viernes, 27 de junio de 2014

EL SUEÑO DE ELLIS (The Immigrant)

James Gray es uno de esos cineastas alejados del gran público pero habitual de los certámenes de cine que, con el paso del tiempo, se ha ganado un hueco como director especializado en la filmación de dramas intensos. Debutó en 1994 con “Little Odessa”, obteniendo galardones en los festivales de Venecia y Deauville, sin duda todo un logro para un primer trabajo. En “La otra cara del crimen” cimentó una sólida relación artística con el actor Joaquín Phoenix, partícipe desde entonces en todas sus películas, y ambos parecen haberse doctorado juntos en personajes atormentados y en miserias del alma humana. Sus siguiente proyectos, “La noche es nuestra” y “Two Lovers”, resultaron radiografías bastante certeras de personas perdidas en laberintos emocionales y sociales. Y aunque considero que ninguno de sus proyectos merece ser calificado de sobresaliente, sí ha de reconocerse que incluye siempre secuencias interesantes en las que sabe sacar a los actores un elevado rendimiento y consigue la difícil tarea de plasmar en imágenes sentimientos y conflictos interiores. 
Ahora presenta “El sueño de Ellis”, film que ya acudió el pasado año a los certámenes de Cannes, Nueva York y Chicago y que, casi doce meses después, comienza su periplo en las salas de exhibición. Se aprecia que el cine menos comercial sufre día a día mayores problemas para hallar un hueco en la cartelera, debido a unas políticas de distribución marcadas cada vez más por el aspecto industrial del negocio. Ambientada a principios del siglo pasado, cuenta la historia de dos jóvenes polacas que emigran a Nueva York. Al llegar a la isla de Ellis retienen en cuarentena a una de ellas, enferma de tuberculosis. La otra, sola y desamparada, cae en manos de Bruno, un rufián sin escrúpulos que la introduce en el mundo de la prostitución. La llegada de un primo de Bruno altera los planes de éste, trazándose un triángulo amoroso de trágicas consecuencias. 
Nuevamente Gray se mueve con soltura destripando infortunios y colocando a los protagonistas en medio de tormentosas situaciones. Lo mejor, sin duda, son las interpretaciones del trío estelar, los tres en estado de gracia. A ello se une una correcta ambientación y ese toque dramático e intimista propio del realizador. Sin embargo, la parte negativa, como ocurre en sus anteriores producciones, radica en la incapacidad de mantener el mismo nivel de intensidad durante todo el metraje, con tramos en los que el desnivel de calidad entre escenas es notable. Cinematográficamente, la cinta alcanza sus mejores registros en los planos más teatrales, cuando los dos primos y la mujer interactúan como si estuvieran sobre un escenario. 
Encabeza el elenco el citado Joaquín Phoenix, habitual del cine de Gray y que ofrece su mejor versión en este tipo de papeles. Tres veces nominado al Oscar (por “Gladiator”, “En la cuerda floja” y “The Master”), es uno de esos intérpretes en los que se confunde la complejidad interior de sus personajes con la suya propia. Igualmente destacado es el trabajo de Jeremy Renner, cuyas loables actuaciones, además de la presente, en “En tierra hostil”, “Ciudad de ladrones” y “La gran estafa americana” demuestran una versatilidad y una capacidad que le auguran un brillante futuro profesional. La magnífica actriz francesa Marion Cotillard completa la terna. Desde que ganara la estatuilla dorada en 2008 por “La vida en rosa”, ha participado en largometrajes tan dispares como “Enemigos públicos”, “Origen”, “De óxido y hueso”, “Midnight in Paris” o la última entrega de “El caballero oscuro”. Aquí vuelve a poner de manifiesto una calidad y un talento fuera de toda duda.

Trailer en castellano



Trailer en versión original



Datos del film
Película: El sueño de Ellis. Título original: The immigrant.
Dirección: James Gray.
País: USA. Año: 2013. Género: Drama, romance.
Interpretación: Jeremy Renner (Orlando), Joaquin Phoenix (Bruno), Marion Cotillard (Ewa), Dagmara Dominczyk, Angela Sarafyan, DeeDee Luxe, Gabriel Rush.
Guion: James Gray y Ric Menello.
Producción: James Gray, Greg Shapiro y Anthony Katagas.
Fotografía: Darius Khondji.
Montaje: John Axelrad y Kayla Emler.
Diseño de producción: Happy Massee.


martes, 24 de junio de 2014

SIDNEY LUMET

Sidney Lumet nació en Filadelfia el 25 de junio de 1924 y murió en Nueva York el 9 de abril de 2011. Director, productor y guionista, estuvo cinco veces nominado al Oscar (cuatro como director y una como guionista) y finalmente recibió uno a título honorífico en el año 2005.
Se graduó en el Professional Children's School y fue actor antes que realizador. Debutó en el Yiddish Art Theater de Nueva York a la edad de cuatro años y actuó en teatros judíos de Broadway durante la década de los 30 hasta que se estrenó en el cine con la película "One Third of a Nation" (1939). En 1947 empezó a dirigir sus propias obras de teatro en el off-Broadway con actores como Yul Brynner, Eli Wallach y otros miembros del Actor's Studio. Se inició detrás de la cámara al principio de los años cincuenta como director de televisión en la CBS. Destacan los 150 episodios de la serie "Danger" (1950) y los 26 de "You Are There" (1953). 
Su comienzo en la pantalla grande fue muy prometedor, gracias al éxito comercial y de crítica de "Doce hombres sin piedad" (1957), cinta con la que ganó el Oso de Oro en el Festival de Berlín y que le reportó su primera nominación al Oscar en la categoría de mejor película, mejor director y mejor guion adaptado. Los sesenta fue una de las épocas más fructíferas de Lumet. A la sólida adaptación del clásico de Arthur Miller "Panorama desde el puente" (1961), con Raf Vallone y Maureen Stapleton, le sucedió una de sus obras maestras, "Larga jornada hacia la noche" (1962), protagonizada por Katharine Hepburn, Ralph Richardson, Dean Stockwell y Jason Robards. Después llegó un título menor, "Punto límite"(1964), un drama sobre la Guerra fría. Pero se recuperó con "El prestamista" (1964), sobre un superviviente del Holocausto que vive en Nueva York y que relata sus experiencias en los campos de concentración. El papel principal recayó en Rod Steiger,  nominado a la estatuilla dorada.  El cineasta insistió en la senda de los horrores de la guerra en "La colina" (1965), en lo que sería el punto de partida de una estrecha relación profesional con el escocés Sean Connery. Lumet dio un giro al año siguiente, con el drama "El grupo" (1966) y posteriormente el thriller de espionaje "Llamada para el muerto" (1966), con James Mason, Maximilian Schell y Simone Signoret. También rodó un documental junto a Joseph L. Mankiewicz, "King: A Filmed Record... Montgomery to Memphis" (1970) sobre la figura de  Martin Luther King y que también optó al premio de la Academia de Hollywood. 
En 1971 filmó con Connery "Supergolpe en Manhattan", consiguiendo un aceptable éxito de taquilla, circunstancia que repitió merced a "Serpico" (1973), brillante relato sobre la corrupción de la Policía de NYC. El film fue protagonizado por Al Pacino, inaugurando una de las etapas más sobresalientes de la trayectoria profesional de éste. A unas críticas excelentes se sumaron unos magníficos resultados económicos.  Pacino ganó el Globo de Oro y la película, dos nominaciones a los Oscar.

Después de "Lovin' Molly" (1974), trasladó a la pantalla el clásico de Agatha Christie "Asesinato en el Orient Express" (1974), donde reunió a grandes estrellas como Albert Finney, Lauren Bacall, Sean Connery e Ingrid Bergman. Logró otras seis nominaciones e Ingrid Bergman se hizo acreedora de su tercera estatuilla. Posteriormente, dirigió de nuevo a Pacino en "Tarde de perros" (1975), historia sobre un robo en la Gran Manzana que optó a seis nominaciones más y que premió el mejor guión original de Frank Pierson. En su siguiente título, "Network" (1976), se decantó por una sátira sobre el mundo de la televisión, que le reportó cuatro estatuillas: mejor actor (Peter Finch), mejor actriz (Faye Dunaway), mejor guión original (Paddy Chayefsky) y mejor actriz secundaria (Beatrice Straight). 
Tras estos triunfos, se lanzó a proyectos más ambiciosos pero que no obtuvieron tanto éxito, con excepción de "Equus" (1977), adaptación de la polémica obra de teatro de Peter Shaffer que les supuso a Richard Burton y Peter Finch sendas nominaciones al Oscar. "El mago" (1978) fue un fracaso de crítica y de taquilla y "Dime lo que quieres" (1980), sobre una performance de Alan King, no corrió mejor suerte. Lumet volvió a remontar el vuelo con "El príncipe de la ciudad" (1981) y "Veredicto final" (1982), con Paul Newman, James Mason, Jack Warden y Charlotte Rampling. Los siguientes títulos del director fueron el polémico drama "Daniel" (1983), con Timothy Hutton, sobre dos jóvenes ejecutados por espionaje durante la época de la caza de brujas de Hollywood, la comedia "Buscando a Greta" (1984), "Power" (1986) y "A la mañana siguiente" (1986). Al final de los 80 y principios de los 90 su actividad se fue espaciando poco a poco. En 1988 realizó "Un lugar en ninguna parte"(1988), donde se retrata a una familia que tiene que huir del FBI porque los padres (Christine Lahti y Judd Hirsch) cometen un atentado en un laboratorio de napalm en 1971 en protesta por la Guerra del Vietnam.
Otras cintas fueron "Negocios de familia" (1989), con Sean Connery, Dustin Hoffman y Matthew Broderick, y "Distrito 34: corrupción total" (1990), con Nick Nolte, Timothy Hutton y Armand Assante entre otros. En los últimos años rodó "Una extraña entre nosotros" (1992), "El abogado del diablo" (1993), el remake de "Gloria" de John Cassavetes (1999), "Find Me Guilty" (2006) y "Before the Devil Knows You're Dead" (2007), cuya trama gira en torno a dos hermanos que organizan el robo de la joyería de sus propios padres.


12 hombres sin piedad (escena en versión original)





Veredicto final (escena en versión original)





viernes, 20 de junio de 2014

TRANSCENDENCE

En la historia del cine se pueden encontrar varias máquinas con inteligencia propia que se han encargado de proporcionar muy buenos momentos a los aficionados al Séptimo Arte. Desde “Hall 9000” de “2001: Una odisea en el espacio” a “Skynet 2000” de “Terminator 2”, desde “David” de “Inteligencia Artificial” a “Samantha” de “Her”, grandes escenas quedarán grabadas para siempre en la memoria de los amantes de la ciencia ficción. Aún recuerdo la intensidad del "I'm sorry Dave, I'm afraid, I can't do that" que, en la versión original de la película de Stanley Kubrick, pronunciaba el ordenador al intuir que iba a ser desconectado. Conservo también en mi mente la desgarradora secuencia del film de Steven Spielberg cuando la madre le dice al niño robot que le va a abandonar en un bosque. Y es que, por mucho que la gente identifique este género con acción, batallas estelares y viajes intergalácticos, lo cierto es que va mucho más allá, ofreciendo tramas, personajes y situaciones que trascienden al mero entretenimiento. 
En este sentido, “Transcendence” es un largometraje menor, ya que se queda a medio camino de todos los objetivos marcados. No logra despuntar ni como cinta de acción, ni como ciencia ficción, ni como drama, permaneciendo en ese limbo intermedio de títulos que no son ni buenos ni malos. Cuenta la historia de un importante investigador en el campo de la Inteligencia Artificial que trabaja en la creación de un artilugio sensitivo que sea capaz de combinar la inteligencia colectiva con las emociones humanas. Sus experimentos le han convertido en el objeto de los ataques de una serie de grupos extremistas pero, aun así, la conexión entre el aparato y la mente humana evoluciona en una omnipresente búsqueda de poder, con consecuencias desastrosas. 
La persona que se ha puesto detrás de la cámara es Wally Pfister, hasta ahora director de fotografía (por ejemplo de las películas de Christopher Nolan o de “Moneyball”) y que debuta como cineasta. Como le ha ocurrido a otros compañeros suyos, el cambio de roll no le ha sido beneficioso. Magníficos directores de fotografía como Jan de Bont, Janusz Kaminski o Deam Semler fracasaron en ese complejo tránsito que supone pasar de la captación de la imagen a responsabilizarse de todo el proyecto. Pese a la corrección técnica parece que Pfister está muy verde en la recreación de emociones humanas, en la plasmación del drama y la tensión de la acción, y en la dirección de actores, piezas todas ellas esenciales para lograr un producto creíble y riguroso. Porque, al contrario de lo que podría pensarse, la ficción, para que funcione, debe ser creíble. Por todo ello, el resultado final queda lejos de los grandes títulos del género, debiendo quedar relejada a un segundo plano. 
La película tampoco ha funcionado en taquilla. Con un presupuesto de cien millones de dólares, y tras varios meses de proyección, apenas a logrado recaudar veintitrés millones en Estados Unidos y unos setenta y cinco en todo el mundo. 
El elenco de actores es, en principio, muy llamativo. Johnny Deep, Rebecca Hall, Paul Bettany, Morgan Freeman o Cillian Murphy atesoran en sus currículums interpretaciones interesantes. Sin embargo, todos ellos se pierden en papeles planos y en secuencias demasiado artificiales. En concreto, Johnny Deep desentona demasiado y, como ya le pasara en “La cara del terror”, se limita ha mantener durante todo el metraje el mismo rictus en su rostro de seriedad mística que lastra al personaje. El resto, encorsetados en personajes secundarios, no pueden brillar como debieran.

Trailer en castellano



Trailer en versión original



Datos del film
Película: Transcendence.
Dirección: Wally Pfister.
Países: Reino Unido, China y USA. Año: 2014. Duración: 119 min. Género: Ciencia-ficción, drama.
Interpretación: Johnny Depp (Will Caster), Paul Bettany (Max Waters), Morgan Freeman (Joseph Tagger), Rebecca Hall (Evelyn Caster), Kate Mara (Bree), Cillian Murphy (agente Buchanan), Cole Hauser (coronel Stevens), Clifton Collins Jr. (Martin).
Guion: Jack Paglen.
Producción: Broderick Johnson y Andrew A. Kosove.
Producción ejecutiva: Christopher Nolan, Emma Thomas y Dan Mintz.
Música: Mychael Danna.
Fotografía: Jess Hall.
Montaje: David Rosenbloom.
Diseño de producción: Chris Seagers.
Vestuario: George L. Little.