miércoles, 12 de diciembre de 2012

JENNIFER CONNELLY


Jennifer Lynn Connelly nació en Catskill Mountains, Nueva York, el 12 de diciembre de 1970. Hija única de un comerciante textil y de una marchante de antigüedades, creció en el barrio de Brooklyn. Posee ascendencia irlandesa, noruega, rusa y polaca. A los diez años, unos amigos de la familia sugirieron a sus padres que la enviaran a una selección de modelos infantiles. Fue así como inició su carrera publicitaria. Pronto comenzó a aparecer en portadas de revistas y en anuncios de televisión, la mayoría de éstos en Japón. También intervino en videoclips musicales, como el de Duran Duran "Union of the Snake". La neoyorquina logró debutar en el cine de la mano del realizador italiano Sergio Leone en la magnífica película "Érase una vez en América" (1984).

Más tarde, inició estudios de interpretación en la Universidad de Stanford, con Roy London, Howard Fine y Harold Guskin. Tras su trabajo con Leone, y ya en la década de los ochenta, la joven protagonizó en Italia el film de terror “Phenomena” (1985), dirigido por Darío Argento. Asimismo, actuó junto al cantante David Bowie en la cinta fantástica “Dentro del laberinto” (1986), a las órdenes de Jim Henson. En los noventa compartió créditos con Don Johnson en “Labios ardientes” (1990), thriller erótico de Dennis Hopper e, igualmente, pudo ser vista en “Rocketeer” (1991), adaptación del cómic del mismo nombre que realizó Joe Johnston. Con su protagonista masculino, Bill Campbell, mantuvo un noviazgo que finalizó en 1996. Otros títulos estrenados en esa etapa fueron “Mulholand Falls: La brigada del sombrero” (1996) de Lee Tamahori, “El secreto de los Abbott” (1997) de Pat O’Connor, y “Dark City” (1998), muestra de ciencia-ficción firmada por Alex Proyas.

Con el cambio de siglo, Connelly alcanzó su mejor nivel profesional gracias a “Una mente maravillosa” (2001), biopic dirigido por Ron Howard y co-protagonizado por Russell Crowe. Por su personaje de esposa de Crowe, consiguió el Oscar y el Globo de Oro en la categoría de mejor actriz secundaria. Posteriormente, participó en “Hulk” (2003) de Ang Lee y en “Casa de arena y niebla” (2003), con Vadim Perelman detrás de la cámara, donde volvió a dar sobradas muestras de su calidad como intérprete. Otros trabajos realizados por la actriz durante esos años fueron el film de terror "Dark Water" (2005), el drama urbano "Juegos secretos" (2006) y la excelente "Diamante de sangre" (2006), acompañada por Leonardo DiCaprio. La cinta denunciaba el comercio ilegal de diamantes y la actriz brilló una vez más gracias a su destacado papel. Intervino junto a Keanu Reeves y Kathy Bates en el remake del "Ultimátum a la Tierra" de Robert Wise. En "¿Qué les pasa a los hombres?" (2009) daba vida a Janine, vértice de un triángulo amoroso formado también por Bradley Cooper y Scarlett Johansson. Y en la comedia "¡Qué dilema!" (2011) fue la novia de Vince Vaughn.

Respecto a su vida privada, su primer hijo -Kai- nació el 6 de julio de 1997, fruto de la relación con el fotógrafo David Dugan. Desde enero de 2003 está casada con el también actor Paul Bettany, a quien conoció en el rodaje de “Una mente maravillosa". Con él ha tenido dos hijos más, Stellan Bettany (llamado así como homenaje al gran amigo y colega de su padre, el también intérprete Stellan Skarsgard), que vino al mundo el 5 de agosto de 2003 y Agnes Lark, nacida el 31 de mayo de 2011.

A continuación, algunas escenas de sus películas:

UNA MENTE MARAVILLOSA (Escena en versión original)



DIAMANTE DE SANGRE (Escena en versión original)




viernes, 7 de diciembre de 2012

LA VIDA DE PI (Life of Pi)


Al escritor chino Lin Yutang se le atribuye esta célebre frase: “La mitad de la belleza depende del paisaje y la otra mitad del hombre que lo mira”. Algo similar ocurre con el Séptimo Arte y, en general, con cualquier otra manifestación artística. La especial conexión entre lo que expresa el artista y lo que siente quien observa su creación depende tanto de la brillantez del primero como de la predisposición del segundo para captar y dotar de significado a su obra. En este caso, para poder disfrutar plenamente de “La vida de Pi” es necesaria una especial inclinación del espectador hacia el cine fantástico, las fábulas, los cuentos y la magia. Si no es así, a pesar de sus méritos técnicos y visuales, su visión puede resultar indigesta y es muy probable que varias de las perlas que esconde su guion pasen desapercibidas, ocultas tras una injusta consideración del largometraje como una narración infantil y falta de sentido.

Ang Lee es un cineasta valiente y todoterreno. Valiente, porque suele embarcarse en proyectos arriesgados a sabiendas de las polémicas y de los posibles problemas económicos que pueden llevar aparejados. Aun así, aborda sus obras con innegable calidad cinematográfica y exquisita fidelidad a su personalidad como artista. Todoterreno, porque se atreve con géneros tan diversos como la acción (“Hulk”), el drama de estilo inglés (“Sentido y sensibilidad”), la comedia (“El banquete de bodas”), la mística y las artes marciales (“Tigre y dragón”), el amor comprometido (“Brokeback Mountain”) o el thriller (“Deseo, peligro”). Buen narrador y gran conocedor de su profesión, sus trabajos nunca son mediocres y siempre se puede extraer algo de interesante de ellos.

“La vida de Pi” se compone de dos partes bien diferenciadas. Sus primeros cuarenta y cinco minutos están llenos de colorido, emotividad y diálogos divertidos. Hasta ese momento presagia ser una biografía imaginativa y entretenida. Pero, posteriormente, el resto del metraje se centra en el naufragio del protagonista y en su soledad en una pequeña barcaza, con la única compañía -y amenaza- de un tigre. Y es aquí donde el realizador capea como puede las enormes dificultades y los numerosos hándicaps para dotar de un ritmo uniforme a la narración. Porque cincuenta minutos girando en torno a una situación tan precaria conducen a que el film resulte, a ratos, monótono y aburrido, a pesar de la permanente vistosidad de sus imágenes. Cambia el tono y la agilidad, lo que va en detrimento de la brillantez, pero en ningún caso deja de ser una experiencia digna de presenciarse. De hecho, es precisamente en este tramo de la proyección donde el tremendo mérito del cineasta se hace más patente. En otras manos, hubiese sido una losa que habría hundido irremediablemente un producto que remonta de nuevo gracias a unos giros de guion que hacen dudar al espectador sobre qué extremos de lo contado ha sido real y cuáles fruto de la imaginación desbordante del protagonista que narra su vida.

Personalmente, prefiero el período inicial, mucho más rico en argumentos y en entretenimiento, con magníficas escenas que reflejan la relación entre el personaje cuando era niño y sus padres, llena de contenidos educativos que invitan a la reflexión. “Creer en todo al mismo tiempo es lo mismo que no creer en nada”. “Prefiero que creas en algo que yo no acepte, a que lo aceptes tú todo a ciegas”. Son solo algunos ejemplos de unos muy bien hilvanados diálogos inscritos en una trama que, aparentemente, -pero solo aparentemente- es un cuento.

Trailer en castellano


Trailer en versión original


Datos del film:

Película: La vida de Pi. Título original: Life of Pi.
Dirección: Ang Lee.
País: USA. Año: 2012. Duración: 127 min. Género: Drama.
Interpretación: Suraj Sharma (Pi Patel), Irrfan Khan (Pi adulto), Tabu (Gita Patel), Rafe Spall (escritor), Adil Hussain (padre de Pi), Gérard Depardieu (Cook).
Guion: David Magee; basado en la novela homónima de Yann Martel.
Producción: David Womark, Gil Netter y Ang Lee.
Música: Mychael Danna.
Fotografía: Claudio Miranda.
Montaje: Tim Squyres.
Diseño de producción: David Gropman.

martes, 4 de diciembre de 2012

JEFF BRIDGES


Jeffrey Leon Bridges nació en Los Ángeles el 4 de diciembre de 1949. Más conocido como Jeff Bridges, es  intérprete pero también músico, productor, fotógrafo, dibujante y hasta viticultor. Ganador del Oscar, el Globo de Oro y el Premio del Sindicato de Actores, es hijo de los actores Dorothy Dean Simpson y Lloyd Bridges -“Sólo ante el peligro”,“Aterriza como puedas”-. Con apenas dos años Bridges intervino junto a su madre y su hermano mayor Beau, en la cinta “Libertad bajo palabra” (1951) de John Cromwell. A finales de los años cincuenta y durante la década de los sesenta comenzó a aparecer en la pequeña pantalla en algunas series protagonizadas por su padre, como “Sea Hunt” o “The Loner”.

Debutó en el cine con “Odio en las aulas” (1970), drama dirigido por Paul Bogart. Pero fue con el rodaje de “La última película” (1971) de Peter Bogdanovich cuando le llegaron la fama y el éxito. El film, por el que fue nominado a la estatuilla de Hollywood al mejor actor secundario, estaba coprotagonizado por Timothy Bottoms y Cybill Shepherd. EL galardón recaería en su compañero de reparto Ben Johnson. Más tarde trabajó con John Huston en “Fat City, Ciudad Dorada” (1972), acompañado de la modelo Candy Clark, que se convertiría después en su pareja sentimental. Tras su ruptura, inició un noviazgo con Valerie Perrine, compañera de reparto en “El último héroe americano” (1973), de Lamont Johnson. Por “Un botín de 500.000 dólares” (1974), a las órdenes de Michael Cimino y junto a Clint Eastwood, Bridges optó de nuevo sin fortuna al Oscar a mejor actor secundario. En aquella ocasión se lo arrebató Robert De Niro por “El Padrino parte II”. En 1977 contrajo matrimonio con la fotógrafa Susan Geston. La pareja, que tiene tres hijas en común, se conoció durante el rodaje de “Rancho Deluxe” (1975), de Frank Perry. Durante la segunda mitad de los años setenta el californiano participó en títulos como “King Kong” (1976), remake de John Guillermin coprotagonizado por Jessica Lange o “Alguien mató a su marido” (1978), donde volvió a coincidir con Lamont Johnson detrás de la cámara.

Ya en los años ochenta continuó cimentando su popularidad con largometrajes como los de ciencia-ficción “Tron” (1982), de Steven Lisberger y “Starman” (1984), de John Carpenter -su tercera nominación al Oscar, ahora en la categoría de actor principal, y que fue a parar a manos de F. Murray Abraham por “Amadeus”-, “8 millones de maneras de morir” (1986) de Hal Ashby, “Nadine” (1987), junto a Kim Basinger, “Tucker” (1988), de Francis Ford Coppola, o “Los fabulosos Baker Boys” (1989), uno de sus mejores trabajos, donde compartió cartel con Michelle Pfeiffer y su hermano Beau.

En los noventa sus numerosos proyectos alcanzaron menor fortuna. Tan sólo caben ser resaltados “El rey pescador” (1991), fantasía dirigida por Terry Gilliam y “El Gran Lebowski” (1998), de los hermanos Coen. El resto, incluida "Texasville" -la fallida secuela de "La última película"- pasó muy desapercibido.

Con la llegada del nuevo siglo su carrera volvió a despuntar merced a los estrenos de “Candidata al poder” (2000), que le valió su última nominación al Oscar como secundario (el afortunado fue Benicio del Toro por “Traffic”), “Seabiscuit” (2003), con Tobey Maguire y Chris Cooper, o “Una mujer difícil” (2004), adaptación de John Irving que volvió a emparejarle con Kim Basinger después de su experiencia en "Nadine”. En "Iron Man" (2008), con la cabeza rapada y barba, era Obediah Stone/Iron Monger, socio y rival de Robert Downey Jr. Un año después obtuvo al fin el merecido premio de la Academia de Hollywood por "Corazón rebelde" (2009), donde interpretaba a un cantante de country. Este papel también le reportó el  Globo de Oro como mejor actor dramático. Su última candidatura a la preciada estatuilla se la debe al western de los hermanos Coen "Valor de ley (True Grit)" (2010), en el que da vida a Rooster Cogburn, personaje que ya interpretara medio siglo atrás el cowboy por excelencia John Wayne.

Escena de "La última película" (En versión original)


Escena de "Los Fabulosos Baker Boys" (En versión original)