viernes, 29 de septiembre de 2017

MADRE! (Mother!)

Asistir a la proyección de la última película de Darren Aronofsky es como acudir a una feria y adentrarse en la “Casa del Terror”. Mientras estás dentro te sientes atrapado por ese miedo prefabricado y sugestionado por los trucos y la oscuridad. Te dejas llevar por la histeria colectiva y lo pasas muy bien. Sin embargo, cuando sales te das cuenta de lo ridículo ha sido todo y de que el pánico provocado era artificial y vacío de contenido. Te invade entonces una sensación de la que no te puedes librar, sustentada en la incoherencia inconfesable de haber disfrutado mientras estabas en el interior y, al mismo tiempo, acompañada de cierta vergüenza por haber presenciado en realidad un espectáculo pobre y sin sustancia. 
“Madre!” deslumbra en esa capa superficial construida sobre la estética lúgubre, los escenarios tenebrosos, el sonido inquietante y la recreación sórdida. Pero, tras ese manto externo, no hay enjundia y sí, por contra, personajes poco creíbles, intriga alocada y ausencia de trama coherente. Pese a todo, y ante tan escasos y precarios ingredientes, Aronofsky es capaz de preparar un plato sugerente en la presentación, con algunos bocados sabrosos y que no deja indiferente. Su talento y habilidad natural para resultar truculento, pasional, extremo y visceral se refleja casi en cada plano. 
Desde su debut profesional con “Pi” (en alusión al símbolo matemático), este cineasta neoyorkino ha rodado trabajos en los que plasma su particular universo, siempre peculiar, agobiante y poblado por seres que transitan entre el tormento y la extravagancia. Títulos como “Réquiem por un sueño”, “El luchador” y “Cisne negro” (su mejor trabajo hasta la fecha) integran una filmografía que rebosa energía y brillantez. Pocos directores han emprendido viajes interiores como él, desplegando tales dosis de enigma, arrebato y locura, y en “Madre!” le reconocerán sus incondicionales y saciarán sus ansias de visionar una obra diferente, puesto que es ciertamente original. 
No obstante, como ya ocurriera con “Noé”, parece que a Aronofsky no le importa perderse en sus laberintos internos, ni que los espectadores naufraguen en el temporal de sus delirios y visiones. Como artista, es fiel a sí mismo y no se deja arrastrar por modas, estereotipos o popularidad. Y, mientras siga así, yo le defenderé como creador. Cuestión distinta es que algunos de sus proyectos, como en este caso, no me convenzan. Comencé absorto y continué intrigado, pero terminé incrédulo y estupefacto, incapaz de conectar con sus traumas desordenados y sus aportaciones vanguardistas. En ese sentido, el signo de admiración del título bien podría cambiarse por otro de interrogación. 
La pareja que forman un poeta en horas bajas y su mujer viven en una aislada casa de campo. Tanto su relación como su cordura se ponen a prueba cuando reciben la visita inesperada de unos extraños. La presencia de estos improvisados invitados forzosos ayudará al escritor a recobrar su inspiración pero perturbará a su esposa por completo, haciendo añicos la convivencia del matrimonio. 
El reparto se asienta sobre cuatro consolidadas figuras de la interpretación. Jennifer Lawrence, Oscar por “El lado bueno de las cosas”, ha demostrado su brillantez en cintas como “La gran estafa americana” y “Winter´s Bone”. Sugestiona, no sólo a la cámara, sino a cualquier persona que la observe desde la butaca. Javier Bardem, también ganador de la estatuilla dorada por “No es país para viejos”, está desarrollando una sólida carrera de la que destacan sus actuaciones en “Mar adentro” y “Los lunes al sol”. Ed Harris, actor todoterreno que se halla entre mis favoritos, ha sido nominado en cuatro ocasiones al premio de la Academia de Hollywood. Me cautivó en “Las horas”, me sorprendió en “Una historia de violencia” y me impresionó en “Pollock”. Se trata de uno de esos secundarios de lujo que colma por sí solo cualquier elenco. Completa el cuarteto la mítica Michelle Pfeiffer, que en las décadas de los ochenta y noventa maravilló con sus participaciones en “La edad de la inocencia”, “Los fabulosos Baker Boys” o “La casa Rusia”. Todos ellos se encargan de iluminar la oscuridad en la que les sumerge el realizador.

Trailer en castellano


Trailer en versión original


Datos del film

Título original: Mother!
Año: 2017
Duración: 120 min.
País: Estados Unidos
Director: Darren Aronofsky
Guion: Darren Aronofsky
Música: Jóhann Jóhannsson
Fotografía: Matthew Libatique
Reparto: Jennifer Lawrence, Javier Bardem, Michelle Pfeiffer, Ed Harris

martes, 26 de septiembre de 2017

GWYNETH PALTROW

Gwyneth Paltrow nació en Los Ángeles el 27 de septiembre de 1972. Actriz y cantante estadounidense, ganadora de un Oscar, un Globo de Oro y un premio del Sindicato de Actores por su interpretación en "Shakespeare in Love" (1998), desde el año 2010 cuenta con su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood. 

Debutó en la gran pantalla con la película “Grita” (1991), dirigida por Jeffrey Hornaday y protagonizada por John Travolta. Tras aparecer en papeles secundarios en “Hook” (1991), de Steven Spielberg, “Malicia” (1993), de Harold Becker o “La señora Parker y el círculo vicioso” (1995), de Alan Rudolph, alcanzó la fama con “Seven” (1995), de David Fincher y “Emma” (1996), de Douglas McGrath. 

1998 fue un año especialmente prolífico para ella. Intervino hasta en cinco largometrajes: “Dos vidas en un instante”, de Peter Howitt, “Grandes esperanzas”, de Alfonso Cuarón, “Relación mortal”, de Jonathan Darby , “Un crimen perfecto”, de Andrew Davis y “Shakespeare in Love (Shakespeare enamorado)”, que le proporcionó numerosos premios y reconocimientos. 

Posteriormente destacó en la muy recomendable “El talento de Mr. Ripley” (1999), de Anthony Minghella, “Los Tenenbaums. Una familia de genios” (2001), de Wes Anderson y “La verdad oculta” (2005), de John Madden. 

En los últimos tiempos se ha encasillado en el papel secundario de Virginia “Pepper” Potts, la secretaria de Tony Stark (Robert Downey Jr.) en “Iron Man” (2008) y sus secuelas, “Iron Man 2” (2010) y “Iron Man 3” (2013), así como en los rodajes de otras entregas de la franquicia, como “Los vengadores” (2012) o “Spider-Man: Homecoming” (2017). Sin embargo, también ha intervenido en la interesante “Contagio” (2011), de Steven Soderbergh y en “Two Lovers” (2008), de James Gray.


Escena de "Shakespeare in Love"




Escena de "Seven"



viernes, 22 de septiembre de 2017

LA REINA VICTORIA Y ABDUL (Victoria and Abdul)

El interesante aunque, en ocasiones, irregular realizador británico Stephen Frears está evolucionando notablemente con el paso del tiempo en su modo de entender el cine. Poco o nada queda de aquel cineasta que, a mediados de los ochenta, sorprendía por su originalidad y su visión artística arriesgada y transgresora. Títulos como “Mi hermosa lavandería”, “Ábrete de orejas” y “Sammy y Rosie se lo montan” dieron a conocer a un creador sin ataduras, dispuesto a desmenuzar la realidad que quería transmitir. Gustase o no, se mantenía fiel a un estilo personal y honesto. Lejos queda ya el director que encandiló sobremanera con la sobresaliente “Las amistades peligrosas”. La frescura de “Alta fidelidad” o el gancho de “Los timadores” pertenecen a otras décadas, casi a otra época, y en el presente milenio Frears se ha convertido en un artista más académico en las formas, más conservador en los planteamientos y mucho más moderado en los impulsos. Aunque trabajos como “La reina” o “Philomena” poseen atractivos y ofrecen grandes interpretaciones, parece haber perdido gran dosis de su instinto para plasmar de manera sugerente las tramas, los conflictos y la complejidad de los personajes. Tal vez sea como consecuencia de cumplir años, pero sus recreaciones resultan más convencionales y, por ello, su trayectoria se resiente. 
La de “La reina Victoria y Abdul” es una hermosa historia, plena de preciosos paisajes, suntuosos decorados, música evocadora y guion bienintencionado. Ahí radica su principal mérito y, asimismo, su mayor demérito. La intensidad narrativa, la utilización del enfrentamiento, el dramatismo como expresión y la ironía ácida como arma cómica han dado paso a una recreación que reside sobre la comodidad del argumento y sobre unos personajes planos, del gusto de los académicos. Por lo tanto, cosechará algunos seguidores devotos, otros detractores acérrimos y una legión de espectadores indiferentes que reconocerán a partes iguales sus virtudes y sus defectos. Gustará sin duda a los aficionados a los melodramas tradicionales, gracias a su ornamentación, vestuario, colorido y toque de bondad. Por el contrario, quienes consideran los rasgos anteriores como una edulcorada sobredosis de dulzura y moralina estarán mirando al reloj desde mitad de la proyección, anhelando su final. Cuestión de gustos. Al público que demanda más contenido y más mordiente en un largometraje, le resultará insulso y anodino. Sin embargo, los incondicionales de las adaptaciones impecablemente presentadas lo considerarán sensible y tierno. En cualquier caso, se trata de un proyecto agradable que contiene secuencias muy conmovedoras. 
Lo mejor de “La reina Victoria y Abdul” tiene un nombre: Judi Dench. Esta extraordinaria actriz, ganadora de un Oscar por su actuación en “Shakespeare in Love“ y nominada en otras seis ocasiones (“Su Majestad Mrs. Brown”, “Chocolat”, “Iris”, “Mrs. Henderson presenta”, “Diario de un escándalo” y la ya citada “Philomena”) interpreta a la perfección su papel, aporta credibilidad al conjunto y lleva sobre sus hombros todo el peso de la película. Incluso aquellos que no aplaudan el film deberán rendirse a la evidencia de la capacidad artística de esta legendaria intérprete que, a sus ochenta y dos años, continúa dando lecciones magistrales y es capaz de eclipsar al resto del reparto. 
Personalmente, me queda cierto regusto amargo ante la tendencia permanente de limitarse a embelesar con la majestuosidad de la realeza británica, sus palacios y sus rituales a la hora del té. Y, si bien la campaña publicitaria del film insiste en que está basado en un hecho real, cabe preguntarse si realmente los sucedidos ocurrieron tal y como se cuentan o se nos trasladan a través de una versión en exceso blanda y virtuosa.

Trailer en castellano


Trailer en versión original


Datos del film

Título original: Victoria and Abdul
Año: 2017
Duración: 112 min.
País: Reino Unido
Director: Stephen Frears
Guion: Lee Hall (Novela: Shrabani Basu)
Música: Thomas Newman
Fotografía: Danny Cohen
Reparto: Judi Dench, Eddie Izzard, Adeel Akhtar, Tim Pigott-Smith, Ali Fazal