativamente, me dejó una sensación de desilusión, más que de satisfacción.

La trama del film, muy mediatizada por la idea de la soledad y el aburrimiento, se halla casi predestinada a provocar cierta apatía en el público. Los paisajes fríos y solitarios, la estética austera y el motor conductor de la historia, centrado en una especie de desgana, me produjo sobre todo sopor. No obstante, se trata de una producción con elementos positivos, en virtud de su mezcla atípica entre comedia y drama que, en algunos casos, refleja ingenio y perspicacia a la hora de poner sobre la mesa asuntos incómodos. La obra parece una fiera sedada, cuyo notable potencial queda anestesiado a consecuencia de una estética melancólica y ermitaña.

El realizador Martin McDonagh se sitúa detrás de la cámara. Tras debutar con “Escondidos en Brujas” en 2008, hace apenas cinco años llamó la atención con la inclasificable “Tres anuncios en las afueras”, sin duda su mejor trabajo. Este cineasta británico posee un Oscar por el corto “Six Shooter” (2006), si bien todavía no lo ha logrado en la categoría de largometraje. Con “Almas en pena de Inisherin” dispone de una triple opción (productor, director y guionista) para alzarse con alguna estatuilla dorada el próximo 12 de marzo.

En una isla remota frente a la costa oeste de Irlanda, dos amigos de toda la vida se enfrentan cuando uno de ellos, sin razón alguna, pone fin a su relación de amistad. El desplazado busca ayuda para recuperarle o, si quiera, entender su comportamiento. Se atisba trascendencia e importancia en los temas tratados. Hasta se podría hablar de épica, de no ser porque el clima y la ambientación de todo el metraje conduce al letargo. Se precisa de una estrecha conexión con los personajes para implicarse a fondo como espectador que, en mi caso particular, no se produjo y que terminó por decantarme hacia la indiferencia, mala aliada a la hora de visionar cualquier título. Se trata de una propuesta correcta, pero su aluvión de reconocimientos y galardones se me antoja incomprensible aunque, al compararlo con los recibidos por “Todo a la vez en todas partes”, justificaría cambiar ese calificativo por el de desproporcionado.

Los actores Colin Farrell y Brendan Gleeson, que también coincidieron a las órdenes de McDonagh en la citada “Escondidos en Brujas”, asumen los papeles protagonistas. En el variopinto currículum del primero figuran títulos como “Minority Report”, “Ondine, la leyenda del mar”, “El Nuevo Mundo” o “Langosta”. Intérprete versátil y, al mismo tiempo, irregular, continúa desarrollando una carrera profesional interesante. Con este papel opta por fin al premio de la Academia de Hollywood. Gleeson, habitual secundario en numerosos filmes, ha intervenido en, entre otros, “Un horizonte muy lejano”, “Braveheart”, “A.I. Inteligencia Artificial”, “Sufragistas” y varias entregas de la saga de Harry Potter. Da vida a su personaje a la perfección. Junto a ellos intervienen Kerry Condon (“Tres anuncios a las afueras”), Barry Keoghan (“El sacrificio de un ciervo sagrado”, “Dunkerque”) y David Pearse (“El extranjero”).



viernes, 11 de marzo de 2022

THE BATMAN



A estas alturas de la Historia del Séptimo Arte, suponía un reto arriesgado abordar una nueva película sobre el personaje de Batman. La enorme proliferación de títulos con el hombre murciélago como protagonista, unida a la reciente y aclamada trilogía de Christopher Nolan encabezada por el actor Christian Bale, convertían tal propósito en una empresa difícil. Por ello, asumí con recelo la noticia del presente proyecto. Sin embargo, he de decir que el resultado final es, en términos generales, aceptable e, incluso, destacado en algún aspectos, si bien sigo anclando los tres largometrajes de Nolan en la cúspide de los filmes dedicados al célebre superhéroe de la factoría “DC Comics”. Su ritmo narrativo, su realización técnica y artística, su elenco y sus interpretaciones, así como la sólida combinación entre humor y acción, convierten a esas tres cintas en líderes indiscutibles, pero la propuesta de “The Batman” resulta cuando menos novedosa.

Cambia por completo las visiones de sus predecesoras y se sumerge en un universo lúgubre y pesimista en grado sumo. Desde su estética hasta su discurso, la propuesta se torna más siniestra. En este caso, la tristeza y la pesadumbre del héroe enmascarado, a las que se unen la plasmación de la corrupción y de la maldad generalizada, no dan opción a la gracia ni al divertimento ligero. Las tonalidades de la fotografía, la intensidad de la propia acción, las actuaciones de los actores y el contenido del guion se ponen al servicio de una trama oscura, tenebrosa y deprimente. Y en verdad se trata de un giro indispensable ya que, de lo contrario, nos hallaríamos ante una reiteración sin sentido. Se perciben sin disimulo ciertas influencias externas. Numerosas secuencias recuerdan a “Seven”, la magnífica obra de David Fincher o, dentro de su mismo género, a “Watchmen”. Obviamente, la gran obra protagonizada por Brad Pitt y Morgan Freeman se alza muy por encima de “The Batman”, pero refleja perfectamente el tono que se le ha querido dar a esta propuesta actual.

Entre sus fallos cabe señalar la duración claramente excesiva del metraje, que lastra parte de la tensión e intriga que recibe el espectador. Ese es un error grave. Asimismo, determinadas fases del relato avanzan con torpeza y algunos personajes no acaban de perfilarse con acierto. Aun así, y habida cuenta el riesgo asumido, merece cierta consideración por su apuesta visual.

Detrás de la cámara se sitúa Matt Reeves, de quien tuve conocimiento como realizador de la serie televisiva  “Felicity” y que, en su paso a la pantalla grande, se volvió bastante más retorcido, apostando por el terror de “Déjame entrar” (la versión interpretada por el nominado al Oscar por “El poder del perro” Kodi Smit-McPhee, y Chloë Grace Moretz) o por la ciencia ficción de “La guerra del planeta de los simios” y “El amanecer del planeta de los simios”. Posee una habilidad incuestionable para el rodaje de escenas que, como vía para subrayar el guion, dotan de la máxima rentabilidad a la escenografía y a la ambientación.

Y es que, aunque parezca una simplificación, el cine mayormente se dedica a contar dos tipos de historias (de amor o de lucha entre el bien y el mal) y en las segundas abundan cada vez más las que recalcan su matiz desesperanzador. Ciertamente, existen pocas razones para ser optimista en este mundo y, por ello, tendemos a evocar a un superhéroe justiciero que castigue a los malvados de un modo rápido e implacable. La novedad de “The Batman” estriba en que aquí el vengador deambula más deprimido que nunca ante el escaso éxito en su pugna por que triunfe el bien y parece que esa batalla sí se ha perdido.

Da vida al hombre murciélago Robert Pattinson, célebre por la saga de “Crepúsculo” y con participaciones en otros títulos de interés como “Z, la ciudad perdida” o “El faro”. Aunque no desentona como Batman, sí lo hace como Bruce Wayne. Le acompañan Zöe Kravitz (“Mad Max: Furia en la carretera”, “Divergente”), Paul Dano -que acrecienta su lista de perfiles estrambóticos y lunáticos (“Looper”, “Pequeña Miss Sunshine”, “Prisioneros” “Pozos de ambición”)-, Colin Farrell (“Al encuentro de Mr. Banks”, “Corrupción en Miami”), Jeffrey Wright (“Los idus de marzo”, “Casino Royale”, “Syriana”), Peter Sarsgaard (“El caso Fischer”, “An Education”) y John Turturro (“Quiz Show”, “Barton Fink”).



viernes, 30 de noviembre de 2018

VIUDAS (Widows)

El interesante cineasta británico Steve McQueen (nada que ver, obviamente, con el famoso actor norteamericano cuyo nombre comparte) ya ha demostrado un sorprendente poderío narrativo, pese a que su filmografía todavía es reducida. Debutó en 2009 con el largometraje “Hunter”, obteniendo el premio BAFTA al mejor director relevación y varios premios en el prestigioso Festival de Cannes. Después filmó la corrosiva, contundente e impactante cinta “Shame”, que arrasó en la Mostra de Venecia de 2011, ofreciendo un brillante conjunto de interpretaciones sobresalientes. Y con la demoledora “12 años de esclavitud” obtuvo tres Oscars en 2014, entre ellos el de mejor película. Por tanto, cabe afirmar que todos sus proyectos pueden contarse como aciertos y muestran que McQueen no es el típico realizador que se limita a contentar a productores y a espectadores. Muy al contrario, se afana en remover las entrañas del público poniendo el dedo sobre incómodas llagas para, desde ahí, ofrecer una obra compleja y reflexiva. Posee la extraña habilidad de, pese a incomodar con sus propuestas, lograr que las personas salgan satisfechas de la sala de proyección. Por ello, le considero uno de los directores de cine más atrayentes en la actualidad. 
Ahora llega a las pantallas con el estreno de su cuarto título, “Viudas”, un thriller que pretende responder a los tradicionales cánones del género, pero aportando esa carga adicional de análisis sociológico. McQueen arrastra al tradicional protagonista de las cintas de acción hasta posicionarle en el rol de tipo normal a cargo de una vida ordinaria, aunque desordenada. No puede negarse que en esta ocasión se ha dejado llevar por un mayor número de convencionalismos que en anteriores trabajos. En ese sentido, se aprecian algunos tópicos y se intuyen ciertas rendiciones esporádicas a fórmulas más habituales, con el fin de conseguir un espectáculo más efectivo. No obstante, sólo es posible llegar a esta conclusión comparando “Viudas” con sus obras anteriores, por más que tanto su energía narrativa como su estilo singular se mantienen. El londinense atesora suficiente categoría como para imprimir su personal sello artístico a todas sus filmaciones, siendo capaz de transformar una historia insulsa y repetitiva en un ejercicio cinematográfico de alto nivel. 
El relato está basado en una miniserie británica de 1983 donde los personajes centrales son cuatro mujeres cuyo único punto en común es la deuda que han heredado como consecuencia las actividades criminales de sus difuntos esposos. La existencia de cada una de ellas es completamente diferente pero, dadas las circunstancias, deciden tomar las riendas de su destino y conspirar para forjarse un futuro con reglas propias en el que no se vean arrastradas por ese destino tan poco propicio que les aguarda. 
Tal vez no nos hallemos ante el mejor trabajo de Steve McQueen. Sin embargo, le sirve para consolidarse como uno de los referentes del moderno Séptimo Arte. Su tendencia a dotar de intensidad cada plano lo eleva por encima de muchos de sus colegas de profesión y este último film destaca sin apenas dificultad sobre el resto de thrillers de la presente temporada. 
El reparto está encabezado por la siempre acertada Viola Davis, actriz todo terreno con una inmensa virtud para abordar los más diversos papeles en géneros de todo tipo. Ganadora de la estatuilla dorada de Hollywood gracias a su extraordinaria interpretación en “Fences”, cuenta en su haber con un ramillete de emblemáticos papeles y de secuencias memorables, lo que la convierte en una apuesta segura dentro de cualquier elenco. En esta ocasión, su actuación constituye uno de los motores de la narración, mientras que el resto de viudas -Elizabeth Debicki, Michelle Rodriguez y Cynthia Erivo- le van a la zaga. Dentro del apartado masculino figuran algunos nombres muy destacados que, pese a su participación secundaria dentro la trama, iluminan cualquier cartel y culminan este casting de lujo. Se trata de Liam Neeson, Robert Duvall y Colin Farrell.

Trailer en castellano


Trailer en versión original


Datos del filme

Título original: Widows
Año: 2018
Duración: 128 min.
País Reino Unido
Dirección: Steve McQueen
Guion: Gillian Flynn, Steve McQueen (Personajes: Lynda La Plante)
Música: Hans Zimmer
Fotografía: Sean Bobbitt
Reparto: Viola Davis, Michelle Rodriguez, Elizabeth Debicki, Cynthia Erivo, Colin Farrell, Brian Tyree Henry, Daniel Kaluuya