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viernes, 8 de noviembre de 2024

JURADO Nº 2 (Juror #2)



Desde hace algún tiempo, existe una especie de leyenda sobre cuál será la última película que dirija Clint Eastwood. Ahora, a sus noventa y cuatro años, acaba de estrenar un nuevo largometraje. Pero, cuando en 2021 llegó a las pantallas “Cry Macho”, muchos lo describieron como el epílogo de su larga carrera. Ahora sucede lo mismo con “Jurado Nº2”, su trabajo más reciente, publicándose comentarios y referencias que lo asocian a la despedida profesional de este emblemático actor y director. Por prudencia, no me atrevo a manifestarme, pero todo parece indicar que entrará en el Libro Guinness de los Récords como el cineasta más longevo en activo.

Eastwood representa a la perfección la cinematografía norteamericana. En el ejercicio de sus facetas como intérprete, realizador o productor, su extensa y ecléctica trayectoria refleja un estilo artístico que, a la vez de un sello personal, se alza como emblema de la cultura estadounidense. Figura venerada y respetada, puede presumir de contar en su haber con varias obras maestras y numerosas aportaciones sobresalientes al Séptimo Arte. Ganador de cuatro Oscars, pasará a la Historia del Cine con mayúsculas gracias a títulos como “Sin perdón”, “Million Dollar Baby” o “Los puentes de Madison”.

Esta nueva propuesta se podría encuadrar dentro del subgénero que en Estados Unidos denominan “Courtroom Movies” o cintas sobre juicios, que tantos filmes de calidad ha generado, entre ellos “12 hombres sin piedad”, “Matar a un ruiseñor”, “Testigo de cargo”, “Veredicto final” y un larguísimo etcétera. “Jurado Nº2” constituye una digna continuación de ese magnífico listado, ya que entretiene y elabora una propuesta argumental y cinematográfica seria. Más allá de la reflexión sobre la justicia, la culpa o la ética, la oferta de Eastwood destila intensidad y excelencia. Me atrevería a calificarla como la mejor desde “Gran Torino”, que ya ha superado los tres lustros.

Un ciudadano aparentemente normal y familiar es seleccionado como jurado en un juicio por asesinato. Durante la vista, se enfrentará a un dilema moral que le afecta a él y al acusado. En función de la decisión que adopte será el resultado de la sentencia, dependiendo de ello la declaración de inocencia o de culpabilidad del imputado.

A través de un ajustado metraje, el realizador logra aglutinar el thriller y el drama con sorprendente soltura. A título personal, sé que en el futuro volveré a revisar con agrado “Jurado nº2” (circunstancia poco frecuente en mi caso), pues me confieso un gran apasionado del género de tribunales, cuyas tramas se centran en los enjuiciamientos y la aplicación del Derecho. No descarto que sea deformación profesional, pero aquí he encontrado una muestra artística estupenda, incisiva y hasta profunda, que además no olvida la esencia del entretenimiento.

Su protagonista, Nicholas Hoult, se dio a conocer con apenas doce años en “Un niño grande”, junto a Hugh Grant. Además de en las sagas de “X-Men” y “Mad Max”, ha intervenido en “Un hombre soltero”, “La favorita” o “Tolkien”. Desempeña una buena labor bajo una batuta muy profesional. Le acompañan Toni Collette (“Las horas”, “El sexto sentido”, “Hereditary”), J.K. Simmons (Oscar por “Whiplash” y secundario de lujo en las exitosas “Spiderman”, “La La Land” o “Juno”) y Kiefer Sutherland (“Algunos hombres buenos”, “Última llamada”, “Tiempo de matar”). El futuro dirá si nos hallamos o no ante la despedida de Clint Eastwood. Sería, en todo caso, una despedida lucida y un gran punto final para una carrera memorable.




viernes, 1 de octubre de 2021

CRY MACHO


Clint Eastwood representa a la perfección a la cinematografía norteamericana. En el ejercicio de sus facetas como actor, realizador o productor, su extensa y ecléctica trayectoria refleja un estilo artístico que ha marcado, tanto un sello personal, como un emblema de la cultura estadounidense. Con noventa y un años cumplidos y más de sesenta inmerso en el mundo del cine y la televisión, nos hallamos ante un referente indiscutible. Director venerado y autor respetado, puede presumir de varias obras maestras y de numerosas aportaciones sobresalientes al Séptimo Arte. Una vez ampliada su imagen inicial de tipo rudo y violento (encarnada en ese Harry “el sucio” apuntando con una Magnum 44 y pronunciando la icónica frase “venga, alégrame el día”), se ha descubierto a un completo y sensible cineasta, capaz de regalar a los espectadores maravillosas secuencias. Ganador de cuatro Oscars, Eastwood pasará con mayúsculas a la Historia del cine gracias a títulos como “Sin perdón”, “Million Dollar Baby” o “Los puentes de Madison”. No obstante, por edad, parece inevitable la cercanía de su ocaso y con “Cry Macho” resulta ya evidente la intención de comenzar a escribir su epílogo profesional.

Con esta última obra, que recuerda a un soneto pausado, reflexiona sobre diversos aspectos trascendentales, recurriendo para ello a los arquetipos más arraigados de la idiosincrasia de su país. Los paisajes naturales, el espíritu vaquero y los sombreros tejanos se filman con el afán de combinar la naturaleza con el alma humana, dejando a su paso una sensación de homenaje póstumo. Se percibe que el protagonista está de vuelta de todo y con ganas de sentenciar lecciones aprendidas. En ese sentido, se trata de un largometraje de trama sencilla, narración sosegada y envoltura tierna. 

Aun sin aproximarse a sus grandes creaciones y dejando atrás la contundencia de sus mejores trabajos, no cabe duda de que el californiano es habilidoso contando historias y, por tanto, consigue armar un buen relato que alcanza por momentos unos niveles de sensibilidad y lucidez dignos de elogio. El problema estriba en la altura de su listón, tan elevada que el ritmo de sus producciones no permite mantenerlo siempre. En definitiva, una obra menor dentro de la filmografía de Eastwood, pero no en el conjunto de la cinematografía norteamericana.

Una ex estrella de rodeo y criador de caballos retirado acepta el encargo de un antiguo jefe para traer de vuelta a casa a su hijo pequeño desde México y, de ese modo, alejarlo de su madre alcohólica. Durante el viaje ambos se embarcarán en una inesperada aventura. Cabría pensar que apenas queda nada de aquel actor que rodaba spaguetti westerns en Almería, pues no podían vislumbrarse en sus inicios su madurez y consistencia posteriores. Sin embargo, ha mantenido a lo largo de las décadas esa particular y atrayente presencia delante y detrás de la cámaras, y algunos de sus rasgos de antaño permanecen inalterables medio siglo después. Incluso ahora, pese a evidenciar puntuales signos de fragilidad, consigue aprobar con soltura. Sin duda quien tuvo, retuvo.         

El protagonismo del film recae en el propio Eastwood, hasta el punto de que el resto de intérpretes son bastante desconocidos, incluso en algunos casos debutantes, circunstancia que les no impide unas correctas interpretaciones. Además, en el terreno de la dirección de sus actores, el veterano cineasta logra ese delicado equilibrio entre la actuación natural y la supeditada al desarrollo de un guion.



viernes, 8 de marzo de 2019

MULA (The Mule)

No creo que ningún seguidor de los primeros treinta años de carrera profesional de Clint Eastwood pudiera siquiera imaginar la repercusión artística y cinematográfica que éste alcanzaría en las tres siguientes décadas. Ahora, tras más de sesenta años inmerso en el mundo del cine y la televisión, se trata de un referente indiscutible, director venerado y autor respetado con varias obras maestras en su haber y un puñado de sobresalientes aportaciones al Séptimo Arte. Sin embargo, en sus inicios no pasó de ser un actor encasillado en personajes de bravucones y marcado por películas violentas. Su imagen de Harry “el sucio” apuntando con una Magnum 44 y pronunciando la icónica frase “venga, alégrame el día” refleja perfectamente a qué me refiero. Ganador de cuatro Oscars, Eastwood pasará a la Historia del cine con mayúsculas gracias a títulos como “Sin perdón”, “Million Dollar Baby” o “Los puentes de Madison”. A punto de cumplir ochenta y nueve años, sigue en la brecha como productor, intérprete y director aunque, por edad, parece inevitable que se acerque a su ocaso creativo, si bien en su caso concreto hablamos de ese crepúsculo reservado tan sólo a unos pocos elegidos, un selecto círculo de seres bendecidos con una sensibilidad y una capacidad inusuales, traducidas en una evolución intachable y unos largometrajes contundentes. 
Su prolífica trayectoria abarca una gran variedad de trabajos, no todos merecedores de loas y aplausos. De hecho este último estreno, “Mula”, no figura entre lo más destacado de su filmografía y, aun así, la cinta resulta más que aceptable y ofrece un sugerente nivel de entretenimiento merced a una historia bien narrada, unos personajes interesantes, un ritmo algo ecléctico pero efectivo y una atmósfera visual que engancha. En este sentido, la fotografía del canadiense Yves Bélanger ayuda enormemente a que la trama conecte con el espectador y, si no va más allá, es porque el guion tampoco da para más. Sin embargo su objetivo, basado en una distracción amena y una recreación creíble, se cumple. Con el trasfondo de una permanente atmósfera oscura (no tanto por la luz como por el ocaso vital del protagonista, que impregna todo el metraje), asistimos a casi dos horas de correcta filmación. 
Un anciano veterano de la Segunda Guerra Mundial, solitario y en quiebra económica y existencial, termina aceptando un empleo de transportista. En principio, parece una ocupación bastante fácil pero, sin él sospecharlo, en realidad lo que está transportando es droga para un cartel mexicano. Todo se complica cuando un agente de narcóticos se cruza en su camino. 
Pese al tono general de despedida que acompaña a la película, es difícil precisar si supondrá el adiós definitivo del famoso cineasta californiano. Se dijo que su muerte en “Gran Torino” constituía su peculiar modo de decir adiós a su faceta interpretativa, pero aquí está de nuevo con otra actuación que, a todas luces, no es ningún broche de oro. Bien es cierto que, sin aportar momentos realmente estelares, transmite una especie de melancolía bucólica enlazada con cierto aire de ajuste de cuentas con el mundo que, a la postre, proporciona un divertimento extraño e infrecuente. 
Le acompaña en el reparto un cada vez más popular Bradley Cooper, todavía saboreando las mieles del éxito de su excelente versión de “Ha nacido una estrella” y con nada menos que siete nominaciones a la estatuilla dorada en su currículum (de ellas, cuatro como actor). Nos hallamos ante otro ejemplo de una figura que ha sabido mostrar un enorme talento más allá de la presencia y el atractivo físico y al que la estrecha relación de amistad que ha entablado con el propio Eastwood sin duda le ha beneficiado. A cargo de papeles secundarios se encuentran nombres reconocidos como Andy García (cuya participación en “El padrino III” presagiaba un futuro prometedor que se ha ido diluyendo con el paso del tiempo), Laurence Fishburne (“Matrix”, Mystic River”, “Los chicos del barrio”) o la oscarizada por “Balas sobre Broadway Dianne Wiest, muy recordada por sus papeles en “Eduardo Manostijeras” y “Hannah y sus hermanas”.

Trailer en español


Trailer en versión original


Datos del filme

Título original: The Mule
Año: 2018
Duración: 116 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Clint Eastwood
Guion: Nick Schenk (Artículo: Sam Dolnick)
Música: Arturo Sandoval
Fotografía: Yves Bélanger
Reparto: Clint Eastwood, Bradley Cooper, Michael Peña, Taissa Farmiga, Laurence Fishburne, Ignacio Serricchio, Alison Eastwood, Dianne Wiest,

miércoles, 30 de mayo de 2018

CLINT EASTWOOD

Clint Eastwood nació en San Francisco el 31 de mayo de 1930. Actor, director, productor, músico y compositor estadounidense, alcanzó la popularidad en 1959 gracias a su personaje televisivo de Rowdy Yates, en la serie “Rawhide”. Su actuación llamó la atención del realizador italiano Sergio Leone, que creó junto al intérprete un subgénero cinematográfico denominado popularmente “spaghetti western”. Su primer título conjunto fue “Por un puñado de dólares” (1964), al que siguieron “La muerte tenía un precio” (1965) y “El bueno, el feo y el malo” (1966). A finales de los años sesenta colaboró con otro de sus maestros, Don Siegel, filmando con él “La jungla humana” (1968), “Dos mulas y una mujer” (1969), “Harry el sucio” (1971), “El seductor” (1971) y “Fuga de Alcatraz” (1979). 

En 1971, tras aparecer en famosas cintas como el musical “La leyenda de la ciudad sin nombre” (1969), de Joshua Logan o “Los violentos de Kelly” (1970), de Brian G. Hutton, Eastwood dio el salto a la dirección, debutando con “Escalofrío en la noche” (1971), a la que siguieron “Infierno de cobardes” (1972) y “Ruta suicida” (1977). A continuación participó en films como “El jinete pálido” (1985), “El sargento de hierro” (1986), “Cazador blanco, corazón negro” (1990) y, sobre todo, “Bird” (1988), biopic sobre el músico de jazz Charlie Parker. 

En los noventa termina de alcanzar por fin la gloria gracias a “Sin perdón” (1992), obra crepuscular del Oeste por la que ganó el Oscar al mejor director y a la mejor película, además de ser nominado como mejor actor. Otras muestras de su filmografía son “En la línea de fuego” (1993), de Wolfgang Petersen, “Un mundo perfecto” (1993), “Los puentes de Madison” (1995), “Medianoche en el jardín del bien y del mal” (1997), “Space Cowboys” (2000), “Mystic River” (2003) y “Million Dollar Baby” (2004), ya detrás de las cámaras. Por “Million Dollar Baby” fue galardonado de nuevo con la estatuilla dorada y con el Globo de Oro a la mejor dirección. 

Entre sus rodajes más recientes destacan “Banderas de nuestros padres” (2006) y “Cartas desde Iwo Jima” (2006), donde ofrecía desde diferentes perspectivas dos versiones de una batalla de la Segunda Guerra Mundial que aconteció en la citada isla japonesa. También sobresalió en “Gran Torino” (2008), “Invictus” (2009), con Morgan Freeman dando vida a Nelson Mandela, la historia sobrenatural de “Más allá de la vida” (2010), protagonizada por Matt Damon, y “J. Edgar” (2011), biografía de J. Edgar Hoover, director del FBI, con Leonardo DiCaprio como estrella. Más tarde realizó “Jersey Boys” (2014), otro biopic del grupo pop Four Seasons y “El francotirador” (2014), basada en las experiencias auténticas del militar Chris Kyle -encarnado por Bradley Cooper.- Posteriormente, Eastwood eligió otro personaje real, el piloto aéreo Chesley “Sully” Sullenberger, interpretado por Tom Hanks, para rodar “Sully” (2016), donde recrea un accidente aéreo sobre el río Hudson de Nueva York en el mes de enero de 2009. Su último trabajo hasta la fecha es “15:17 – Tren a París” (2018), basado en un suceso ocurrido en 2015, cuando tres soldados estadounidenses impidieron un atentado terrorista en un ferrocarril francés.

Escena de "Sin perdón"




Escena de "Million Dollar Baby"