viernes, 31 de julio de 2015

EL SECRETO DE ADALINE (The Age of Adaline)


He de reconocer que hasta ahora no conocía al joven realizador Lee Toland Krieger. Su nombre no me sonaba de nada ni había visto ninguno de sus anteriores trabajos, a pesar de que con tan sólo treinta y dos años ha rodado cuatro largometrajes, obteniendo incluso un premio en el Festival de Cine Internacional de Denver. Pero ya me he apresurado a anotarlo en mi listado de cineastas a quienes seguir la pista, porque su última cinta -“El secreto de Adaline”- me ha parecido una pequeña joya cuya visión he agradecido sobremanera, acostumbrado como estoy a soportar numerosos títulos mediocres, repetitivos y sin alma. 
Se trata de una historia de amor que, como ocurre con otras muchas de sus manifestaciones artísticas -sean cinematográficas, musicales o literarias- cuenta con ingredientes comunes a todas ellas. Sin embargo, evidencia un planteamiento original y plasma el tema con acierto, combinando con inusual maestría el estilo clásico con una apuesta arriesgada y diferente. Parece un extraño y delicioso cruce entre “Eduardo Manostijeras” de Tim Burton y “Enamorarse”, de Ulu Grosbard, films coprotagonizados por Johnny Depp y Winona Ryder en 1990 y por Robert de Niro y Meryl Streep en 1984, respectivamente. Del primer título hereda la vertiente fantástica y cierta estética visual mágica, reflejando aquel inexplicable fenómeno que marcaba a su protagonista por una extraña nevada. Y del segundo, presenta una relación de pareja de modo simple y sin artificios, a través de una filmación pausada y acorde con una banda sonora intimista y melancólica, por lo que logra momentos de una gran emotividad. En este sentido, puede calificarse como una película romántica al más puro estilo clásico. 
Adaline Bowman nace a comienzos del siglo XX. A los veintinueve años, y como consecuencia de un accidente en el que se concitan extraños fenómenos meteorológicos y físicos, recibe el don de la eterna juventud. Ya no envejecerá más. Ello le obliga a llevar una vida solitaria para que sus amigos y conocidos no se percaten nunca de dicha circunstancia. Con el paso del tiempo, se muda a otra ciudad y desaparece. Al cabo de ocho décadas, conoce a Ellis Jones, un hombre por el que se plantea dejar de huir. 
Aun constatando algún elemento brusco y forzado en el guion, “El secreto de Adaline” es una notable película, bien narrada y alejada de los productos que acaparan últimamente las carteleras. Tal vez resulte pesada para los incondicionales de un tipo de cine más ágil y para quienes vinculan el entretenimiento con la acción. Sin embargo, aquellos que se dejen llevar por los relatos sosegados y conmovedores disfrutarán con su propuesta y desearán volver a verla en el futuro. 
Blake Lively y Michiel Huisman dan a vida a la pareja protagonista. Ella saltó internacionalmente a la fama gracias a la serie televisiva “Gossip Girl”. Posteriormente, intervino en “Salvajes” de Oliver Stone y en breve participará en el próximo proyecto que Woody Allen prevé rodar en 2016. Su correcta interpretación la avala para ampliar su filmografía en el futuro. En cuanto a su compañero, también ha triunfado en la archifamosa “Juego de tronos”, mientras que en la gran pantalla se le ha podido ver en “Alma salvaje” y “Guerra Mundial Z”. Algunos secundarios de lujo, como Harrison Ford, Ellen Burstyn y Kathy Baker, completan el elenco. Ford -cuyo último papel destacable se remonta a 1999 en “Caprichos del destino” de Sydney Pollack- recupera aquí algunas de sus demostradas cualidades de antaño. Estrenará próximamente la séptima entrega de “La guerra de las galaxias”. En cuanto a Ellen Burstyn, ha estado nominada al Oscar en seis ocasiones, ganándolo en 1976 por su interpretación en “Alicia ya no vive aquí”. Por su parte, Kathy Baker ha intervenido en “Eduardo Manostijeras”, “Las normas de la casa de la sidra” o “Cold Mountain”, entre otras.

Trailer en castellano



Trailer en versión original



Datos del film
Película: El secreto de Adaline.
Título original: The Age of Adaline.
 Dirección: Lee Toland Krieger.
País: USA. Año: 2015. Duración: 112 min. Género: Drama, romance.
Reparto: Blake Lively, Harrison Ford, Michiel Huiman, Ellen Burstyn, Kathy Baker, Amanda Crew.
Guion: J. Mills Goodloe y Salvador Paskowitz.


martes, 28 de julio de 2015

MIKLÓS RÓZSA


El prestigioso músico y compositor de bandas sonoras Miklós Rózsa nació en Budapest el 18 de abril de 1907 y murió en Los Ángeles el 27 de julio de 1995. Se cumplen, pues, dos décadas de su fallecimiento. Tres veces ganador del Oscar y diecisiete veces nominado a la estatuilla dorada, inició su carrera artística desde niño en su Hungría natal, para desplazarse después al Conservatorio alemán de Leipzig. En 1932 se mudó a París a instancias de Marcel Dupré y dos años después su amigo y colega Arthur Honegger lo introdujo en el mundo del Séptimo Arte. Más tarde se instaló en Londres para perfeccionar sus cualidades. Desde la capital británica dio el salto a Hollywood de la mano de su compatriota Alexander Korda, debutando con la partitura de la película "El ladrón de Bagdad" (1940). Permaneció en California el resto de su vida,  firmando las melodías de más de cien títulos. Compuso asimismo una sinfonía, conciertos para piano, viola, violín y violoncello, obras de cámara y poemas sinfónicos. Fue maestro del mítico John Williams, su alumno más aventajado. 

Sus trabajos para la compañía de Korda - con "El ladrón de Bagdad" y "El libro de la selva" (1942) a la cabeza- marcan lo que se ha dado en llamar su "período oriental". En "Perdición" (1944) introdujo ciertas asperezas de ritmo y armonía que causaron consternación en los ambientes musicales de la Meca del Cine, cuyos máximos representantes consideraban que el lugar para aquellas excentricidades era el Carnegie Hall, no un estudio de rodaje. Sin embargo, Rozsa se negó a cambiar una sola nota. De hecho, pocos profesionales de aquella época podían permitirse esa clase de desafíos, pero resultó que la obra compuesta para la célebre cinta de Billy Wilder encajaba a la perfección con la psicología de los personajes. 

Otra de sus innovaciones fue la de utilizar un instrumento electrónico, el theremin, en los momentos en que el protagonista masculino del thriller "Recuerda" (1945), Gregory Peck, sufría sus ataques de amnesia. El resultado final no fue del agrado de su director, Alfred Hitchcock, rompiéndose desde entonces la relación entre ambos.

"Recuerda" supuso para Rozsa el primero de sus tres Oscar. Más tarde consiguió otro por "Doble vida" (1947), de George Cukor y el tercero por "Ben-Hur" (1959), de William Wyler. A finales de los cuarenta era un referente plenamente consolidado en la industria. En 1948 entró en la plantilla de la productora Metro-Goldwyn Mayer, para la que escribió un conjunto de magnas epopeyas históricas y bíblicas, grandilocuentes piezas que han quedado asociadas para siempre a su personal estilo. La primera de ellas fue "Quo Vadis"(1951), que le permitió viajar y enamorarse de Italia. A partir de entonces, junto a su esposa y sus dos hijos, raro fue el verano que no pasaban en Santa Margherita Ligure. Tras "Quo Vadis" llegaron "Ivanhoe" (1952), "Julio César" (1953), "Ben-Hur" (1959), "Rey de reyes" (1961) o "El Cid" (1961). Siempre trataba de documentarse en las peculiaridades instrumentales de cada época histórica. En el caso de "El Cid" (1961) viajó a España y consultó con el historiador Ramón Menéndez Pidal, quien le mostró las Cantigas de Santa María, recopiladas por Alfonso X el Sabio, que, a la postre, le sirvieron de base. 

Un accidente cerebrovascular en 1982 fue la causa de que abandonara paulatinamente su actividad laboral. Recluido en su domicilio, falleció el día 27 de julio de 1995. Contaba con 88 años.

viernes, 24 de julio de 2015

ANT MAN


Hasta el momento, el realizador Peyton Reed era un habitual de las comedias románticas insulsas, como “A por todas” con Kirsten Dunst, “Abajo el amor” con Renée Zellweger, “Separados” con Jennifer Aniston y “Di que sí” con el agotador e histriónico Jim Carrey. Ante semejante currículum, sorprende que haya resultado el elegido para dirigir la enésima película de superhéroes nacida de la inagotable fuente de la factoría Marvel. A la ya larga lista de personajes provistos de superpoderes, máscaras y trajes ajustados, se añade ahora el más pintoresco de todos ellos: “Ant-Man”, el Hombre Hormiga. 
Dotado de la asombrosa cualidad de reducir su tamaño hasta alcanzar el del popular insecto y de comunicarse con el resto de su especie gracias a las interfaces cibernéticas que lleva en el casco, compensa su minúscula talla con una fuerza inmensa, capaz de levantar hasta nueve veces su propio peso. No cabe duda, pues, de que las características del protagonista de la historia suenan ridículas, extravagantes e imposibles de convencer a nadie. Sin embargo, y pese a ser una de las figuras menos conocidas de la famosa productora, cuenta con sus seguidores y, una vez dentro de los relatos de ciencia ficción, no hay que olvidar que los límites de la racionalidad se ven alterados, convirtiendo en creíble lo que, de entrada, no debería serlo. 
En mi opinión, es el mejor trabajo del cineasta aunque, a la vista de su mediocre e insustancial filmografía anterior, esto no es decir demasiado. Se trata de un largometraje filmado correctamente, con un razonable nivel de calidad en la producción (lo lógico, después de una inversión de ciento treinta millones de dólares) y con dos actores que desempeñan su labor con solvencia. La cinta entretiene, si bien de forma irregular e intermitente a lo largo de toda la proyección y, teniendo en cuenta los hándicaps iniciales, el resultado supera las expectativas aunque, en comparación con los grandes títulos del género, no deja de ser un film menor. Pese a su desigual fortuna a la hora de combinar la comedia con la acción, “Ant-Man” da de sí todo lo que puede que, sin ser mucho, le basta para alcanzar el aprobado final. Estoy convencido de que sus productores volverán a explotar económicamente esta nueva mina en futuras aventuras de tan peculiar personaje. De hecho, aparecerá en el próximo estreno del “Capitán América”. Confío en que no sea el inicio de una nueva mega-saga con entregas anuales, ya que este insólito ser no posee la complejidad y ni la riqueza de otros compañeros de cómic, por lo que agotará mucho antes su porvenir cinematográfico. 
Paul Rudd, intérprete que proviene del ámbito de la comedia -“Mucho más que amigos”, “Virgen a los 40”, “Lío embarazoso”, “Juerga hasta el fin”- asume el papel principal. Su participación en la excelente “Las normas de la casa de la sidra” no salva una trayectoria profesional plagada de muestras de humor fácil. Todavía es pronto para pronosticar cómo le irá con este cambio de rumbo en su carrera artística, tan necesitada de un revulsivo. Le acompaña en el elenco Michael Douglas, célebre actor y productor cuyos últimos proyectos relevantes, (“Traffic” y “Jóvenes prodigiosos”) se remontan al año 2000 y que, por motivos distintos a los de Rudd, también requería con urgencia un giro laboral. Se presentará próximamente en las carteleras integrando el reparto de la última película de un casi olvidado Michael Apted (“Gorilas en la niebla”), un thriller en el que le acompañan Orlando Bloom y Noomi Rapace.

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Datos del films
Película: Ant-Man.
Dirección: Peyton Reed.
País: USA. Año: 2015. Género: Acción, ciencia-ficción.
Reparto: Paul Rudd (Scott Lang / Ant-Man), Evangeline Lilly (Hope Van Dyne), Michael Douglas (Hank Pym), Bobby Cannavale (Paxton), Michael Peña (Luis), Corey Stoll (Darren Cross / Yellowjacket), Hayley Atwell (Peggy Carter), Judy Greer (Maggie), Jordi Mollà (Castillo).
Guion: Joe Cornish y Edgar Wright; basado en los cómics de Stan Lee, Jack Kirby y Larry Lieber.